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De pajaritas y pajarracos

Que no todos los debates se vayan por la alcantarilla de la crueldad y de la indiferencia. Decir no e interrogarnos por la naturaleza de un mandato. Por Rossana Nofal

¿En qué tiempo se conjugan los verbos de un viaje? La pregunta de Carlos Zeta, editor/demiurgo de Zoom, abre mi escritura de febrero hiato entre un tórrido enero de diluvios y un palpitante carnaval. Cuando alguien realiza un viaje, siempre tiene un cuento para contar. Moneda de intercambio entre narradores y provocación con mandato de juntar las monedas para la próxima aventura. No voy a mostrar esas postales en redes con soles de invierno o de verano según el itinerario selfie del sí mismo que hicimos entre los dos lados del meridiano. Necesito una temporalidad inexistente en nuestro idioma para hablar de Tucumán: el presente continuo. Un to be para describir acciones del momento y planes futuros. Pero ese comienzo es muy gramatical. Demasiado.

Voy por la contundencia carnal del discurso político con grito pelado: Nosotros decimos No, fuerte y claro. No a la ley de baja de la edad de la imputabilidad. Las razones teóricas son varias. Las subjetivas hablan de los lados de la infancia, de los que creemos en esa temporalidad fundacional. Para los que no piensan como yo, también va una amenaza de cuchara y un cuento de Onelio Jorge Cardozo, escritor cubano de la colección de los abrazos de Eduardo Galeano:

«Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato de sopa que le llegaba a la altura de los ojos. Tenía la nariz fruncida y los dientes apretados y los brazos cruzados. La madre pidió auxilio:

—Cuéntale un cuento, Onelio —pidió—. Cuéntale, tú que eres escritor.

Y Onelio Jorge Cardoso, esgrimiendo una cucharada de sopa, comenzó su relato:

—Había una vez una pajarita que no quería comer la comidita. La pajarita tenía el piquito cerradito, cerradito, y la mamita le decía: «Te vas a quedar enanita, pajarita, si no comes la comidita». Pero la pajarita no hacía caso a la mamita y no abría su piquito…

—Y entonces la niña lo interrumpió:

—Qué pajarita de mierdita— opinó».

Se van a quedar enanitos

El 27 de febrero de 2025, nuestro gobernador anunció (esta vez, sin cuchara y sin sopa): «El peso de la ley también le tiene que llegar a los menores». El gobernador Osvaldo Jaldo se refirió este jueves al caso de Kim Gómez, la niña de 7 años que murió durante un robo en La Plata, y sostuvo que es necesario avanzar en la baja de la edad de imputabilidad. “Fue un hecho lamentable, y valoramos las decisiones que hemos tomado como gobierno de la provincia en materia de seguridad en Tucumán”, expresó el mandatario. Jaldo señaló que las estadísticas muestran que “mayoritariamente los delitos los están haciendo los menores” y advirtió que muchas veces son utilizados por adultos para cometer crímenes. “Los mayores los mandan a delinquir porque saben que no los pueden detener o que entran por una puerta y salen por otra. Los usan para vender drogas, para cometer robos. Eso se tiene que terminar, alguien tiene que poner orden”, afirmó.[1]

Un año después el acto del lenguaje se concretó en la realización de un borrador sin debate. La palabra suena en primera persona y voz monocorde. El 6 de febrero 2026, el gobernador anticipó que acompañará la baja de imputabilidad de menores que cometan delitos y vinculó esa postura con medidas ya implementadas en la provincia para alojar a adolescentes en conflicto con la ley. «Vamos a votar a favor de la baja de imputabilidad de menores que cometan delitos. Tucumán se adelantó en el alojamiento de chicos menores de edad que tienen conflictos con la ley. En el penal de Benjamín Paz ya está habilitado el pabellón Cura Brochero que albergará a jóvenes en conflicto con la ley».[2]

La semana pasada, nuestra colega Yeyé Soria, desarrolló la idea de una provincia como laboratorio del punitivismo, las complejidades legales, los vacíos y los números que demuestran que bajar la edad de imputabilidad es una medida efectista “un placebo para la tribuna que no soluciona la inseguridad, pero sí representa una regresión en derechos”.[3] Me gustaría radicalizar la pregunta en la figura del gobernador.

Me pregunto cuál será la narrativa de Jaldo en la historiografía provincial. El gran lector de los tiempos de la política diseña en su efeméride el mapa de una experiencia concentracionaria. El gran “tiempista” habla de su Obra Memorial: una cárcel. No es un dique, un aeropuerto, un mega complejo de viviendas populares, o un centenar de escuelas. Es un lugar de encierro y volver a leer la microfísica del poder, vigilar y castigar, Foucault y tantos errabundeos seguramente calificados de academicistas.

Osvaldo Jaldo no es sólo un buen alumno del gobierno nacional. El archivo de notas permite seguir el pulso y la respiración de una vida constitutiva de su ideario político. En la figura de un mandatario provincial, peronista, que llegó a esa posición con el voto popular (mínima multitud en la que todavía me incrusto). Debe haber un punto inicial del movimiento y una pregunta constitutiva del deseo inscripta en la biografía. Seguramente hay un instante y una decisión: Quiero ser gobernador ¿para qué? Una respuesta posible es ¿para construir una cárcel? ¿para bajar la edad de la imputabilidad? Es la clausura de la infancia y el penoso devenir de un fracaso anunciado.

Seguridad es un concepto mucho más complejo que la materialidad del encierro y compromete políticas públicas de largo alcance que estaban desarrolladas en la provincia y que se podrían haber radicalizado. Reducir a la clase dirigente a la figura de obedientes empleados de una fantasmática megaestructura es desconocer la agencia propia, las responsabilidades de una elite que compromete los poderes ejecutivos y legislativos.

El deseo necesita riesgo, tiempo y exposición de razones contundentes. Mientras tanto el diluvio. Es verano. Se van a quedar enanitos. La pajarita tiene la última palabra. Y es una sentencia en presente continuo.


[1] Del portal oficial de la Secretaría de Estado de Comunicación Pública.

[2] Redacción VíaPaís (2026): «Jaldo habló de imputabilidad, Reforma Laboral, diálogo con Nación y hechos ´patoteriles´», 6 de febrero. Disponible en: https://viapais.com.ar/tucuman/jaldo-hablo-imputabilidad-reforma-laboral-dialogo-nacion-hechos-patoteriles_0_SLtKVPjq8O.html

[3] Soria, Yeyé (20226): «Tucumán: laboratorio del punitivismo», Revista Zoom, 6 de febrero. Disponible en: https://revistazoom.com.ar/tucuman-laboratorio-del-punitivismo/

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