El Obispo Lugo en Buenos Aires: “Creo que están preparando un fraude electoral en el Paraguay”

El ex obispo de San Pedro (Paraguay), Fernando Lugo, el candidato opositor de mayor aceptación popular para las elecciones de abril de 2008 en Paraguay, desembarcó en Buenos Aires, se reunió con el presidente Néstor Kirchner, con la presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini y con la numerosa colectividad paraguaya radicada en la capital Argentina. Con su tupida barba blanca, amplia sonrisa y abrigado con polera y campera apareció Lugo, primero en la universidad de las Madres de Plaza de Mayo, donde un auditorio llenó lo espero, lo aplaudió y escuchó de su boca algunas parábolas en guaraní, rescatada por la expresión campesina durante su recorrido por el país.

Fue presentado como el obispo de la diócesis de San Pedro, donde creció la rebeldía campesina en Paraguay o cuando la titular de Madres de Mayo le dio la bienvenida y le deseo el mayor de los éxitos, porque estaba convencida que como Rafael Correa, Evo Morales, como Hugo Chávez, hará un Paraguay libre.

“Nosotros queremos ser gobierno en Paraguay para que ese pueblo sufrido y perseguido pueda recuperar lo que dice la Constitución Nacional, que la soberanía realmente resida en el pueblo. Nosotros entendemos que jurídicamente, y por la Constitución Nacional, estamos habilitados, pero otras voces quieren confundir a la ciudadanía paraguaya diciendo que me pueden inhabilitar. El problema que tiene Fernando Lugo no es un problema jurídico, es un problema político, y el problema político es simplemente porque atrae a las grandes mayorías más pobres del país”, repetirá Fernando Lugo en su recorrida por Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde llegó el 31 de mayo y permaneció hasta el domingo 3 de junio.

Definido como el único capaz de aglutinar diferentes sectores para disputarle la presidencia de Paraguay y poner fin a seis décadas de hegemonía del Partido Colorado. A la semana siguiente de su estancia en Buenos Aires, un grupos de fiscales del departamento donde fue obispo, lo sindicó como el responsable de la “ruptura del orden legal” en el departamento de San Pedro y que ejerció un rol protagónico en la dinámica social de tipo contestatario asumida por la población campesina, dinámica que en muchos casos ha trascendido y puso en crisis el Estado de Derecho, sostiene el Ministerio Público, entendida como primer mensaje desde oficialismo contra la figura cada vez más ascendente del ex religioso católico, que está a un paso de acordar la fórmula de elección de candidato de la coalición opositora.

Trascendió que será a través de una encuesta y no a través del voto con un padrón abierto. De esta forma se abre el camino para que Lugo enfrente al oficialismo, cuyos voceros sin embargo señalaron que no puede ser candidato porque lo prohíbe la Constitución y la ley electoral, divergencias que anuncian un largo proceso a nivel judicial. Al tiempo de casi confirmarse la candidatura de Lugo por la Concertación opositora, fue presentado en la Cámara de Diputados un proyecto de ley de amnistía para el ex general Lino Oviedo, condenado a diez años de prisión por intento de golpe de Estado y que también goza de una buena intención de votos. Para Lugo, el ex militar Lino Oviedo es un preso político.

En Buenos Aires, Fernando Lugo afirmó que en cuatro meses recorrió 16 de los 17 departamentos en que se divide el país recogiendo inquietudes. Planea hacer lo mismo en Argentina, España y Estados Unidos, donde viven la mayoría de los paraguayos residentes en el exterior. Asegura que las últimas encuestas le dan el 60% de intención de voto de cara a las presidenciales de mayo de 2008.

– ¿Hay peligro de algún fraude electoral?
– Creo que se están preparando. En periodos anteriores se ha impugnado la candidatura de una persona que tenia facilidades para ganar, 17 días antes de las elecciones. También se han hecho fraudes electorales en donde el candidato que ha ganado finalmente, ha perdido y el que ha perdido, ha ganado. Es posible cualquier acción del oficialismo y no hay que perder de vista que tienen 60 años de hegemonía en el poder.

