El Partido Verde

Hace un mes, el Escriba plantó este post revelador (y la foto que ilustra) en Artepolítica. Nos pareció muy pertinente recuperarlo para complementar el panorama de Paredes.

Tal como están planteados los clivajes políticos en la Argentina a esta altura de la milanesa, el “progresismo” debería asumir estas cuestiones:

– Que no va a hegemonizar el proceso político, sino que puede ser un “socio menor” de algo.

– Que su núcleo de pertenencia política, de incidencia electoral, está en los sectores medios y que debe seguir estando allí. Su trabajo es reunir votos en los sectores medios para volcarlos a un proyecto político que no sea de derecha.

– Que, por ende, su rol histórico es impedir el avance de la derecha en el país.

– Que las políticas por las cuales la derecha quiere desplazar a este gobierno del poder son justamente aquellas que el “progresismo” debería sostener como un “terreno conquistado”.

Mi opinión es que los dirigentes progresistas que no entiendan estas cuatro cosas, como suele ocurrir en política, son o bien unos ingenuos confundidos o bien unos tremendos hijos de puta (digo, para hablar a calzón quitado, como parece que se puso de moda, my friend -a.k.a. “amigazo”-).

Es decir que el progresismo:

– No tiene como rol histórico (por ahora) ni debería tenerlo ser “popular” en sus prácticas políticas, en su forma de recolectar votos. Tiene que, en todo caso, tener un horizonte, una visión, un pensamiento popular (y nacional).

– Debe insertarse y jugar en los sectores medios. Ponerse la camiseta de los sectores medios para tratar de que crucen el Mar Rojo. O, por lo menos, para que no lo crucen cuando todavía el agua no se abrió. El convencimiento es que a los sectores medios (y a los bajos) les irá peor con la derecha.

– No debe, por lo tanto, jugar a ser un gran actor de la política argentina. Tiene más que nada que ser un actor trabajador y efectivo con un objetivo acotado.

¿Cómo se condice eso con una estrategia ante lo que es el kirchnerismo a nivel nacional? Si me preguntan y si esto fuera un sistema parlamentario, un ideal sería ser uno de esos “Partidos Verdes”. Nunca van a gobernar. Pero forman parte de la coalición de gobierno. Piden cosas —en Europa piden no matar a las foquitas o más plata para las huertas orgánicas— a cambio de apoyo. Yo te paso estos votos, vos hacé este par de cosas. O bien: yo te apoyo estos proyectos buenos, no te zarpes con los “malos”. Si siempre necesitás mis votos, mejoro la calidad de los proyectos.

El problema grande en la Argentina para algunas de estas cosas está a nivel local. En un caso extremo, ¿cómo le decís a un dirigente “progresista” de Merlo que va a formar parte de la misma “coalición de gobierno” que Super Othacehé? ¿Cómo te comés la galleta con algunos gobernadores?

Hay que tener creatividad. No es necesario estar en el mismo partido con el PJ. Pero el que la va de armar el Noveno Movimiento Histórico, para mí es porque pasa a cobrar en la cuenta especial del Banco Cuanto Peor Mejor, sucursal Restauración.

COMPARTÍ ESTE ARTÍCULO

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Recibí nuestras novedades

Puede darse de baja en cualquier momento. Al registrarse, acepta nuestros Términos de servicio y Política de privacidad.

Últimos artículos

Breve reseña sobre la situación política y económica del país hermano, donde el gobierno derechista de Lacalle Pou, genera violencia y acrecienta la brecha entre los más ricos y los más pobres.
A un mes del tractorazo impulsado por organizaciones de ruralistas, analizamos la situación política hacia dentro del mundo agrario. Para profundizar en el tema contaremos con las reflexiones de los sociólogos rurales Marcelo Panero y Juan Manuel Villulla.
Ponemos en foco a Horacio Gonzalez, quien fue sociólogo, filósofo e intelectual argentino, además de director de la Biblioteca Nacional por muchos años. Sus ideas y textos siguen presentes.