El tránsito causó una nueva muerte

El reordenamiento de la circulación por Avenida Pueyrredón que lleva a cabo el gobierno macrista ya acumula numerosos accidentes y una muerte. Los medios masivos, que titulan “caos” ante una protesta que corta una calle, en este caso hablan de accidente fatal, como si fuera inevitable.

Hace siete años, un día después de la Masacre de Avellaneda, el único medio que tenía en su poder fotos del comisario Franchiotti fusilando a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán tituló “La crisis causó dos nuevas muertes”. Salvando las distancias, algo parecido pudo leerse en varios medios de esta ciudad. “La doble mano se cobró una víctima”. El mismo medio que culpaba a la crisis hace casi 7 años, ahora apenas anunciaba “Accidente fatal en Avenida Pueyrredón”, a pesar de que los vecinos llevaban más de diez días avisando que el irresponsable “reordenamiento” de tránsito iba a causar una muerte si la medida no se llevaba a cabo con control policial a toda hora.

El 9 de marzo, una vecina de 60 años llamada María Díaz fue atropellada por un interno de la Línea 61 del Grupo Plaza en Avenida Pueyrredón y Marcelo Torcuato de Alvear. Según dijeron algunos medios y funcionarios del Gobierno de la Ciudad, la mujer cruzaba a mitad de cuadra. Por costumbre, miró para un solo lado. Del otro venía un interno de la línea 61 (perteneciente al Grupo Plaza) que la atropelló a alta velocidad. El Jefe de Gobierno Mauricio Macri le mandó un beso a los familiares de la mujer por televisión, y la vice jefa de Gobierno aseguró que se trató de un accidente más.

Con respecto a la muerte de María Díaz, los vecinos denuncian que el gobierno porteño y algunos medios faltaron a la verdad de los hechos al decir que la mujer había cruzado a mitad de cuadra. Nelson Durisotti, vocero de Amigos de Avenida Pueyrredón, es muy claro en esto: “No es cierto que cruzaba a mitad de cuadra. Nosotros tenemos fotos de la mujer tirada en la calzada a dos metros de la senda peatonal, no a mitad de cuadra. Hasta tenemos un video posterior al accidente que consideramos que no corresponde publicar en nuestro blog.”

Una de las críticas más escuchadas entre los vecinos fue que al hacer doble mano la Avenida Pueyrredón no se realizó una campaña informativa y preventiva. Luego del cambio de mano, no hay señales de tránsito visibles que alerten a los vecinos y turistas que hay que mirar a los dos lados antes de cruzar. Para encontrar peatones que, por costumbre, sólo miran en el sentido que venían los autos antes de que Mauricio «reordenara» el tránsito, basta pararse en una esquina. Personal de la ex Guardia Urbana empezó a operar en la zona el día miércoles 11, cuando la lista de accidentes registrados por los vecinos ya era alarmante.

En el blog de los Amigos de Avenida Pueyrredón puede leerse una lista hecha con el aporte de los mismos vecinos que enumera los accidentes ocurridos desde el 27 de febrero, la mayoría de ellos fruto del desconcierto con el que los conductores descubren que ahora vienen coches de frente cuando encaran Pueyrredón desde el bajo. Ambulancias y coches bomba del cuartel de bomberos de la calle Laprida han sido denunciados por mandarse en contramano por esos dos carriles que ahora miran al revés.

Los vecinos contaron 9 accidentes, sin considerar las infracciones de tránsito. Un peatón fue atropellado la semana pasada cuando cruzaba Pueyrredón por Santa Fé, por la senda peatonal, y otro interno de la 61 lo llevó por delante. El chofer de la unidad cargó al joven al colectivo y “lo tiró” en la puerta del Hospital Alemán, procediendo a seguir con su vuelta y arriesgando innecesariamente la vida del joven. El SAME tardó 15 minutos, pero los testigos aseguran que la empresa de seguros del grupo Plaza tardó sólo 10, por lo que se cree que podrían tener personal “en zona” a la espera de accidentes.

El domingo pasado, un colectivo de la línea 41 embistió a otro de la empresa Chavallier en la esquina de Pueyrredón y Marcelo T. de Alvear por estar des-sincronizados los semáforos. Cuatro personas heridas y muchas más con un buen susto fueron el saldo en una tranquila tarde de fin de semana.

Sin señales

A todo esto, cuesta ver señales que avisen los cambios. Por Avenida Pueyrredón no se ven los “hombres-carteles”, esas criaturas amarillas creadas por Macri que consisten en un infeliz y un cartel. Tampoco se vieron agentes de tránsito (ex Guardia Urbana) hasta el día miércoles 11 de marzo, disfrazados de heladeros a cuadros por esta gestión. Tampoco pueden verse agentes de policía haciendo adicionales, ni inspectores. Tampoco se dejaron carteles no-humanos (los que cumplen la misma función y no ganan 1500 pesos) ni señales pintadas en la senda peatonal, como pasa en varias ciudades del mundo, y que generalmente dicen algo así como “MIRE A LOS DOS LADOS”.

La falta de control policial sobre Pueyrredón era evidente antes de la doble mano: los coches que venían desde Libertador lo hacían a toda velocidad y no llegaban a frenar en los semáforos de las calles Las Heras o Peña. Es cosa de todos los días ver coches que vienen muy rápido y frenan sobre la senda peatonal. Antes del “reordenamiento”, ese problema existía pero la gente sólo tenía que mirar en un sentido para evitar que la lleven puesta.

A esto podemos sumar los semáforos peatonales que están mal coordinados en los cruces de Pueyrredón con Córdoba y Las Heras, y ponen luz verde al mismo tiempo que la flecha para doblar de los colectivos. El día sábado 14 el diario La Nación publicó por primera vez un artículo sobre el problema que sufren los vecinos de la zona con estas medidas, y marcó puntualmente el problema de las sendas peatonales paralelas (las viejas y las nuevas) que confunden a los peatones arriesgando sus vidas.

