Dos presidentes

El proceso social mexicano está en un momento clave. Andrés Manuel López Obrador se autoproclamó como «presidente legítimo de México», en señal de rebeldía y «resistencia pacífica» frente al «fraude electoral» que, sostiene, consagró al conservador Felipe Calderón ganador de las elecciones presidenciales del 2 de julio.

López Obrador, quien tras los comicios acampó durante varias semanas en el Zócalo en señal de protesta, volvió a la enorme plaza del centro histórico de la ciudad, que se colmó con cientos de miles de manifestantes, frente a quienes se aprestaba a «protestar» (jurar) como «presidente legítimo».

AMLO, como lo identifican sus seguidores, eligió el 20 de noviembre para consagrarse como «presidente legítimo» porque se cumple hoy el 96o. aniversario de la Revolución Mexicana, en un intento por equiparar con ese hecho histórico a su movimiento de protesta.

Si bien López Obrador atrajo a una multitud, la prensa mexicana publicó hoy encuestas que afirman que el gesto del popular ex alcalde de la ciudad de México y ex candidato presidencial por la coalición ‘Por el Bien de Todos’ pierde más de lo que gana con esta autoproclamación. Un sondeo telefónico publicado por el diario Reforma determinó que 56 por ciento de los consultados la desaprueba, contra 19 por ciento que está de acuerdo.

Otro relevamiento, en este caso domiciliario, publicado por el periódico Milenio, dio cuenta de 73 por ciento en desacuerdo con la autoproclamación de López Obrador, contra 22 por ciento que lo apoya.

Sin embargo, López Obrador ha dicho en las horas previas al acto en el Zócalo que no le importan «las descalificaciones y las burlas de la derecha», porque gobernará con el pueblo con «un gobierno legítimo, no de sombra ni simbólico, sino actuante por medio de una fuerza popular que comienza a crecer en todo el país» para enfrentar a «un régimen neofascista que sólo beneficia a una minoría privilegiada».

El «gobierno legítimo» tendrá como sostén al pueblo organizado, definió en las horas previas López Obrador y se declaró optimista porque, aseguró, este 20 de noviembre su movimiento de protesta y rebeldía contra el fraude electoral del 2 de julio entra a otra etapa, con miras a la conformación de una nueva república.

Con esta consigna, miles de mexicanos se acercaron con ánimo festivo a la Plaza de la Constitución, el Zócalo, donde se vendía toda clase de artículos con la imagen del ex candidato y líder del Partido de la Revolución Democrática.

El estrado, un gran escenario que da espaldas al palacio de gobierno, tenía un telón de fondo de color guinda, en el que resaltaba el águila juarista pintada en color sepia sobre fondo blanco y flanqueda por dos banderas de México.

En el edificio de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) se apreciaba una gran manta con la leyenda «Los diputados de la coalición saludan al presidente legítimo Andrés Manuel López Obrador». La manta tenía en los costados los logotipos de la desaparecida coalición ‘Por el Bien de Todos’ y de la Convención Nacional Democrática.

Era la única manta colocada sobre los edificios, donde lucían a plenitud los adornos navideños que representan flores de nochebuena, un nacimiento y los Reyes Magos. Las personas que se aproximaban al Zócalo portaban banderas blancas con el águila juarista que López Obrador usará como emblema de su «gobierno legítimo» y que se vendían a 10 pesos. Frente a la Catedral Metropolitana había dos figuras monumentales que representaban a una calavera con un rifle y a la clásica Catrina de José Guadalupe Posada, y entre las cuales se extendía una manta con las leyendas «En México la democracia ha muerto» y «Si no hay solución habrá revolución».

De acuerdo con todas las previsiones, el operativo policial se extendía varias cuadras alrededor del Zócalo y se había reforzado en las calles que convergen en la plaza, a la que habían llegado contingentes de diferentes estados del país que portaban banderas del partido del sol azteca.

Los sondeos

Sin embargo, la mayoría de los mexicanos reprueba la decisión del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador de autoproclamarse «presidente legítimo», según dos encuestas que publicadas en la prensa mexicana. López Obrador, que perdió por 0,56 puntos las elecciones del 2 de julio, a las que califica de «fraudulentas», será «investido» por sus simpatizantes en la Plaza del Zócalo de Ciudad de México, en desafío al presidente electo, Felipe Calderón, que asumirá el 1 de diciembre.

Un sondeo realizado de manera telefónica entre 850 personas por el diario Reforma indica que el 56 por ciento desaprueba el acto de «investidura», el 19 por ciento está de acuerdo y el resto es indiferente o no sabe, informó la agencia DPA.

En tanto, según resultados de un sondeo domiciliario de GEA/ISA, adelantados por el diario Milenio, el 73 por ciento está en desacuerdo con su nombramiento, mientras que el 22 por ciento lo apoya. No se indicó el tamaño de la muestra.

