El “fin” no es el lucro

Causa Popular profundiza el debate sobre la economía social. En esta oportunidad entrevistó a Juan “bebe” Ricci, uno de los hombres que más trabajó en los últimos años sobre el tema.
Dos años presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) durante el gobierno de la Alianza, y cofundador y primer presidente de la Mutual de Transporte “El Colmenar” entre 1994 y 1999, una de las empresas sociales más reconocidas y exitosas del Conurbano Bonaerense.

Actualmente, “el bebe” -como lo llaman sus conocidos- además de asesorar en cooperativismo al Intendente de Morón Martín Sabatella, coordina un espacio de economía social en la Universidad Nacional de Luján. En esta entrevista, recorre las posibilidades estratégicas de la economía social, sus orígenes, y analiza las principales dificultades con las que se encuentra en el marco de una economía de mercado que tiene como único fin el lucro y no la persona.

-Usted fue uno de los impulsores de la Mutual de Transporte “El Colmenar”

-Sí, en el año 1989. Cuando a mí me piden curriculum siempre digo: fundador y primer presidente de “El Colmenar”. Es una de las cosas que más quiero. El Colmenar nació el 1 de mayo de 1989 como resultado de una necesidad barrial de poner un servicio de colectivos que las empresas se negaban sistemáticamente a hacer. Ante esto, dijimos: “¿y si hacemos una empresa de colectivos nosotros?”. Pero para que no nos ocurriera lo mismo que le pasa a todas las empresas de colectivos, que con el tiempo pasa a ser mucho más importante la plata que la persona que está en la parada, optamos por hacer una mutual. Su característica de sin fines de lucro, pone algún resguardo, y su estructura jurídica ayuda. La estructura que te pone, por asamblea y comisión directiva, junta fiscalizadora, propone una forma organizativa más equitativa, especialmente para los servicios públicos. Hoy “El Colmenar” tiene una cosa muy interesante que es demostrar que en el tema de los servicios públicos, algo tan vital y tan complejo, también ahí la economía social tiene mucho que decir. Porque sino hay un pensamiento de que la economía social son los microemprendimientos y todas estas cosas de carácter menor económicamente hablando (aunque no socialmente hablando). Nosotros opinamos que la economía social da un salto político cualitativo cuando se propone disputar espacios en los servicios públicos, por ejemplo en la telefonía, la electricidad, el transporte, y otros espacios estratégicos para el país.

-¿Por qué diferencia la dimensión económica de la social en los microemprendimientos?

-Yo digo que la microeconomía, no sé si es exacto el término, pero llamémosla así, tiene una cosa muy piola y muy interesante que es la de demostrar lo de “sin fines de lucro”. La gente dice: “pero si hay lucro”. Bueno, cuando se dice “sin fines de lucro” debe leerse textualmente lo que se está diciendo, que el fin no es el lucro. No quiere decir que no haya lucro, el “fin” no es el lucro. Ahí se produce un corrimiento y un cambio tan importante, porque cuando el fin es el lucro es absolutamente legítimo que todo se reivindique por el lucro. Pero cuando no es el lucro, ¿dónde está puesto el fin? El fin está puesto en el emprendedor, y cuando está puesto en la persona ahí se cumplen todos los objetivos por lo cuales nosotros hemos empezado a militar hace mucho tiempo, mucha gente del peronismo, mucha gente del socialismo, mucha gente del comunismo, mucha gente de la acción católica, ahí nos encontramos todos. Este sería el planteo de una sociedad nueva, es decir, una sociedad cuya economía ponga el centro en la condición humana. Esto pasa con estos emprendimientos sociales que si bien no tienen magnitud económica, tienen magnitud social. Más allá de la misma decisión de los emprendedores, como no hacen eso para enriquecerse, no hay un proyecto de acumulación económica, hay un proyecto de dignidad de la persona, -modifica el tono de voz dándole un mayor énfasis a sus palabras- cómo hago para darle de comer a mis hijos, cómo hago para comprarle zapatillas, cómo hago para educarlos. Es esto lo que se propone el emprendedor. Ahora, por otro lado, la otra parte de toda la economía social, que son las cooperativas y mutuales constituidas en el país, que tienen historia y tienen identidad regional, también le ponen la otra pata estratégica: disputarle estratégicamente a una economía de mercado que pone la centralidad en el lucro. La combinación de ambas cosas, es lo que hace interesante a todo este movimiento y a todo el concepto que uno puede decir de economía social. La combinación, porque si una cooperativa no se plantea la dimensión política de lo que estamos hablando, si no hay una dimensión que tenga que ver con una estrategia de proyectar la modalidad cooperativa a un modo económico en el país, se pierde en las buenas intenciones y en la singularidad chiquita. Tampoco está mal, pero se pierde una gran posibilidad de un avance político estratégico nacional.

