El Reformismo sin Reformas

Santiago Montoya le presentó al Gobernador Daniel Scioli un Proyecto de Regionalización de la Provincia de Buenos Aires que no contempla la realidad provincial.

Aunque desde hace unos meses Santiago Montoya es el titular del Grupo Bapro, no se sabe muy bien a título de qué cosa presentó hace quince días un Proyecto de Regionalización de la Provincia de Buenos Aires.

Obviamente, Montoya contó con el aval del Gobernador Daniel Scioli para impulsar esta iniciativa, dado que así fue presentada la misma en todos los medios de comunicación. Además, ningún funcionario del Ejecutivo provincial salió a desautorizar al otrora polémico recaudador de impuestos.

¿En qué consiste el Proyecto de Regionalización de Montoya? Por lo que pudimos saber, la idea es subdividir a la Provincia de Buenos Aires en nueve regiones: cuatro en el Conurbano, y las cinco restantes en el interior.

Las del interior serán la región 1, con epicentro en las ciudades de Pergamino y San Nicolás; la región 2, del centro-oeste, con cabecera a Olavarría; la región 3, del centro y Sudeste, con eje en Tandil, Mar del Plata y Dolores, y la región 4, de Bahía Blanca, Tres Arroyos y Coronel Suárez, entre otras, describió el diario La Nación.

Respecto del Gran Buenos Aires: Campana, Escobar, San Fernando, San Isidro, Vicente López, Tigre, Malvinas, San Miguel, José C Paz, Pilar, Luján y General Rodríguez integrarían la región 1.

La segunda contendría los Municipios de Las Heras, Marcos Paz, General San Martín, Tres de Febrero, Merlo, Moreno, Morón, Ituzaingó y Hurlinghan.

En la tercera se juntarían La Matanza, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, Ezeiza y Cañuelas, y la región 4 abarcaría a Brandsen, San Vicente, Presidente Perón, Florencio Varela, Almirante Brown, Berazategui, Avellaneda, Quilmes y Lanús.

La idea central -siempre según lo expresado por Montoya- sería la descentralización administrativa en la figura de “Delegados” nombrados por el propio Gobernador, que tendrían la misión de lograr una mayor autonomía de los Municipios respecto del poder central.

Aunque no se realizó ninguna especificación de la trama presupuestaria que traería aparejada esta nueva instancia institucional, el titular del Bapro afirmó que se van a garantizar todas las partidas que hagan falta, para que cada una de las Regiones funcione de manera autónoma y con poder de decisión.

Además, en todas las ocasiones que pudo, el ideólogo de esta medida se encargó de aclarar una y otra vez que la figura del “Delegado” no interferirá de ninguna manera la relación que tienen los Intendentes con el Gobernador.

Hasta aquí, lo que más o menos salió publicado en los medios. Se supo, también, que este sería el primero de una serie de proyectos que Montoya tiene pensado presentar, para su concreción a mediano plazo. Al menos eso es lo que le ha pedido el Gobernador. Si se cumplen los plazos previstos, la Regionalización, debería estar funcionando a partir de 2012.

Claro que primero tendría que contar con el visto bueno de los Legisladores provinciales, situación que por el momento se presenta como bastante improbable.

Revista Zoom conversó con dos dirigentes políticos del peronismo bonaerense, uno de ellos es uno de los diputados provinciales con mayor peso en el bloque oficialista; el otro es un operador de larga experiencia en todo aquello que tiene que ver con las cuestiones institucionales de la Provincia. Ambos fueron, por ejemplo, los arquitectos de la ley Reforma de Reforma política que votó la Legislatura el año pasado.

Los dos mantienen una relación cordial con el Gobernador y de apoyo irrestricto a su gestión, aunque se muestran un poco críticos de algunas de las iniciativas con las que Scioli pretende “innovar” y dejar alguna huella. Esta es una de ellas.

Ante la pregunta de este cronista, sobre cuál era el nivel de seriedad que le adjudicaban al Proyecto de Regionalización, el diputado con el que conversamos nos aseguró que “la seriedad del Proyecto quedó machucada por la forma en la que lo presentó Montoya. Cómo mínimo, antes de hacer el show, tendría que haber convocado a una ronda de consultas con algunos legisladores. Hasta lo hubiésemos acompañado en la presentación. Pero esto que hizo ni siquiera puede ser analizado seriamente. Ni siquiera sabemos en qué consiste el tan mentado Proyecto en sí mismo”, y añade: “todos coincidimos en que la Provincia necesita una Reforma Institucional, pero este no es el mejor modo de encararla”.

La otra fuente que consultamos, una de las personas que mejor conoce el funcionamiento institucional de la Provincia de Buenos Aires, nos realiza una observación contundente: “La presencia constante de los Intendentes en Olivos tenía que ver con dos variables que se fueron incrementando en los últimos tiempos: la primera es que a Kirchner le gustaba seguirlos de cerca; la segunda es que en La Plata cada vez les daban menos bola, así que ¿Te imaginás lo que sería si ahora les ponen otro filtro? -nuestro interlocutor nos pregunta pero se contesta a sí mismo- Yo creo que no van a La Plata nunca más”.

