El extraño caso del Grupo Antina

El grupo Telcom Ventures Eurosat maneja Antina Digital con la norma europea (DVB-TH-UHF). Antina es televisión codificada por suscripción, y abarca 40 localidades del conurbano bonaerense, en un área de 70 kilómetros, avanzando hacia otras localidades rurales.

Tiene entre 30 y 40 canales UHF que multiplica cada uno por 5, ofreciendo gracias a la compresión digital 150 señales de TV directas al hogar, sin cable y sin satélite, por aire pero codificado, para poder cobrar el servicio como un canal de cable.

Este sistema distribuyó en la época de Menem frecuencias que eran para TV abierta, gratuitas, del pueblo, usufructuándolas para la TV paga.

Como Clarín bloqueaba la posibilidad de que se establecieran otros canales de TV abierta en competencia con su nuevo poder multimedia, el gobierno lo repartió codificado entre varios empresarios.

El negocio no marchó.

Con una tecnología más desarrollada, a fines de 2006 y principios de 2007, Telcom Ventures les compró a estos cableros del aire sus canales autorizados y reunió sus licencias para conformar un fuerte abanico de señales para realizar el negocio en otra escala.

Telcom Ventures, una empresa de 12 años que hizo negocios como Airlink, Buenos Aires Trunking, Mc Caw y Nextel, liderada por Carlos Zabalza, el ejecutivo que creara Nextel en Argentina, es una filial de Telcom Ventures LCC de Estados Unidos, controlada por otra sociedad norteamericana denominada Cherrywood Holdings, Inc. Todas terminan en la familia Singh de Virginia, Estados Unidos, y también en LCC International Inc., pioneros en la industria inalámbrica.

Despues de LCC, los Singh comenzaron en Nextel Communications, lanzaron Telcom Ventures y co-fundaron Teligent, una Internet de alta velocidad y servicios de telecomunicaciones de negocios que vendió a la Primera Avenida Redes de Charlottesville, y Aether Technologies, un proveedor de tecnologías inalámbricas. Se asociaron a Colombia Capital –del ex gobernador Mark R. Warner– para ampliar la cobertura celular en las zonas urbanas mediante la explotación de espectro no utilizadas por satélite sobre el terreno. Una propuesta aprobada por la Federal Communications Comisión creando 100 nuevos megavatios de espectro inalámbrico.

Los Singh en Argentina

A 12 años del surgimiento de Nextel, los Singh se lanzan ahora sobre las frecuencias de UHF que estaban en manos de PYMES –para ocupar el espectro y que no se pusieran nuevos canales de TV que compitieran con el oligopolio– y ponen en el aire una especie de Multicanal de origen norteamericano multiplicando sus señales por 150 en todo el conurbano, Capital Federal y seguramente extendiéndose a otras provincias.

Con la compresión digital de las señales que han acaparado, se convertirán ahora en 150 o en 180 e inundarán el conurbano bonaerense de manera de controlar esa zona tan importante a la hora de votar por una u otra opción política. A favor de sus intereses o de los nuestros.

La compra de las frecuencias disponibles a sus anteriores propietarios por parte de Telcom Ventures fue autorizada por Julio Bárbaro, al frente del COMFER durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Para llegar a esta importante área de la Argentina, la operadora que depende de Telcom Ventures Argentina adquirió dos licenciatarias ubicadas en la localidad de Pilar.

Las Resoluciones del COMFER 517, 519 y 520 autorizaron el ingreso de TELCOM VENTURES ARGENTINA SOCIEDAD ANONIMA, integrada por el señor Carlos Alberto ZABALZA (M.I. Nº 10.965.602) y TELCOM VENTURES LLC., a tres firmas licenciatarias de circuitos cerrados codificados de televisión en UHF ubicados en las localidades de Pilar y Quilmes.

Cabe recordar que Telcom Ventures Argentina venía operando desde la ciudad de Quilmes con una participación accionaria en la licenciataria Decovisión.

Al respecto, uno de los considerandos de la Resolución 520 señala que el 8 de agosto de 2006 la asamblea de accionistas de Decovisión decidió la cesión de la totalidad de las acciones como también la transferencia de la licencia de la propietaria de Antina.

Por su parte, la Resolución 517 autorizó el ingreso a Eurosat S.A., licenciataria también de un servicio de antena comunitaria de televisión en la localidad de Pilar.

