El Ferrocarril General Belgrano Cargas: fruto de un árbol envenenado

“A veces me pregunto si el mundo está siendo gobernado por personas inteligentes que nos están jodiendo,o por imbéciles que hablan en serio”.

Mark Twain
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Por Juan Carlos Cena*, especial para Causa Popular.-
En la década del ’90, Carlos Menem y José Pedraza plantaron un árbol con frutos envenenados que luego se pudrirían. El Innombrable cedió el F.C. Belgrano Cargas por contratación directa a la Unión Ferroviaria. Agradeciendo los servicios prestados, la cesión de la línea pagó un alineamiento sin retaceos que se inicia cuando Pedraza – en cuanto los resultados de las encuestas auguraron el triunfo del riojano- saltó sin garrocha desde le cafierismo al menemismo. Desde ese momento su carrera fue fulgurante.

En plena campaña electoral, Menem concurrió a un acto en la UF, donde José Pedraza le entregó al candidato un Plan para revitalizar los ferrocarriles estatales.

A su lado, Ubaldini, los jovenes brillantes (Lingieri, de Obras Sanitarias, Rodríguez, de UPCN, De Genaro) y Barrionuevo, el Recontralacahuete, lo bendijeron con su presencia.

En los talleres de Lagua Paiva, ya como presidente, Menem se calzó una gorra de ferroviario junto a un Pedraza que aplaudía, y así, en actos sucesivos, plantaron el árbol.
De Genaro diría años después que todos fuimos engañados.
En diciembre de 2005, el fiscal Abel Fleitas Ortiz de Rosas, titular de la Oficina Anticorrupción (OA) presentó una denuncia penal contra funcionarios del gobierno de Menem y el sindicalista José Pedraza, por haber otorgado al F.C. Belgrano a la Unión Ferroviaria mediante contratación directa.

Por sus alcances, la operación de traspaso y la tenencia de acciones deben quedar invalidadas y declaradas nulas.
La denuncia señala que, además de haberla recibido por contratación directa, la Unión Ferroviaria recibió 250 millones de dólares del Estado Nacional.
El árbol de la concesión comenzó a secarse desde el principio, y con resultados lamentables: sólo funcionan 20 de las 140 locomotoras entregadas, y la carga transportada disminuyó en un 63%.

Cuando el Belgrano era estatal, se acarreaban casi cuatro millones de toneladas. Hoy apenas supera las quinientas mil.
Los talleres se vaciaron, se abandonó el mantenimiento y conservación de las vías.

Si el Estado entregó 250 millones de dólares para regar el arbolito de la gratitud, y el ferrocarril Belgrano desapareció: ¿Dónde fueron a parar esos 250 millones de dólares?

A pesar de ello, a pesar de los dictámenes de la Oficina Anticorrupción, el actual gobierno nacional actual firmó un decreto que avala la nueva sociedad de Pedraza y la Unión Ferroviaria con Macri, los chinos, otros gremios y empresas locales como EMEPA y Benito Roggio.

¿Para qué están los órganos estatales de control, si cuando se expiden, nadie escucha ni actúa en el propio Estado?
El F.C Belgrano Cargas ha sido declarado en Estado de Emergencia por este gobierno. ¿Será salvado por una sociedad integrada por Macri, Pedraza, los chinos, los camioneros, EMEPA, Benito Roggio y la Fraternidad? Regresan los muertos vivos. Toda una película de terror.

Terror sobre terror. El terror de la dictadura más el terror del menemato, están construyendo un país de terror, sobre un territorio nacional desvastado. ¿Es válido hablar y exigir ética política? Sí, es válido. No debemos callarnos.
El silencio ante el dictamen de la Oficina Anticorrupción y el decreto declarando en estado de emergencia al F.C. Belgrano Cargas, son una doble vergüenza nacional.

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* Juan Carlos Cena es miembro fundador del Mo.Na.Re.FA. Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos.

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