“En lo único que se avanzó desde 2001 es en la conciencia de los trabajadores”

Castro Borda es abogada especialista en concursos y quiebra. Participó del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) y hoy pelea en el Gran Buenos Aires ante el crecimiento de conflictos laborales. Crítica con la política estatal hacia las fábricas recuperadas, denuncia desprotección e indiferencia: “como no se las reconoce, no se las incluye. No integran ninguna estadística y, por ende, están fuera de toda política de inclusión.”

Vanesa Castro Borda se define como peronista crítica, hasta del mismo Perón. Su trabajo con fábricas recuperadas data de 2001. Fue convocada para asesorar al Ministerio de la Producción de la provincia de Buenos Aires y luego al Ministerio de Desarrollo Nacional en el INAES, pero declinó ambas ofertas. Actualmente, asesora jurídicamente a cooperativas como el frigorífico El Tolosano y Vinil Plast, entre muchas otras, y trabaja en la expropiación y puesta en marcha de Envases del Plata y la textil Filobel-Febatex, ambas en la ciudad de Quilmes.

—Los conflictos con la patronal que se están dando en el último tiempo parecen ir en aumento, lo que hace prever que la situación de los trabajadores empeorará en el corto plazo. ¿Existen condiciones distintas a las que había en 2001? ¿Cambió algo en el marco legal que pueda facilitar el armado de una cooperativa o la puesta en marcha de una fábrica en manos de los trabajadores?.

—Siempre es difícil. Desde el marco legal, desde el personal y desde el marco económico, siempre es difícil. Yo siempre digo que el trabajo de la autogestión de las empresas recuperadas es el camino más difícil. Es el último que hay que tomar, pero es inocultable la ausencia del Estado en esta problemática, no hay intención de acompañar estos procesos. No son sujetos de crédito, no se les brinda asesoramiento técnico. Creo que si se hubiese acompañado desde el 2001 los procesos hubieran sido muy distintos. Es la política del “dejar morir”.

—¿Qué pasa entonces con la ley de expropiación?

—Hoy se puede solicitar a la legislatura la ley de expropiación con más naturalidad que hace diez años, pero a su vez es ahí donde empieza la complicación. La situación judicial empeoró, ya que algunos jueces comenzaron a vislumbrar que el estado provincial no paga la indemnización correspondiente. Es la gran contradicción del Estado. El Poder Legislativo dicta una ley formal pero el Ejecutivo no la cumple. Esa es la verdad y así lo argumentan cuando contestan las demandas de expropiación inversa.

Muchos jueces han entendido este proceso y acompañan con lo que pueden, se comprometen con la situación e intentan hacer justicia en el caso en concreto. Otros, que se graduaron en la misma universidad que yo, me terminaron diciendo: “Doctora, a mí me enseñaron que la propiedad privada era un derecho fundamental y básico, ¿de qué me habla?”.

—¿En qué estado se encuentran las causas pendientes?

—De los procesos que están en danza, que empezaron en 2001 y que hoy siguen sin resolución judicial, casi todos se encuentran al borde de la subasta… El año pasado, le planteamos a la Legislatura y al Ejecutivo provincial que debían hacerse cargo de las leyes que dictaron en 2001, 2003 y 2005. La solución es pagar esas leyes.

Desde hace tiempo propiciamos y colaboramos en la redacción de la ley de creación de un fondo para hacer frente al pago de las leyes. Hoy hay una norma que, si bien está lejos de ser la solución para estos conflictos, ayudaría a empezar a pagar alguna de las leyes. Pero a pesar de estar aprobada por la Legislatura, su puesta en marcha espera una decisión política.

—Ampliame, ¿qué tiene que pagar el Estado?

—Cuando el Estado expropia, tiene que pagar la indemnización al dueño. A partir de allí, podemos discutir si es justo o no pagar la indemnización (en caso de estafa) o si el monto a pagar se les descontará de lo que le adeudan al Estado. El juicio de expropiación inversa es un juicio universal por lo cual hay un montón de estadíos para debatir a quién se le da el dinero que pone el Estado. Pero cuidado… ¡El Estado no regala nada! Expropia, declara la utilidad pública de determinados bienes, pero luego es la Cooperativa de Trabajo quien debe pagar el precio de la indemnización.

La verdad es que quienes gobiernan no entienden cuál es el verdadero problema. Creen que la inseguridad es la causa de todos los males y no se dan cuenta que la inseguridad es proporcional a la falta de trabajo. Deberían tener una política clara para sostener estas empresas que fueron recuperadas por sus trabajadores. Son un sector social productivo, al que hay que reconocer.

—Actualmente son unas 220 las fábricas recuperadas las que siguen funcionando.

—Más o menos. El problema es que, como no se las reconoce, no se las incluye. No integran ninguna estadística y, por ende, están fuera de toda política de inclusión. Entonces, lo que hacen es patear la pelota para adelante. Es tan así que estas empresas recuperadas estaban en 2001. Contestando a tu primera pregunta, creo que estamos peor que en 2001. A esto sumale la crisis internacional.

—¿No hay ningún avance?

