El baile nacional y popular

Para darle un cierre a los festejos del Bicentenario y en conmemoración con el Día Internacional de los Derechos Humanos, el gobierno nacional organizó un impactante recital. Participaron artistas de toda Latino-América. León Gieco, Calle 13 y Charly, en el final, les dieron a más de 180 mil personas una excelente manera de terminar el año, bailando.

Revista Zoom presenció el festival por el Día Internacional de los Derechos Humanos en medio de una Plaza de Mayo colmada. El santafecino León Gieco, el ex Fabulosos Cadillacs, Vicentico, Calle 13, de Puerto Rico, Gustavo Santaolalla, en su versión solista y con la banda de tango electrónica Bajo Fondo, los orientales No Te Va a Gustar y el mismísimo Charly García, entre otros artistas, hicieron cantar a la multitud.

Alejandro Nagui y Federica Pais hicieron las veces de interlocutores (tal como en el Bicentenario) y presentaban a los artistas como Gustavo Garzón, Arturo Bonin, Soledad Silveira o Leonardo Sbaraglia quienes leían poemas de autores detenidos-desaparecidos durante la última dictadura militar.

“Mi nombre es Arturo Bonín y es importante poder decirlo, es fundamental poder tener y entender nuestra identidad. Aún tenemos 400 jóvenes que no conocen su verdadera identidad”, expresó la figura, ante la atenta mirada de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, acompañadas por Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos de la Nación. A solas con Revista Zoom, Bonin explicó: “Este es el fruto de tantos años de militancia. En realidad no me gusta tener que hacer esto, ya que no deberíamos estar buscando a estos jóvenes. Pero dada esta realidad, cada uno aporta su granito de arena”.

Gieco, fiel a su estilo y a lo demostrado en los recitales de los últimos años tocó algunos temas solo o mejor dicho, con su guitarra y su armónica. La memoria (su letra referencia algunos derechos humanos vulnerados), Cinco siglos igual (a Capela), para luego darle espacio a sus últimos compañeros de ruta, los metálicos D Mente, que lo acompañaron en La mamá de Jimmy, Pensar en nada y otros temas de su cancionero popular.

Después apareció en escena Kevin Johansen con su banda The Nada y tocó por algo más de media hora algunos de sus clásicos como Desde que te perdí o Che Donalds o Mc Guevara. Una buena propuesta, con algunas cumbias y ritmos movidos generó que la gente baile, aplauda y disfrutara de su música.

Luego llegó el turno de los uruguayos, No te va a gustar. Con Emiliano Brancciari- cantante y segunda guitarra- a la cabeza fueron muy bien recibidos por el público juvenil, que se alegraron al escuchar algunos de los temas más conocidos de la banda: Al vacío, Cero a la izquierda y fuera de control.

Gustavo Santaolalla, ganador de dos premios Oscar, por realizar la música de las películas Babel y ->http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:%C3%93scar_a_la_mejor_banda_sonora][Brokeback Mountain (Secreto en la montaña) protagonizó un entretenido espectáculo. Invitó a Orozco-Barrientos para tocar Celador de Sueños y antes de interpretar la última canción dijo: “Siempre quise tocar este tema en un lugar así”, y arrancó con Mañanas Campestres, clásico de su vieja y querida banda Arco Iris.

Por su parte, Vicentico aprovechó para demostrar (una vez más) que puede sostenerse solo y presentó las canciones que lo llevaron a la fama como solista. Tiburón, Sólo un momento (corte de su último álbum), Se despierta la ciudad y Los caminos de la vida fueron algunos de los temas que hicieron saltar a la gente.

Tras la presentación del ex líder de los Fabulosos Cadillacs, apareció nuevamente Santaolalla pero con Bajo Fondo Tango Club. Una gran orquesta que propone tango electrónico con sintetizadores (Luciano Supervielle) y guitarras eléctricas acompañado de Batería (Adrián Sosa), violín (Javier Casalla), Bandoneón (Martín Ferrés) y contrabajo (Gabriel Casacuberta).

Calle 13, de Puerto Rico. René Pérez Joglar, se mostró conmovida por los festejos a lo largo de todo su espacio en el escenario. Su cantante principal apareció sin remera y en su barriga tenia pintadas las palabras “Trabajo, pan y tierra”. Y en su espalda otras inscripciones que hacían referencia a lo sucedido en los últimos días en Villa Soldati, en Formosa y un pedido de justicia por Mariano Ferreyra. Además, tocó Calma Pueblo, tema nuevo pero conocido por la multitud.

Charly García, uno de los músicos más representativos del cancionero nacional y popular del llamado Rock Nacional, con la compañía de su amiga, Hilda Lizarazu, logró un delirio único en la gente, de todos, que saltaron con Demoliendo Hoteles, Cerca de la revolución y El fantasma de Canterville, (para sorpresa de muchos, lo tocó con León Gieco y Gustavo Santaolalla). Para el final, “un tema que no es mío”, enunció y dejó que simplemente suene: “¡Oíd, mortales!, el grito sagrado”.

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