-Sobre este tema algunos plantean la imposibilidad de que la economía social pueda disputarle a gran escala al mercado capitalista.

-Ahí está la guerra. Por ejemplo, que en épocas de Menem, irrisorio, prohiban que las entidades sin fines de lucro tengan medios de comunicación está destinado a eso. Cual es la razón por la cual, una empresa de las llamadas sin fines de lucro, léase un emprendimiento social, una cooperativa, una mutual, una ONG, Cáritas, no pueden tener una radio de su propiedad. ¿Esto no parece caprichoso? Y justamente a mí me parece, y no creo estar pensando fantasmas donde no los hay, que tiene que ver con el pensamiento único. Hace falta una sola vía de comunicación. Esto de que fluyan radios populares en todos lados y que tengan que ver con las entidades libres del pueblo, como se llamaban alguna vez, pueden llevar a cierto desbarajuste, o cierto “desorden”, allí donde se quiere un único orden, sólo, y establecido.

-Por dónde pasa la posibilidad de quitarle espacio al mercado. Pasa por ir rompiendo con estas trabas o con el cambio de mentalidad de los emprendedores.

-Las dos cosas. Yo pongo mis energías en las dos cosas. De alguna manera aprender junto con lo emprendedores la valoración estratégica de la dimensión política. Es decir que no se queden nada más en el sálvese quién pueda, sino que esa salvación que se ha encontrado en un pequeño taller, en un pequeño emprendimiento, que lleva un poco de alivio económico, eso debería ser articulado con otros emprendimientos, con otros hechos de la economía social, incluso con los más consolidados, como son las cooperativas y mutuales en el país, para darle una dimensión estratégica y una dimensión política. Esto es lo que yo trabajo. Que en el emprendedor siempre exista la doble visión, la visión de lo singular y la visión de lo plural.

-Qué dimensión organizativa podría tomar esto…

-Es muy interesante todo lo que está pasando con las redes que se forman, las articulaciones. Cada nivel organizativo sabe como juntarse. Pero usaría la palabra genérica que es la integración. La integración es una cosa muy importante para trabajar, en todos los niveles. Cada uno de nosotros en lo singular tiene una capacidad. Hay que permitir que si las entidades y las asociaciones tienen alguna capacidad específica, traten de ver cómo se pueden complementar esas capacidades y cómo se pueden integrar. El cooperativismo lo puede hacer por medio de las confederaciones, por medio de las federaciones, o las uniones de las cooperativas para una cosa especial. Por ejemplo ahora, hay una unión de cooperativas telefónicas para procurar un incremento de tecnología a fin de competir en mejores condiciones con Telefónica y Telecom. Hay que fijarse lo que estamos diciendo: empresas argentinas unidas en forma cooperativa que están disputándoles espacios a multinacionales. Empresas argentinas que tienen historia y que también las atravesó toda la crisis. Empresas argentinas que no se pueden enajenar y todo lo que importan en activos o patrimonio queda de capital social nacional. Eso no se puede vender al extranjero porque una cooperativa no se vende. Y no son pocas, si uno va al interior, de Luján para afuera, la electricidad son casi todas cooperativas eléctricas, o la telefonía son casi todas cooperativas de teléfonos.

-Puede mencionar alguna en particular.

-Luján es una cooperativa eléctrica. Mariano Acosta Cooperativa de Teléfono y de Gas. Es decir, ahora que es tan necesario el tema del gas en el conurbano, ¿Cuánto sale una garrafa? A mí me sale $25 una garrafa, pero una familia usando lo mínimo e indispensable consume un tubo de $115 cada quince días. Hay cooperativas que han hecho la red de gas en sus respectivos pueblo, como por ejemplo Mariano Acosta, como por ejemplo la de Tortuguitas. No sería nada imposible en vez de la garrafa social, que todas las cooperativas extendidas a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacional pongan como fin construir la red de gas para que llegue el gas natural a todos lo hogares argentinos. Y el financiamiento es ínfimo, porque está toda la estructura básica para realizarlo, esto es lo que me parece que no se tiene en cuenta a veces. Acá hay un patrimonio social nacional, del cual las mismas empresas sociales están dispuestas a que se echen mano de ellas cuando hay épocas de crisis como es esta, y yo no veo que se recurra, no veo que se valore este potencial en activos. Ojo que nada más que en temas cooperativos estamos hablando de una participación del 6,5 % del PBI. No es menor, nada más que en el agro hay 10 millones de hectáreas cultivadas en la república Argentina. Nada más que de capital de giro 10.000 millones de pesos.

Los orígenes de la economía social

-¿Cuándo y como nacieron las primeras cooperativas y mutuales?

