Cosecharás mi siembra

Ex guerrillera. Vivió en la clandestinidad. Fue presa política y brutalmente torturada. Economista. Responsable de un gigantesco plan de obras públicas. Esa es la historia de Dilma Rousseff; la preferida del presidente Luiz Inacio Lula da Silva para sucederlo en el cargo a partir de 2010. Sobreviviente de mil batallas, hoy pelea contra el cáncer para llegar a ser la primera mujer presidente de Brasil.

El jefe de Estado brasilero rechazó en reiteradas oportunidades aspirar a un tercer mandato presidencial. “Tengo que contentarme con agradecer a Dios que fui presidente por ocho años, con dos elecciones con más del 60 por ciento de los votos”, señaló Lula en varias ocasiones, y dejó clara su preferencia por su jefa de gabinete para sucederlo: “querría que Brasil, después de mí, fuera gobernado por una mujer y ya existe la persona adecuada; es Dilma Rousseff.”

Hija de un abogado comunista búlgaro y una profesora, Dilma comenzó su militancia a los 17 años en la organización de izquierda Política Operaria en lo que fue resistencia a la última dictadura militar en Brasil (1964-1985). Tuvo que pasar a la clandestinidad y posteriormente fue cofundadora de la Vanguardia Armada Revolucionaria, una de las principales organizaciones guerrilleras del país. Bajo los nombres de guerra “Estela”, “Wanda”, “Marina” y “Patricia” se la señala como el cerebro de algunas de las operaciones guerrilleras más espectaculares de la época. En 1970 fue detenida por la dictadura y torturada brutalmente durante 22 días, a los cuales les siguieron 3 años de cárcel, recuperando recién sus derechos políticos a principios de los ‘80 tras una amnistía.

Conocida por su firmeza como la «Dama de Hierro» del Gobierno de Lula, Dilma Vana Rousseff Linhares, de 61 años y graduada en ciencias económicas, se incorporó al gobierno como ministra de Minas y Energía en enero de 2003. Fue la responsable del plan para revivir el etanol en la industria automovilística brasileña, impulsar el biodiesel y recuperar la imagen ética del Partido de los Trabajadores (PT)

En junio de 2005, tras la renuncia de José Dirceu, líder histórico del PT (y para muchos el responsable de construir la figura de Lula y del PT al poder) se convirtió en la primera mujer en Brasil en acceder al segundo cargo político más importante del país; ministra de la Casa Civil (jefa de gabinete). Desde ese cargo impulsó el Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC), un plan de obras públicas faraónico que prevé una inversión de 503.900 millones de reales (235.000 millones de dólares) hasta 2010 y que según distintos informes se está cumpliendo conforme a lo planificado.

Transición

Formado hace casi 30 años por dirigentes sindicales, intelectuales de izquierda y católicos ligados a la Teología de la Liberación, el PT enfrentaría en 2010 un dilema; presentaría por primera vez un candidato a la presidencia que no sería Lula (quien fue su representante por cinco veces consecutivas) y tendrá como oponente a un hombre fuerte en la política de Brasil: el conservador gobernador de São Paulo, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasilera, quien fuera rival de Lula en las elecciones de 2002.

Pero lo que parecía ser un escenario claro de cara a las elecciones de 2010 cambió repentinamente sorprendiendo a aliados y oposición. La noticia de que la ministra se está sometiendo a un tratamiento de quimioterapia dejó un velo de incertidumbre sobre las elecciones presidenciales de 2010.

En medio de rumores, la ministra, en una entrevista colectiva, reveló a la prensa que fue operada recientemente para extraer un nódulo de 2,5 centímetros; que la operación había sido exitosa, y que tendría que someterse a un tratamiento con quimioterapia durante 4 meses. Los médicos a cargo de la operación afirmaron que este tipo de cáncer, detectado a tiempo, tiene una posibilidad de curación del 90 por ciento.

Según una encuesta realizada en los últimos días por el Instituto Sensus, la ministra, que mantiene un crecimiento sostenido y que un año atrás tenía solo un 3% de intención de voto a nivel nacional, alcanza hoy el 16,3% contra un 43% del gobernador de San Pablo José Serra. A la vez, esas mismas encuestas revelan que creció el número de electores que votarían a un candidato apoyado por Lula: en diciembre eran 44,5% y en la última encuesta ese número sube a 50,1%.

La campaña “oficial” para las elecciones de octubre de 2010 solo puede empezar tres meses antes de esa fecha, por eso asesores del gobierno afirman, fuera de micrófonos, que dar a conocer la enfermedad no sólo era importante para poner fin a las especulaciones sobre cómo Dilma llegará a la gente, sino que también «humanizará» a la candidata. “Hasta hace unos días, millones de brasileros que apoyan a Lula y su gestión no identificaban a Dilma como “su” candidata para el 2010”.

Operativo clamor

Apenas se dio a conocer la enfermedad de la pre candidata, los principales líderes del PT se apresuraron a afirmar que Dilma sigue siendo la “candidata natural del partido”. Sin embargo, las recaídas en la salud de la ministra post tratamiento quimioterapéutico, hicieron resurgir un “operativo clamor” de algunos sectores del gobierno y aliados para que Lula, hoy con un nivel de aprobación por encima del 80% (inédito en Brasil) intente reformar la Constitución y para acceder a un tercer mandato.

El diputado nordestino Jackson Barreto, del Partido del Movimiento de la Democracia Brasilera (PMDB), aliado del PT, reveló a la prensa el pasado fin de semana que tiene lista una Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC), con las 171 firmas de legisladores necesarias para ser tratada en el congreso y que, de ser aprobada, permitiría llamar a un referéndum en septiembre próximo para reformar la Constitución y permitir al presidente, gobernadores e intendentes acceder a un tercer mandato consecutivo. Barreto afirmó que pretende presentarla a fin de mes para que pueda ser tratada en septiembre. “Personalmente pienso que un tercer mandato para el presidente Lula representa el pensamiento mayoritario entre los nordestinos”, afirmó el diputado.

La idea de un tercer mandato no es nueva. El presidente Lula, con una aprobación personal siempre positiva en sus 8 años de mandato, es una bandera que a cualquier candidato le sirve agitar en épocas electorales.

Rechazo

Sin embargo, la propuesta del diputado Barreto fue recibida críticamente desde muchos sectores, incluido el oficialismo. Lula reiteró: “No discuto esa hipótesis (nueva reelección). Primero, porque no hay tercer mandato; y segundo, porque Dilma está bien”. Sectores de la oposición también criticaron duramente el proyecto. El senador y presidente del Partido de la Social Democracia Brasilera (PSDB) declaró: “Eso es un golpe y nosotros, desde la oposición, lo vamos a tratar como si fuera una tentativa de golpe”.

La propia Dilma declaró al respecto: “encuentro de mal gusto mezclar mi enfermedad con especulaciones políticas. En la vida es normal enfrentarnos a problemas, desafíos, opciones. Este es un desafío más que tendré en mi vida”.

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