El incomprensible reclamo de un forofo de la dictadura

En referencia a mi nota El consenso de los horribles, publicada el pasado 13 de septiembre, el contador Horacio Palma (quien acostumbra a oficiar de vocero o ghostwriter de Norberto «Beto» Cozzani, el horripilante ladero del general Ramón «Chicho» Camps preso en Marcos Paz, a quien admira hasta el arrobamiento) dice en el sitio Política y Desarrollo (http://www.politicaydesarrollo.com.ar/nota_completa.php?id=7137) que él no escribió lo que leí entonces y sigo leyendo ahora en el blog de fans de Cecilia Pando. Sin embargo, hasta ahora Palma no se ha tomado el mínimo trabajo de escribir a este último blog para negar esa autoría y atribuírsela a un usurpador, a pesar de que «subir un post» es gratis y muy pero muy fácil.

Así las cosas, seguí y sigo creyendo que es el autor de los despropósitos publicados en esa página pues, en caso contrario, advertir que no lo era le hubiera resultado facilísimo, y no lo hizo. Palma, en cambio, envió una carta a esta redacción diciendo que ZOOM ha «publicado mentiras y barbaridades» sobre él «sin siquiera chequear las fuentes», pero no explicó qué es lo que considera «mentira» ni qué «barbaridad», una palabra que queda pequeña para calificar la «argumentación» central de su nota: que las detenidas-desaparecidas en los CCD dependientes de Camps no fueron sistemáticamente violadas por sus carceleros sino que eligieron voluntariamente tener sexo con ellos luego de ser sometidas a un «tratamiento de ablande» que, ríanse ustedes de los utilizados por los villanos de Vidas robadas, incluyó todo tipo de torturas y la privación de alimentos y hasta de agua. Decía en mi nota que cualquiera que se lo prive de agua por dos o tres días rogará que lo sodomicen a cambio de ella so pena de afrontar una muerte horrible, y que mal puede considerarse lo primero una libre elección.

Como me enteré de que Palma andaba delirando por ahí que yo y un tal «Manuel Baldomero Ugarte» (es decir, alguien que utiliza el nombre del gran profeta de la unión iberoamericana), alguien a quien dice haber denunciado por hacker, somos la misma persona, así como que se había puesto en contacto con la redacción de ZOOM, le escribí, iniciándose el siguiente diálogo (todos los mensajes se cruzaron al comenzar la noche del pasado lunes 29 de octubre):

Salinas: —Sé que me anda buscando, ¿qué se le ofrece?

Palma: —Su teléfono… Abrazo

Salinas: —Prefiero que nuestras comunicaciones sean por esta vía, de modo que queden documentadas. De cualquier modo, ¿Acaso no fue usted quien llamó anteayer y cortó cuando me identifiqué?

Palma: —¿Me está cargando?… si acaso sospecha una cosa así, entonces nuestra conversación termina aquí. Solo quiero que se retracte de las pavadas baldomerescas que escribió en su refrito de nota sobre una mía, en Zoom. Solo quiero eso. Lo demás no me importa. Un Abrazo.

Salinas: —No, no lo estoy cargando. Sólo le estoy preguntando. Y yendo al tema principal, me gustaría que me explique qué quiere decir «pavadas baldomerescas» (sé que anduvo diciendo y escribiendo por ahí macanas como que yo y un tal «Manuel Baldomero Ugarte» seríamos una misma persona, por lo que sólo quiero que me explique lo de «pavadas») y de qué, exactamente, quiere que me retracte. Por cierto, me alegro que admita que escribió la nota en la que se basó la que publiqué en ZOOM. Ayer estuve reviendo el blog de la señora Cecilia Pando (que, por cierto, ésta parece haber abandonado) y corroboré que a pesar del mucho tiempo transcurrido, usted jamás negó su autoría. Por lo que cualquiera tiene el derecho a suponer que tal como figura ahí, usted ha sido el autor de esos textos tan llenos de… ¿cómo llamarlos? ¿conceptos? ¿dislates? Desde mi punto de vista, en ese texto usted incurrió en una clarísima apología de la tortura y las violaciones. Ambas, delitos gravísimos. ¿De qué, entonces, debería retractarme?

Palma: —Mire, las cartas las mandaré entonces a través del correo de la Revista Zoom. Atte.Horacio R. Palma

Este breve intercambio demostró que la nota a la que me referí en la mía es nomás de su autoría. Por lo que no se entiende a qué se refiere Palma al acusarme de escribir «pavadas baldomerescas», «mentiras» y «barbaridades». Esperamos que lo aclare.

