EEUU en medio de catástrofes climáticas y con Irak empantanado: llega una nueva doctrina Monroe para Latinoamérica

Por Causa Popular.- No pocos analistas han podido ver en la multiplicidad de frentes bélicos abiertos por Estados Unidos un claro signo de su creciente debilidad política. Desde esta perspectiva las invasiones de Afganistán e Irak no serían más que los primeros pasos en el camino de un Imperio que busca apoderarse de los principales resortes -tanto presentes como futuros- de la economía mundial. Una vez avanzado el control sobre estos dos países fundamentales para asegurarse el aprovisionamiento de gas y petróleo, Estados Unidos comenzó el despliegue necesario para hacer lo mismo con el agua potable, el recurso natural que en un futuro no muy lejano comenzará a escasear, instalando en Paraguay una base norteamericana ubicada sobre la reserva natural más importante del mundo: el Acuífero Guaraní. La nueva doctrina Monroe.

La base de este nuevo escenario abierto en los últimos años, es una profunda desaceleración de la economía norteamericana, a la cual, una pujante y competitiva aceleración de la economía de la Unión Europea, y el reciente despegue de China, le disputa seriamente la hegemonía del mercado mundial.

Claro que así como el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) encuentra sus detractores en la región, en Europa, la alianza anglosajona entre Estados Unidos e Inglaterra, con la participación del magnate de los medios italiano, Silvio Berlusconi, ha sido también un palo en la rueda de la integración europea que complejiza el análisis, y lo lleva más allá de una disputa de bloques económicos homogéneos.

Lo cierto es que ante la debilidad creciente del Imperio norteamericano, que arranca con su debilitamiento económico y se acentúa con el empantanamiento en Irak, Latinoamérica es una vez más su reaseguro, como lo fue con la doctrina Monroe durante la guerra fría cuya máxima era: “América para los americanos”.

A diferencia de aquella época sus últimos movimientos dejan entrever, que ahora, apunta hacia al sur como mercado integrado donde hacer buenos negocios, proveerse de mano de obra barata, y de una rica fuente de recursos naturales.

Si el ALCA, que será reflotado en la IV Cumbre de las Américas a realizarse en Mar del Plata en el mes de noviembre, es la forma económica que esta política tendrá, el despliegue de marines en distintos puntos del continente es un último recurso que no dudará en usar si es necesario.

De todas formas, como es difícil que se invadan países occidentales con la misma impunidad con que se lo hizo en Irak, el gobierno norteamericano soltó a sus perros mediáticos en la búsqueda de alcanzar la legitimidad que este último recurso requiere.

La lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo internacional, reemplaza esta vez al fantasma del comunismo ateo. Esta estrategia dio sus primeros frutos, y permitió el Plan Colombia, la enorme base -con capacidad para 16.000 soldados- recién creada en Paraguay, las bases en Ecuador, los ejercicios provocativos contra Cuba y Venezuela en aguas del Caribe, las bases en la Patagonia argentina, las tropas en Haití, los planes para asesinar a Chávez, como los casos más representativos.

Divide y reinarás

En una nota publicada esta semana, el periodista uruguayo Raúl Zibechi escribe “Comparada con la situación vivida hace apenas dos años, cuando los presidentes Néstor Kirchner y Lula firmaron el “consenso de Buenos Aires” que evidenciaba un cambio de clima político en la región, los sucesos de los últimos meses indican un viraje conservador.

La virtual parálisis de Brasilia señala el punto de inflexión. El drama de la izquierda brasileña se resume en que son las elites financieras las que decidieron frenar el juicio político (impeachment) a Lula”.

Si quisiéramos arriesgar una fecha de inició de este viraje conservador sería difícil ponerla lejos de los viajes que comenzaron a ser a la región desde abril de este año la secretaria de Estado Condoleezza Rice, y el jefe del Pentágono Donald Rumfeld, dos funcionarios claves de la administración Bush.

Aunque el Tratado de Libre Comercio con Chile, y el Plan Colombia son anteriores, a partir de estos viajes, el gobierno norteamericano comenzó a hacer política en serio en América Latina.

Zibechi, lo señala muy bien, la “virtual parálisis de Brasilia señala el punto de inflexión”.

Pero este cambio de escenario no está dado sólo por la corrupción en la que cayó una de las piezas fundamentales en el tablero que mide las relaciones de fuerzas necesarias para oponerse al ALCA, sino en los límites que uno de los gobiernos progresistas más fuertes demostró para resolver los problemas de la población, y diferenciarse claramente de lo que hicieron las gestiones neoliberales.

Si tomamos como referencia para el análisis, dos gobiernos que han trabajado mancomunadamente con el pueblo para mejorar su calidad de vida como son Cuba y Venezuela, los últimos años de gobiernos progresistas en América Latina han dejado ver todas sus falencias en la búsqueda de este objetivo.

El desafío está abierto, a pesar de los ocasos y desilusiones como en Brasil , la alianza caribeña muestra el camino que necesitan mirar futuras experiencias para derrotar al imperialismo y alcanzar definitivamente la felicidad y la unidad de los pueblos latinoamericanos.

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