-Las cooperativas y mutuales nacen en Argentina en el siglo XIX, desde antes de Juan B. Justo, pero con él y el hogar obrero o los inmigrantes. El tema de la inmigración fue muy serio. Abrieron el país para que venga todo el mundo y no había donde atenderlos, ni techo, ni comida y por supuesto la capacidad de darle empleo a todos. Ellos entonces optaron por organizarse, que es lo que pasa siempre. Y la figura que eligieron fue una mutual, todas las sociedades y colectividades son todas mutuales. Y lo mismo el cooperativismo. La primer cooperativa fue una que se hizo en Pigüe para combatir los efectos de la piedra en los campos en 1897. Esta es la historia del cooperativismo, es una historia de lucha, es una historia de construcción del país. Uno no puede caracterizarlas por la parte más renga.

-Cuál sería esa pata más renga

-Siempre se dice que las cooperativas son todas truchas y las mutuales también, por lo cual perdemos la oportunidad de usar toda la parte buena que tienen. Aquel que este libre de truchidad que arroje la primera piedra. ¿Las empresas del mercado están libres de truchas? Quién está libre de truchas acá en este país que hubo que hacer milagros, malabarismos, para mantener lo que necesita cada uno. Para mí el hecho de que no se quiera ver la parte buena y positiva es funcional a otro tipo de poder, al de las empresas del mercado. No por nada le cuesta tanto al cooperativismo entrar en el tema de la radio difusión y comunicación, no por nada las cajitas de crédito que existían con Martinez de Hoz con la Ley de entidades financieras dio por tierra con todas ellas a favor de los bancos, y después vino lo que todos supimos con los bancos. La Ley de entidades financieras y la de radio difusión son justamente dos leyes que la democracia no pudo modificar, siguen tal cual el proceso. Esto no es casual, es una protección del poder. Por eso yo digo que toda la economía social debería poder darse una estrategia de poder, no para ir con un palo a romperle la cabeza al otro, sino para ver como se crece económicamente, financieramente, tecnológicamente y políticamente, para de alguna manera hacer respetar un modo de vincularse con los otros distintos, que no tiene que ver con el capital ni con la lógica de la ganancia, sino con la complejidad que significa la persona.

El Estado como facilitador

-Cómo es la relación con el Estado. ¿Se puede lograr este desarrollo sin el apoyo del Estado?

-El Estado debe funcionar como un facilitador. Facilitar el crecimiento económico y social de las mayorías, esto me parece que es la premisa democrática en este momento. Ahora, no siempre los desarrollos institucionales se dan en la medida de las circunstancias de lo que está pasando en el pueblo. Nos encontramos con un Estado que le cuesta mucho adecuarse a estas necesidades de la gente. Yo veo que hay excelentes intensiones, pero hay una inercia estatal que hace compleja la situación y no es fácil. Yo tuve una función pública, yo presidí el órgano de contralor de cooperativas y mutuales, que es un órgano estatal que depende del ministerio de Acción Social. Es decir, hoy depende de Alicia Kirchner…

-¿Y en el momento en que usted lo presidía?

-De Meijide. El Estado no logró crecer en capacidad y en tecnología de acuerdo a lo que se esta necesitando. Hay una cantidad de muy buenas voluntades como pudo haber sido la mía, pero los aparatos son tan rígidos y tan duros. Alguna vez uno estudió en sociología que la burocracia es lo más difícil de cambiar, y lo último, y lo más rígido para cambiar que tenemos son las instituciones, y la institución Estado es una de ellas. En síntesis, el estado debe cumplir un rol de facilitador pero tiene un problema que si no incorpora tecnología organizativa y tecnología pública es muy difícil que llegue a cumplir con su misión.

-¿Cómo evalúa el rol del Estado cuando lanza los planes para crear trabajo genuino a partir de los microemprendimiento?

