Cómo las empresas de celulosa se están apropiando del acuífero guaraní

El gobierno debería ser más mayúsculo y no aceptar el chantaje de las papeleras que amenazan con dejar el Estado, debería decir adiós y esas corporaciones no se irían porque ningún otro país las acepta, ni sus países de origen”. Quien así habla no es un simple militante ambientalista (que también lo es, con su Ong Igre) sino el profesor Ludwig Buckup, titular da pos-graduación en Biología e doctor en Ciencias Naturales por la Universidad de Tubinger (Alemanha). La entrevista con el académico, profesor del Departamento de Zoología del Instituto de Biociencias de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (Brasil) fue publicada el Nº 147 de la Revista Adverso, de la Asociación de Docentes de la universidad y reproducida en el Boletín de este mes del WRM (Movimiento Mundial en Defensa de las Florestas Tropicales), con sede en Montevideo.

Ante el proyecto de la empresa sueco-finlandesa Stora Enso de implantar un mega proyecto papelero en el estado brasileño, el científico se pregunta “por que estas empresas están comprando tierras exactamente sobre el Acuífero Guaraní” y tras recordar que en diez años, el agua será más importante que la celulosa, se pregunta si “en el futuro deberemos comprar agua potable de estas empresas”. Buckup considera que ese asunto debería ser investigado por los órganos públicos, y hasta por el Consejo de Seguridad Nacional de Brasil.

“Brasil debería expulsar a esa gente, urgentemente”, dice Buckup en referencia a la papelera Aracruz, de capitales nacionales y noruegos, acusada en el Estado de Espíritu Santo (Brasil) de apropiarse de tierras indígenas (de los tupi-guaraníes) y quilombolas (remanecientes de los esclavos africanos). “Es una amenaza muy grande para nuestro espacio natural, en Espíritu Santo- destaca- el retrato de ese descalabro está nos out doors de Aracruz distribuidos por las rutas con la leyenda: ‘Nosotros traemos el progreso. La FUNAI (Fundación Nacional de Asuntos Indígenas), los indios’”. La empresa Aracruz está ligada a la familia real de Noruega a través de la familia Lorentzen.

El científico subraya que las plantaciones de eucalipto en grande escala tienen un alto costo ambiental. “Para comenzar- explica- debemos eliminar definitivamente de esta discusión la palabra ‘forestación’o ‘re-forestación» pues en la región reservada para el plantío de eucaliptos (en el sur de Brasil) tenemos la pampa hace 12 mil años, allí nunca hubo floresta, no se puede hablar de re-forestación porque plantar árboles significa una profunda modificación del paisaje, con fuertes efectos que el ambiente no será capaz de soportar”.

Buckup explica que “la naturaleza sabe que, en función de los nutrientes disponibles en el suelo de la pampa, y por la cantidad de agua, el paisaje debe ser de campo” mientras que “el eucaliptos tiene una enorme tasa evapotranspiratoria, es decir, que chupa mucho agua, es una especie que va a buscar agua en el subsuelo, en los arroyos, rios y lagos”. El científico destaca que “el secado completo de fuentes de agua ya fue descripto con detalles en publicaciones científicas importantes y sucedió en lugares como el sur de África, en España y en un lugar muy cercano, la pampa argentina, además, ni siquiera tenemos que apelar a la ciencia, pues cualquier hombre de campo sabe que plantar eucalipto es la mejor opción para secar una zona encharcada”.

El biólogo habló de sus investigaciones en Australia para estudiar el eucalipto en su ambiente natural. En ese país, explicó, se planta un promedio de 60 eucaliptos por hectárea, mientras que en Brasil “van a plantar 1,7 mil por hectárea”, con el consecuente impacto ambienta: “nuestro suelo sin nutriente ni agua y lleno de veneno” (agro tóxicos).

En cuanto a las promesas de las empresas papeleras de crear miles de puestos de trabajo, el doctor Buckup las califica como “una falacia” debido a la mecanización total del plantío y la cosecha de eucaliptos. “Además- señala- ya está registrado en muchos estudios y yo vi personalmente que los mayores bolsones de pobreza del Brasil rural están junto a los grandes emprendimientos papeleros porque después que la tierra donde los pequeños agricultores está llena de eucaliptos, acabó el trabajo para ellos”.

La relación entre implantación de empresas papeleras y éxodo rural para engrosar os cinturones de exclusión social y pobreza en la periferia de las ciudades está registrada en datos oficiales. Según datos del IBGE (Instituto Brasilero de Censos y Estadísticas) sólo en el municipio de Eunápolis, en el sur del Estado de Bahía, entre 1996 y 2000 casi 7.000 familias salieron del área rural. En ese período a Veracel Celulosa (formada por la Aracruz Celulosa y la Stora Enso) comenzó a implantar el grueso de sus actuales 75.000 hectareas de eucalipto para nutrir una de las mayores fábricas de celulosa del mundo, inaugurada en ese municipio en 2005, con la presencia del presidente Luiz Ignacio “Lula” da Silva.

El profesor Buckup destacó que “la obligación del gobierno es priorizar, junto al desarrollo económico, la preservación ambiental”, recordando que Brasil, en la ECO 92, “firmó innumerables compromisos internacionales, inclusive ante a OEA, de sólo admitir desarrollo sustentable y sustentabilidad es un término que surgió en el área ambiental y significa que usted puede crecer, puede generar desarrollo económico y puede usar recursos naturales, pero de tal manera que sobre lo suficiente para las próximas generaciones”.

Según el profesor universitario “lo que está pasando en Río Grande do Sul no es sustentabilidad sino la repetición de la misma historia de agotamiento de los recursos hasta las últimas reservas”.

Buckup subrayó que el objetivo de las empresas papeleras es exportar, con lo cual “vamos a exportar celulosa pura y vamos a tener que comprar el papel del exterior” considerando que “un tronco de eucalipto no es solo madera, son sales y nutrientes del suelo y reservas de agua, recursos naturales que salen del país en forma de celulosa”.

Sobre el debate que existe en el ambiente académico alrededor de los convenios entre corporaciones y universidades, el científico explicó que las empresas están buscando apoyo científico en las universidades pues “es mucho más fácil y barato dar un recurso para una investigación académica porque si la empresa fuese a contratar a los pesquisadores tendrá que pagar salario, aguinaldo, vacaciones, jubilación, montar un laboratorio, y resulta más fácil dar un dinerito para comprar un microscopio, un tubo de ensayo y pronto”.

Tras la decisión de la universidad de suspender un protocolo de cooperación con la Aracruz Celulosa, Buckup propone reevaluar el papel de la universidad como instrumentadora de decisiones políticas e públicas que prioricen los intereses regionales y nacionales. “Voy a dar un ejemplo- dijo- la universidad se concentra en dar consultarías sobre alternativas de producción de concreto para construcción de puentes internacionales y existe una gran cantidad de dinero para hacerlo, pero será que es prioridad nacional?, ¿no deberíamos investigar sobre materiales de construcción baratos y accesibles para que la población de baja renta puede construir sus casas, eso nadie lo investiga porque para esas cosas no hay dinero, cuando los profesores sirven a las corporaciones, están usando la infraestructura y los sueldos que nos pagan los ciudadanos”.

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