Estados Unidos. Frontera, inmigración y muros: los puntos negros que andan

Por Jorge A Bañales desde Washington, gentileza Semanario Brecha, especial para Causa Popular.- Porque es año electoral el drama y el problema, la tragedia y la epopeya de la multitudinaria inmigración pasan a primer plano, otra vez, en Estados Unidos. Pero para los migrantes sin voz ni voto, la lucha es por la supervivencia.
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Foto: Elevan tarifas los «polleros» Por un traslado a EE.UU. desde Tehuitzingo, Chinantla o Piaxtla, en Puebla, la tarifa pasó de 2 mil a 5 mil dólares

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Edith I

“Hoy vuelvo a la frontera

otra vez he de atravesar.

Es el viento que me manda

que me empuja a la frontera

y que borra el camino

que detrás desaparece”*

Edith Rodríguez Reyes nació hace un cuarto de siglo en el estado mexicano de Veracruz y, como millones de sus compatriotas, cruzó su patria desde la costa del golfo hasta la aridez de Sonora, cruzó ilegalmente la frontera de Estados Unidos y trabajó como sirvienta y limpiadora en Kentucky, donde hace casi cuatro años tuvo un romance y quedó embarazada.

Pensando que su madre podría cuidar mejor de la criatura, Edith retornó por las vías clandestinas a Veracruz hasta que decidió que era tiempo de que el padre conociera a su hijo. En mayo pasado Edith retornó al norte de México, llevando a su hijo de 3 años de edad, y pagó cientos de dólares a un “pollero” que, junto con otros ocho o diez migrantes, la puso en la frontera cerca del pueblo que al sur se llama Sásabe y al norte Sasabe, puerta en la ruta más transitada por los indocumentados que por millones entran cada año a Estados Unidos.

Patrulla fronteriza

En una sala con aire acondicionado y luces amortiguadas en el cuartelillo de la Patrulla Fronteriza (PF) en Yuma (Arizona), media docena de agentes observa cinco pantallas grandes y 23 de tamaño medio sujetas a una de las paredes, y desde los monitores en sus escritorios operan las 28 cámaras de alta definición montadas en torres a lo largo de los 200 quilómetros de su sector de la frontera de Estados Unidos con México. Varias de las cámaras, durante la noche, operan con rayos infrarrojos que detectan en la oscuridad el rojizo resplandor de los cuerpos humanos que se mueven por el desierto, a través de vallas, vadeando el río Colorado.

La Patrulla Fronteriza tiene actualmente unos 12 mil agentes, y el presidente George W Bush ha prometido que para 2008 tendrá 18 mil agentes, esto es el doble de los que esta policía tenía en setiembre de 2001. La Patrulla Fronteriza debe custodiar los 3.200 quilómetros de la frontera de Estados Unidos con México, y los 3.800 quilómetros de la frontera con Canadá.

El 70 por ciento de los agentes de la PF está apostado en la frontera sur. El año pasado capturó a 1,15 millones de inmigrantes indocumentados. Los agentes en Yuma calculan que por cada cuatro que capturan seis se les escapan. Los “mojados” se organizan en grupos de ocho a diez personas, y cuando ven el momento propicio salen corriendo simultáneamente. Los agentes de la PF, que habitualmente andan solos en sus vehículos todo terreno, sólo pueden perseguir a uno o dos grupos, y el resto se esparce en las penumbras.

Edith II

De los “polleros” que, a razón de unos 1.200 dólares por cabeza, acarrean a los migrantes en camionetas desde los poblados del norte de México hasta la línea fronteriza, hombres, mujeres y niños pasan a manos de los “coyotes”, los contrabandistas que a razón de unos 1.500 dólares por humano prometen que los llevarán por senderos escondidos hasta sitios en el interior de Estados Unidos donde los indocumentados serán recogidos para ser transportados a ciudades de promesa, esperanza, ilusión.

Para que todo el grupo avanzara rápidamente y sin detenerse, el coyote que conducía al grupo de Edith distribuyó pastillas de “sedalmerk”, una combinación de cafeína, acetaminofeno y efedra, un precursor de las anfetaminas que está prohibido en Estados Unidos. En México el sedalmerk se usa como un estimulante suave, pero entre otros efectos secundarios acelera la deshidratación. A los dos días de marcha por el desierto, el hijo de Edith estaba debilitado por la deshidratación. El 13 de mayo el coyote y el resto de los migrantes abandonaron a Edith a su suerte, urgidos por llegar ellos mismos a un sitio seguro.

Donde los humanos se evaporan

El agente de la PF Ben Vik explica que entre febrero y junio, en la primavera, es cuando aumenta el número de inmigrantes que intentan cruzar la frontera. Llegan en su mayoría de México, pero también llegan muchos desde América Central después de que atravesaron con igual riesgo de vida y bienes un México hostil a los inmigrantes indocumentados. Llegan de China, de África, del sudeste de Asia y del este de Europa.

