Especial. Guantánamo en Cuba y Camp Bondsteel en Kosovo: cómo funciona el sistema de cárceles secretas de la CIA

Por Causa Popular.- Son los principales defensores de la democracia, pero invaden gobiernos democráticos y su presidente fue elegido para su primer mandato por medio de un fraude. Son los que atacan países islámicos para garantizar los derechos humanos de sus habitantes, cuando son ellos quienes violan sistemáticamente estos derechos como quedó en evidencia en Abu Ghraib (Irak) y en Guantánamo (Cuba). No existen barreras humanitarias que se interpongan a las ambiciones imperiales norteamericanas. Días atrás, las Naciones Unidas, con el apoyo de la Unión Europea, pidió el cierre de la cárcel de Guantánamo que Washington reabrió luego de la invasión a Afganistán. Vuelos y cárceles secretas de la CIA, vejámenes, violaciones y torturas, son algunos de los procedimientos que los militares norteamericanos siguen con los supuestos terroristas apresados, la mayoría de los cuales no han sido acusados de delito alguno ni existen evidencias de que fueran realmente “combatientes enemigos”.

Como en la Escuela de las Americas durante la Guerra Fría, en la guerra contra el terrorismo los Estados Unidos violan tanto los derechos humanos, como las convenciones internacionales, así lo reveló un informe realizado por cinco expertos de la ONU.

Se trata de los relatores encargados por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que emitieron su informe final sobre la situación de los prisioneros en la base naval estadounidense de Guantánamo. En el documento, los relatores sobre tortura, Manfred Nowak; independencia de la justicia, Leandro Despouy; libertad de religión, Asma Jahangir; derecho a salud física y mental, Paul Hunt; y detenciones arbitrarias, Leila Zerrougui, pidieron el cierre inmediato del centro de detención de Guantánamo en la isla de Cuba, así como que todos los detenidos sean llevados ante un tribunal independiente o, de lo contrario, sean liberados.

Al respecto, el secretario general de las OMU Kofi Annan apoyó esta posición. “No puede haber individuos detenidos a perpetuidad. Se les deben formular cargos y darles la oportunidad de defenderse. Deben ser procesados, condenados o absueltos, así funciona el sistema legal moderno”, señaló. En respuesta, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, dijo ayer que Kofi Annan, se “equivoca de plano” al pedir el cierre del centro de detención militar que Estados Unidos administra en Guantánamo, Cuba.

Pero no es ninguna novedad que el gobierno de Bush se niegue a acatar una recomendación de un organismo multilateral.

“Conozco a Kofi Annan y hay un montón de cosas en las que se puede concordar con él, pero aquí se equivoca de plano”, dijo Rumsfeld ante el Consejo de Relaciones Exteriores, un centro de investigación sobre política exterior, en Nueva York. “No debemos cerrar Guantánamo”, dijo el halcón del pentágono. “Tenemos varios centenares de terroristas, gente mala, gente que si sale, trataría de matar a norteamericanos”, sostuvo.

Pero el pedido de la ONU no quedó reducido a un clamor internacional. Uno de los periódicos más prestigiosos de los Estados Unidos, también se hizo eco. The New York Times afirmó el sábado 18, que el gobierno de George Bush debería cerrar su centro de detención en la bahía de Guantánamo, Cuba.

“¿Quién necesita historietas inmaduras para encender al mundo musulmán cuando se tiene al sistema de prisión de la administración Bush? Una razón por la cual la Casa Blanca se encuentra tan impotente contra la violencia generada por las historietas danesas es que ha desperdiciado mucha de su moral en (las prisiones de) Guantánamo Bay y Abu Ghraib”, afirmó el editorial de la publicación.

“Ahora, la única solución es cerrar Guantánamo y dar explicaciones a sus prisioneros de manera justa y abierta. Estados Unidos precisa una política de cárceles que se ajuste a las leyes y a los principios democráticos”, subrayó el periódico.

Guantánamo punta de un iceberg del que también forma parte la ONU.

Los escándalos como los de la base ubicada en Cuba, son parte de la política sistemática aplicada por los Estados Unidos contra los habitantes de todos aquellos países que pretenden, o pretendan, oponerse y resistir a sus ambiciones. Desde que George W. Bush ocupa la Casa Blanca, el primer escándalo estalló cuando se conoció el trato degradante e inhumano al que eran sometidos los reclusos en la prisión de Abu Ghraib, en Irak.

Luego se supo que hechos similares ocurrían en Guantánamo, en Afganistán y en las cárceles secretas que mantiene la CIA en distintas partes del mundo. Sobre esta grave violación de la Convención de Ginebra y de las propias leyes estadounidenses, existieron en el país del norte audiencias en el Congreso, fallos de tribunales que obligan a seguir el debido proceso y hasta se aprobó una ley que requiere un trato humano para los detenidos. Nada alcanzó sin embargo para modificar las prácticas de la administración Bush. Menos aún parece que pudiera lograrlo el tibio reclamo de la ONU.

Las aberraciones no son conjeturas conspirativas. Una nota publicada por el diario Clarín el 26 de noviembre del 2005, dio cuenta que prácticas como las de Guantánamo y Abu Ghraib, no responden pura y exclusivamente a los Estados Unidos, aunque estos hayan sido quienes las perfeccionaron y extendieron, aún a espaldas de sus aliados europeos.