Quería escribir

Y ahora, vamos a cosas más interesantes. Ganó Obama nomás, y termina la era más nefasta que imaginarse pueda. Quería escribir sobre ello, y sobre la increíble campaña de los medios para convencer a todo el mundo de que la vida de cada cual pende de un hilo a causa de que los pibes pobres se han lanzado a una especie de Guerra del Cerdo. De cómo casi nadie quiere o puede pensar un segundo en la relación directa que hay entre la progresiva desaparición de la educación (pública y privada, ya que ésta es cada vez comparativamente más cara -y más subvencionada- y más mala) y el aumento de la marginalidad y delincuencia juvenil. Que los medios no hagan el menor comentario ante el escándalo que supone que Macri le niegue una remuneración mínima de bolsillo de $1.500 pesos a los maestros a la vez que promete un sueldo mínimo de $3.000 pesos para los agentes de la policía porteña, poniendo a los docentes en un lugar similar a las domésticas que los muchachos del PRO acostumbran mantener en negro.

Quería escribir sobre las increíbles paradojas que suponen que De Angeli y todos los que querían apropiarse de manera exclusiva e insolidaria de las superganancias que dejaba la soja y por eso paralizaron el país durante meses, ahora que tienen pérdidas por la sequía y la caída de los precios pretenden que el Estado (es decir, todos) los auxiliemos y nos hagamos cargo solidariamente de sus quebrantos. El absurdo de que quienes se quejan porque el gobierno no respeta su derecho a ser esquilmados por las AFJP y todos los demás aceptemos con naturalidad que deba ser el Estado quien complete el pago de sus jubilaciones y pensiones cuando —como sucede en la enorme mayoría de los casos— las AFJP no les llegan a pagar el total de sus haberes (a mi modo de ver, los insolidarios, ya sean chacareros angurrientos o partidarios de los sistemas «de capitalización», deberían ser abandonados a su suerte por el Estado: porque está visto que la única manera de que acaso aprendan de su experiencia es jorobándose… claro que eso mismo debería aplicarse a los banqueros que timbearon con la plata ajena, a los que nunca jamás los estados nacionales deberían socorrer… aunque eso suponga el fin del capitalismo financiero).

Quería escribir sobre la paradoja de que Clarín le otorgue su premio de novela a Raquel Robles, madre y un puntal de H.I.J.O.S por su Perder a la vez que se niega con uñas y dientes a que el ADN de los «hijos» de Laura Ernestina Herrera de Noble sea cotejado con la de los parientes cosanguíneos de chicos apropiados, hijos de desaparecidos. Y que la misma Corte que impulsa que el ADN pueda establecerse compulsivamente —en aquellos que se niegan a la extracción de sangre— a través de muestras de sus cabellos o celulas epiteliales extraídas de peines y toallas, tolere que las muestras de aquellos no sean analizadas por el Centro Nacional del Hospital Durand —como las de todos los demás muchachos sospechados de haber sido apropiados— sino por laboratorios privados donde, se cae de maduro, los resultados pueden trucharse con mucha mayor facilidad, y que no sean cotejados con el total de muestras de ADN de los abuelos y cosanguíneos que buscan sus nietos y/o sobrinos apropiados.

Y ya que hablamos de la Corte: quería comentar los aleccionadores dichos de la jueza Argibay en defensa de los menores y en elíptica critica a quienes eligen vivir en mansiones separadas por una pared de villas miseria en la que los jóvenes no tienen escuela ni trabajo ni horizonte ni ninguna perspectiva de vida y luego se quejan por la inseguridad, proponiendo objetivamente el exterminio de aquellos «como si hubieran caído desde Marte». De la Corte que ordenó que los tribunales orales federales den la más amplia publicidad a los fallos en las causas por violación a los Derechos Humanos, y del TOF nº 5 presidido por el inefable Guillermo Gordo que seguía hasta último momento pasándose esa orden por el forro y prohibiendo la presencia de cámaras de TV y fotógrafos en la lectura de la sentencia de la causa de la Mansión Seré.

Quería comentar las increíbles declaraciones golpistas de Elisa Carrió y el rabino Sergio Bergman, las campañas de odio feroz contra los Kirchner, el error de estos al estrechar filas con intendentes que fueron «servis» de la dictadura y que más temprano que tarde los van a traicionar; la alegría por la detención del ex mayor Jorge Antonio Olivera, piduísta y defensor de Suárez Mason, entre cuyas hazañas se encuentra haber secuestrado en San Juan a la hermosa modelo francoargentina Marianne Erize, a la que —junto a otro militar— torturó y violó hasta hartarse y seguidamente asesinó.

Había tantos temas… pero resulta que me acaba de llamar una mujer, la hija de una noviecita de la juventud que fue secuestrada y desaparecida pero que parió en cautiverio, y debo cruzar la ciudad para verla.

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