Contraste entre la misa de Blumberg y la movilización del 24 de Marzo

Por Sebastian Hacher, Indymedia Argentina.- El 23 de Marzo, menos de 1000 personas se congregaron en la Catedral respondiendo a la campaña televisiva de Juan Carlos Blumberg, impulsor de la mano dura en Argentina. El 24 de Marzo, a 29 años del golpe militar, miles de manifestantes coparon la Plaza de Mayo. Crónica de la ceremonia religiosa, y fotos de la movilización.

¿Hay lugar. ¿Hay lugar?’. La señora de rulos preguntó para confirmar su sorpresa, porque esperaba tener que presenciar la misa desde el medio de la calle. Pero no; había lugar y de sobra, porque dentro de la Catedral, a un año de la muerte de Axel Blumberg, había menos de mil personas. Y los curiosos, las señoras de rulos y aros grandísimos, los vendedores de velas o estampitas y los ancianos de trajes relucientes entraban y salían sin mayores problemas.

Juan Carlos Blumberg estaba de frente al altar, ocupando el centro de la escena. A su alrededor, formando un semicírculo, un nutrido grupo de movileros, camarógrafos e iluminadores le apuntaban con sus lentes. Malhumorados algunos, risueños otros, comentaban entre sí la paradoja del día: trasmitir en cadena nacional un evento del que participaban poco más de 500 personas.

Blumberg mantenía el mismo rostro que ofreció en la campaña de propagandas televisivas con las que convocó al evento. Lloroso, como mirando horizonte, se mostraba abstraído de las decenas de flashes que segundo a segundo se disparaban para retratar y convertir cada uno de sus gestos en una puesta en escena fríamente calculada.

Formalmente, la misa terminó con las palabras del Obispo, pero en la práctica el final de la ceremonia lo marcó el propio Blumberg, cuando terminó de saludar a los feligreses que hacían cola para besarlo de espaldas a la sacristía.

Estaba previsto que luego de la misa Blumberg leyera un discurso en el pequeño escenario que su entorno había montado en la entrada de la Catedral. Ni bien terminó la misa, los movileros, y algunos de sus seguidores tomaron posiciones para esperar ese desenlace frente al escenario.

La policía cortaba media calzada, y mujeres de la agrupación “madres del dolor” aprovechaban la espera de los periodistas para conseguir algunas notas en televisión.

Estaba todo tranquilo, hasta que un productor de un noticiero enfrentó la oleada de gente que salía hacía la calle, cortó abruptamente la entrevista que estaba haciendo un periodista y avanzó hacia adentro al sugerente grito de “¡Hay que hacer a Blumberg, hay que hacer a Blumberg!”.

Detrás de él la mayoría de los periodistas y gran parde del público volvió sobre sus pasos, para no perderse el final.

Desistiéndo de hablar en la calle, de espaldas a una estatua de un Jesucristo con túnica violeta, Blumberg leía su discurso. A sus espaldas, convirtiéndo en tribuna el altar, además del Cristo, un coro de señoras vivaba cada uno de sus párrafos, insultando por momentos al vicepresidente Scioli que estuvo cerca de Blumberg durante toda la jornada.

Después del discurso, los aplausos y los gritos, comenzó la desconcentración. Blumberg salió a encontrarse con su custodia, y escapó de las cámaras y los abrazos de las señoras, subiéndose a uno de los coches oficiales que utiliza desde que su hijo fue secuestrado un año atrás.

De a poco, la Catedral fue quedando vacía. Afuera, algunos ancianos no tan dispuestos a irse, narraban sus azañas pasadas. “Yo -levantaba el dedo uno de ellos, vestido de traje blanco- estuve acá mismo, en la manifestación del Corpus Chistri del 11 de Junio de 1955. Sí señor”.

El hombre se refería a la manifestación católica que sirvió como prólogo al bombardeo de Plaza de Mayo de 1955, en un intento de golpe de estado encabezado por los sectores mas reaccionarios del país.

Pero contrariando los deseos del hombre con melancolía del 55, el acto-misa encabezado por Juan Carlos Blumberg no fue el prólogo de nada, sino la contracara de la masiva movilización que colmó Plaza de Mayo a 29 años del último golpe militar.

Con diferentes convotacorias, un abanico que va desde organismos de Derechos Humanos con a afinidad al gobierno, hasta la izquierda mas ortodoxa, se movilizaron entre el congreso y Plaza de Mayo, que se desbordó con decenas de miles de manifestantes.

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