El aterrizaje forzoso de LAN- Chile en Argentina

Al otro lado de la cordillera siguen los reclamos por la llegada de la aerolínea chilena al mercado trasandino. El arribo sigue en la incertidumbre, debido a puntos polémicos como la situación de los trabajadores y la normativa que impide dejar el control efectivo de compañías locales en manos foráneas.

La llegada de la empresa chilena LAN Airlines a Argentina no ha dejado a nadie indiferente. Es que un país que mueve más de 20 millones de pasajeros al año es un mercado más que apetecible. Sin embargo, la entrada de la “joyita” de Sebastián Piñera a cielos trasandinos sigue chocando con obstáculos, tal como ocurrió con los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde.

En lo que se anunció como un negocio seguro, tras el bullado apretón de manos entre los más altos ejecutivos de la firma chilena con el Presidente Néstor Kirchner, han ido apareciendo pequeños detalles que ponen un manto de duda sobre las reales posibilidades del negocio.

A juicio de algunos medios de prensa al otro lado de la cordillera, la inexistencia de documentos que respalden el acuerdo político entre el gobierno argentino y LAN para habilitar su ingreso han abierto la incertidumbre.
Por ejemplo, todavía no está claro si LAN incorporará en bloque a todos los trabajadores de Lafsa, Aerovip y, eventualmente, Southern Winds (SW), tal como aspira la Secretaría de Transporte, o si sólo lo hará en los tiempos y en la cantidad que lo necesite.

Tampoco hay garantías escritas de que no endurecerá las condiciones laborales de los trabajadores trasandinos, asimilándolas a las de sus empleados actuales. Además, ni siquiera hay claridad si, llegado el caso, efectivamente priorizará el despacho de carga aérea argentina, si ésta compitiera por la bodega con los productos perecederos chilenos.

Estrategia

Un rumor que corre con fuerza es que LAN estaba reconsiderando comprar Aero 2000. Con esta jugada, la empresa de capitales chilenos puede lograr su viejo anhelo de poner un pie en el mercado argentino comprando la ‘chartera’ de Miguel Ziadi, un ex gerente de la quebrada Dinar (aparece en el sitio web del Banco Central argentino con doce cheques rechazados), quien tendría como socio a un ex representante de la disuelta AeroContinente, (expulsada de Chile por supuestas conexiones con el narcotráfico).
No obstante, esto no es bien visto por la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) que consideran esa pequeña firma como ficticia. “LAN ha asegurado que no va a comprar Southern Winds, ni Federales, sino que se interesan por una tercera empresa, que se sabe de hecho, por las autoridades del gobierno argentino, que es Aero 2000.

Ésta es una empresa de papel que está relacionada con AeroContinente, pues mantienen los mismos síndicos, además sólo cuenta con algunas rutas, tiene un solo avión y se fundó con un capital de 12 mil pesos (4.095 dólares) en la misma época de AeroContinente”, señaló a La Nación, Patricia Pistayo, secretaria de prensa de AAA.

Además, tampoco quedó establecido el compromiso de LAN de incorporar a todos los trabajadores de Lafsa, Aerovip y los del staff de SW. Para el subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli, esto se resuelve de la siguiente manera: “Si ellos no admiten esa incorporación, nunca se formalizará la autorización para volar las rutas que Aero 2000 tiene en trámite, más las otras que LAN Argentina pudiera pedir en el futuro”.

Gremios inquietos

Lo que se preguntan los gremios es en qué condiciones quedarán los trabajadores. A juicio del diputado socialista trasandino Ariel Basteiro, el ingreso al mercado aeronáutico de LAN “flexibiliza” el trabajo en Argentina. “Es una empresa muy agresiva, que aplica políticas de dumping en cada uno de los países que opera”, señaló el legislador

De acuerdo a lo publicado por Infobae, Basteiro acusó a la administración del Presidente Kirchner de estar “haciendo lo que ningún gobierno en los últimos 15 años se animó a hacer, ni el gobierno entreguista de (Carlos) Menem, ni el timorato de (Fernando) De la Rúa, ni el conservador de (Eduardo) Duhalde nunca permitieron que (LAN) ingresara al mercado aerocomercial argentino”.

Insistió en que el ingreso de la compañía chilena se concreta “de la mano del propio gobierno nacional que le hace de vocero, de representante”, lo que “genera prácticamente una política de cielos abiertos”.
En Argentina, la percepción es que los convenios laborales vigentes en Chile son más restrictivos que los que amparan a los argentinos.

“Un piloto de cabotaje chileno gana entre 3.000 y 3.500 dólares, bastante por encima de uno local, si la comparación se hace en moneda dura. Pero tiene un régimen de permisos, licencias y viáticos mucho menos generoso, por citar un ejemplo”, señala un artículo de Página 12.

Los especialistas en legislación aérea suman una duda referida al propio origen de la proyectada LAN Argentina. Comprando la porción minoritaria de Aero 2000 o cualquier otra chartera-marca disponible, respetaría la limitación impuesta por el Código Aeronáutico de no ceder la mayoría accionaria a un capitalista extranjero.

El problema es que esa misma ley también impide dejar el control efectivo de la compañía en manos foráneas, dominio que sin dudas ejercerán los chilenos. Si se sortearan todos los obstáculos legales y LAN concretara su anhelo de capturar el 25 % del mercado argentino, tal como declararon el jueves sus directivos, habrá que ver de qué modo lo hace.

Proceso transparente

Con todo, LAN presentaría la semana próxima al gobierno la composición de la nueva aerolínea con la que ingresará al mercado local, para lo que se le exige que el 51% de su capital accionario sea de origen nacional.
Así lo confirmó el subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli, quien aseguró que “la incorporación -de los socios locales- es transparente porque está dentro de las leyes argentinas, cualquier empresario puede armar una empresa”.

Cirielli confirmó que el jueves se reunió con representantes de Lan y “la mayoría de los sindicatos”, y que en el encuentro “Lan Chile garantizó la estabilidad laboral, convencional y salarial durante un período mínimo de tres años para todos los trabajadores de Lafsa”.
“Esto es único, porque no existe en el país una empresa que se haga cargo y acepte este tipo de condiciones”, dijo.

Presiones de la competencia

El secretario adjunto de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Juan Papalardo, atribuyó la protesta que paralizó el jueves el Aeroparque en Buenos Aires a una maniobra “patronal” llevada a cabo por Aerolíneas Argentinas (AA), que “presionó” a sus trabajadores contratados para que protesten contra la llegada de LAN.

Según Papalardo, el Grupo Marsans “presionó a sus empleados contratados bajo amenazas de cancelar en el acto sus contratos” para que concurran a la asamblea informativa que se realizó en Aeroparque, en la que se rechazó el ingreso del grupo LAN al mercado argentino, además de exigir la renuncia del Secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

Papalardo expresó que el grupo español Marsans, propietario de AA, se opone a la llegada de Lan, porque la compañía de origen chileno tiene “planes para ganar una porción del mercado que ahora domina Aerolíneas Argentinas (80%), prácticamente un monopolio”.

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