El mundo patas arriba

Hace décadas que se avanzaba irremediablemente a una crisis de proporciones planetaria, ocultada tras “la racionalidad” del neoliberalismo fundamentalista que invirtió algunos de los principios elementales del saber económico. Apenas dos décadas después de la caída del Muro de Berlín, que simbolizó la implosión del socialismo real y que propagó la idea de Francis Fukuyama, tomada de Hegel del fin de la historia, estalló el Muro de Wall Street. El punto de partida de la actual crisis tiene su origen en los fondos que quedaron disponibles a partir de la crisis de las empresas conocidas como punto com (1997-2001).

Ese dinero excedente disponible en los bancos era necesario prestarlo. Así empezó la burbuja de las hipotecas. La compra de una propiedad con una hipoteca. La valorización de las propiedades que permitió sacar una segunda hipoteca sobre el mismo bien para comprar otro o usarlo como una tarjeta de crédito. Una extensión notable de usufructuarios, muy por encima de su capacidad de repago. A su vez los bancos de inversión que compran las hipotecas a los bancos de atención directa y los aprovisionan de nuevos fondos para seguir dando créditos a cambio de nuevas hipotecas. Los bancos de inversión que sobre la base de las hipotecas compradas emiten bonos garantizados por aquellas y dichos bonos son adquiridos en todo el planeta. Burbuja ascendente hasta que aumenta la tasa de interés, baja el valor de las propiedades, la deuda supera el valor de los inmuebles y los bancos empiezan a ejecutar las hipotecas. Los bancos de inversión que se encuentran con bonos respaldados por garantías inexistentes. Caen los dos principales bancos emisores de bonos, Fannie Mae y Freddie Mac, que representan 5,5 billones, el 45% de las hipotecas norteamericanas.

Para tener una dimensión de lo que todo esto significa, el crédito en Estados Unidos representa el 130% del PBI. En Argentina, apenas el 11%.

Una idea representativa de la magnitud del escenario lo da que la quiebra de la empresa Lehman Brothers, es cinco veces el default argentino producido en el año 2001 y presentado entonces como el mayor de un país. Empieza acuñarse la expresión los bank-gansters. El viejo Carlos Marx recupera vigencia y algunas de sus expresiones parecen escritas hoy para reflejar lo que sucede: “El capital viene chorreando sangre y lodo. Es trabajo muerto que necesita para vivir vampirizarse chupando trabajo vivo”.

La desigualdad en los ingresos se traduce, entre otros parámetros, que 30 años atrás un ejecutivo ganaba 30 o 40 veces el salario de un trabajador común. Hoy 350 veces.

Hasta aquí, una explicación financiera. Pero la crisis es estructural. Baja hacia la economía real y caen empresas símbolos del capitalismo. Y se acentúa la tercera etapa que son las consecuencias sociales con millones de desocupados.

A diferencia de lo que sucede en un naufragio, que son salvados en primer lugar los niños y las mujeres, luego los hombres y finalmente la tripulación, en las crisis capitalistas el orden de salvataje comienzan por los bancos, siguen las empresas y si alcanza se auxilian a las personas.

La crisis sacude a Europa, hace estragos en China, disuelve como un pan de manteca al sol los modelos propagandizados en los últimos años como Islandia e Irlanda y es un polvorín en los países del antiguo socialismo real, sujetos a una versión local de menemismo con privatización de empresas estatales, apertura indiscriminada de la economía, subvaluación de la moneda, endeudamiento externo y boom provisorio del consumo.

Hasta Suiza, símbolo del mundo capitalista, un país con forma de banco y estructura de caja fuerte, la suma de los activos de sus bancos, buena parte incobrables, representa el 486% de su PBI. La burbuja es de tal dimensión que la esfera financiera representa 20 veces la economía real. Estados Unidos lleva destinado al salvataje el 10,8% de su PBI y China el 18%.

Paradojas de la crisis

Marx afirmaba: “Denme un molino de viento y le doy la Edad Media”. Haciendo una interpretación libre puede decirse: “Denme una máquina de vapor y le doy la Revolución Industrial. Denme una computadora y el movimiento irrestricto de capitales y le doy la globalización”.

