Despenalización y demonización

Si alguien usa o abusa de las drogas es un tema sanitario, social, cultural, educativo y laboral. Sin embargo, hasta ahora, la inacción del Estado le hace creer a la gente que la única respuesta posible es la de la policía. En el país, la droga con mayor efecto criminógeno no es el paco, es el alcohol: una sustancia legal.

El ineludible debate sobre la despenalización del consumo de drogas en la Argentina está generando una creciente demonización solo equiparable a la que precedió la legalización del divorcio en el país. Así como en aquella época, los agoreros que hablaban desde el prejuicio vaticinaban hordas de divorcios y caos social, hoy los prohibicionistas se apoyan en falacias, mitos y lugares comunes para equiparar la despenalización de la tenencia para consumo con la instalación de una especie de paraíso del narcotráfico. Uno de estos cruzados que desfila por los canales y las radios es Claudio Izaguirre, de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, que está vinculado con el líder nazi Alejandro Biondini y con el falso ingeniero Juan Carlos Blumberg.

La presunta relación entre criminalidad y consumo de drogas es una de las falacias que agitan los prohibicionistas. Sin embargo, esta relación no se corresponde con la realidad: «Es falsa la idea de que las drogas ilegales tienen mayor incidencia en la comisión de delitos. Desde el punto de vista legal y científico es el alcohol —una sustancia legal—, la que tiene mayor efecto criminógeno», afirma Mónica Cuñarro, titular del Comité Asesor en Materia de Represión del Narcotráfico y Criminalidad Compleja que elabora el anteproyecto para una nueva ley de drogas.

La policía no es la única respuesta

La desgarradora situación de madres, esposas e hijas de adictos es otro de los caballitos de batalla de los prohibicionistas. Esas madres o familiares le están pidiendo auxilio al sistema penal, que no tiene las herramientas para brindar una solución a sus problemas. «Acuden a la justicia porque la única cara que les ha puesto el Estado es la Policía», remarca Cuñarro, que además es profesora de Derecho Penal en la Universidad de Buenos Aires, vicepresidenta de la Asociación de Fiscales de la Capital y titular de la fiscalía en lo criminal 16.

«Hay una demanda de auxilio sanitario que no tiene una respuesta estatal. Entonces, dicen: ‘prefiero que metan preso a mi hijo’, porque no tienen otra alternativa. La inacción del Estado le hace creer a la gente que la única respuesta posible es la de la policía, sin saber que tiene otras herramientas legales. Por ejemplo, si una prepaga no quiere tratar a un adicto se puede presentar un amparo.»

Cuñarro fue uno de los fiscales que más seriamente ha investigado los temas de consumo de drogas y narcotráfico en la villa 1-11-14. Cuñarro renunció en 2006 a la titularidad de la unidad de ayuda para el combate del narcotráfico (Ufidro).

En ese momento, señaló la necesidad de investigar la relación de sectores de la policía en la creación de posibles zonas liberadas así como la desinformación que se genera cuando las causas se derivan, sin ninguna razón, a diferentes jueces.

Para la experta, el fenómeno del creciente consumo de drogas es un tema transversal e intersectorial. Ante el uso o abuso de drogas, la cara que da el Estado no puede ser la policía ni la Justicia. Si alguien usa o abusa de las drogas es un tema sanitario, social, cultural, educativo y laboral. Cuando se invierta en todo esto va a bajar el consumo. Las experiencias de países como Brasil, Uruguay, España y Portugal así lo demuestran.

Si bien el aumento del consumo de drogas es un fenómeno global, los países donde ha descendido el consumo son aquellos que han hecho una gran inversión en políticas sociales y sanitarias y campañas educativas.

El paco y el alcohol

Mónica Cuñarro desmiente que la droga en general y el paco en particular sean la principal causa del aumento de la violencia delictiva. «En la Argentina, la droga con mayor efecto criminógeno no es el paco, es el alcohol. El alcohol es la sustancia más relacionada con los homicidios culposos, las muertes por accidentes viales, las lesiones y las lesiones en riña, la violencia doméstica, los homicidios y hasta algunos abusos infantiles».

Para Cuñarro, la Policía y la Justicia tienen que ocuparse del que comercia, del que trafica y del que almacena, porque ese es el que lucra con el negocio ilícito. No el que tiene un problema de adicción.

El verdadero foco del problema es la falta de condena a los narcotraficantes. Desde que rige la actual ley de drogas no hubo condenas a narcotraficantes importantes. Desde que se sancionó la ley de drogas hasta el año pasado, no hay una sola condena sobre lavado de dinero y sólo dos causas sobre narcotráfico llegaron a juicio oral durante el año 2006.

Este artículo es gentileza de su autor. Se publicó originalmente en http://www.waltergoobar.com.ar

COMPARTÍ ESTE ARTÍCULO

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Recibí nuestras novedades

Puede darse de baja en cualquier momento. Al registrarse, acepta nuestros Términos de servicio y Política de privacidad.

Últimos artículos

Jorge Dorio recorre la semana post-elecciones y con sus versos nos revela que, aunque la derrota aun no haya sucedido, el Frente de Todos debe no solo aliarse, sino empezar a actuar en vez de hablar.
En esta nota descomponemos los resultados de las elecciones del domingo pasado. Pensamos en los debates internos de las diferentes coaliciones y las estrategias que deberán ser llevadas a cabo.
A 66 años de la autodenominada Revolución Libertadora, leemos nuestro presente y encontramos sombras de la misma, la cual amenaza el futuro y la existencia de la sociedad argentina.