Chiche Duhalde lucha por conservar lo acumulado y Cristina Kirchner juega su suerte a sumar por fuera

Por Causa Popular.- La campaña electoral en la provincia de Buenos Aires encontró un escenario propicio para que se expresaran las diferencias que por ahora mantienen al partido justicialista divido: una nueva conmemoración del aniversario de la muerte de Eva Perón. En términos formales la campaña electoral para octubre aún no empezó, pero aunque la ley electoral establece que la campaña sólo debe comenzar 60 días antes de los comicios (o sea el 23 de agosto) lo cierto es que la puja central del PJ ha comenzado: mientras el duhaldismo lucha por mantener el voto cautivo que siempre fue su base de poder, el kirchnerismo va por afuera del armado clásico y amenaza con sumar a los sectores peronistas por fuera del pejotismo, arrancarle el liderazgo de la provincia al ex presidente o al menos, dejarlo enclenque para gobernar después de las elecciones.

Mientras el presidente Néstor Kirchner y su gabinete, recorre con la primera dama y candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires, Cristina Fernández de Kirchner, el conurbano inaugurando obras y presentando planes sociales, Eduardo Duhalde, baja su perfil y -sin los publicistas brasileños Duda Mendonca y Joa Santana, despedidos- dirige la campaña de su mujer y actual diputada.

“Chiche”, se lanza a ocupar un cargo en la cámara alta con un discurso maternal con el que intenta neutralizar las duras y carismáticas palabras de su adversaria y así consolidar un discurso que garantice en la primera etapa de la contienda electoral el 30 por ciento de los votos bonaerenses.

Esta vez no medió ningún tipo de anuncio. El pasado martes Cristina Fernández de Kirchner e Hilda «Chiche» González de Duhalde cristalizaron su enfrentamiento electoral en la provincia de Buenos Aires, cuando encabezaron sus respectivos actos para conmemorar los 53 años de la muerte de Eva Perón, a la misma hora y en territorios linderos que responden a intendentes que le son políticamente adversos.

El primer desafío declarado, de los variados que se pueden desprender de ambos actos, fue el lugar elegido por cada contendiente para sus actos conmemorativos. Mientras que el Frente para la Victoria (FV) decidió encontrarse en Berazategui, el duhaldismo hizo lo propio en Florencio Varela, demostrando cada uno a su modo las fuerzas territoriales con las que cuentan, aún en distritos cuyo jefe comunal no les responde.

Berazategui le pertence a Juan José Mussi, un ferviente ladero del ex presidente Eduardo Duhalde que hasta hace una semana repetía a quien lo quisiera escuchar que el acuerdo sobre la ruptura entre kirchneristas y duhaldistas “no estaba todo dicho”.

“Como contrapartida los duhaldistas pisaron territorio del intendente kirchnerista de Florencio Varela, Julio Pereyra, en un acto organizado por la vicegobernadora Graciela Giannettasio, quien precedió a “Chiche” Duhalde en la palabra, mientras en otra punta del gigantezco conurbano bonaerense el gobernador Solá escuchaba atentamente a Cristina, sentado al lado del presidente.

Salvo por estas primeras coincidencias, y porque ambas eligieron escenarios en barriadas muy humildes, los actos de conmemoración del 53 aniversario de la muerte de Eva Duarte que encabezaron Cristina Kirchner y “Chiche” Duhalde tuvieron características muy diferentes, tanto en el tono y el contenido de los discursos como en la liturgia con que se rodearon.

Cristina Kirchner, evocó la figura de Eva Duarte desde su perspectiva más militante, más combativa, como cuando preguntó si era imaginable una Evita enojada porque el gobierno se pelea con el Fondo Monetario Internacional.

Chiche Duhalde prefirió evocar a la Evita que pasaba interminables horas asistiendo personalmente a los más necesitados. “Llevando las soluciones, eso que los que no saben nada llaman asistencialismo”, dijo.

Las formas de explotar políticamente la figura de Eva Perón van de la mano de las expectativas de cada fuerza en la contienda.

Mientras Chiche le habla a la estructura clásica del peronismo bonaerense detrás de la figura de la “protectora de los desposeídos”, el kirchnerismo echa mano al legado más combativo de Evita y alude al electorado independiente (y peronista no pejotista) que adhiere más a la lucha por la independencia económica, social y política del peronismo.

La candidata del Frente para la Victoria encabezó un acto en un barrio de calles de tierra y techos de chapa de Berazategui, un bastión del duhaldismo, adonde llegó acompañada por su marido, el presidente Néstor Kirchner. La candidata del PJ bonaerense eligió un barrio similar en Florencio Varela, pero su marido no estaba entre los presentes, allí dirigió un discurso en tono coloquial y con el objetivo de exaltar las cosas cotidianas, sin grandes alusiones a cuestiones políticas de fondo.

Cristina Kirchner usó un tono mucho más enfático para ir y venir desde la historia de Eva Perón a la gestión de su marido, a quien se dirigió en varios tramos de su discurso, con el objetivo de esbozar un proyecto político más amplio que la elección de octubre.

Una de las esposas, Cristina, habló con una pantalla gigante a sus espaldas, en la que se proyectaron imágenes de Evita, de la concurrencia y, en varios tramos, del presidente Kirchner.

La otra, Chiche, eligió un escenario más iluminado que arriba, a bastante altura, tenía un cartel con la imagen juvenil de Eva Perón y una única palabra: “inmortal”.

La otra esposa, Chiche, cerró el acto con la marcha peronista entonada por Hugo del Carril.

Cristina, cerró sin la marcha, pero bajó del escenario para saludar a los presentes.

Los símbolos son arbitrarios, pero esta vez el uso de la figura de Eva Perón ha dado cuenta de la pugna entre el duhaldismo que se juega todo para conservar un electorado cautivo y el kirchnerismo que sabe que si no suma por fuera del corset partidario, la suerte le puede resultar esquiva.

Las diferencias establecidas en el discurso de las únicas primeras damas que no cumplieron un rol meramente decorativo junto a sus maridos desde la vuelta de la democracia en 1983, han quedado establecidas en el plano de los discursos y los símbolos.

Habrá que ver cuando pasen a los hechos sin olvidar un aspecto fundamental: el duhaldismo, hasta ahora, mantiene latente su capacidad de daño y eso, también es parte del peronismo.

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