-Hay una cosa que quiero decir. Yo he aprendido en está vida que la culpa de muchas cosas que nos pasan no la tiene sólo el imperialismo y el neoliberalismo y los norteamericanos, etc., etc., etc. Hay mucha responsabilidad por parte nuestra. Yo creo que si hacés un análisis concienzudo de cual es la situación social en el país, la pobreza no es nada más que económica, hay también dificultades para juntarnos entre nosotros, dificultades para articular entre nosotros, dificultades para integrarnos, dificultades para ver inteligencia. Que se entienda bien la palabra: “dificultades”. Podés tener un excelente programa como puede ser el “manos a la obra”, que no sé si es excelente, pero supongamos que lo sea. Pero a veces hay inconvenientes serios para implementarlo, porque la crisis nos embistió a todos. Nos cuesta juntarnos, nos cuesta articularnos, nos cuesta integrarnos, nos cuesta hacer cosas solidarias, en el verdadero sentido de la palabra, nos cuesta respetarnos, nos cuesta mucho todo eso. Ahí hay otra cosa que tenemos que trabajarla. Yo no tengo bien los números, pero ¿cuál es la cantidad de cooperativas que se forman en el país y cuál es la cantidad que queda al cabo de dos años? ¿qué pasa que se disuelven? ¿por qué pasa esto? Ahí es donde a mí me parece que el Estado tendría que tomar una actitud estratégica. Para mí es una cuestión que tiene que ver con la capacitación, es una cuestión que tiene que ver con la educación. Por eso yo le doy mucha bola a la constitución de cooperativas escolares que es una figura muy interesante que funciona desde la misma escuela, donde el ser humano puede aprender desde chiquito una forma de vincularse distinta. Pero esto no es una cuestión a corto plazo, los cambios importantes son lentos y graduales. Y hay que verlos como una cuestión estratégica. Por eso la educación es una cuestión estratégica. Nosotros salimos de una situación de crisis, de una situación de sálvese quién pueda, de una situación de fragmentación, de una situación de dispersión, y pretendemos ahora ser todos solidarios y buenitos y juntarnos en cooperativas para producir todos juntos aquello que necesitamos. Esto es imposible si se nos encarnó en nosotros. Además, durante 10 años se nos persiguió y se nos mató por pensar en conjunto, y como mecanismo de defensa cada uno inventó alguna forma individual para salvarse. Ahora pretenden que nos olvidemos de todo esto y asociarnos con programas que nos bajan. Está muy bien que bajen ese tipo de programas, pero que al mismo tiempo sería bueno articularlo con un proyecto estratégico de capacitación y de educación que tenga que ver con el mediano y largo plazo.

La función de las Universidades Públicas

-Actualmente trabaja en la Universidad Nacional de Luján

-Yo coordino un espacio de economía social en la universidad de Luján. Nosotros entendemos que la universidad pública tiene un rol importantísimo en el tema educativo. Así que la universidad pública debe acondicionarse a lo que está haciendo la gente para vivir. Esta función de la universidad pública es estar muy atenta a todo lo que tiene que ver con economía social, es decir todo lo que la gente hace fuera de la economía de mercado, si esto fuera posible, para alcanzar todas aquellas cosas que necesitan: salud, empleo, trabajo, educación, etc. etc. La gente inventa una cantidad de cosas. A todo ello llamémosle economía social. La universidad pública tendría que tener una estrategia definida para esto en el plano educativo. Nosotros desde la universidad de Luján estamos intentando articular todas aquellas experiencias que están a nuestro alcance y tienen que ver con la economía social para dimensionarlas en dos planos, en el singular que tiene que ver con el crecimiento y el desarrollo de cada uno, y en el político, que tiene que ver con la integración con otras experiencias para una salida relacionada con el movimiento cooperativo mutual.

-¿Con quiénes están trabajando y qué tipo de articulación tienen?

-Esto es muy nuevo. Yo empecé a trabajar unos meses antes de enero de este año. Lo primero que estamos haciendo es ver como juntamos todos los esfuerzos que se están haciendo en economía social dentro de la universidad y de sus regionales, que tiene dos o tres. Después buscamos la interrelación. En Luján se formó un consejo municipal de acción cooperativa y mutual que actúa articuladamente con este espacio de economía social, pero además ahí existe un corredor de “Municipios al Mercosur”, que son diez municipios en los cuales todo el tema cooperativo es muy caro a todos ellos. Estos incluyen a Zárate que está fuera del cordón. Es muy caro porque muchos servicios esenciales son dados por cooperativas. Por ejemplo la Cooperativa Eléctrica de Zárate, que ahora está por inaugurar un transformador de un millón de dólares. Cooperativa Eléctrica de Zárate, Cooperativa Eléctrica de Luján, Cooperativa telefónica de Jauregui, Cooperativa Eléctrica de Suipacha, todo ese cordón es rico en cooperativismo. La Universidad se plantea una apoyatura desde el punto de vista singular institucional y plural institucional, a todo ese conjunto.

-¿Qué otras universidades están trabajando en el mismo sentido?

-En el mismo sentido pero con otro segmento de toda la economía social, por ejemplo Sociales de UBA, está trabajando con el foro social mundial. Y con La Asamblearia y otras instituciones que tiene que ver más con los microemprendimientos y todo ese tipo de cosas. Lo cual es también muy valido y muy importante. Nosotros lo que quisiéramos es articular todo este mundo que tiene que ver con el cooperativismo, es decir toda esa economía social ya consolidada. Con todo este otro mundo de los últimos tiempos, que son todos estos microemprendimientos que en alguna medida están en muchos lados, pero se pueden encontrar en el Foro Social Mundial, en La Asamblearia, en el Movimiento de Fábricas Recuperadas, y en otros emprendimientos a lo largo del país.

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