En mayo la tierra es una hornalla y el cielo un resplandor sin atenuantes. La temperatura sube a 45 grados a la sombra al mediodía y baja a 30 grados en la noche. Si fuese invierno, la temperatura bajaría al punto de congelación y los migrantes tendrían que sobrevivirla sin amparo en un desierto donde sólo crecen matas bajas y cactus cilíndricos y verticales.

Para sobrevivir hay que beber agua constantemente. Uno bebe agua, y vuelve a beberla, y sigue bebiéndola cada veinte minutos. Pero no orina ni moja la ropa con el sudor. La transpiración se evapora a ras de la piel antes de humedecerla. Si uno no toma agua constantemente, simplemente se evapora. Pero nadie podría cargar en su mochila toda el agua que necesita para una travesía de cuatro o cinco días por el desierto.

Vik comenta que, cuando la PF los sorprende y los detiene, en su gran mayoría los indocumentados no ofrecen resistencia, ni siquiera si algunos de ellos cargan, como parte de su pago por la travesía, los paquetes de marihuana que les dieron al otro lado de la frontera. Simplemente se sientan y aguardan pasivamente el traslado al centro de detención.

“Nadie se pone peleón. El calor no enfurece a la gente, la agota”, según Vik.

Guardia nacional

El pasado fin de semana llegaron a Yuma 55 soldados de la Guardia Nacional de Utah. En las próximas semanas llegarán contingentes de 50 soldados de la Guardia Nacional a cada uno de los estados de California, Arizona, Nuevo México y Texas. Son los que montarán los centros de mando para un contingente de soldados que crecerá a 800 a mediados de junio y hasta 6 mil en agosto, en cumplimiento del anuncio de Bush de que complementará a la Patrulla Fronteriza con militares hasta que esa agencia policial tenga tiempo de reclutar e instruir agentes propios.

En Yuma, entre la ciudad estadounidense de San Luis y la mexicana de San Luis Río Colorado, los soldados de Utah de inmediato empezaron a extender la valla que separa a ambos países. Dado que en la región, como en casi todo Estados Unidos, la mano de obra (barata) para la construcción la proveen los inmigrantes, aparentemente el gobierno decidió que serán los soldados los que erijan y alarguen las barreras entre México y Estados Unidos.

T J Bonner, presidente del Consejo Nacional de Patrulla Fronteriza, que representa a todos los empleados, menos los supervisores, de la PF, opina que el despliegue “de nada servirá”.

“Esos soldados vienen a la frontera por las dos semanas de su turno anual de servicio en la Guardia Nacional, mientras que los agentes de la PF requieren una instrucción de siete a diez meses para saber cómo se maneja a los detenidos, cómo se trata a gente que, aunque ha entrado ilegalmente al país, no son criminales, ni terroristas -dijo-. Lo de la Guardia Nacional no es más que un gesto de Bush para que parezca que hace algo.”

Edith III

“Me arrastro bajo el cielo

y las nubes del invierno

es el viento que las manda.

Y no hay nadie que las pare.

A veces combate despiadado.

A veces baile

Y a veces… nada”

En el desierto que hacia el sur se llama Gran Desierto o Desierto de Sonora, y hacia el noroeste se llama Desierto de Yuma, si no se mueve la brisa el sol abrasa, apabulla, ciega. Y si la brisa se mueve es la brisa la que abrasa y enloquece. Y si la brisa se enfurece el viento levanta remolinos de polvo que difuminan el paisaje en una nube gris rosada que lija la piel y lastima los ojos y la boca. Durante el día, la única sombra es la que pueda hallarse en los zanjones secos por donde en invierno se mueven torrentes breves y violentos.

Edith, cargando a su niño, caminó hacia el norte guiándose por dos hileras de montañas en la reserva de los indios Tohono O’ odham. En Arizona, al igual que en otras regiones fronterizas, algunos grupos religiosos se esfuerzan por colocar, en las rutas donde pasan los indocumentados, barricas con agua, o distribuyen mapas que indican dónde hay pozos. Los Tohono O’odham no han permitido que eso se haga en sus tierras tribales.
El niño se desmayó, pero Edith siguió caminando llevándolo en sus brazos.

Por qué te vas

El embajador de México en Washington, Carlos Alberto de Icaza González, sostiene: “Es un hecho probado que la mayoría de los mexicanos que cruzan la frontera no viene de las partes más pobres del país. Para cruzar la frontera se necesita información, mucho coraje y algo de dinero”. Un estudio del Centro Pew Hispánico encontró que los inmigrantes mexicanos que vienen a Estados Unidos tienen más educación escolar que los que se han quedado en su país, y que el 90 por ciento de los emigrados tenía empleo cuando partió.

