EL RENMINBI Y SU INTERNACIONALIZACIÓN COMO DIVISA MUNDIAL ¿QUÉ NOS DICE LA HISTORIA? 

Desde su llegada a la canasta de derechos especiales de giro del FMI en 2016, el yuan chino muestra notorios avances en su internacionalización y se presenta como una divisa mundial clave en el nuevo orden internacional en gestación.

Por  Ignacio N. Barranquero

La actualidad global se está caracterizando por grandes y acelerados cambios en el orden internacional. La crisis financiera internacional del 2008, la crisis pandémica y en particular la situación bélica de este año, muestran profundas transformaciones que venían gestándose hace décadas: el fin del orden unipolar centrado en los Estados Unidos y el ascenso de China como competidora de este en muchos aspectos internacionales. De esta situación se desprenden interrogantes de difícil respuesta y atravesados por múltiples interpretaciones: ¿China logrará superar económicamente a Estados Unidos? ¿Podrá con la hegemonía del dólar e impondrá su propia moneda? Este artículo se ocupará en particular de esta última cuestión y para ello recurriremos al análisis de la historia para tener algunas nociones de dónde partir.

     A fines de la década de 1970, con la llegada de Deng Xiaoping al poder, China dio sus primeros pasos hacia una economía de mercado, con un fuerte énfasis en la inversión extranjera directa en sus zonas costeras, un importante rol del Estado (fundamentalmente a partir de las empresas mixtas) y sin pasar por las famosas “doctrinas de shock” en boga por aquellos años, este país logró acumular décadas tras décadas de inéditos episodios de crecimiento económico acompañados por profundas transformaciones sociales (tal vez sólo comparable a la experiencia Corea del Sur). Empezando con ventajas comparativas basadas en su abundante población y bajos salarios, China logró escalar de una economía que producía productos trabajo-intensivos poco elaborados a ser un país que en la actualidad le disputa el primer lugar en la industria de última tecnología a Estados Unidos, además de que generó una enorme clase media urbana y eliminó prácticamente la pobreza extrema. Estos cambios se empezaron a ver lentamente en la primera década del siglo XXI, y entre la segunda década y la actualidad, están mostrando toda su magnitud. Actualmente China posee el segundo PIB más grande del mundo y es el mayor socio comercial en importaciones de la mayoría de los países del mundo, superando a Estados Unidos en este punto según datos de El Orden Mundial. 

     Sin lugar a dudas, China junto a la citada Corea del Sur, son unos de los ejemplos más paradigmáticos de crecimiento y desarrollo económico a partir de las oportunidades (y desafíos) que ofrece el proceso de globalización iniciado en los años ’70. Esta nueva centralidad de China como superpotencia económica en el comercio mundial de bienes y servicios (principalmente luego de la Crisis de 2008) lentamente está siendo traducida en una mayor importancia financiera y monetaria en la economía internacional. En esta última cuestión surgen varios interrogantes ¿Cuando China sea la primera economía mundial, el renminbi (o yuan)[1] superará al dólar como divisa dominante a nivel internacional? ¿Lo hará completamente o sólo en algunas zonas geográficas? ¿Sirve el antecedente del reemplazo de la libra esterlina británica (moneda hegemónica durante el patrón-oro) por el dólar estadounidense en la primera mitad del siglo XX? De ser así, ¿Cuándo? 

     En primer lugar, se puede decir que la internacionalización del dinero nacional de una potencia en la economía internacional en sus diversos usos (como reservas de los bancos centrales, moneda en la que se fijan los tipos de cambio de los países, los contratos del comercio internacional, las inversiones o préstamos internacionales, etc. etc.) es un fenómeno complejo. Como sostiene el prestigioso economista Benjamín J. Cohen, la internacionalización del dinero de un país no debe verse meramente como el resultado lineal y directo de su poder geopolítico o de su tamaño en la economía internacional a través de lo que decide el mercado. En un trabajo basado en un amplio estudio histórico, Cohen (2018) sostiene que la divisa hegemónica a nivel internacional (y las demás grandes divisas) atraviesan por distintas fases históricas: una de juventud, una de madurez y otra de declinación. En cada una de esas fases los que se encargan de las decisiones de política exterior y política económica tienen tres formas distintas de responder a la internacionalización del dinero de su país: promoverla, resistirla o no intervenir (dejando que el mercado haga lo suyo). Lo cual nos muestra la complejidad del asunto, pero la cuestión que tiene desvelado a los principales especialistas en historia monetaria y financiera mundial es lo que ocurre con el renminbi y el dólar; cuestión que Cohen adelantó que será el conflicto monetario internacional a desarrollarse con cada vez mayor intensidad a lo largo en el siglo XXI. Ambas divisas presentan políticas de sus gobiernos hacía una férrea internacionalización; sea para mantener la hegemonía en el caso del dólar (moneda en fase de madurez o declive dependiendo la opinión de los especialistas) o para desafiar esa hegemonía y tener cada vez más internacionalización como el caso del yuan chino (moneda claramente ubicable en una fase de juventud). 

