El líder más importante del siglo XX que tuvo la Argentina, Juan Perón, decía: “La verdadera política es la política internacional”. El fundador del movimiento nacional justicialista consideraba que la política doméstica estaba totalmente condicionada por el contexto mundial. Como en otras cosas, puede asegurarse que tenía razón.
A pesar de esto, el peso de la política mundial es una realidad que en general pasa desapercibida para la mayoría de la población. Las personas suelen mirar lo que sucede en su familia, su cuadra, su barrio, su ciudad. Y no lo relacionan con lo que ocurre en el mundo. Hay momentos, sin embargo, en los que el peso ineludible del contexto internacional emerge con toda su crudeza. Es lo que ha ocurrido a partir del bombardeo estadounidense sobre Caracas y el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Lo ocurrido empuja algunos interrogantes: ¿cómo ve la sociedad argentina lo que pasó en el país caribeño? ¿Qué posición cree que debería asumir el gobierno nacional?
Hubo algunas señales sobre la percepción social respecto del nuevo accionar de Washington. Una muestra menos belicista, en octubre del año pasado, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que si Javier Milei perdía las elecciones de medio término le retiraría su apoyo financiero.
La mayoría de los análisis políticos —incluso en los medios de comunicación que apoyan a Milei— sostenían que Trump estaba ayudando a la oposición con esas declaraciones. Citaban el antecedente histórico de la campaña de Perón por la primera presidencia. El general utilizó la consigna “Braden o Perón” frente a la injerencia del entonces embajador de EE UU en Buenos Aires, Spruille Braden, que se había erigido en el coordinador de la oposición antiperonista.
En esta ocasión, 70 años después, no ocurrió lo mismo. La amenaza de Trump surtió efecto. Milei ganó las elecciones de medio término con el 40% de los votos en el promedio nacional.
Fue una primera señal para introducir un interrogante tan antipático como necesario: ¿el antimperialismo argentino pasó de moda? ¿Ahora la mayoría de la población cree que lo mejor que le puede ocurrir al país es ser una especie de Puerto Rico?
La ambivalencia
Hasta hace unos 10 años, la mayoría de las encuestas señalaban que la Argentina era el país más antiestadounidense de Sudamérica. Los motivos eran variados, incluían un traslado del histórico rechazo al invasor británico.
Según la socióloga Analía del Franco, consultada por Zoom, la posición de la opinión pública respecto del ataque a Venezuela muestra una postura más ambivalente.
“Tenemos que empezar por analizar cuál es la percepción en la opinión pública respecto de lo que pasaba en Venezuela. Es una visión muy crítica”, remarco Del Franco.
La encuestadora sostuvo que, más allá del relato mediático, ha tenido mucho impacto en la percepción de la situación venezolana la descripción que hacen los migrantes. Se calcula que en Argentina hay unos 250 mil venezolanos con residencia permanente o transitoria. En 2015, antes de que comenzara el bloqueo económico de Estados Unidos a Venezuela, había 15 mil.
“Es una migración muy importante que narra su visión de la situación de su país y eso ha ido formando una opinión generalizada —describió Del Franco—. Se instaló la percepción de que es una dictadura comunista o un régimen autoritario”.
“Frente a eso —agregó la socióloga— la posición ante el accionar de Estados Unidos, es decir, la intervención militar, se relativiza. Hay un sector minoritario que defiende la soberanía como principio infranqueable. Y que rechaza de manera visceral la intervención. Pero hay una franja muy amplia que tenía una imagen muy mala del gobierno de Maduro y eso suaviza su opinión sobre la injerencia de Washington”.
Del Franco puso como ejemplo de esta postura suavizada ante la injerencia de Washington el resultado de las elecciones de medio término del año pasado. “Influyó mucho el temor a que EE UU retirara el apoyo al gobierno de Milei”.
Para finalizar, sostuvo que no se puede descartar que haya habido un cambio cultural más profundo en la sociedad argentina. “No podemos analizar este tema con los patrones que teníamos hace 25 años. Así como vemos que muchos jóvenes apoyan a Milei, y eso es novedoso, esto también puede serlo”.
El consultor político y director de Zuban-Córdoba y asociados, Gustavo Córdoba, tuvo una opinión menos determinante sobre un posible cambio cultural en la sociedad argentina respecto a la relación con Estados Unidos. “No creo que haya habido un giro muy importante respecto de Argentina en la situación internacional”, remarcó Córdoba.
Su consultora había hecho una encuesta en abril del 2025 en la que preguntó si Argentina debía alinearse con China o con Estados Unidos. El 55,7% consideró que la posición del país debía ser neutral, una respuesta que parece anclada en la histórica tercera posición. Hubo un 19% que sostuvo que había que alinearse con Washington y un 20% dijo que había que hacerlo Beijing.
“Me parece que hay que poner el foco en otras cosas —señaló Córdoba—. En política interna el gobierno ha ganado margen de maniobra tras ganar la elección de medio término. En lo económico te diría que el apoyo no es tan sólido. La población lo sigue prefiriendo al mirar lo que tiene enfrente, pero eso no quiere decir que el respaldo al rumbo de Milei sea contundente”.
Córdoba hizo una descripción del escenario internacional que, según él, arroja un interrogante inquietante sobre el futuro de Milei. “Hay un nuevo orden internacional. La asunción de Trump como una especie de emperador que hace y deshace a su antojo. Es un contexto difícil para el gobierno. Argentina venía siendo un factor prioritario para Washington. A partir de Venezuela, vemos un doble efecto negativo. El petróleo venezolano puede disminuir el valor internacional del crudo y complicar la explotación en Vaca Muerta. Y en segundo lugar Milei queda relegado en las prioridades de la Casa Blanca para la región”. “Fronteras adentro hay que hacer una lectura y es que la relación de Milei y Trump es personal”.
Aquí es donde el analista ve una espada de Damocles que pesa sobre el gobierno de La Libertad Avanza. “Sobrevuela una pregunta: ¿qué pasa si Trump pierde las elecciones intermedias de este año? La posición Argentina es bastante precaria en ese caso y como en tantas otras cosas este gobierno no tiene un plan B”.
