En defensa del trabajo

El acto que la CGT realizó el 30 de abril y en el que participaron unos 100.000 trabajadores sindicalizados, que le dieron a la movilización un peso muy contundente, tiene un significado muy importante de cara a las elecciones legislativas. Es que se hizo con la idea clara de celebrar el 1° de mayo apoyando las candidaturas del kichnerismo y, en particular, reafirmando su vinculación estrecha con Cristina Fernández de Kirchner.

Entonces me parece que la antigua estructura sindical argentina basada en grandes uniones y confederaciones volvió a estar en el centro de la escena política y a mucha gente esto lo sorprendió, pero fue a los que no entienden nada del sindicalismo de este país. Sencillamente, el movimiento sindical, en este caso liderado por el moyanismo, ha adoptado la postura que era previsible: la de apoyar las candidaturas del kirchnerismo. Y lógicamente no se me escapa que hay sectores de la CGT fuera de este armado, como la CGT “Azul y Blanca” de Barrionuevo, que no comulgan con esta postura y que prefieren que el peronismo disidente logre tener mayor perfil en las elecciones, para luego operar como fuerza de equilibrio y negociación de los mismos sectores sindicales. Pero me parece que Moyano logró el objetivo de realizar un acto muy contundente y masivo.

Esta movilización es una acción de autodefensa de los trabajadores, porque al ir al acto cavaron una trinchera con el sentido de “no vamos a aceptar un retroceso del modelo nacionalista-industrialista”. Este me parece es el punto central y junto con eso, claro está, tratar de colocar alguna de su gente en las listas, principalmente en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal. Pero el significado político que tuvo el acto no estaba vinculado estrictamente a los problemas internos de las listas, sino al impacto que tuvo frente a las fuerzas del sistema. Y es demostrar que el movimiento sindical, pese a la desarticulación del partido Justicialista, sigue siendo la gran reserva política del peronismo.

Por lo pronto, hacía más de una década que no conocíamos actos de esta naturaleza, que están organizados por regionales y confederaciones, y que son muy disciplinados, lo que da una idea de fuerza organizada. La última vez que se dio esto fue en la década del ‘80, que era el período donde el movimiento sindical ocupó el papel que dejaba vacante el partido Justicialista para liderar la resistencia al gobierno radical, con los famosos trece paros y la figura de Ubaldini. Hoy las condiciones no son las mismas, entre otras cosas porque es el peronismo el que está en el gobierno, aunque esté con dificultades para centrar su organización política y de discurso. Pero esta marcha hace recordar a aquella época, en la que el sindicalismo estaba en el centro de la escena política nacional.

La situación de la CTA

En esta coyuntura, diferente es la situación de la CTA, ya que puede movilizar trabajadores del sector público, algún sindicato industrial pequeño y masa de ciudadanos que adhieren a su proyecto, pero está muy lejos de la capacidad de movilización de la CGT. Me parece que esta central tiene el problema de que políticamente está actuando en dos direcciones simultáneas. Por un lado, un sector se apoya en el kirchnerismo y por el otro se vincula más con partidos de la oposición, particularmente con la fuerza de Martín Sabbatella.

Su problema es que la CTA no presenta una total homogeneidad y por ser una organización mediana, las divisiones internas que tiene se potencian mucho más que las que puede tener la CGT. Aunque esta tiene sectores que no están muy decididos a apoyar a Kirchner o que incluso pueden ver con agrado que Kirchner se debilite en esta elección.

Sin embargo, me da la sensación que el movimiento obrero está intentando nuevamente colocarse en el centro de la escena política con una preferencia por el kirchnerismo. Esto me parece muy importante porque indica que si la derecha sigue con las aventuras de tratar de hacer caer al gobierno de Cristina Fernández, va a tener problemas con los sindicatos y vamos a vivir momentos difíciles en la Argentina.

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