EE.UU ocupa militarmente la Triple Fontera

Por http://www.momarandu.com

La autorización dada por las autoridades de Paraguay representa un nuevo paso en el proceso de militarización de América del Sur. Estados Unidos está a un paso de establecer una base con 16 mil efectivos militares en la Triple Frontera que comparten Paraguay, Brasil y Argentina, dándole así una estocada de guerra al proceso de construcción del Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Además, busca asegurarse el control armado de las reservas gasíferas de Bolivia.

Con la decisión del Congreso paraguayo, que concedió a Estados Unidos la inmunidad para que sus tropas desarrollen misiones militares en el territorio nacional con muchos privilegios, se reafirma la apuesta hacia la expansión del Plan Colombia. Dentro del concepto de recolonización, el
Plan Colombia es el mapa trazado por EEUU para el asentamiento de bases militares en puntos neurálgicos para el control de las fuentes de los recursos
naturales estratégicos de la región.

Lo que aprobó el Senado se encuentra en el marco del denominado «Acuerdo por Notas Reversales entre el Gobierno de la República del Paraguay y el Gobierno de los Estados Unidos de América», firmado el pasado 5 de mayo, sobre «Ejercicios e Intercambios Militares Bilaterales», que rige desde el 1 de junio de 2005 hasta el 31 de diciembre del 2006, aunque es prorrogable.

La periodista argentina Stella Calloni, corresponsal del diario La Jornada, de México, aseguró que «es uno de los golpes más fuertes que Washington ha descargado sobre el Mercado Común del Sur (MERCOSUR)».

Las tropas podrán entrar y salir, transportar armamentos y medicamentos y actuar en cualquier lugar del territorio sin nuevas autorizaciones. Los privilegios otorgados a los soldados, incluyen la liberación aduanera sobre la importación y/o exportación, y la exención de inspección e impuestos locales para los productos, propiedades y materiales.

También se les reconocerá automáticamente las matrículas médicas y las licencias de conducción de vehículos que traigan de su país. Los integrantes de las trece misiones militares de Estados Unidos tendrán estatus de funcionarios diplomáticos administrativos.

Las declaraciones del senador Carlos Filizzola, del partido País Solidario, fueron duras pero ciertas. Dijo que «a cualquier ciudadano paraguayo que ingrese en Estados Unidos se le revisa hasta los intestinos». Y agregó «creo que es innecesario cualquier privilegio. Si bien es cierto que vienen a ayudar al entrenamiento de las fuerzas militares paraguayas, a dar atención a la salud, resulta totalmente innecesaria la inmunidad que les da rango especial y los equipara a los diplomáticos».

En ocasión del tratamiento de este punto en el Senado, él votó en contra, al igual que el liberal Domingo Laíno.

El gobierno de Paraguay abrirá las puertas a un primer contingente de 400 marines pero la base, construida en pleno Chaco paraguayo, cerca de la frontera boliviana y de la Triple Frontera entre ese país comparte con Argentina y Brasil. La misma está preparada para albergar a 16 mil
efectivos con sus armamentos. La base permitirá que aterricen aviones Galaxy y desembarcar material de guerra pesado.

Teniendo en cuenta que la Triple Frontera es un lugar ya elegido por Washington desde hace tiempo para instalar un asentamiento militar, puede afirmarse que estas tropas que entrarán a Paraguay se trasladarán rápidamente hacia esta otra zona estratégica. Allí se encuentra el epicentro de la mayor reserva de agua dulce del mundo, el Acuífero Guaraní, que garantiza a la actual población del mundo, por 180 años, un promedio de 100 litros de agua por persona.

Tampoco es casualidad que la base se haya asentado en Mariscal Estigarribia, un pueblo de 3 mil habitantes, a 250 kilómetros de la frontera con Bolivia, ya que de éste modo, Estados Unidos podrá controlar sus reservas gasíferas y petroleras. El pozo boliviano de «la vertiente», ubicado en Tarija es la reserva de gas mas grande del mundo y esta conectado con el pozo «Independencia 1», a 100 kilómetros de distancia, en la zona de Gabino Mendoza, en territorio paraguayo. Desde allí ya vierte gas natural de la misma cuenca y, a mayor profundidad hay petróleo.

Stella Calloni lo explica claramente: «la zona está dentro de los planteos geoestratégicos de Washington de extender las bases en las cuáles los sitios fronterizos son «ideales» para mantener tropas de Despliegue Rápido y
otras dentro del remozado esquema de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) y los proyectos de contrainsurgencia, bajo el disfraz de la guerra antiterrorista».

Todos los efectivos y demás componentes de los contingentes de las Fuerzas Armadas norteamericanas no solo contarán con las mismas facultades y derechos de un funcionario diplomático, sino que Paraguay no podrá investigar y/o juzgar los delitos que pudieran cometer estos soldados y
no podrá demandar a Washington ante la Corte Penal Internacional (CPI), violando su propia legislación ya que está adherida a la misma.

Paraguay renuncia así al derecho de someter a los soldados visitantes a su sistema judicial nacional o cualquier otro tribunal que no sea el de Estados Unidos.

Se trata de un embate a la soberanía nacional por parte de la facción más dominante del bloque hegemónico contra el conjunto de países latinoamericanos. Sin embargo, se trata de convencer a la opinión pública de que la operación tiene buenos fines.

Días pasados, la canciller de Paraguay, Leila Rachid, dijo que los soldados norteamericanos ingresarán «para realizar ejercicios militares». Y además, la funcionaria tuvo que salir a responder a la prensa ante la inquietud de la población local que se enteró tardíamente de lo resuelto.

Para disfrazar la situación, el nuevo comandante del Ejército paraguayo, Rubén Alviso, dijo que los ejercicios con los militares norteamericanos son importantes para los locales, que no cuentan con armas de última generación ni presupuesto para adquirirlas.

Mientras, y para parecer solidarios, el secretario de Defensa norteamericano comprometió el envío a Paraguay de expertos del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, una institución dependiente del Pentágono, a fin de desarrollar un «Seminario de Planificación del Sistema de Seguridad Integral Nacional», programado para septiembre.

Nuevamente, este país, que bajo la larga dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) jugó el papel de virtual base de la Central de Inteligencia (CIA) y otros organismos, estará sujeto a una situación similar con la
movilización extranjera en su territorio. El Premio Novel de la Paz, el argentino Adolfo Perez Esquivel, dijo por su parte que, «la historia vuelve a repetirse por aquellos que entre gallos y medianoche, actúan ocultos en la complicidad, al servicio de los intereses extranjeros, en lugar de defender la soberanía y el derecho del pueblo».

Es necesario tener memoria para saber que, cuando entran tropas nortemericanas a un país latinoamericano, no es con fines solidarios y no se retiran en poco tiempo.

Los ejemplos de la base militar en Manta, Ecuador; la de Guantánamo en Cuba (hoy transformada en prisión y donde se
conculcan los derechos humanos de los prisioneros); Tres Esquinas, Larandía y Puerto Leguizamo en Colombia; Iquitos y Nanay en Perú; y las bases militares instaladas en los países centroamericanos (Honduras, El Salvador y Costa
Rica).

Los alcances de la militarización agudizarán los conflictos sociales. Actualmente, el campesinado paraguayo atraviesa una lucha por el uso y tenencia de la tierra, por la soberanía alimentaria y en contra de un gobierno que continúa con prácticas neoliberales.

Durante éstos días, hubo cortes de rutas y movilizaciones de los campesinos diciéndole no a la militarización, no al ataque desde el gobierno de Nicanor Duarte Frutos y, en última instancia, para no hipotecar el presente y futuro de su pueblo.

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