El enemigo principal

Es y será un día histórico. No importa cuál sea el resultado, el 27 de agosto de 2009 quedará en la historia como un día epopéyico. Tras 26 años de democracia luego de la sangrienta dictadura militar de la década del ’70 un Gobierno, por iniciativa de la militancia, se atrevió a desafiar a unos de los poderes más fuertes desde la aparición de la globalización o de la etapa neoliberal del capitalismo.

Siempre se ha dicho que el periodismo es el cuarto poder; si aceptamos esta premisa, debemos asumir que es el único de los cuatro poderes que no tiene una legislación moderna adaptada a los tiempos que corren, y más grave aún, es el único poder que no tiene mecanismos de control: tanto el poder Ejecutivo, como el Legislativo, como el Judicial, tienen mecanismos cruzados de control. Los medios de comunicación masivos, no. En rigor, la ley de radiodifusión firmada en 1980 por los genocidas Jorge Rafael Videla, Albano Harguindeguy y José Alfredo Martínez de Hoz, que continúa vigente aún hoy, establece que el Directorio del Comité Federal de Radiodifusión debe estar conformado por “miembros que representarán a los siguientes organismos: Comandos en Jefe del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea, Secretaría de Información Pública, Secretaría de Estado de Comunicaciones y Asociaciones de Licenciatarios, uno correspondiente a radio y el otro a televisión.”

¿Podemos los argentinos seguir permitiendo que representantes del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea continúen planificando y controlando a los medios masivos de comunicación? ¿No es hora, luego de 26 años de democracia, que sea la sociedad civil, con un espíritu altamente democrático, que respete los derechos humanos, la libertad de expresión y el acceso a la información los que fiscalicen a los medios de comunicación? No importa que sea este Gobierno, que en definitiva es uno más en 200 años de historia que estamos por festejar. Lo que interesa es que se acabe con la Ley de la Dictadura y se rompa con los Monopolios.

También será histórico el día que se apruebe. Porque se va a aprobar. Sí, el Parlamento de la República Argentina aprobará el proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales enviado por el poder Ejecutivo Nacional. ¿Por qué esta afirmación? ¿Por qué tanta seguridad si el Gobierno parecía acabado y se hablaba hasta de poskirchnerismo?

Luego del anuncio en la Casa Rosada, los medios monopólicos de desinformación salieron al cruce mostrando un desfile grotesco de personajes de oposición exigiendo que la ley sea tratada tras la renovación de las Cámaras en marzo de 2010. Más allá de lo impreciso y absurdo de este planteo (¿Es constitucional cerrar el Parlamento cada vez que hay elecciones de mitad de mandato? ¿Ocurre esto en otros lugares del mundo? ¿En Chile, Canadá, Finlandia, como les gusta compararse?), lo importante aquí es analizar la estrategia de las empresas que dominan la información en el país y los temas que discute “la gente” diariamente. El canal de la señal de cable TN, pilar fundamental del Grupo Clarín, cuya dueña Ernestina Herrera de Noble es investigada por la Justicia por apropiarse de dos hijos de desaparecidos, inmediatamente luego del anuncio de la Presidenta Cristina Fernández empezó a instalar en el sentido común de la sociedad que debían ser los próximos legisladores los que discutieran el proyecto. De esto se desprende que el Grupo más poderoso del país está asustado y que habiendo sumado porotos se dio cuenta que no le da para seguir apostando. Si no, no se entiende por qué algunos políticos de oposición -que pronto se opondrán hasta a la Ley de Gravedad de Newton- y toda la telaraña mediática de Clarín no se atrevan a discutir el tema en los próximos días.

