El año 2026 comenzó con la administración Trump vulnerando diversas normas internacionales y constitucionales mediante el secuestro ilegal y extrajudicial del presidente Maduro; el retiro unilateral de acuerdos internacionales sobre el cambio climático; el secuestro de embarcaciones en aguas internacionales; y enfrentando una conmoción nacional tras la presunta ejecución de civiles inocentes en Minneapolis por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE – acrónimo en inglés). Su próxima incursión, o proyecto, consiste en un posible ataque contra Irán con el objetivo de propiciar un cambio de régimen. Todo esto ocurre en el marco de un panorama económico y político global que se encuentra en diversas coyunturas geoeconómicas y geopolíticas. Por un lado, la mecánica interna de la economía de los Estados Unidos muestra indicios de lo que puede describirse como una condición “gravemente enferma”, caracterizada por una deuda insostenible y fragilidad institucional. Por otro lado, una inminente confrontación geopolítica con Irán amenaza con actuar como catalizador de un colapso económico mundial.
En este artículo, examino las fallas estructurales del sistema económico estadounidense, las señales del mercado que advierten de un cambio sistémico y las consecuencias potencialmente terminales de un desplazamiento de la guerra económica hacia un conflicto cinético en Oriente Medio.
El paciente enfermo: el estado de la economía estadounidense
Un motor principal de la inestabilidad económica en los Estados Unidos es la deuda. A partir de enero de 2026, la deuda federal de los Estados Unidos superó los 38,5 billones de dólares, creciendo a un ritmo acelerado de aproximadamente 1 billón cada 100 días, lo que eleva la relación deuda-PIB a cerca de 126 %, un nivel ampliamente considerado como un riesgo fiscal. Compárese esto con la economía colapsada de Argentina, cuya relación deuda-PIB en 2024-2025 se estima entre 73 % y 84 %, con una volatilidad significativa impulsada por la inestabilidad cambiaria y la reestructuración de deuda en curso.
Las advertencias de Ray Dalio en 2025-2026 reflejan su visión de larga data, según la cual Estados Unidos está entrando en la etapa final de un “Gran Ciclo de Deuda”, en el que el endeudamiento gubernamental excesivo socava la estabilidad financiera. En términos sencillos, el aumento de la deuda y los persistentes déficits fiscales restringen la capacidad de los responsables de las políticas para responder a crisis externas, lo que incrementa el riesgo de una perturbación sistémica en lugar de una recesión ordinaria. Dalio compara esta situación con un inminente “infarto económico”, en el cual el nivel de deuda comienza a obstruir el sistema financiero y debilita los flujos de capital.
Históricamente, tales niveles de deuda insostenibles crean lo que se conoce como una “espiral de deuda”, donde un mayor endeudamiento conlleva costos de intereses más elevados, una mayor creación monetaria (impresión de dólares) y una disminución de la confianza en el sistema monetario. En este entorno, los gobiernos se enfrentan únicamente a disyuntivas difíciles (por ejemplo, recortes de gastos, inflación o impago), ninguna de las cuales resulta benigna desde el punto de vista político o económico. Basándose en la historia del colapso económico mundial de la década de 1930, tales condiciones suelen preceder a cambios significativos en el orden monetario y financiero, más que a contracciones de corto plazo.
Como consecuencia, la obra de Dalio advierte sobre la aparición de “guerras de capital”, en las que los tenedores extranjeros de dólares estadounidenses y bonos del Tesoro muestran una menor disposición a financiar los déficits de los Estados Unidos. Una pérdida de confianza en la deuda estadounidense elevaría los costos de endeudamiento y desestabilizaría los mercados de crédito, amplificando indirectamente los riesgos en los sistemas financieros basados en el apalancamiento y los derivados. Resulta paradójica la afirmación de Bessent sobre que “Estados Unidos siempre mantiene una política de dólar fuerte”, dado que, simultáneamente, Trump amenazó a las naciones del BRICS con aranceles adicionales por considerar la desdolarización, demostrando de este modo incertidumbre en los mercados.