    En segundo lugar, para ver qué dice la historia, aquí se destaca a otro gran especialista en el tema:  Barry Eichengreen (economista de la Universidad de Berkeley). El aporte de este autor es bastante valioso dado que presenta un gran énfasis histórico, a partir de los cuales matiza muchas las distintas versiones sobre la temática. En primer lugar, una divisa internacional necesita de tamaño, estabilidad y credibilidad (para ser la primera obviamente tiene que destacar como la primera en dichos requisitos). En segundo lugar, se necesitó en el pasado de eventos de enorme magnitud –como lo fueron las dos guerras mundiales y la peor crisis del capitalismo en 1929– para que una moneda hegemónica sea relevada por otra, además de que, en dicho proceso, más que el conflicto suele prevalecer una larga coexistencia. Tercero, esa coexistencia se sigue presentando luego de que la nueva potencia ya superó completamente en el terreno económico a su antecesora. Por lo cual, si por un lado tenemos en cuenta que aún el dólar tiene el tamaño de ser la moneda de la economía n°1, tiene confianza y estabilidad (pese la erosión de su valor en el largo plazo) y por el otro, la experiencia histórica del siglo XX, podemos decir que el enfrentamiento del renminbi con el dólar apenas comienza y será mucho más complejo que el último antecedente histórico.

     Con respecto a este cabe destacar que la libra británica –más que el oro– fue el centro del sistema monetario internacional del Patrón-Oro (aprox. 1870-1914), en ese entonces Gran Bretaña era el centro de la economía mundial y principalmente el centro financiero, donde todas las operaciones comerciales, bancarias, financieras y principalmente las reservas internacionales estaban hechas en libras esterlinas. En un estudio de Eichengreen (2014) se muestra que las reservas de los principales bancos centrales en 1899 estaban compuestas en un 64% por libras, mientras que para el inicio de la Primera Guerra Mundial ese número había caído al 48%. Mientras tanto, la economía estadunidense según los datos del Maddison Proyect, ya en la década de 1870 era el PIB más grande del mundo y para 1914 había superado notoriamente a Gran Bretaña, aunque su moneda como reserva internacional era insignificante. El dólar se encontraba entre el 6% compuesto por varias monedas. El protagonismo financiero cobrado luego de la Gran Guerra ante la ruina de los países europeos –tanto vencedores como perdedores– le permitió consolidarse como la divisa principal, aunque no hegemónica. Para 1929 poco más de la mitad de las reservas internacionales eran en dólares, aunque la libra ocupaba el segundo lugar con más del 30%. Eichengreen muestra también otros indicadores, como las deudas internacionales y contratos comerciales de algunas commodities, donde en estos puntos el dólar no logra destronar a la libra. Habría que esperar a Bretton Woods (1944-1971) para ello.

     Pero antes de pasar a este sistema monetario internacional, cabe destacar, como sostuvo el prestigioso sociólogo Giovanni Arrighi, que los grandes hegemones (país líder del sistema económico y geopolítico internacional) tienen fases de expansión material –donde prima una acumulación basada en la producción de mercancías– y una fase de “otoño” o “lento declive” cada vez más basada en la acumulación en el ámbito financiero; el ejemplo que acabamos de dar fue un claro ejemplo de ello y algo que nuevamente está sucediendo.

     En cuanto al sistema monetario de Bretton Woods, nacido en los acuerdos de 1944 y basado en la paridad del oro al dólar, significó la hegemonía absoluta y la fase de madurez para el dólar estadounidense. La ruptura de la convertibilidad en 1971 y el fin este sistema no alteró esta tendencia, sino como muchos autores sostienen, esta decisión política le permitió a EE.UU. consolidar aún más la hegemonía del dólar (Vernengo, 2021). Si se toma el indicador de las reservas internacionales, el trabajo de Eichengreen sitúa la década de 1970 y e inicios de los años ‘90 –pleno mundo unipolar– como los picos máximos del dólar (con casi un 80% de las reservas mundiales en esa moneda). Pero a inicios del tercer milenio la cuestión empezó a cambiar, dado que como sostiene Eichengreen ya puede verse una “lenta erosión del dólar” como moneda internacional. En otro amplio estudio empírico para FMI, el autor sostiene que, si bien la posición del dólar en la economía mundial supera ampliamente el tamaño de la economía estadounidense, ya pueden observarse pequeños signos de agotamiento: “la posición en dólares por los bancos centrales se redujo en 12 puntos porcentuales desde el cambio de siglo, desde el 71 por ciento en 1999 al 59 por ciento en 2021” (Arslanalp, Eichengreen y Simpson-Bell, 2022: 6). Según señala el trabajo, el espacio dejado por el dólar no fue a parar a las otras grandes divisas internacionales (el euro, la libra, el yen) sino que un ¼ al yuan chino y ¾ a “otras divisas internacionales”, generando así un panorama monetario internacional mucho más complejo.