– ¿Cuál es el legado de 60 años de gobierno del Partido Colorado?
– Paraguay está atravesando una de las crisis más profundas que ha tenido en su historia, con familias destruidas, abandonadas, una migración galopante de la masa juvenil. Una crisis profunda a nivel económico, moral, institucional, social, y a nivel político embarrados por la corrupción generalizada.

-¿Quién llegaría al gobierno con Fernando Lugo?
– Las grandes mayorías con sus inquietudes, sus deseos, sus problemas. Hay un slogan que dice: “Lugo al gobierno pero el pueblo al poder”, el pueblo organizado; pero como decíamos, dentro de la Concertación se debe consensuar y negociar. Es decir, no todo lo que pensamos que se pueda realizar se realizaría sino que tiene que ser el resultado de un consenso entre las diferentes fuerzas políticas del país.

– ¿Sobre su sobre su plan de gobierno?
– Creo que el mundo moderno nos ha regalado un momento muy especial, en donde no existen las recetas. Hay algunas recetas que nos han venido desde afuera, del Banco Mundial (BM), del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Club de Paris, del Club de Roma. Esas recetas, como decimos en Paraguay: ndojekupyty ñande ku’are (no está ajustado a la cintura). Es decir, en estas 252 reuniones, estimado compañero, nos hemos dado cuenta de la gran sabiduría popular. No creemos en las soluciones que vienen desde arriba y desde afuera, creemos desde dentro y desde abajo. Simplemente repetir lo que un campesino de Itacurubi del Rosario allá por el mes de febrero: iguategui ho’áva, ama añoite iporâ. O sea, “en tiempo de sequía de arriba solamente la lluvia es bonanza, las otras cosas golpean”. Yo creo en un proyecto que está elaborando, recogido de las inquietudes, preguntas, sugerencias, consejos, de gran parte de la ciudadanía paraguaya. Creemos en esos consejos y creemos que hay un equipo técnico, político que conoce nuestra realidad, va a ir plasmando para que nuestros proyectos no sean de Fernando Lugo, que el proyecto sea un proyecto popular, un proyecto del pueblo, por lo menos de las grandes mayorías del pueblo paraguayo.

-¿Cuales son las principales dificultades que tiene usted para asumir la presidencia?
– Así como están las cosas, la prensa paraguaya hoy me da el 60% en la intención de votos, pero el camino para llegar al gobierno y que el pueblo, genuino depositario del poder, llegue a su lugar original, eso es diferente. Nosotros queremos ser gobierno en Paraguay para que ese pueblo sufrido y perseguido pueda recuperar lo que dice la Constitución Nacional, que la soberanía realmente resida en el pueblo. Entendemos que jurídicamente, y por la Constitución Nacional, estamos habilitados, pero otras voces quieren confundir a la ciudadanía paraguaya diciendo que me pueden inhabilitar. El problema que tiene Fernando Lugo no es un problema jurídico, es un problema político, y el problema político es simplemente porque atrae a las grandes mayorías más pobres del país. También pensamos, es triste decirlo fuera de mi país, pero lo decimos dentro y fuera, con este gobierno que tiene el Paraguay, con esta Corte Suprema de Justicia que tiene el país, con este Tribunal Superior de Justicia Electoral que tiene Paraguay, lastimosamente tenemos que decir que todo es posible; pero el pueblo es sabio, en esas 252 reuniones hemos saboreado de la sabiduría popular que es nuestra fuerza, que es nuestro estímulo y que es la razón de ser, de seguir con varios movimientos y partidos, quienes soñamos con un Paraguay diferente, que eso será una realidad.

