Cuatro meses sin noticias

Jorge Julio López fue testigo del juicio en el que el genocida Miguel Etchecolatz fue condenado a cadena perpetua por secuestros y torturas durante el régimen de facto. Organismos de derechos humanos realizaron el jueves una marcha en Buenos Aires en demanda de la aparición de Jorge Julio López, un testigo judicial de quien nada se sabe desde hace cuatro meses y que fue quien permitió condenar al ex represor de la dictadura militar.

López, de 77 años, fue uno de los principales testigos del juicio en el que el ex subjefe de la policía de la provincia de Buenos Aires Miguel Etchecolatz fue condenado a cadena perpetua por secuestros y torturas durante el régimen de facto (1976-1983).

Durante el juicio contra Etchecolatz, López relató cómo había sido secuestrado y torturado en 1976 por el entonces jefe policial en una comisaría de la ciudad de La Plata, 50 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Pero el 18 de septiembre, un día antes de que se conociera la sentencia, desapareció sin dejar rastro.
“A cuatro meses no hay ningún dato serio… Creemos que solamente con estas movilizaciones vamos a poder encontrar a Julio López y a terminar con la impunidad”, dijo Miriam Bregman, abogada de López, al canal de televisión Todo Noticias (TN).

Pese al calor, cientos de personas se unieron a la marcha que recorrió las diez cuadras que separan el Congreso Nacional de la Plaza de Mayo, frente a la casa de gobierno.

Los grupos de derechos humanos creen que López fue secuestrado por ex miembros del aparato represivo con el fin de intimidar a los testigos de los juicios contra ex militares y policías que comenzarán en los próximos meses.

Tras la desaparición de López, varios jueces y fiscales fueron amenazados por sus investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

Pero en el gobierno del presidente Néstor Kirchner su desaparición ha sido interpretada como una advertencia contra la política oficial de derechos humanos. Pese a la intensa campaña de búsqueda -que incluye una recompensa de más de 60,000 dólares y avisos en radio y televisión- la policía no ha podido dar con el paradero de López.

Sin embargo, los 120 días de desaparición de Julio López llevaron a que su hijo Rubén criticara a los gobiernos nacional y provincial por no haber actuado con la celeridad que lo hicieron en el caso Gerez. En una entrevista con el diario platense El Día afirmó además que tanto él como su hermano y su madre descartan totalmente la posibilidad de que se haya ido por sus propios medios y se mostró molesto con los investigadores por haber puesto en un momento bajo la lupa a la familia.

¿Cuáles son las sensaciones de la familia a cuatro meses de la desaparición?
Sentimos la misma angustia y desesperación de siempre por el hecho de que no aparezca nada, ni una pista, por mínima que sea, algo firme. Con el paso del tiempo cambiamos y pensamos que alguien lo secuestró. Evidentemente es un desaparecido en democracia. No tenemos nada para probarlo, pero tampoco nada para desmentirlo.

¿Descartan definitivamente entonces que se haya ido por sus propios medios?
Sí, después de tanto tiempo (desaparecido), sí. Siempre dije que me dejaran creer que se había ido, porque de lo malo era lo menos malo, pero ya después de tanto tiempo no lo puedo sostener. Ya tampoco me lo creo yo. Eso ya está descartado del todo.

¿Cree que todavía puede estar con vida?
Tengo la esperanza de que sí, y que lo vamos a encontrar, pero no sé.

¿Quiénes creen que pudieron haberlo secuestrado?
Sospechas tenemos muchas, pero lo más probable es que sean estos grupos de ex represores. Yo creía que no existían más, pero evidentemente hay algunos que todavía están dando vueltas y suponemos que pueden haber sido ellos.

¿Están molestos por la diferencia con la que trataron los gobiernos nacional y provincial el caso de su padre con el de Luis Gerez?
Hubo muchas cosas que no se hicieron con mi viejo, que sí se hicieron en el momento en que desapareció Gerez. Se presionó desde el primer instante, y con nosotros tardaron 48 horas en empezar a buscarlo en serio. Si bien lo estuvieron buscando, no fue tanta la presión, y esa es la diferencia.

¿Cree que subestimaron en un principio la desaparición de su papá?
No sé si la subestimaron, sí sé que no la relacionaron con una desaparición. Tampoco nosotros, porque en un primer momento creíamos que estaba perdido, pero yo soy carpintero, no un funcionario que tengo que estar pensando qué podría haber pasado. No le dieron la bolilla que necesitaba en un principio, reaccionaron tarde. Las primeras 48 horas fueron muy importantes para investigar, y se perdieron.

¿Ese es el reproche de la familia a los investigadores?
Sí, es una queja. Una queja constructiva. Se perdieron 48 horas fundamentales. Tratemos en todo este tiempo de adelantar y encontrar algo. Mi hermano tuvo que salir en un programa de televisión para que medianamente tuviera difusión, algo que no pasó con el caso Gerez, porque se dio difusión inmediata. Esa misma presión tendría que haber existido el día que mi viejo desapareció.

¿Hay alguna posibilidad de que los testigos que declaran haber visto a su padre la mañana del 18 de septiembre, cuando desapareció, se hayan equivocado y en realidad haya sido en alguno de los días previos?
No creo. Son cuatro testigos firmes y un quinto que está en duda en cuanto al día. Si fuera una sola persona, podés pensar que se confundió, pero son cuatro los que dan el mismo testimonio, con seriedad, así que los tomamos como ciertos.

¿Les molestó haber sido investigados por la desaparición de su padre?
En un momento nos molestó muchísimo, y después nos acostumbramos porque dijimos: ‘bueno, en el noventa y pico por ciento de casos de estas características se da que los tiene la familia o algún allegado. Creo que ya se dieron la cabeza contra la pared y está demostrado que la familia no tiene absolutamente nada que ver.

¿Ustedes se dieron cuenta que los estaban investigando o alguien les avisó?
Hubo mucha evidencia de que nos estaban investigando. Era sabido que lo iban a hacer y después nos dimos cuenta. Fueron a casas de familiares, a varios lugares y eso nos dio la evidencia de que nos estaban investigando.

¿En algún momento en estos cuatro meses sintió que estaban cerca de encontrar a su padre?
Siempre tuvimos la sensación de que estábamos cerca, pero cuando encontrábamos algo, se diluía. Hubo muchas pistas, pero ninguna firme.

¿Y ahora sienten que están cada vez más lejos de encontrarlo?
Y…, el paso del tiempo va complicando todo.

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