Definí éxito

Muchos vecinos están dándose cuenta de estas situaciones y los riesgos que conllevan, menos los que integran el gabinete de asesores en temas de tránsito del Jefe de Gobierno. El único factor importante para los funcionarios porteños es la reducción de los tiempos de viaje «de entre un 10 y un 20%», datos dudosos y difíciles de comprobar, sobre todo por los mencionados funcionarios, que no toman —o nunca tomaron— un bondi ni a punta de pistola. Sus capacidades deben ser diferentes para que puedan afirmar, a pesar de todo, que la medida es un éxito.

Mauricio no suele salir a caminar por la ciudad, así como tampoco viaja en colectivo o en subte. Los vecinos de Recoleta comentan que, aparentemente, la encargada de vigilar esta nueva medida de tránsito es la vice jefa de gobierno, Gabriela Michetti, la persona en la que Mauricio más confía a la hora de planificar medidas de tránsito, depurar ideas, parecer menos horrible ante las cámaras o aliarse con el ala femenina de la Coalición Cívica.

Ante cámaras de televisión, la vice jefa aseguró que los que reclamaban eran “caras viejas” que siempre protestan, ya que algunos de los que ahora reclaman contra la doble mano, también reclamaron contra los parquímetros. Michetti se quejaba de los reclamos con el argumento de que una amplia campaña de información sobre la medida se había hecho en las calles del barrio y los colegios. Nelson Durisotti, vocero de la agrupación vecinal Amigos de Avenida Pueyrredón, desmentía a la vice jefa: ”Gabriela Michetti dijo que hace un año que vienen haciendo campañas de concientización en el barrio y de información en los colegios. Es una mentira, ya que en ningún colegio se hizo ninguna campaña. “ Quien escribe tampoco vio información sobre la medida, y mucho menos hace un año.

Reuniones lamentables

Este mismo grupo de vecinos recurrió a la Legislatura el jueves pasado para reclamar que los poderes que la Legislatura cedió al Ejecutivo tengan restricciones, y para que se deje sin efecto la medida en Pueyrredón. En este sentido, el legislador (ex radical, ex cívico) Alejandro Rabinobich presentó un proyecto para retirar al Ejecutivo la potestad de tomar este tipo de medidas sin que sean votadas en el recinto.

Antes de que la medida fuera efectiva, Durisotti y otros vecinos pidieron audiencia con el Jefe de Gobierno, la vice-jefa o el Jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. Los recibió el arquitecto Jorge Norberto, presentándose como el flamante subsecretario de Transporte. Norberto no estuvo dispuesto a recibir propuestas por parte de los vecinos, y se limitó a comunicarles qué iba a pasar a partir del 27 de febrero. Tres días después de la reunión, pudieron leer en los medios que ese día había asumido el cargo de subsecretario de Transporte el arquitecto Jorge Norberto. Los había recibido una persona que no había asumido el cargo que presumía hasta tres días después, una irregularidad grave.

En esa ocasión, preguntaron si antes de tomar esta medida, en el Gobierno de la Ciudad habían realizado algún estudio de impacto ambiental. Les respondieron que sí, pero al pedir esos informes técnicos, les respondieron que no estaban disponibles. Durisotti explica: “Solicitamos los informes técnicos que ellos dicen que tienen, pero sabemos que hay legisladores que los han pedido y no los han conseguido. Tuvimos una reunión con el presidente de la comisión de tránsito, Daniel Amoroso, y él tampoco los tenía. Nos dijo —¿Por qué no hacen ustedes los informes de impacto y nos los traen?— Le respondimos que no nos corresponde.”

Por todo esto, podría decirse de que no existen pruebas de la existencia de estudios de impacto ambiental o planificación previa a la ejecución de la medida. Por otra parte, hay muchísimas pruebas concretas de la mala ejecución de la medida y de la improvisación a lo largo de los días.

A partir del miércoles 11, día en el que la calle Anchorena y Ecuador cambiaron de mano, se siguieron viendo las improvisaciones del sector de tránsito. Al ver que muchos coches entraban a Anchorena desde Pueyrredón a alta velocidad (sin respetar el cartel de PARE), a las 9 de la noche del día viernes 13 comenzó la construcción de una dársena de cemento en la puerta del Sanatorio Anchorena, propiedad del amigo del Jefe de Gobierno, Nicolás Caputo.

Esta dársena sólo está señalizada con unos contenedores llenos de agua que se interponen en el camino y que no llaman la atención. La dársena tampoco está pintada, por lo que se espera que alguien se la lleve por delante y se incruste en la heladería de la esquina contraria. El cruce de la puerta del sanatorio tiene senda peatonal que pintaron en el piso pero no tiene semáforo, y los autos no suelen detenerse para que las personas que salen del sanatorio crucen, a pesar de estar muchos de ellos en silla de ruedas o muletas.

El Director de Tránsito Guillermo Krantzer había asegurado que el plan había sido testeado con simuladores de última generación. Pero en vista del resultado obtenido, parece que Mauricio Macri y sus funcionarios planifican la Ciudad de Buenos Aires mientras juegan al Sim City, un popular videojuego en el que se juega a ser Jefe de Gobierno. Es claro como el agua para quienes están pendientes de los accidentes y las medidas que toma el gobierno de Macri que se está procediendo según segura fórmula de prueba y error, emparchando lo que quedó mal hecho. Mientras tanto muere gente. Esta vez los damnificados forman parte del electorado que preocupa a Macri, el de Barrio Norte. Una novedad de esta gestión.

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