-Cuando el Vaticano le rechaza la renuncia, ¿pudo haber un gesto de complicidad con el gobierno paraguayo para a usted poder impugnarlo?
– Hay varias lecturas que se puede hacer de eso, yo sinceramente no creo. Yo creo y sigo creyendo en el Dios de la vida, en el Dios que es comunidad, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, sigo creyendo en el Dios libertador, sigo creyendo en esta iglesia nuestra, católica, con sus luces y con sus sombras. Es posible que una de las lecturas que se puede hacer es que haya cierta complicidad de hacerle un poquito el favor al gobierno, pero, para la iglesia, por más que tenga la suspensión ad divinis [prohibición de administrar sacramentos], yo sigo siendo obispo, pero ese es un argumento teológico y nosotros necesitamos un argumento jurídico. En ningún país del mundo un argumento teológico está por encima de la Constitución Nacional. Los mejores constitucionalistas de Paraguay, a mi entender, ex miembros de la Corte Suprema de Justicia, convencionales de la Constitución Nacional, profesores de la Constitución Nacional en varias universidades han dado su pensamiento sobre mi habilitación. El artículo 42 de la Constitución Nacional expresa claramente que ningún ciudadano paraguayo que libre y conscientemente renuncie a una condición u organización, puede seguir perteneciendo a ella. Yo con libertad y en conciencia he renunciado al ministerio, por eso creemos que la Constitución Nacional me habilita fehacientemente a que yo pueda ser candidato a presidente o vicepresidente de la República de Paraguay.

-¿Qué medidas aplicaría en los 100 primeros días de gobierno?
– Para contestar eso estamos recorriendo el país y queremos recorrerlo tres veces para elaborar con la ciudadanía un plan de emergencia que pueda contemplar estos 100 días. Pero hay medidas urgentes a tomar, en primer lugar un plan para disminuir el alto índice de desocupación y poder paliar la alimentación, la salud, de gran parte de la ciudadanía, especialmente de los grupos indígenas, que están sumergidos en la indigencia, la miseria y el hambre cotidiano. Una de las medidas sería entonces hacer llegar alimentación adecuada a esta gente. Por otro lado, en los 100 días queremos constituir y consolidar un equipo que pueda adaptarse a un Programa País en donde la discriminación pueda ser superada. Hoy el elemento con más peso para consolidar un trabajo en el orden público es terminar con la discriminación del partido de Gobierno, nosotros queremos romper con esa tradición, en la que sólo tienen oportunidades quienes se afilian al Partido Colorado, y darles oportunidades a todos por igual.

-¿Qué medidas se aplicarían para revertir el proceso de acumulación de tierras en pocas manos?
– Creemos que ningún gobierno puede desconocer como una de las tareas prioritarias la reforma agraria integral, que debe partir por un catastro nacional de propiedades que no existe en el país. La tenencia de la tierra en Paraguay hoy es tan desigual que el 80% está en las manos del 2% de la población. Luego habrá que formar equipos interdisciplinarios y de diferentes estamentos involucrados en el tema; los sin tierra, los dueños de los latifundios y el Estado deberán formar mesas de conversación en vistas a la concreción de una reforma agraria integral.

– ¿Su gobierno buscaría alternativas al modelo de monocultivo de soja?
– Sin ninguna duda, se debe hacer un estudio pormenorizado. Hay un proyecto de economía agraria basada en la familia campesina paraguaya. Creo que se debe buscar la armonía y no superponer los modelos haciendo desaparecer a uno de ellos sino que hay que regionalizar la producción en el país.

-Para llegar al poder está dialogando con los partidos tradicionales del Paraguay, ¿qué principios no negociará en esas rondas de diálogo?
– El principio de la soberanía, del valor de la vida, de la democracia participativa son principios que no se negocian. Sobre todo el tema de la soberanía, un tema muy actual en Paraguay, no solamente una soberanía territorial sino también alimentaria, cultural, hidroeléctrica; son principios que decimos que deben estar en las bases de un Proyecto País y de un proyecto de gobierno que no se debería negociar.