Primera paradoja que Marx no previó: Bush y Milton Friedman con Reagan y Thatcher erosionaron más al capitalismo que tal vez el marxismo.

Segunda paradoja: la economía norteamericana tiene cifras record de déficit comercial, de cuenta corriente y presupuestaria y se endeuda a un ritmo de 2500 millones de dólares diarios. Su deuda externa equivale a más del 80% del PBI. Sin embargo, los capitales de todo el mundo se dirigen a la compra de bonos del tesoro norteamericano a tasa tendiendo a cero.

Tercera paradoja: la economía se ha convertido en un acto de fe. La presunción dogmática que el dólar no se puede devaluar y que la economía norteamericana no puede quebrar. Tan digno de respeto y tan poco científico como la inmaculada concepción de María o la apertura de las aguas del Mar Rojo por parte de Moisés.

La crisis en la Argentina

Por razones propias y ajenas, por méritos de políticas gubernamentales correctas y por el aislamiento financiero internacional, la Argentina sobrelleva la crisis mundial con repercusiones, hasta ahora, no significativas. Es preciso señalar que si esta crisis se hubiera producido en la década del ‘90, hoy el país carecería de sistema bancario y financiero y estaría inmerso en una situación que hubiera reducido la del 2001 a una tormenta en un vaso de agua.

Es posible que la principal ventana por la que ingrese la crisis sea la extranjerización de nuestra economía. De las 500 principales empresas, el 67% son extranjeras. Ellas generan el 81,7% del valor bruto de la producción; el 83,8% del valor agregado y el 90,2% de las utilidades de esta muestra. Es probable entonces, que en nuestro país la crisis tendrá como epicentro la economía real.

Es conveniente no subestimar las consecuencias de este cataclismo planetario de causas humanas. Sería imprescindible constituir un comité de crisis integrado por economistas, políticos e intelectuales del campo nacional y popular, de funcionamiento estrecho con el gobierno, junto con la intensificación del comercio y medidas conjuntas con los demás países latinoamericanos. Es contradictorio y preocupante afirmar, como lo ha hecho la presidenta, que el 2009 puede ser el peor año de la historia y no sacar las consecuencias que derivan de semejante afirmación. Por lo tanto, la necesidad de adoptar medidas de una profundidad que esté en consonancia con dicho diagnóstico.

Sin necesidad de ser catastrofista, espécimen muy corriente en el panorama político nacional, se puede afirmar que si se cree que la crisis ha tocado fondo, más que comprensión lo que falta es imaginación.(2)

El artículo es la síntesis de la exposición del autor en la Mesa Redonda organizada por Corriente Causa Popular- Izquierda Nacional y el Programa radial Boca de Jarro, el 26-03-2009, con la participación de los Contadores Públicos Eduardo Fossati y Eduardo Auzmendi y con la moderación del periodista Leonardo Cofré.

(2) Desde aquel 26 de marzo la crisis mundial ha seguido creciendo a pesar de la llamativa omisión del tema en los medios. El endeudamiento norteamericano aumenta a un ritmo sin precedentes, su déficit fiscal se eleva al 13%, con despidos mensuales de alrededor de 500.000 personas y en España la desocupación ha llegado al 18%.

COMPARTÍ ESTE ARTÍCULO

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Recibí nuestras novedades

Puede darse de baja en cualquier momento. Al registrarse, acepta nuestros Términos de servicio y Política de privacidad.

Últimos artículos

En esta nota descomponemos los resultados de las elecciones del domingo pasado. Pensamos en los debates internos de las diferentes coaliciones y las estrategias que deberán ser llevadas a cabo.
A 66 años de la autodenominada Revolución Libertadora, leemos nuestro presente y encontramos sombras de la misma, la cual amenaza el futuro y la existencia de la sociedad argentina.
El 8 de septiembre se concretó el «Dialogo de alto nivel sobre acción climática en las Américas». El mismo dejó algunos interrogantes para discernir.