Otro indicio, y no menos importante, es la cobertura propiciada por el Grupo Clarín y el diario del 28 de agosto. Ernestina Herrera de Noble, nada menos que la dueña de una de las empresas que mayores ganancias presenta cada año, hizo declaraciones en su propio diario y dijo que “ningún apriete torcerá nuestro compromiso con la sociedad”. Esto demuestra signos importantes de debilitamiento de la hegemonía cultural-comunicacional que ejerce Clarín. Cada día que pasa, queda más en evidencia que Clarín ataca como un partido político e inmediatamente se refugia en la libertad de prensa. Esto se puede comprobar si se lee el editorial del diario del mismo 28. Siempre, cada día, el diario publica dos editoriales pequeñas en el margen izquierdo sobre temas que ellos consideran importante marcar posición; esta vez redactó un editorial gigante, en página completa, que lleva por título Lo que molesta es la impotencia para controlar y manipular a los medios. Pero la ley lo que hace es abrir el juego, lo contrario a lo que manifiesta Clarín.

Además, si se presta atención al desenvolvimiento de los políticos de oposición se verá que lo único que hacen es defender los intereses propios y del Grupo que los han llevado a la fama, y no de aquellos que los votan y depositan su confianza. Porque muchos de los que eligen como opción a Carrió, Gerardo Morales, Macri, De Narváez, son sujetos de clase media que no logran comprender que están votando en contra de sus propios intereses. Acaso se olvidan que los políticos que ellos votan defienden las mismas políticas que llevaron a que el riesgo país estuviera en 7 mil puntos, como los países más pobres de África. ¿Se olvidan que sus ahorros se los tragaron los bancos extranjeros? Si lo que se quiere es parecerse a los países lindos de Europa, han votado a contramano.

Esta oposición, no sólo es oposición al Gobierno electo por el 44 por ciento en 2007, también es oposición a todo avance mínimo de los sectores más empobrecidos y los sectores medios. ¿O la nacionalización de las jubilaciones no es una política positiva para la clase media? Estos políticos de oposición que dicen que el país está en llamas, cuando todos sabemos que no es cierto y que es la etapa en que se vive mayor con tranquilidad y previsibilidad en los últimos 15 años, aun en medio de una gran crisis económica política internacional, no están en condiciones de discutir y proponer otra ley porque no saben cómo. No pueden impedir que se apruebe; el Gobierno les gana siempre de mano, con errores y exabruptos, porque quiere que la cosa vaya mejor, que sea más justa, más repartida. Tras las elecciones del 28 de junio, la pelota estaba picando dijo unos de los tamberos más ricos del país que tiene en negro a sus trabajadores, y nadie, salvo la Presidenta se atrevió a agarrarla. Porque ni siquiera saben qué hacer con una pelota, en un país tan futbolero como el nuestro. Mientras el Gobierno, pese a negociar con un mafioso como Grondona, le dio fútbol gratis a todos.

No se trata en esta nota de atacar a Clarín y defender al Gobierno. Se trata de dar testimonio y pelear por la libertad. En este caso, la libertad de expresión, de comunicación, de información. La ley será aprobada porque lo que la impulsa es una necesidad imperiosa y “donde existe una necesidad nace un derecho”. La ley será sancionada porque la oposición está perdida y deshilachada, mientras que el oficialismo da señales positivas. Mientras la Presidenta anunciaba que enviaría la ley al Congreso, mientras organizaba la cumbre de la UNASUR en Bariloche en contra de la instalación de bases militares del imperialismo, Macri muy a pesar suyo echaba al represor Fino Palacios por la presión ejercida por los ciudadanos porteños y la junta de firmas.

La Ley de Servicios Audiovisuales comenzará a ser discutida en los próximos días y negociada -como todo en política- y es tarea del campo nacional, popular, democrático y revolucionario movilizarse, marchar, presionar para que el saldo de esa negociación sea en favor del pueblo. Pero esa lucha debe ser con la felicidad y la convicción de que la oposición es mayoritariamente mediática. Por lo tanto, estos políticos de oposición son metafísicos, no existen. El enemigo principal, al menos en esta batalla que es la madre de todas las batallas, es el poder mediático, no la pobre Carrió que sólo sabe ladrar ladrar y ladrar. En la medida que destruyamos el monopolio mediático, avanzaremos en la justicia social. No se trata, bajo ningún aspecto, de subestimar al enemigo. De lo que se trata es de confiar en la fuerza del pueblo y en los que han logrado que esta ley sea enviada al Congreso. “Solo el pueblo salvará al pueblo”.

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