Que el 5 de febrero de 2007 los únicos socios de la licenciataria nombrada, señores Héctor Oronte VALERGA y Marta Josefina VALERGA, cedieron —a título oneroso— la totalidad de las acciones de aquella (Eurosat) a la firma TELCOM VENTURES DE ARGENTINA SOCIEDAD ANONIMA y al señor Carlos Alberto ZABALZA, en las proporciones de NOVENTA Y CINCO POR CIENTO (95%) —665.000 acciones— y CINCO POR CIENTO (5%) —35.000 acciones—, respectivamente, señala uno de los fundamentos del acto administrativo, publicado en el Boletín Oficial el 22 de abril.

Mientras que la Resolución 519 avaló la transferencia de la licencia que pertenecía a PTC PRODUCCIONES S.A., adjudicada en el año 1999 en la localidad de Pilar.

Según uno de los considerandos de la norma, el expediente se inició con la solicitud de autorización de cesión de acciones efectuadas entre los socios Rafael Roberto GUIDA y Mario Daniel JACOBEZ a favor de los socios Hugo Alfredo ANZORREGUI, Daniel CIRCOSTA y Eduardo NOVILLO ASTRADA, quienes comunicaron el 16 de noviembre de 2006 que transfirieron la titularidad a Telcom Ventures Argentina.

Si nos fijamos bien, tenemos adentro en Argentina a los grandes grupos que están ligados y tutelados por la Secretaría de Estado del gobierno norteamericano que atiende los temas de política exterior relacionados con Latinoamérica. Es decir que su instalación en la Argentina responde a un Plan Estratégico del Imperio.

El poder en las sombras

Evidentemente, hay sectores de poder, en el mundo, que aprovechan la facilidades que se otorgan en nuestro país, para comprar tierras, explotar minas, quedarse con la pesca y con las comunicaciones, desde lo comercial y desde la influencia que necesitan ejercer sobre la sociedad para sus mayores beneficios. Mientras, nosotros no tenemos un proyecto estratégico, desde el punto de vista de nuestro desarrollo, nuestras metas y nuestra defensa cultural y política.

De todas maneras, la operación de los Singh en Antina parece más un contrato por encargo del poder imperial: – Andá a la Argentina, y ocupame todos estos canales. Hace algo, absorbelos, que no estén disponibles, no vaya a ser que estos peronistas se decidan a poner otros canales de TV, porque eso nos limitaría el poder de los muchachos sobre la opinión publica. Y si podés, utilizá la compresión de señal y multiplicalos, porque así reforzamos el control sobre ella.

En algún momento se lo cederán por varios millones al verdadero encargado de ocuparlos, como Telmex o Telefónica, Telecom, el Grupo Clarín, etc. No importa quién, será para quien la Secretaría de Estado del gobierno norteamericano determine que está en buenas manos, porque responda a su plan estratégico.

Ellos no dejan nada por hacer.

La palabra del Imperio es Control.

Control de todo tipo. Ideológico, en la información que entra al país desde el exterior y que sale del país hacia el exterior, como nos enseñara Raúl Scalabrini Ortiz.

Para eso necesitan ocupar todos los espacios de comunicación, todas las frecuencias disponibles, hacer leyes que les den mayores posibilidades de censurar el surgimiento de medios independientes y alternativos a los suyos, crecer por excelencia y por maniobras dolosas.

Siempre crecer para controlar cada vez más, porque esto es lo que les permite apropiarse de las ganancias del país, apropiarse de la renta de los argentinos (y de los demás pueblos de Latinoamérica y el mundo) y llevárselas para poder vivir ellos mejor y desarrollar sus planes de gobierno mundial.

Ellos tienen ese Proyecto imperial y todo lo que hacen lo hacen para consolidar ese poder. En ese marco se desarrolla el Proyecto Antina.

Su misión es ocupar las frecuencias del conurbano y —si pueden— apropiarse también de las demás localidades más populosas del país: Córdoba, Santa Fe, Mendoza, etc.

Que no surjan nuevos canales de TV municipales, ni provinciales, ni de las universidades, ni de las cooperativas. Y menos de las cooperativas de servicios públicos, ya que esas tienen plata y poder y juntas pueden convertirse en un fuerte competidor comercial y un fuerte enemigo político.

