El ojo del imperio en el agua de América Latina

Cada veinte años se multiplica por dos la demanda de agua de la población del planeta. Pero si en 1950 la disponibilidad per capita de este recurso natural era de 17.000 metros cúbicos, a finales de la década del 90 era tan sólo de 7.000. Incluso, en la actualidad, más de treinta estados padecen problemas de escasez de agua, un bien de acceso difícil para más de mil millones de personas. Si esta realidad no se modifica para el año 2025 las dos terceras partes de la población mundial se verán afectadas por problemas vinculados con este recurso. El agua, a diferencia del petróleo, es un recurso que no cuenta con sustitutos, quién lo controle, controlará la economía universal y la vida del planeta. Debajo de la superficie de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina se encuentra el acuífero Guaraní, la tercera reserva de agua potable del planeta. Estados Unidos ya puso sus ojos en el acuífero sudamericano y militariza la zona de la Triple Frontera para asegurarse su control y comercialización.

Por Causa Popular

Según datos suministrado por la Organización de las Naciones Unidas, dentro de 21 años unas 3.500 millones de personas padecerán escasez de agua potable. Los científicos más pesimistas estiman que esa carencia afectará a 7.000 millones de niños, mujeres y hombres. Un informe* presentado por la Profesora Elsa M. Bruzzone, Secretaria del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), durante su exposición en el Foro Social del Acuífero Guaraní, realizado en Araraquara, Brasil, en noviembre de 2003 profundiza y desarrolla esta problemática: “basta con echar una mirada a los mapas hidrológicos del mundo para darse cuenta de la magnitud del problema que se avecina y para entender por qué el agua potable es el nuevo recurso estratégico, no sólo de este siglo, sino de los venideros. Nuestro continente, con el 12% de la población mundial, encierra el 47% de las reservas de agua potable de superficie y subterránea del mundo.”

El informe del CEMIDA detalla además la extensión del acuífero bautizado con el nombre de los pueblos originarios de vivían en las tierras donde se encuentra: “el Acuífero Guaraní se extiende por las cuencas de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay. Tiene una superficie aproximada hasta la fecha de 1.194.000 kilómetros cuadrados de los cuales 839.000 corresponden a Brasil, 226.000 a Argentina, 71.700 a Paraguay y 59.000 a Uruguay, que representan, el 10% del territorio de Brasil, el 6% de Argentina, el 18% del Paraguay y el 25% de Uruguay. Por el norte toma contacto con el Pantanal que a su vez se conecta con la Amazonia”

“Pero el área más importante y fundamental de recarga y descarga -continúa la Profesora Bruzzone-es el corredor transfronterizo entre Paraguay, Brasil y Argentina, este corredor está ubicado en la zona de la Triple Frontera. Esto explica las mentiras del Imperio sobre la existencia de células terroristas internacionales en la zona, la inusitada presencia de efectivos militares norteamericanos en la región, los continuos ejercicios combinados de las fuerzas militares norteamericanas con las regionales, las presiones sobre los gobiernos argentinos para instalar una base militar de Estados Unidos en la Provincia de Misiones.”

Hoy el petróleo, mañana el agua

En el mismo informe la secretaria del CEMIDA detalla además la grave situación en la que se encuentra el territorio de los Estados Unidos respecto a la obtención de agua potable. “Tiene el 40% de sus ríos y lagos contaminados. El famoso Canal del Amor de las Cataratas del Niágara, equivalente para los norteamericanos a lo que es la Garganta del Diablo en nuestras Cataratas del Iguazú, padece un alto grado de contaminación. Pero también la padecen los acuíferos estadounidenses. La mitad de la población estadounidense depende del agua subterránea (…). Hoy Estados Unidos tiene un déficit de agua subterránea calculado en 13.600 millones de metros cúbicos (cada metro cúbico equivale a 1.000 litros de agua) anuales.”

En 1976 comenzaron los problemas para el Imperio en el suministro autosuficiente de petróleo, en el 2002 invadió Irak para controlar la explotación petrolera del segundo productor del mundo, antecedentes suficientes para poder advertir que el informe de la Profesora Elsa Bruzzone esta lejos de ser una hipótesis conspirativa. Es más, no son pocos en señalar que Estados Unidos no fue sólo por el petróleo a Irak. El escritor Norman Mailer -entre otros- señaló que «La administración de George W. Bush no fue sólo a Irak por su petróleo sino por el Eufrates y el Tigris, dos ríos caudalosos en una de las zonas más áridas del planeta».

Según publicó el diario Página 12 en su edición del 4 de julio de este año, un informe del propio Congreso Norteamericano permite establecer que una semana después del atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono el gobierno de ese país evaluó invadir la Triple Frontera, es decir la región limítrofe en la que están Foz de Iguazú (Brasil), Ciudad del Este (Paraguay) y Puerto Iguazú (Argentina). La nota firmada por el periodista Raúl Kollman detalla que “el punto figura en el apéndice 75 de los capítulos 10 y 11 del reciente informe del Congreso de Estados Unidos, la más profunda investigación realizada sobre el ataque del 11 de septiembre.” Todo con la trillada, pero no por ello menos eficaz, escusa de que en la zona existen células dormidas de Al- Qaida. Aunque finalmente el ataque haya sido descartado continúan los indicios sobre el interés de los Estados Unidos sobre la región.

No solo por el acuífero Guaraní vienen las tropas norteamericanas, Elsa Bruzzone advierte en el mismo informe que en América del Sur “se encuentran también las grandes cuencas del Amazonas, Orinoco y del Plata y el pulmón verde del planeta, la región de mayor biodiversidad y riqueza genética del mundo: la Amazonia, la presa más codiciada por el Imperio. El Plan Colombia y la Iniciativa Regional Andina, le permiten a EE UU tener una activa presencia militar en la región a través de las bases instaladas, la más importante la de Manta, en Ecuador. Gracias a esta estrategia, ha cerrado el cerco sobre la Amazonia, controla militarmente su periferia y está en condiciones de tener un rol preponderante en el momento en que exploten sus recursos naturales.”

Pero no solo en el plano militar se prepara Estados Unidos para apoderarse de los recursos naturales latinoamericanos. Estos temas también están presentes en la negociación de acuerdos comerciales, entre otros en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en el Area de Libre Comercio de las Américas -ALCA-. Incluso, otros de los escenarios posibles, es la apropiación de amplios recursos hídricos, a través de compras de tierras con recursos naturales, como sucede en la Patagonia argentina.

Elsa Bruzzone, secretaria del CEMIDA concluyó el informe que presentó en el último Foro Social del Acuífero Guaraní expresando que “podemos decir que la guerra por el control de los recursos estratégicos, en especial del agua potable, ya comenzó. El futuro del planeta y de la humanidad está en juego. Si dejamos que la concepción mercantilista, capitalista, para la cual los seres humanos, vegetales, animales, toda la tierra, no son más que mercancías objeto de compra y venta, sujetas a la oferta y la demanda, «leyes divinas del mercado», triunfe, estaremos asistiendo al fin de la vida humana, vegetal, animal, del planeta mismo.

Si elegimos la concepción humanista, para la cual la naturaleza y sus recursos, sobre todo el agua potable, son bienes sociales y la vida está en el centro del mundo y luchamos para que ella triunfe, entonces estaremos cumpliendo con el mandato que les fuera dado a nuestros ancestros hace casi cinco millones de años cuando los primeros homínidos aparecieron sobre la tierra:
“asegurar la supervivencia humana, en armonía con la tierra y la naturaleza y no en contra de ellas”.

* El documento de Elsa Bruzzone puede consultarse en www.geocities.com/cemida_arg

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