EEUU pierde la paciencia con Evo: Bolivia denuncia agentes infiltrados y Washington quiere financiar opositores

Por Causa Popular.- Evo Morales denunció que Estados Unidos estaba infiltrando agentes haciéndolos pasar como «estudiantes y turistas». Las declaraciones fueron parte del informe que la Presidencia boliviana divulgó sobre la CIA a los medios de comunicación. Pero tras las revelaciones, el gobierno de Bush contestó manifestando su malestar en boca de uno de los funcionarios encargados de la ayuda al continente, que reconoció que estarían dispuestos a apoyar algún “contrapeso” al gobierno de Morales. En febrero, el Washington Post dijo que existe un manual del gobierno estadounidense según el cual el Presidente estadounidense permite desde esa fecha el envío «secreto» de militares sin uniforme a cualquier país, sin la obligación de informar a su embajador.

A Estados Unidos no le gustó la nacionalización, no le convence la política económica del gobierno boliviano, ni el nuevo rumbo de la política antidrogas y ahora le preocupa un potencial mayoritario apoyo a los candidatos del MAS en la Asamblea Constituyente del próximo 2 de julio. Estados Unidos comenzó a perder la paciencia con el gobierno de Evo Morales.

El encargado de presentar el malestar de la administración Bush fue Adolfo Franco, el jefe del departamento de América Latina en la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid), quien presentó una declaración escrita en un panel, las mismas que contienen, según el diario estadounidense el «último pensamiento» del gobierno de Bush y que fueron reproducidas por el diario Miami Herald

«Evo Morales y el MAS han seguido dudando sobre la política económica, la democracia y las políticas contra las drogas», dijo Franco.

«El nuevo gobierno boliviano, muchas veces, ha demostrado inclinaciones de consolidar el poder Ejecutivo y promueve reformas potencialmente antidemocráticas a través de la Asamblea Constituyente y otros medios», dijo Franco.

Franco agregó que Morales presiona para que la Constituyente sea parecida a la impulsada por el presidente venezolano Hugo Chávez en Venezuela y que según EE.UU. lle permitió gobernar a Chávez de manera autoritaria, aunque en Venezuela los sectores populares tienen otra opinión.

«Ciertamente no nos gustaría ver el modelo venezolano repetido en Bolivia», añadió Franco.

Entre los puntos citados por Franco está la decisión de nacionalizar los recursos naturales, includidos los del sector energético. «Además, existe una seria preocupación acerca del poder ejecutivo y sus intromisiones en asuntos judiciales y electorales» dijo.

Franco dijo que USAID apoyaría «el contrapeso para el control de un solo partido, tanto en lo judicial como en la independencia de medios de comunicación, además de la formación «de líderes de una sociedad civil fuerte y educada».

En mayo, el gobierno de Bush se declaró preocupado por la erosión de la democracia en Bolivia. En esa ocasión, Morales dijo que para apoyar a la democracia, Estados Unidos debería expulsar a Gonzalo Sánchez de Lozada, el ex presidente que con apoyo de Estados Unidos y los organismos internacionales impulsó la privatización de las empresas estatales y que en su segundo gobierno ordenó una sangrienta represión que dejó el saldo de 60 muertos. Presionado por la movilización popular, Sánchez de Lozada fugó del país y se instaló en Washington. Un juicio de responsabilidades por genocidio contra este ex presidente no avanza debido a las trabas burocráticas impuestas por el gobierno de Bush.

Esta visión de la administración Bush sobre el gobierno boliviano se conoce días después que el gobierno boliviano afirmara que Estados Unidos envía militares a Bolivia «camuflados» de estudiantes para participar en un seminario sobre resolución de conflictos.

En Bolivia la oposición política liderada por Jorge Quiroga, un hombre cercano al gobierno estadounidense, basa su campaña en permanentes ataques al presidente venezolano. Las oligarquías bolivianas y los terratenientes secundan esos ataques e impulsan las autonomías departamentales, interpretadas por algunos analistas como un intento de desintegración de Bolivia ya anunciado por analistas ligados al gobierno estadounidense.

El informe de Evo

Pero lo que obligó a Washington a reconocer públicamente fueron las denuncias del gobierno boliviano. De acuedo al informe, el curso está patrocinado por la Alliance For Conflict Transformation («Alianza para la Transformación de Conflictos»), que «es una oficina del Departamento de Estado, donde hay una organización de científicos sociales, con fuertes conexiones con el Departamento de Defensa estadounidense». Entre las distintas funciones de la ACT, el documento subraya que «desarrolla y conduce un entrenamiento cultural avanzado de predespliegue de unidades militares respecto a Bolivia».