     El yuan, aunque todavía muy secundario y con largo camino por recorrer, presenta grandes pasos en su internacionalización. Esta comenzó con notoria claridad luego de la Crisis de 2008-2009, donde la economía china por primera vez en la historia moderna sostuvo a toda la economía mundial. Pero en el terreno monetario los cambios son más lentos: los principales se observan principalmente en su uso como moneda de reserva internacional, si se toma la canasta DEGS (derechos especiales de giro) del FMI, el yuan que había comenzado en el año 2016 en el quinto lugar de las cinco monedas que componen este activo monetario, logró desplazar a la libra y al yen, colocándose por detrás del dólar y el euro –creciendo de 1.36 puntos porcentuales a 12.28– (Barranquero, D’Annunzio y Dicosimo, 2022).

     En relación a ello, también es necesario destacar que los swaps extendidos por China a diversos países han crecido notablemente desde la mencionada crisis. En cuanto a medio de transacción, en julio de 2022 representó 2,17% de las transacciones internacionales. Pero las nuevas tendencias en el no uso del dólar como medio de cambio por parte de Rusia y los países que no se unieron a las sanciones (en el marco de la Guerra de Ucrania), como por ejemplo la India, pueden representar en el corto plazo oportunidades para un mayor crecimiento del yuan como medio de cambio. Pero en el largo plazo, dado el amplio ciclo de expansión material de la economía china y el centro de Asía –donde se destaca lo ya mencionado de la Nueva Ruta de la Seda– y la enorme financiarización de la economía estadounidense (que supera ampliamente el valor de su producción de bienes y servicios), la consolidación del yuan a nivel mundial es una cuestión de tiempo, aunque no será en el corto plazo ni el futuro próximo. Distinto es el caso del ámbito regional, donde en Eurasia, Asia Central y el Sudeste Asiático el renminbi va a tender a consolidarse rápidamente en el futuro.

    Lo que sí se puede concluir es que la resiliencia de la economía china a las dos grandes crisis del capitalismo en este siglo (la de 2008 y la pandemia de COVID-19 de 2020-2021) y la consolidación definitiva de un orden mundial multipolar en esta nueva década, está lanzando a China a lentamente disputarle el terreno monetario internacional al dólar, aunque a diferencia del ámbito comercial, en este punto todavía está muy lejos. Solamente con la llegada al puesto n°1 de economía mundial (en unas pocas décadas) podrá disputarle de igual a igual al dólar el lugar de ser la divisa hegemónica internacional. Mientras tanto, este mantiene la hegemonía y tiene poderosas herramientas para mantenerla, como muestran las experiencias de las últimas semanas: las fuertes subidas de la tasa de interés de la Reserva Federal está haciendo temblar a grandes divisas como el euro, el yen y la libra esterlina (la más perjudicada). El renminbi no escapó a esta tendencia, pese a ser de las divisas internacionales más grandes que menos cayó ante la revaluación del dólar.  En este punto la historia muestra que es muy probable un nuevo recambio en la hegemonía monetaria internacional, pero fácilmente puede verse que este será en el largo plazo y que, en el presente, es una cuestión más que abierta.

Trabajos citados

Arslanalp, S., Eichengreen, B., & Simpson-Bell, C. (2022). The Stealth Erosion of Dollar Dominance: Active Diversifiers and the Rise of Nontraditional Reserve Currencies. IMF Working Papers No. 2022/058, 1-42.

Barranquero, I., D’Annunzio, A., & Dicosimo, E. (2022). El ascenso de China y el cambio del orden multipolar en las relaciones económicas ymonetarias internacionales: algunas implicancias para el MERCOSUR. Segundo Congreso Regional de Relaciones Internacionales (págs. 1-12). Tandil: Facultad de Ciencias Humanas- UNICEN.

Cohen, B. (2018). Currency Statecraft. Monetary Rivalry and Geopolitical Ambition. Chicago: The University of Chicago Press.

Eichengreen, B. (2014). International Currencies Past, Present and Future: Two Views from Economic History. Bank of Korea, 1-28.

Vernengo, M. (2021). The Consolidation of Dollar Hegemony After the Collapse of Bretton Woods: Bringing Power Back in. Review of Political Economy, 529-559.


[1] Para simplificar la exposición aquí se utilizarán como sinónimos.

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