-Uno de los partidos de la Concertación está promoviendo una ley de amnistía para el general Lino Oviedo. ¿Qué opinión tiene al respecto?
Es un proyecto de Ley que entrará en el Parlamento que puede ser un arma de doble filo, porque una amnistía implícitamente es un reconocimiento de cierta culpabilidad de los que acusan al general Oviedo; por otro lado es una última alternativa, porque se ha intentado de todo por su libertad, medidas pacíficas, presiones. Pero hay cuestiones jurídicas que no se han realizado en el caso Oviedo y yo soy uno de los interesados en que no sólo este caso sino todos los casos dudosos donde la justicia paraguaya recibió presión o injerencia de otros estamentos sean clarificados para que la ciudadanía sepa la verdad.

-La Cámara de Diputados aprobó en mayo una herramienta legal que permite perseguir a los luchadores sociales y acusarlos de «terroristas». ¿Cuál es su opinión respecto a esta norma?
– Que es una ley que se aprobó rápidamente y que la ciudadanía no ha tenido participación de la repercusión que pueda tener. Creo que es una ley que tiene consecuencias funestas para la libertad de expresión sobre todo de los estamentos sociales menos favorecidos.

-¿Están dialogando sobre esta cuestión con los sectores de la Concertación Nacional que promovieron esta la ley?
En la Concertación Nacional no hemos tenido oportunidad de hablar todos los temas, simplemente estamos tratando los temas que nos unen, que se puedan potenciar: la unidad en los criterios y métodos de selección para las candidaturas, el consenso de un plan de gobierno. Hay muchos temas que no se pueden ir abordando sino que van saliendo sobre el tapete y cuando son necesarios se tratan.

-¿Pero es un tema central para la Concertación la criminalización de la lucha campesina?
– Para la Concertación no.

-¿Y para usted?
Para mí sí, pero no todos formamos parte de la misma mentalidad dentro la Concertación. Allí hay partidos que pertenecen a la oligarquía, partidos de derecha, de centro, hay un partido socialista; pero la Concertación tiene su proceso y muchos temas de la actualidad, sobre todo del parlamento, no entran en la agenda.

– Mencionó como un punto central la recuperación de la soberanía hidroeléctrica, usted es uno de los coordinadores la campaña nacional que se ha iniciado bajo esa consigna. ¿Cuáles son sus demandas?
– Planteamos dos temas, la soberanía sobre la explotación del Acuífero Guaraní y también sobre la soberanía hidroeléctrica del Paraguay. Esta campaña plantea la renegociación del Tratado de Itaipú y Yacyretá, pero si no se dan las condiciones se va a intentar agotar todos los caminos legales jurídicamente aceptables entre los países que hemos firmado estos acuerdos y si no se consigue se podría ir a otros estamentos judiciales a nivel internacional.

-Argentina y Brasil en los años ’70 impusieron cláusulas leoninas en los acuerdos para la construcción de las represas de Itaipú y Yacyretá. ¿Cómo ve las relaciones con ambos países?
– Tanto Brasil como Argentina tienen deudas históricas con el Paraguay, planteamos entre otros temas la renegociación de los tratados de Itaipú y Yacyretá. Si no se dan las condiciones se intentará agotar todos los caminos legales jurídicamente aceptables entre los países que hemos firmado estos acuerdos y si no se consigue se podría ir a otros estamentos judiciales a nivel internacional. También hay deudas del Paraguay con estos países, especialmente con Argentina, porque desde la década del 40 ha recibido grandes masas de exiliados paraguayos. El año pasado el gobierno argentino regularizó la documentación de 250 mil paraguayos, cosa que ningún otro gobierno ha hecho, y estamos agradecidos, pero buscamos relaciones igualitarias con estos dos países, donde haya equidad social y donde todos podamos ganar.

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Entrevista colectiva: Gustavo Torres, gustorg2@yahoo.com, María Inés Aiuto miaiuto@yahoo.com.ar y Hernán Scandizzo ((i)) herscan@yahoo.com.ar; conferencia de Prensa en el auditorio de la Universidad Madres de Plaza de Mayo
Fotos: Guillermo Weyer, Gustavo Torres y María Inés Aiuto.

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