Según esas mismas encuestas, también aumentaron las opiniones desfavorables respecto de López Obrador.
«En febrero de este año, cuando la campaña de López Obrador iba viento en popa, su popularidad era elevadísima: 63 por ciento de los ciudadanos tenía una buena imagen de él y sólo 19 por ciento tenía una percepción negativa», dijo Guillermo Valdés, director del una Política de GEA. «Nueve meses después, se ha convertido en el político con peor imagen en el país. Las opiniones negativas han llegado a 57 por ciento, y ya duplican a las positivas, que están en 29 por ciento», señaló.

En la encuesta telefónica de Reforma, el 61 por ciento de los consultados dijo que la «toma de posesión» de López Obrador perjudica al país. El 72 por ciento opinó que si la izquierda impide, como pretende, la ceremonia de investidura de Calderón, se debilitará como fuerza política y el 45 por ciento consideró que la imagen de López Obrador ha empeorado desde las elecciones del 2 de julio.

Gabinete neoliberal

Pero justo un día antes de la proclamación de AMLO, el presidente electo de México, Felipe Calderón, anunció hoy el equipo económico de su gobierno, tras nuevos incidentes anoche en Oaxaca.

Como secretario (ministro) de Hacienda, Calderón nombró a Agustín Carstens, hasta hace pocas semanas subdirector del FMI; a Eduardo Sojo, ex coordinador de políticas públicas del actual presidente Vicente Fox, en la cartera de Economía; y a Georgina Kessel, ex funcionaria de la petrolera estatal Pemex, en la Secretaría de Energía.

La lista se completa con Luis Téllez en Comunicaciones y Transportes; Javier Lozano en Trabajo, y la continuidad del actual ministro de Turismo, Rodolgo Elizondo, también ex vocero de Fox. Al menos tres de los miembros del futuro gabinete económico -Carstens, Téllez y Kessel- son egresados del elitista Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), considerado por expertos como el «santuario del neoliberalismo» nacional y del que egresó el propio Calderón, según informó la agencia italiana Ansa. Carstens, nombrado en Hacienda, la cartera más importante del gabinete económico, es egresado de la Universidad de Chicago y fue discípulo del recién fallecido Milton Friedman, premio Nobel de economía 1976 y considerado el padre del monetarismo.

Otros dos de los nuevos integrantes del equipo económico de Calderón son, además, integrantes del centrista Partido de la Revolución Institucional (PRI): Téllez, que fue secretario de Energía en la administración de Ernesto Zedillo, y Javier Lozano, quien fuera durante un breve tiempo vocero del PRI.

Calderón, que asumirá la presidencia el próximo 1 de diciembre, afirmó, citado por el diario mexicano El Universal, al presentar a su gabinete económico, que «el único camino para combatir la pobreza es la generación de empleos. Esto sólo se logrará con una política responsable y dinámica, con un equilibrio en las finanzas que incremente la recaudación e impulse la competitividad, además de atender las áreas estratégicas de la economía», agregó.

Por su parte, el líder izquierdista López Obrador se autoproclamó «presidente legítimo de México» en señal de rebeldía y «resistencia pacífica» frente al «fraude electoral» que, sostiene, consagró al conservador Calderón ajustado ganador de las elecciones del 2 de julio pasado.
En la multitudinaria concentración que cubrió toda la céntrica plaza del Zócalo en la capital mexicana, López Obrador juró «proteger los derechos de los mexicanos, defender el patrimonio y la soberanía nacional y procurar la felicidad del pueblo».

En tanto, el jefe de gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), igual que López Obrador, consideró, citado por el diario El Sol de México, que el gabinete de Calderón es «conservador y ligado a compromisos políticos».

«Prueba de ello es la entrega del Congreso a los priistas y (el mantenimiento) del conflicto en Oaxaca», señaló.
Anoche, miembros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y la policía se enfrentaron durante una marcha para conmemorar el aniversario de la revolución mexicana de 1910, y en las refriegas siete manifestantes resultaron heridos, uno de ellos de gravedad.

A pesar de que luego de tres horas la situación se había normalizado, se aguardaba para hoy la llegada de más integrantes de la APPO de distintos puntos de la capital de ese estado sureño, con lo que el alerta policial se mantenía.

Los miembros de la APPO, que mantienen paralizada la ciudad de Oaxaca desde mayo pasado, reclaman la renuncia del gobernador del estado, Ulises Ruiz, del PRI, a quien acusan de haber desatado una represión que dejó hasta ahora por lo menos 11 muertos, frente a un conflicto inicialmente salarial de los maestros.

Una fuente de la APPO ratificó la decisión de esa organización de participar en el boicot al acto de jura del presidente Calderón.

Por su parte, el presidente Fox aseguró hoy que el próximo 1 de diciembre entregará en el Congreso el poder a su sucesor, pese a las amenazas de boicot de la oposición que lidera López Obrador y de la APPO. «Ya lo dijo el presidente Calderón y lo dice el presidente Fox: Vamos a cumplir con las leyes y la Constitución, ésa es la
manera como se hace una transferencia de gobierno en nuestro país.”

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