Si bien Dalio no se centra exclusivamente en los derivados, su marco analítico coincide con preocupaciones más amplias (expresadas célebremente por Warren Buffett y Nouriel Roubini) acerca de que el alto apalancamiento y los mercados interconectados pueden magnificar las crisis cuando se erosiona la confianza en el sistema de deuda subyacente. ¿Se vislumbra un escenario económico similar al de 2008 o, peor aún, al de los años 30? Solo el tiempo lo dirá. Esta trayectoria fiscal no es meramente una preocupación interna; representa, fundamentalmente, una inestabilidad estructural en la moneda de reserva mundial.
La erosión de la gobernanza y el “Estado profundo”
La historia sugiere que las crisis económicas rara vez son eventos aislados. En esencia, estas están fundamentalmente ligadas a períodos prolongados de gobernanza ineficaz. En una entrevista reciente, Jeffrey Sachs sostiene que el sistema democrático estadounidense ha sido “vaciado” por lo que él denomina el “complejo militar-industrial-digital”. Este cambio, sostiene el autor, ha degradado la calidad del liderazgo occidental, ya que los políticos priorizan cada vez más los intereses corporativos sobre el bienestar del público general.
Sachs contrasta las figuras actuales con líderes de relevancia histórica como John F. Kennedy, Charles de Gaulle y Helmut Kohl, argumentando que los políticos modernos carecen de sustancia intelectual, seriedad moral y disposición para entablar una diplomacia genuina, por no mencionar un discurso político auténtico. Expresa una fuerte desaprobación al sostener que, en Estados Unidos y en todo el mundo occidental, las elecciones se han convertido en ejercicios tácticos en lugar de debates sobre políticas que ofrezcan visiones claras hacia el futuro.
Sachs utiliza a Barack Obama como ejemplo principal de este fenómeno: un líder que ofreció campañas retóricamente inspiradoras pero que, en última instancia, siguió políticas exteriores sustancialmente continuistas con sus predecesores, lo que sugiere que el “sistema” prevalece sobre la intención presidencial individual. En esencia, argumenta que las élites acaudaladas y las entidades corporativas han mercantilizado eficazmente el proceso electoral, ejerciendo una influencia desproporcionada sobre los resultados. Como resultado, la política exterior ya no se formula en función del bien común, sino que es dirigida por una coalición conformada por el sector tecnológico, los contratistas de defensa y la comunidad de inteligencia.
Señales del mercado: el oro, el dólar y el retorno de la formación de precios
Los mercados financieros ya están señalando que el sistema global está entrando en un período de inestabilidad extrema. Según el analista de mercado Gareth Soloway, de Verified Investing, incluso la Reserva Federal ha comenzado a reconocer que la trayectoria fiscal de los Estados Unidos es insostenible, lo cual constituye una crítica inusual y directa de la política del Tesoro por parte del propio banco central. Históricamente, tales admisiones solo afloran cuando las presiones dentro del sistema han alcanzado un umbral crítico.
La expresión más clara del mercado respecto a la erosión de la confianza en el dólar estadounidense es el extraordinario repunte del oro. El metal ha entrado ahora en lo que los operadores describen como un modo de “descubrimiento de precios total”, habiendo superado decisivamente todas las resistencias técnicas a largo plazo. Soloway señala que esto significa que los mercados ya no están anclados a los marcos de valoración históricos. En su lugar, el precio del oro se está reajustando en respuesta al riesgo sistémico más que a la inflación cíclica, tras haber superado la marca de los 5.000 dólares.
Otra forma de interpretar este fenómeno es que los inversores ya no tratan al oro como una cobertura especulativa o un diversificador de cartera. Por el contrario, puede considerarse como un seguro contra el fallo sistémico: una reserva de valor fuera del sistema bancario y más allá del arbitrio político. Este cambio marca una transformación profunda en la psicología del inversor.
Desde una perspectiva técnica, los analistas identifican ahora un fuerte soporte estructural cerca del nivel de los 4.850 dólares. Más allá de eso, el próximo umbral psicológico importante se sitúa en los 6.000 dólares por onza, con proyecciones a largo plazo que se extienden hacia los 10.000 dólares. Aunque tales cifras puedan parecer extremas, un avance hacia dicho nivel no representaría un entusiasmo por el metal en sí, sino más bien una “pérdida de confianza en los regímenes de moneda fiduciaria”, una desdolarización parcial y un deterioro fundamental de la estabilidad económica global. Considérense, en este contexto, las amenazas de Trump. Mientras tanto, el Índice del Dólar Estadounidense (DXY) ha experimentado uno de sus descensos más pronunciados en años, lo que plantea el espectro de la “inflación importada” a medida que las materias primas, la energía y los insumos industriales se encarecen en términos de dólares.