Según informó el matutino, casi en paralelo a que comenzaron a multiplicarse por toda Europa las dudas sobre la eventual existencia en el continente de una red de prisiones secretas administradas por la CIA, el ministro de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Alvaro Gil Robles, describió por primera vez lo que vio un día de setiembre de 2002 en un sitio hasta ahora poco mencionado en el debate sobre las detenciones extrajudiciales: la base militar norteamericana de Camp Bondsteel, en Kosovo.

Siempre según Clarín, en esta base imponente, que llegó a tener hasta 6.000 soldados estadounidenses y que abarca 300 hectáreas cerca de Ferizaj (al sur de Pristina, la capital de la provincia administrada por la ONU), Gil Robles vio una suerte de réplica de Guantánamo. En plena Europa Central el Ejército de los Estados Unidos levantó una prisión que manejó por completo a espaldas, o gracias a la indiferencia, de la ONU. Esta prisión es el principal centro de detención del que dispone la KFOR, la fuerza multinacional de la OTAN -las Fuerzas Armadas de la ONU- desplegada en Kosovo desde junio de 1999.

“Visto desde lo alto de una torre, el lugar se asemejaba a una reproducción de Guantánamo pero más pequeña” reveló Gil Robles a Le Monde. “Había pequeñas barracas en madera rodeadas de alambres de púa. Vi entre quince y veinte prisioneros, encerrados en estas pequeñas barracas y vestidos con trajes naranjas como los de los detenidos de Guantánamo”. No estaban encadenados. “La mayoría estaban sentados y algunos estaban encerrados en celdas de aislamiento. Algunos tenían barba. Había quienes leían el Corán. Una soldado norteamericana, que formaba parte del personal de la prisión, me contó que acababa de llegar allí después de servir en la base de Guantánamo” agregó.

Asombrado por lo que acababa de ver en Camp Bondsteel, Gil Robles pidió al día siguiente de su visita, en 2002, que cesaran los métodos del centro de detención y se desmantelaran las instalaciones parecidas a las de Guantánamo.

Aunque el mismo Robles, dijo haber recibido el mensaje de que esto se hizo al año siguiente, existen en la actualidad fundadas sospechas de que la misma base de Kosovo, siguió siendo utilizada dentro del marco de las “rotaciones” de prisioneros con aviones de la CIA, entre Afganistán, Oriente Medio, Europa y Guantánamo.

En el 2002, así como sucede hoy en Guatánamo, en Camp Bondsteel los detenidos no tenían acceso a un abogado. Esta base parece haber sido una zona sin ley. Fue descripta de hecho, al inicio de su construcción, en 1999, como “la base norteamericana más grande desde la guerra de Vietnam”.

Guantánamo: ilegal desde su origen

Muchos lectores se habrán preguntado alguna vez, cómo es posible que los Estados Unidos tengan una base militar de estas características en territorio cubano. Los orígenes de la Base Naval de Guantánamo cuestionada por las Naciones Unidas, se remonta a 103 años atrás. Esta base está ubicada en territorio cubano, en la costa sur-oriental, y ocupa 117, 6 kilómetros cuadrados.

Este enclave militar nace como parte de las enmiendas en la Constitución cubana que en 1901 impuso Washington como condición para poner fin a la ocupación militar de la Isla -producida al finalizar la guerra de la Independencia contra el imperio Español- y dar paso al establecimiento de la República. Tal legislación, aprobada por los cubanos bajo presión, otorgaba a lo Estados Unidos la potestad de intervenir en los asuntos internos de la mayor de las Antillas cuando así lo estimara, y obligaba a esta a “venderle o arrendarle las tierras necesarias para instalar en ellas carboneras o estaciones navales”.

De esta forma, para dar cumplimiento a este compromiso, Cuba firmó un convenio en 1903 por el cual le arrendaba a Estados Unidos por el tiempo que necesite terrenos correspondientes a la bahía de Guantánamo y a Bahía Honda, a cambio de cinco mil dólares mensuales.

Luego de la revolución cubana de 1959, el gobierno denunció la presencia militar de Washington en sus dominios y se negó a cobrar el dinero pactado. A partir de allí, se produce la violación sistemática de la Convención de Ginebra sobre Tratados, aprobada en 1969, cuyo artículo 52 establece que “ningún tratado se puede seguir aplicando si el consentimiento de una de las partes se alcanza con amenaza o uso de la fuerza, o cuando hayan cambiado las circunstancias en que aquel haya sido ordenado”.

La base dejó de cumplir desde hace decenios las funciones que la originaron. Convertida en una unidad militar violó uno de los puntos del acuerdo firmado en 1903, que establece la “prohibición de trasladar desde ella hacia el interior de Cuba, armamento y municiones”.

En un período de 30 años, Estado Unidos llevó a cabo desde la base 10 mil 455 provocaciones y agresiones, de las cuales existen abundantes testimonios gráficos y testigos. Por todas las razones apuntadas, la devolución a la Antilla Mayor de ese territorio usurpado se mantiene como una de las cinco demandas formuladas por el gobierno cubano en octubre de 1962, durante la llamada Crisis de los Misiles.

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