Quizá sea cierto, o quizá sea una cuestión de comparaciones. La economía de Estados Unidos demanda cada año 500 mil trabajadores con baja calificación y el gobierno sólo otorga 5 mil visas anuales para esas categorías laborales. En México o en América Central, un peón de la construcción gana entre dos y cuatro dólares por día. En Arizona, donde sólo los guatemaltecos tienen el coraje de trabajar haciendo techos en verano, la paga es de 35 dólares por hora.

Pero Alejandro Encinas, jefe de gobierno de la Ciudad de México, opina que “la emigración es parte de un exilio económico, ya que ante la falta de oportunidades la gente busca opciones fuera del país. El fenómeno de la emigración económica es todavía mayor en las zonas rurales del país”.
La emigración desde las áreas rurales está vinculada al “éxito” del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), y pronto ese “éxito” se descargará sobre los países centroamericanos que han firmado un pacto aun más abyecto con Estados Unidos: la apertura de los mercados liquida la agricultura tradicional y los campesinos migran primero a las ciudades, donde hay empleos pocos y mal pagados, y luego siguen camino al norte.

Vergel y aridez

Allí, al otro lado de la cerca de casi cinco metros de altura, construida con chapas de metal corrugado fabricadas para tender pistas de aterrizaje durante la guerra de Vietnam, al otro lado de las rejas y las alambradas de púa, San Luis Río Colorado es un vergel con palmeras, árboles, plantas, flores, y todo el condimento de una ciudad fronteriza.

De este lado sólo hay una franja de aridez de unos 150 metros de ancho creada por los humanos. La tierra ha sido desbrozada y alisada, para que en el suelo polvoriento puedan verse las huellas de quienes por allí caminen. En medio de la franja de tierra rosada se yerguen altos postes, colocados por la Guardia Nacional, con focos como los de un estadio. Y en el otro costado de la franja hay una cerca de alambrada coronada con rollos de alambre de púa.

Más allá, el desierto en el este de Yuma, y en el oeste el verdor de las plantaciones irrigadas por las acequias del río Colorado. La Patrulla Fronteriza vigila desde torres con cámaras, y desde los vehículos todo terreno que circulan rápidamente o se estacionan bajo refugios de chapas que los protegen de las piedras y botellas lanzadas desde el lado mexicano. Además de los sensores electrónicos y los aparatitos de visión nocturna, la Patrulla Fronteriza tiene unos vehículos que parecen surgidos de La guerra de las galaxias: lucen como jeeps con neumáticos y amortiguación para cualquier terreno.

Pero cuando se detienen y extienden unas patas, la cabina se levanta sobre un sistema hidráulico y se transforma en un puesto de observación desde las alturas.

El paisaje es una herida abierta entre dos países cuyas economías están íntimamente vinculadas, y entre los cuales se interpone el anacronismo de la ley de inmigración de Estados Unidos, y la hipocresía del gobierno mexicano, todos los gobiernos mexicanos, que saben que la salida de 500 mil ciudadanos cada año es la válvula que impide estallidos sociales en su país. México ha protestado por un proyecto de ley en Estados Unidos que declararía criminales a los inmigrantes indocumentados, pero en México los inmigrantes indocumentados son tratados como criminales.

México protesta por los abusos que sufren los indocumentados al norte de la frontera, pero al sur las mujeres son violadas y los hombres robados mientras la policía mexicana está distraída.

Hace dos décadas sólo el 20 por ciento de los inmigrantes indocumentados eran mujeres. Ahora son más del 35 por ciento, y el cobro en abuso sexual por parte de polleros, coyotes, otros inmigrantes, delincuentes comunes y algunos agentes aprovechadores se ha multiplicado junto con el número de mujeres solas que se aventuran a través de la frontera.

Los “mojados” y los “secos”

En la orilla del río Colorado, al oeste de Yuma, pueden verse las balsas de goma abandonadas por los indocumentados que cruzaron la noche anterior. Al sur de la represa el curso de agua es tan llano que puede cruzarse a pie.

Allí no es desierto: en los matorrales pueden verse claramente los sitios donde los “mojados” se cambiaron de ropas y dejaron los calzados empapados, y desde allí salieron corriendo a través de las plantaciones
“Le aseguro, es trabajoso perseguir indocumentados a través de un maizal en pleno”, bromea el agente Vik.

Pero según Dean Boyd, portavoz de la Agencia de Inmigración y Aduanas, “una realidad de la que poco se habla es que casi la mitad de los 12 millones de inmigrantes indocumentados ingresó al país con visas válidas, y después simplemente se quedó. La frontera sudoeste es la que recibe toda la atención, pero es impresionante el número de personas que viene al país y se queda después de que vencieron sus visas. Es un problema en gran escala”.