El polvorín iraní: una receta para la guerra global
Si la economía de los Estados Unidos representa yesca seca, una confrontación directa con Irán podría ser la chispa capaz de desencadenar una conflagración global. Esta evaluación es compartida por el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, quien advirtió:
“Me encuentro gravemente alarmado por el uso de la fuerza por parte de los Estados Unidos contra Irán el día de hoy. Esta es una escalada peligrosa en una región que ya se encuentra al límite y constituye una amenaza directa a la paz y la seguridad internacionales. Existe un riesgo creciente de que este conflicto pueda salirse de control rápidamente, con consecuencias catastróficas para los civiles, la región y el mundo. Insto a los Estados Miembros a desescalar la situación y a cumplir con sus obligaciones en virtud de la Carta de la ONU y otras normas del derecho internacional” (Guterres, 2025).
Error de cálculo estratégico
La narrativa imperante en Washington presupone que Irán podría ser sometido con rapidez o aislado estratégicamente. No obstante, Irán no es Iraq ni Libia. Se trata, en vez, de una nación de vasta extensión que abarca aproximadamente 1,65 millones de kilómetros cuadrados, una población de más de 90 millones de personas, una potencia regional con capacidades tecnológicas avanzadas y profundos vínculos estratégicos tanto con Rusia como con China. Cualquier tentativa de cambio de régimen tendría repercusiones que trascenderían las fronteras de Oriente Medio.
El peligro manifiesto reside en que la política exterior de los Estados Unidos se ha vuelto cada vez más reactiva, viéndose arrastrada hacia un conflicto que, a largo plazo, podría ser incapaz de gestionar o controlar. Las sanciones económicas, caracterizadas como un estrangulamiento económico deliberado, guardan semejanza con las tácticas empleadas contra Irán en la década de 1950, cuando la presión externa facilitó el derrocamiento del primer ministro democráticamente electo Mohammad Mosaddegh el 19 de agosto de 1953. Este episodio del golpe de Estado iraní fue conocido como la Operación Ajax.
De manera similar, el secuestro de Maduro evoca las intervenciones de la era de la Guerra Fría en América Latina, haciendo eco del golpe de Estado contra Salvador Allende —respaldado por la CIA— y la represión transnacional que más tarde se conocería como la Operación Cóndor. La historia sugiere que tales estrategias tienden a exacerbar los conflictos en lugar de resolverlos.
Las consecuencias económicas: un choque global
Un ataque prolongado contra Irán en 2026 desencadenaría, con toda probabilidad, un choque económico que eclipsaría la crisis financiera de 2008. Los precios del petróleo experimentarían, casi con certeza, una ruptura alcista violenta a medida que se interrumpan las cadenas de suministro en Oriente Medio. JP Morgan advierte que el crudo podría alcanzar los US$ 130 si el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel escala. Bajo estos niveles de precios, el padecimiento económico global será severo y generalizado, afectando particularmente a los países dependientes de la energía, tanto en el Sur Global como en Europa Occidental.
Adicionalmente, más preocupante sería un cierre del Estrecho de Ormuz. Se estima que esto desencadenaría un choque sísmico a nivel mundial, ya que aproximadamente 21 millones de barriles por día —alrededor del 20 % del consumo diario global— transitan por este punto estratégico a principios de 2026. En términos macroeconómicos, esta crisis probablemente sumergiría al mundo en una recesión sincronizada. Los elevadísimos costos de la energía actúan como un impuesto regresivo, aplastando el gasto de los consumidores y obligando a los bancos centrales a combatir una inflación desenfrenada.
Sachs y otros economistas de ideas afines predicen que el debilitamiento del dólar aceleraría la inflación a nivel mundial, especialmente en las economías con alta dependencia energética. Los mercados de renta variable enfrentarían una elevada probabilidad de sufrir una corrección del 15 al 20 %, si no una liquidación total de activos en un entorno de aversión al riesgo (risk-off). El comercio internacional podría fragmentarse aún más, rememorando el colapso de la cooperación global observado en la década de 1930. En síntesis, el mundo se convertiría en un lugar sumamente inhóspito y oneroso para habitar.
