El agua en Brasil. El gobierno de Lula intentó otra medida impopular y una huelga de hambre la detuvo (por ahora)

Por Causa Popular.- El noreste de Brasil, aparte de ser la región más pobre de la economía más importante de sudamerica, carece en la proporción adecuada de uno de los recursos más preciados para la vida, y para los terratenientes de la zona: el agua. Con la excusa de subsanar este problema el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) propuso realizar una obra faraónica de transposición de las aguas del Río São Francisco, el segundo más importante de Brasil. Después de 11 días, el obispo Luiz Flávio Cappio, de la ciudad de Barra, en el Estado de Bahía, culminó la huelga de hambre que mantuvo para protestar contra este proyecto el que, según difundió en una carta a la población, no llevará el agua hacia quienes más la necesitan, además de encarecer su costo, el 70% de la misma será utilizada para la industria. El fin de la huelga se produjo cuando el pasado jueves el Obispo le arrancó al gobierno de Lula la suspensión del comienzo de la obra, previsto para noviembre, hasta tanto se amplíe la discusión sobre las consecuencias del mismo. El gobierno del PT continúa perdiendo el apoyo de las organizaciones populares popular que lo llevó al poder.

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En la Foto: Obispo Luiz Flavio Cappio «Señor presidente, toda mi vida vestí su camiseta y en este momento espero que usted vista la mía»….
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La decisión del Obispo Luiz Flavio Cappio de terminar con la huelga de hambre, fue anunciada después de una reunión de tres horas sostenida en la ciudad de Crabobó con el ministro de Relaciones Institucionales, Jacques Wagner, enviado personal del presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

Durante el encuentro, que incluyó un contacto telefónico entre Cappio y el presidente de la República, Wagner presentó una carta de Lula en la que el mandatario formulaba una serie de propuestas para convencer el religioso a desistir de su protesta.

En el mensaje, Lula aceptó reabrir el debate en torno al polémico proyecto para el río Sao Francisco y asumió el compromiso de otorgar prioridad a los programas de recuperación y saneamiento del río, mediante la liberación de unos 152 millones de dólares.

Según Wagner, el acuerdo alcanzado con el obispo representó la victoria de la negociación: “Felicito a todos los que sufrieron aquí esos días de angustia, que nosotros también sufrimos en Brasilia. Creo que ha sido el mejor desenlace para la situación”. Declaró el ministro.

Según la versión del gobierno, el desvío de parte del caudal del río Sao Francisco, a través de una red de canales de 700 kilómetros de longitud, permitiría abastecer de agua e irrigar cultivos en regiones secas de los estados de Paraíba, Pernambuco, Ceará y Rio Grande del Norte.

La obra, cuyo costo es estimado en cerca de 2.000 millones de dólares, promete ser la principal realización del gobierno Lula en materia de obras públicas y debería empezar en los próximos días, luego de recibir el visto bueno del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama).

La huelga de hambre iniciada por el obispo Cappio – no reconocida y hasta condenada por sus pares agrupados en la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB)- puso en entredicho el proyecto, y generó un serio problema para la imagen internacional del gobierno de Lula, quien este mes viajará a Roma y espera ser recibido por el papa Benedicto XVI.

Según el gobierno, la desviación de parte del caudal del río Sao Francisco beneficiará a millones de personas que viven en las regiones más afectadas por las periódicas sequías que azotan el noreste brasileño.

Sin embargo, para las innumerables organizaciones sociales que se manifestaron en contra este beneficiará a los terratenientes y las industrias de la zona, mientras que los más perjudicados serán los de siempre, los campesinos pobres.

Si bien las prensa internacional pretendió aislar la medida tomada por el obispo de Barra, Cappio recibió el apoyo irrestricto de diversas entidades de los movimiento sociales como la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Cáritas Brasileña, el Foro Permanente de Defensa del São Francisco, la Asamblea de los Pueblos del Semiárido, el Concejo Indigenista Misionero, la Asamblea Popular: Mutirão por un Nuevo Brasil, los Movimientos de los Damnificados por Represas y Movimiento de los Pequeños Agricultores.

Incluso cuatro integrantes de esta última entidad se habían sumado a la huelga de hambre junto al obispo dos días antes de que culmine.

En declaraciones a la agencia alternativa brasileña Adital, Roberto Malvezzi, coordinador general de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), advirtió sobre la necesidad de discutir un proyecto mucho más amplio que la transposición de aguas para solucionar el problema de abastecimiento en los estados nordestinos. “Queremos algo mucho mayor, un proyecto de desarrollo para todo el semiárido que saque el enfoque de la transposición y tenga en cuenta todas las potencialidades de la región”.

Según las palabras del coordinador de la CPT publicadas por Adital, el proyecto de transposición presentado por el gobierno brasileño, presenta varias fallas. Malvezzi recalca que todavía no se conoce el verdadero impacto ambiental del proyecto, el estudio que fue realizado y presentado por el gobierno, habla sólo del área por donde pasará el canal que escurrirá las aguas, y un estudio sobre el impacto en el curso del río no fue aún realizado.

En una muestra más de cómo el gobierno del PT se distancia de los movimientos sociales con los que supo tener una excelente relación, en la entrevista que concedió a Adital, el coordinador general de la CPT criticó la postura del ministro Jaques Wagner que después de la reunión con el obispo, afirmó que el calendario de las obras para la construcción del canal se mantenía.

“Ese es un problema ético para el gobierno. ¿Cómo vamos a confiar en el gobierno si dos minutos después desmiente el acuerdo realizado con el obispo?”, evaluó.

Malvezzi también emitió un comunicado en el que es más duro aún con el PT. Según escribió el coordinador del CPT, las declaraciones de Jaques Wagner y del Ministerio de Integración, en las que agendan para noviembre el comienzo de las obras de la Transposición, le recordaron a Don Luíz, su huelga de hambre, su buena voluntad de negociar con el gobierno, en la “inmediata traición del gobierno”.

Según publica la Agencia Adital, Malvezzi recordó que Wagner estuvo en peregrinaciones de la Tierra y del Agua de Bahia con los movimientos, debajo del puente de Bom Jesus da Lapa, en el lecho seco del São Francisco, el año del apagón, cuando era candidato.

Hizo el mejor discurso de todos los ‘petistas’ presentes en defensa del río y contra la Transposición. Todo el sistema CHESF (Companía Hidroeléctrica del São Francisco) estaba por entrar en colapso por falta de agua. “Ahora se presta a ese papel de negar tres minutos después, lo que negoció durante tres horas”.

“Queremos vida y dignidad para todos los nordestinos, desde el Norte de Minas hasta Ceará, desde el Agreste Pernambucano hasta Maranhão. Queremos un proyecto de Desarrollo Sustentable para todo el semiárido. Fue ese el acuerdo.

La postergación de las obras de la transposición – D. Luís cedió para dialogar – sería para posibilitar el diálogo que nunca hubo. El gobierno ya menospreció su acuerdo. No tengo influencia en nada, pero llegué al límite. No hay base ética en el gobierno para ningún diálogo. Lula y el PT nunca más”.

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