Y estos son los indocumentados que se salen del estereotipo del pobre mexicano o centroamericano desesperado y hambriento. Son los sudamericanos, los europeos, los profesionales, los estudiantes, los que tuvieron dinero para pagarse un pasaje de avión o barco y llegaron al país legalmente. El Departamento de Estado emitió el año pasado casi 5,4 millones de visas de corto plazo, para no inmigrantes, y sólo el 17 por ciento fue para mexicanos. Las visas más comunes son para turistas, empresarios y asistencia médica.
U
na vez dentro del país, los “secos” tienen mejores posibilidades de acomodarse que los “mojados”, debido, en general, a las conexiones con sus compatriotas que les consiguen empleos donde no son tan comunes las redadas del Servicio de Inmigración.

Se paga con la vida

Desde que en 1993 el presidente Bill Clinton ordenó una represión más estricta de la inmigración ilegal en las zonas de San Diego (California) y El Paso (Texas), más de 3.500 personas han muerto mientras trataban de ingresar a Estados Unidos a través de los desiertos.
La mayoría de las muertes, 959 desde el 1 de octubre de 2001, ha ocurrido en Arizona donde los indocumentados deben atravesar reservas indias, montañas, ranchos, campos de ejercicios militares -que incluyen artillería y bombardeos con aviones- y miles y miles de quilómetros cuadrados de suelo yermo.

“El apostamiento de soldados de la Guardia Nacional en nada servirá para detener el flujo de inmigrantes”, opinó Elías Bermúdez, director del grupo Immigrants Without Borders, de Phoenix (Arizona). “Los inmigrantes vienen porque aquí se les ofrece empleo, porque los necesitamos. Todo lo que ocurrirá es que los inmigrantes buscarán pasos por zonas más peligrosas, y eso aumentará el número de muertes.”

Carole Ann Minello, una agente de seguros retirada que vive en Phoenix, dice que ella teme “que en cualquier momento un soldado de la Guardia Nacional, que no tiene instrucción para labores policiales, dispare contra un pobre inmigrante mexicano. Entonces tendremos un conflicto fronterizo en pequeña escala, y ¿quién protegerá la integridad de la frontera si tenemos a buena parte de la Guardia Nacional en Irak?”.

En cambio el agente Richard Hays, de la Patrulla de Fronteras en Yuma, cree que es “bueno y positivo que venga la Guardia Nacional, que vengan los muchachos que han estado combatiendo al terrorismo en Irak y nos ayuden aquí, en la frontera”.

Edith IV

“Hoy cruzo la frontera

bajo el cielobajo el cielo

es el viento que me manda

bajo el cielo de acero

soy el punto negro que anda

a las orillas de la suerte”

Dos días después de que el coyote y los otros migrantes la abandonaran, Edith dejó a su hijo a la sombra escueta de un árbol chaparro y se largó a caminar por su cuenta hasta que, por casualidad, llegó a la autopista 86 que cruza el corazón de la reserva de los Tohono O’odham. El 15 de mayo en la tarde la recogieron agentes de la Patrulla Fronteriza.

Ramos Cardoso, el portavoz del consulado de México en Tucson, sostiene que de inmediato Edith dijo a los agentes que había dejado a su hijo en el desierto. Gustavo Soto, portavoz de la Patrulla de Fronteras, dice que sólo cuatro horas después de que Edith fue enviada al centro de detención en Nogales la PF se enteró de que el niño había quedado abandonado.

De inmediato se movilizó la unidad BorStar, un equipo de elite de la PF creado en 1998 y especializado en la búsqueda y socorro de inmigrantes perdidos en el desierto. Las huellas del calzado de Edith indicaban que, durante horas, la mujer había caminado en círculos, desorientada, exhausta. Después de una larga búsqueda, los agentes encontraron al niño, muerto.

“La mujer cargó a su hijo en el desierto durante cuatro o cinco horas y ninguna de las personas que iban con ella la ayudó”, dijo al diario The Washington Post, el agente Dan Mc Clafferty, de BorStar, que fue quien por el olor localizó el cadáver. “En seis años de servicio he visto mucha cosa, pero esto del niño es algo que no he podido sacarlo de mi mente.”

La policía de Tohono O’odham consideró la posibilidad de encausar a Edith por negligencia porque puso en peligro a un menor de edad, pero la fiscalía del condado Pima decidió que no le interesaba procesarla.

El 16 de mayo, Edith fue deportada, el 18 se le permitió que volviera para identificar el cadáver de su hijo. La autopsia mostró que el niño murió por deshidratación y exposición al sol en un día en el cual la temperatura llegó a los 38 grados Celsius.

El 20 de mayo, Edith volvió a México y dos días después la siguió el cadáver de su hijo.

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* “La Frontera”, Lhasa. Putumayo presenta: Women of Latin America.

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