—En lo único que se avanzó es en la conciencia de los trabajadores, ya que ahora saben que cuando tienen un patrón que los estafa, que hace maniobras fraudulentas, pueden debatir la fábrica. Y los patrones saben que eso puede ocurrir, por lo cual, creo que eso sí fue un avance enorme.

La experiencia de crecimiento de la clase trabajadora fue única frente a todo el resto, que era aplastante: los sindicatos que no querían que se formen cooperativas, los gobernadores y funcionarios que decían “qué pretenden administrar estos negros”…

Ya en mi primera experiencia, los trabajadores de Vinil Plast demostraron que pueden administrar mucho más exitosamente una fábrica que sus ex dueños, que la vaciaron y luego la quebraron. El concepto del “buen hombre de negocios”, parece haber cambiado.

—¿Cómo entendés la posición del Ministerio de Trabajo ante esta situación de crecimiento exponencial de conflictos sindicales, sacando a la cancha nuevamente los Procesos Preventivos de Crisis (PPC)?

—La respuesta del Ministerio de Trabajo frente a estos conflictos es nula. El PPC es una herramienta que a veces empuja a los trabajadores a acordar con los sindicatos y con los empresarios. Ahora bien, tanto el ministerio como los sindicatos, terminan allí su actuación, pero el conflicto sigue en pie.

En Filobel-Febatex ni siquiera pidieron el preventivo, ni siquiera tuvieron la picardía de decir “esperen, yo acá he iniciado legalmente un procedimiento que me protege”. Cuando la patronal es inescrupulosa y la ley no la persigue, se torna impune.

En este país, se puede crear Filobel S.A, concursarla, constituir Febatex S.R.L., y luego crear Filobelt S.A., todas con un objeto similar, casi el mismo personal, en el mismo lugar físico, los mismos incumplimientos impositivos, etc, etc, etc,.

En los conflictos de Massuh, Envases del Plata y Filobel-Febatex (por nombrar solo tres), no se tramitó el PPC ante el Ministerio de Trabajo. En lo que va del año ya son más de 100 los pedidos de preventivos de crisis. Teniendo en cuenta esto, ¿cuántas fábricas están al borde del colapso?

—Esto es muy parecido a lo que vivimos en 2001 y eso que estoy lejos de querer ser alarmista. Junto a otros compañeros que estuvimos en el MNER, creímos que el camino era tratar de contener, pero no desde la captación. Hay que contener realmente y esto se hace teniendo presencia y formación, si no en las fábricas termina todo en el “sálvese quien pueda”, esa es la verdad. Los compañeros terminan controlando quién se lleva un mango más y esto les trae todo tipo de conflicto entre ellos. Se debe trabajar la conciencia de la transformación.

Ante tanta ausencia, es muy complicado llevar adelante el proceso de recuperación y autogestión. Cuando hablo sobre las similitudes con 2001, me refiero a lo que fue mayo de ese año, cuando se empezaba a olfatear la explosión y no había políticas dirigidas a lo social, ni a la contención, ni a la inclusión. El sistema capitalista expulsa y el mundo es hoy la prueba de ello. Debemos cooperar y no intentar contener desde el encuadre político. La crisis se genera en el mismo lugar donde se pretende solucionar, con una única variable de ajuste: los trabajadores.

La Ministra de la Producción de la nación cree que lo que manda es el mercado, sólo oferta y demanda. Con lo cual, si el mercado dice que hay que cerrar Filobel-Febatex, que cierre. Y no me vengan con que hay que recuperarla porque el mercado dice que no da para que siga produciendo. Los técnicos de la economía elaborarían una receta que sólo nos llevaría a cerrar la empresa si no rinde una determinada tasa de ganancia en la que el trabajador no participa, es sólo un efecto más.

—¿Qué quedó de la experiencia del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas?

—El MNER fue una herramienta muy importante en este proceso de recuperación, pero hoy se encuentra desarticulado. Creo que fue una hermosa oportunidad desperdiciada la de 2001. Han dejado pasar la oportunidad histórica de lograr la reivindicación social, este sueño que tuvimos algunos y que le costó la vida a tantas generaciones.

—El panorama se plantea desolador. Los trabajadores tienen razones para dudar sobre llevar un conflicto a este extremo, ya que nadie puede asegurarles ayuda y mucho menos un final feliz. Pero están entre la espada y la pared, ¿es la recuperación la única salida?

—Cuando yo le dije a los trabajadores de Vinil Plast en mi primera experiencia con recuperadas, en aquel 2001, “o se ponen al frente del problema, o se van a cartonear”, no sabía bien lo que les estaba diciendo, no imaginaba lo que venía, sí sabía que no había opción para ellos.

Lo que sí siento es que estas experiencias transformaron de alguna manera la mentalidad de los trabajadores que, con mucho miedo, con mucha sumisión, con mucho recelo, con muchas limitaciones, se animaron y demostraron que existen opciones a quedar en la calle sin trabajo y sin cobrar la indemnización, con la tranquilidad de poder mirar a sus familias a los ojos y sentir que por lo menos han intentado luchar por su futuro. Y eso tiene un valor para mí enorme y que hay que acompañar. El problema es que uno individuamente no puede acompañar todos los procesos.

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