Por su parte, algunos colaboradores de los Intendentes con los que consultamos, también se mostraron descontentos por el modo en el que se comunicó el anuncio, y por el anuncio en sí mismo.

“En principio, si no va a manejar presupuesto propio, nadie va a avalar la creación de una nueva oficina postal siquiera”, resumió un asesor Municipal.

Rizar el rizo

Más allá de las críticas que pueden hacerle al proyecto de Regionalización tanto legisladores como funcionarios, lo cierto es que al momento de presentar su idea, Montoya no hizo ningún tipo de mención a las otras regionalizaciones que ya existen

La provincia de Buenos Aires ya está regionalizada, y no una vez, sino varias. A la más conocida subdivisión que presentan las secciones electorales se le agregan al menos otras tres: la educativa, la sanitaria, la de seguridad y la judicial. Por citar solo a las más importantes.

Para decirlo con otras palabras: Montoya quiere regionalizar lo que ya está regionalizado, sin aclarar qué piensa hacer con lo que existe.

Las distintas regionalizaciones que tiene la provincia no han seguido un criterio uniforme, y hasta se han hecho en diferentes administraciones. Por eso cuando uno superpone los mapas de las distintas subdivisiones se encuentra con territorios completamente incongruentes.

¿Cuáles son las regionalizaciones de las que hablamos?

– La división electoral de la Provincia, creada por la ley electoral 5.109. Consiste en la división de ocho Secciones Electorales, que agrupan a los 134 Municipios. De cada sección electoral surgen los diputados y senadores que integran las dos Cámaras de la Legislatura Provincial.

Las de mayor importancia (por su peso electoral) son las que se componen de los Municipios del Conurbano: la Primera y la Tercera. La Primera agrupa a los Partidos de las zonas norte y oeste, mientras que la Tercera está conformada por los Municipios y de la zona sur más La Matanza.

Le sigue en importancia la “Sección Capital” (u Octava), compuesta por La Plata, Berisso y Ensenada. Luego, siguiendo con la preponderancia de la cantidad de votantes, viene la “Sección Quinta” (Dolores, General Pueyrredón, Necochea, Tandil, etc.). Después la “Sexta” (Bahía Blanca, Pringues, Laprida, Tres Arroyos, etc.); la “Segunda” (Pergamino, San Pedro, Ramallo, Zárate, Campata, etc.); la “Cuarta” (Bragado, Junín, Trenque Lauquen, Villegas, etc.), y la “Séptima” (Azul, Bolívar, Olavaria, Saladillo, etc.).

– La división de la Inspección General de Escuelas, tal vez una de las más antiguas junto con la división de Municipios. Se trata de “Jefaturas Regionales”, que articulan el día a día escolar con la Inspección General que se realiza desde la Dirección General de Educación y Cultura (el Ministerio de Educación provincial). Las Jefaturas Regionales son 25, de las cuales 9 están en el Conurbano.

– La regionalización de la salud subdivide a la Provincia de Buenos Aires en doce Regiones Sanitarias, que tienen como principal función garantizar el funcionamiento de los 2092 Centros de Primer Nivel de la Salud que hay en toda la Provincia. Esta subdivisión toma como base principalmente a la regionalización electoral, aunque con una modificación sustancial: el Conurbano está dividido en cuatro Regiones Sanitarias y no en dos, como pasa con las secciones electorales: V (zona norte), VII (zona oeste), XII (La Matanza) y VI (zona sur).

– La regionalización de la seguridad ciudadana, está encarnada en las famosas “Jefaturas Departamentales” que León Arslanián creó para restarle poder a los Comisarios de la Policía Bonaerense. A fines de la década de los ’90, Arslanián (como Ministro de Seguridad) comenzó una profunda reforma policial que lamentablemente no pudo concluir. Después de descabezar a toda la cúpula policial, una de las primeras medidas que tomó Arslanián para terminar con la corrupción que reinaba entonces en la fuerza, fue dividir a la Policía en 32 Departamentales, con un cada una con un Jefe regional que reportaría al coordinador general de las Departamentales, y este a su vez al Jefe Civil que el Ministro le impuso a la fuerza: el mismo Ministro de Seguridad.Con la asunción de Scioli como gobernador, las Departamentales continuaron, pero no el organigrama de
la Jefatura Civil. Quién hoy manda es nuevamente un Policía (Juan Carlos Paggi).
Las Jefaturas Departamentales son 32.

– La regionalización de la Justicia: se trata de 18 departamentos de Justicia que agrupan a los 134 Municipios en diferentes jurisdicciones.

En el Conurbano existen seis Departamentos: San Isidro (agrupa toda la zona norte); San Martín (que incluye Malvinas Argentinas, José C. Paz, San Miguel, Tres de Febrero y San Martín); Morón (Ituzaingó, Hurlingham, Merlo y Morón); La Matanza (ídem); Lomas de Zamora (Avellaneda, Lanús, Echeverría, Ezeiza, Almirante Brown y Lomas); y finalmente Quilmes (Varela, Berazategui y Quilmes).

Esta es la situación de una Provincia que está por demás regionalizada, con lo cual si hay algo que no hace falta es una nueva subdivisión, sino que lo necesario es priorizar las discusiones y empezar a planificar las reformas que realmente son más importantes.

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