Soberanía y proyectos

Ante todo esto, ¿cuál es nuestro proyecto de país?

Y en ese proyecto ¿cuál es nuestro proyecto estratégico de comunicación social para ese país soñado por los argentinos nacionales y populares?

Los funcionarios de todos los gobiernos —y también del gobierno peronista— han permitido el avance de todos estos grupos sin una estrategia nacional para hacerles frente. Pareciera que se ha ido cediendo a sus demandas con un alto grado de corrupción, ignorancia, e imbecilidad .

Todos sabemos que la inteligencia es universal y la imbecilidad, infinita.

Habría que pensar también en otra frase: traición a la patria.

Dice Osvaldo Papaleo: “ Perón tenía una posición muy clara con respecto a los medios de comunicación, una concepción europea de la explotación, canales del Estado al servicio de la gente, con una programación muy equilibrada, buscando dentro del contexto de esta programación un reflejo de la realidad nacional y del control de la información.”

Aquí están la Turner; la Televisa de Azcárraga; el Grupo Cisneros; el González y González que controla todo Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Dominicana, parte de Chile, Paraguay y Perú, es mejicano y vive en Miami; a la BBC, los muchachos de Disney; los holandeses de Cuatro Cabezas; los colombianos que hacen Play Boy; el DLJ Merchant Banking adentro del fútbol en Torneos y Competencias; el Citicorp en la señal Venus; la Barton Corp metida en La Nación; los españoles del grupo Prisa, más cerca de la CIA que de la corona española; los del CIE mejicano en la Rock&Pop con sus creamfields donde se vende éxtasis a 50 mil jóvenes en una sola jornada; a los gusanos de Mas Canosa, con el grupo UNO; a la JP Morgan y sus enjuagues de lavado con los clarines y a los Singh de Virginia, manejando la televisión, las radios, los diarios, los libros, las universidades, las fundaciones, Internet, los medios digitales, en un juego de espejos donde lo que reflejan no es lo mismo que lo que se pone frente suyo.

Es imposible pensar en la soberanía rodeados de estos intereses.

Piensen que Telefónica es el dueño de TE LE FE, el canal 11 de televisión de Buenos Aires, y sin embargo a las empresas de telecomunicaciones se les prohíbe taxativamente tener medios de comunicación en Argentina; el Grupo Clarín logró hacer retroceder una ley ya promulgada 2 años antes que le exigía soterrar los cables de Multicanal y Cablevisión para ahorrarse 200 millones.

Es decir, las corporaciones mediáticas hacen lo que quieren, aquí, y en todos lados. En Chile, el grupo González González tiene dos cadenas televisivas de alcance nacional y los grupos extranjeros solo pueden tener uno. Los gobiernos son débiles ante estas corporaciones mediáticas, muy débiles.

La situación es dramática. Aunque ellos tienen su talón de Aquiles.

Las corporaciones no pueden despojar a las comunidades nacionales de nuestros países sin cierto consentimiento por parte de la opinión pública local y para eso necesitan controlar los medios masivos de alto impacto. Sin ellos esta operación se les complica enormemente.

Nosotros tenemos que darnos una estrategia nacional y latinoamericana para poder alcanzar nuestra libertad como pueblos, comenzando por utilizar las capacidades y atributos del poder estatal.

Hay que pensar a lo grande y de manera firme y creativa, asignándole a este proyecto comunicacional de liberación recursos importantes a nivel regional, nacional, provincial y municipal.

Hay que acordar inteligentemente con algunos sectores empresarios sobre todo los ligados a la producción artística nacional con amplia experiencia o capacidad de organización y los gremios del sector audiovisual, y aún sectores empresarios no parasitarios ni cipayos, ligados en su destino al desarrollo productivo nacional.

Hay que incorporar al pueblo, dándole protagonismo y participación, habilitándolo para que, a través de sus organizaciones libres como las cooperativas, sindicatos y universidades y sus emprendedores PYMES, nos ayuden y pongan radios, canales de TV, productoras, cables, sitios en la web, diarios virtuales, agencias de Internet, apuntalándolos económica y financieramente en su despliegue ya que, el pueblo, doctrinariamente, es lo mejor que tenemos.

Y poner límites.

El enemigo estratégico no los quiere.

Nosotros debemos ponérselos, si no la soberanía será un mal sueño.

La culpa no solo es del chancho, también del que les da de comer.

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