La necesidad de un diálogo diplomático serio
La evidencia de los mercados y la geopolítica apunta hacia un mundo que se encamina peligrosamente hacia una guerra catastrófica. La patología interna de la economía estadounidense —marcada por el endeudamiento, la especulación y el declive de la legitimidad institucional— ha convertido la confrontación externa en una maniobra de distracción táctica cada vez más tentadora, aunque suicida, para los intereses de seguridad enquistados.
Sin embargo, el desastre no es inevitable. Sachs y otras eminencias sostienen que la Organización de las Naciones Unidas, a pesar de su actual debilidad, sigue siendo indispensable en la era nuclear. El resurgimiento de la diplomacia, el cese de la guerra económica y un firme compromiso con la moderación multilateral constituyen las únicas alternativas viables frente a la ruina global.
Como sugieren de forma creciente los datos del mercado, la confianza en la estabilidad fiscal y monetaria se está erosionando. El curso que tome el año 2026 dependerá de si el mundo elige restaurar dicha confianza a través de la diplomacia o si permite que se consuma en el fuego de una guerra en Oriente Medio. Con suerte, podremos evitar la denominada “maldición china” de vivir tiempos interesantes.
Referencias Bibliográficas
Buffett, W. E. (2003). Berkshire Hathaway Inc. shareholder letter (2002 annual report). Berkshire Hathaway Inc. https://www.berkshirehathaway.com/letters/2002pdf.pdf
Dalio, R. (2024). “How countries go broke: The big cycle”. Avid Reader Press. chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://economicprinciples.org/downloads/How-Countries-Go-Broke.pdf
Guterres, A. (2025, June 22). Statement on the use of force against Iran. United Nations. https://english.alarabiya.netNews/world/2025/06/22/world-leaders-react-to-us-attack-on-iran
IDN Financials. (2025). JPMorgan warns oil could hit USD 130 if Iran–Israel war escalates. https://www.idnfinancials.com/news/55206/jp-morgan-warns-oil-could-hit-usd-130-if-iran-israel-war-escalates
Jones, M. (2026, January 21). U.S. policy factors critical to extent of de-dollarisation shift, Morgan Stanley says. Reuters. https://www.reuters.com/business/us-policy-factors-critical-extent-de-dollarisation-shift-morgan-stanley-says-2026-01-21/
Lin, D. (2026, January 28). ‘Financial crisis’ zone: Trader’s warning for gold, stocks, bitcoin [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=VtjBbuFJnTE
National Security Archive. (n.d.). Acta document: Translation and original (Doc. 03, NSAEBB No. 514) [Declassified document]. The George Washington University. https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB514/docs/Doc%2003%20-%20Acta%20document%20translation%20and%20original.pdf
Sachs, J. D. (2026, January 16). Jeffrey Sachs exposes how tech billionaires took overAmerica’s government [Video]. APT News. https://www.youtube.com/watch?v=KzdBGqZmEqY
Regan, H. (2025, June 18). The US has toppled an Iranian government before. Here’s whathappened. CNN. https://edition.cnn.com/2025/06/18/middleeast/us-toppled-iranian-government-before-hnk-intl
Roubini, N. (2022). Megathreats: Ten dangerous trends that imperil our future, and how tosurvive them. Little, Brown and Company.
Shukla, P. (2026, January 20). Is U.S. national debt behind all the chaos Trump is injecting? America’s national debt has climbed to $38.5 trillion, pushing interest costs higher and squeezing the American dream. The Economic Times. https://economictimes.indiatimes.com/news/international/us/is-u-s-national-debt-behind-all-the-chaos-trump-is-injecting-americas-national-debt-has-climbed-to-38-5-trillion-pushing-interest-costs-higher-and-squeezing-the-american-dream/articleshow/126701207.cms
The New York Times. (2026, January 15). Newly released records detail chaos during fatal ICE shooting in Minneapolis. https://www.nytimes.com/live/2026/01/15/us/minneapolis-shooting-ice
U.S. Congress, Joint Economic Committee. (n.d.). Debt dashboard. https://www.jec.senate.gov/public/index.cfm/republicans/debt-dashboard