La acusación supone que la CIA infiltró personal militar disfrazado de civil; de turista o estudiante, utilizando como fachada un curso de manejo de conflictos internos en la ciudad de Santa Cruz.

La Universidad Nur, otra de las patrocinadoras del curso, dijo a la agencia AP que se trata de un taller internacional sobre resolución de conflictos en el que participan universitarios de Estados Unidos, Suecia, Indonesia, Colombia, México y Bolivia, en el que no hay militares. «No hay militares, sólo personal civil», dijo Mary Torrico, Directora de la universidad.

Por el contrario, el documento de la presidencia, titulado ‘Informe Operación’, incluye la lista de los 23 participantes, cita a dos asistentes en particular, ambos norteamericanos, quienes parecen haber tenido vínculos militarres. El primero es Mark Patric Peláez, supuestamente Sargento del Fuerte Bragg en Carolina del Norte y a Joseph Michael Humire, ex Sargento de la marina estadounidense. Éstos ciudadanos estarían recibiendo adiestramiento militar en Bolivia.

En otras partes, el informe se torna más confuso, citando al coordinador del curso de tres maneras diferentes, al que tambien consideran agente de la CIA. «La coordinación del curso estuvo a cargo de Brent Beane, agente de la CIA en Bolivia», indica el informe.

Las autoridades bolivianas se manifestaron de que los los participantes en la formación hacen «dos cursos paralelos. Uno sobre materias civiles o sobre temas no relacionados directamente con el combate y otro completamente militar, con armas incluidas y con la coordinación debida con el ejército del país anfitrión», de acuerdo con el documento.

El curso que se realiza en Santa Cruz es considerado por funcionarios de gobierno como una forma de encubrir a los militares, debido a que la ACT es una organización al servicio de los departamento de Estado y Defensa de Estados Unidos.

Un artículo del periodista Pablo Stefanoni publicado en Página 12 señala que uno de los militares identificados por la inteligencia boliviana es «el presunto sargento de marines Joseph Michael Humire, quien se habría entrenado en el curso de comandos anfibios Recon, que incluye especialidad en francotirador, explosivos, reconocimiento y operaciones especiales».

Evo Morales acusó al gobierno de Estados Unidos de «enviar soldados a Bolivia», a poco que la oposición liderada por Podemos -ligada a los grupos de derecha en Bolivia- denunciara que Hugo Chávez envía militares al país. Morales dijo que el embajador de Estados Unidos en Bolivia, David Greenle, le pidió una reunión. «(Greenlee) ha pedido una reunión, tal vez está enojado porque el domingo 18 grité emocionado en el Chapare frente a miles de compañeros: Kawsachun coca, wañuchun yanquis (Viva la coca, mueran los yanquis)». «Si eso me reclama , yo también tengo derecho a trabajar», agregó.

Pero Morales no fue el unico que habló de Grenlee. El presidente venezolano Hugo Chávez reveló en su programa «Aló Presidente» que la embajada de Estados Unidos en Bolivia está tratando de «calentar las orejas» a los miembros de las Fuerzas Armadas para colocarlos en contra el gobierno del presidente Evo Morales. Dijo que le consta que la misión diplomática estadounidense está tratando de incitar a los militares de Bolivia para que se rebelen contra el gobierno.

Denunció que la «preocupación» del mandatario de los Estados Unidos, George Bush, sobre una supuesta «erosión» de la democracia en Bolivia revela que existe un plan contra el país. «Tengan la seguridad», apuntó. Acusó al embajador de los Estados Unidos en Bolivia, David Greenlee, de ser el jefe de este plan. Llamó a los militares de las Fuerzas Armadas estar alertas y tengan cuidado porque «el diablo no perdona».

El presidente de Venezuela alertó que «los gringos ofrecen mucho dinero y hay militares que se venden a la CIA, desde que son jóvenes y se convierten en espías dentro de su propio ejército o Fuerzas Armadas a cambio de una paga desde Washington».Al referirse a los militares norteamericanos, dijo «debemos sacarnos ese demonio». Fue también enérgico al indicar que los soldados son el pueblo con uniforme y no pueden ser mercenarios a la orden de imperios extranjeros.

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