Chávez en el 60° aniversario de la ONU: nada más que realismo para denunciar la perversidad del sistema global

Por Causa Popular.- El discurso del presidente Hugo Chávez en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dio cuenta de la debilidad internacional en la que está sumergido el gobierno de los Estados Unidos luego de sus sistemáticas violaciones a las leyes internacionales, su invasión y empantanamiento en Irak, además de las profundas secuelas humanitarias que trajo como consecuencia el huracán Katrina. Pero detrás de los cuestionamientos al gobierno norteamericano, el discurso de Chávez tuvo la virtud de apuntar al centro mismo del problema que afecta el futuro de la propia especie humana, no ya de este o aquel país. “Es práctica y éticamente inadmisible sacrificar a la especie humana invocando de manera demencial la vigencia de un modelo socioeconómico con una galopante capacidad destructiva. Es suicida insistir en diseminarlo e imponerlo como remedio infalible para los males de los cuales es, precisamente, el principal causante”, sentenció Chávez, que acto seguido presentó al modelo de la revolución bolivariana como una alternativa exitosa al neoliberalismo.

El contundente y agresivo discurso de Hugo Chávez en la Asamblea de la ONU que se realizó en su sede central ubicada en New York, no sólo fue posible gracias al destacado carisma y la capacidad oratoria del mandatario bolivariano, sino que expresó la ascendente fortaleza estratégica en la que se encuentra la alianza Cubano-Venezolana, respecto de la pendiente política descendente de la gestión de Bush al frente del gobierno de la potencia imperialista.

Chávez con un duro cuestionamiento a la ONU, y su exigencia de que esta encare una profunda reforma, apuntó directamente a un orden mundial que está llevando a la autodestrucción al conjunto de la especie humana.

“Esto no sirve, hay que decirlo, es la pura verdad”, exclamó Chávez respecto de la ONU. Una destrucción que el presidente de Venezuela dejó en claro, no es consecuencia de políticas globales mal gestionadas o equivocadas, sino producto de una estructura del orden mundial delineado en 1944 en Breton Woods luego de la segunda guerra mundial, al que describió como “agotado”.

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, tuvo la valentía de expresar lo que muchos jefes de Estado, callan en nombre de la diplomacia y la dependencia económica. “Es práctica y éticamente inadmisible sacrificar a la especie humana invocando de manera demencial la vigencia de un modelo socioeconómico con una galopante capacidad destructiva.

Es suicida insistir en diseminarlo e imponerlo como remedio infalible para los males de los cuales es, precisamente, el principal causante”. Chávez se refirió de esta manera al modelo económico que, según sus cálculos, “consumiría en 20 años una cifra similar a todo el petróleo que ha gastado la humanidad hasta el momento, lo cual significará, inevitablemente, un aumento en las emisiones de dióxido de carbono que, como se sabe incrementa cada día la temperatura de nuestro planeta.”

Hugo Chávez continuó como ningún mandatario se atrevió a expresar frente a los representantes de los países más desarrollados y responsables de la contaminación ambiental: “Katrina ha sido un doloroso ejemplo de las consecuencias que puede traer al hombre ignorar estas realidades. El calentamiento de los océanos es, a su vez, el factor fundamental detrás del demoledor incremento en la fuerza de los huracanes que hemos visto en los últimos años.”

Con una claridad llamativa para conclaves como estos, la que sólo podría compararse con la del mismo Fidel Castro, Chávez apuntó centralmente al modelo económico propugnado por el “capitalismo neoliberal” como causante fundamental de los males de la humanidad.

“Hace poco el señor Presidente de Estados Unidos asistió a una reunión de la Organización de Estados Americanos, a proponerle a la América Latina y al Caribe incrementar las políticas de mercado, la apertura de mercado, es decir, el neoliberalismo, cuando esa es precisamente la causa fundamental de los grandes males y las grandes tragedias que viven nuestros pueblos: el capitalismo neoliberal, el Consenso de Washington lo que ha generado es mayor grado de miseria, de desigualdad y una tragedia infinita a los pueblos de este continente.”

Estos fueron los números que minutos antes Chávez delineó ante los representantes de todo el mundo, y que deja en evidencia una vez más el cinismo de las declaraciones formales cuando no se va a la causa principal de la pobreza mundial:

“Cinco años después de la Cumbre del Milenio, la cruda realidad es que la gran mayoría de las metas diseñadas, pese a que eran ya de por sí modestísimas, no serán alcanzadas. Pretendimos reducir a la mitad los 842 millones de hambrientos para el año 2015.

Al ritmo actual la meta se lograría en el año 2215, ve a ver quién de nosotros estaríamos allí para celebrarlo, si es que la especie humana logra sobrevivir a la destrucción que amenaza nuestro medio ambiente. Habíamos proclamado la aspiración de lograr en el 2015 la enseñanza primaria universal. Al ritmo actual la meta se alcanzará después del año 2100, preparémonos pues para celebrarlo.”

Pero no sólo las palabras fueron contundentes en el discurso del primer mandatario de Venezuela. Como pasó con Cuba a la hora de enfrentar los huracanes que afectan a la totalidad del país -ver Causa Popular del 09-09-05-, la realidad misma de la revolución bolivariana es la base fundamental a partir de la cual el pueblo venezolano le muestra al mundo que sólo cuando una sociedad pone en el centro al ser humano, el futuro de la especie puede se promisorio.

Las siguientes fueron las palabras con las que Chávez cerró su discurso:

En apenas 7 años de Revolución Bolivariana, el pueblo venezolano puede exhibir importantes conquistas sociales y económicas.

Un millón 406 mil venezolanos aprendieron a leer y a escribir en año y medio, nosotros somos 25 millones aproximadamente y, en escasas semanas el país, dentro de pocos días, podrá declararse libre de analfabetismo, y tres millones de venezolanos antes excluidos por causa de la pobreza, fueron incorporados a la educación primaria, secundaria y universitaria.

Diecisiete millones de venezolanos y venezolanas -casi el 70% de la población- reciben, por primera vez en la historia, asistencia médica gratuita, incluidos los medicamentos y, en unos pocos años, todos los venezolanos tendrán acceso gratuito a una atención médica por excelencia.

Se suministran hoy más de 1 millón 700 mil toneladas de alimentos a precios módicos a 12 millones de personas, casi la mitad de los venezolanos, un millón de ellos lo reciben gratuitamente, de manera transitoria. Estas medidas han generado un alto nivel de seguridad alimentaria a los más necesitados.

Señor Presidente, se han creado más de 700 mil puestos de trabajo, reduciéndose el desempleo en 9 puntos porcentuales, todo esto en medio de agresiones internas y externas, que incluyeron un golpe militar facturado en Washington, y un golpe petrolero facturado también en Washington, pese a las conspiraciones, a las calumnias del poder mediático, y la permanente amenaza del imperio y sus aliados, que hasta estimula el magnicidio. El único país donde una persona se puede dar el lujo de pedir el magnicidio de un Jefe de Estado, es Estados Unidos, como ocurrió hace poco con un reverendo llamado, Patt Robertson muy amigo de la Casa Blanca: pidió públicamente ante el mundo mi asesinato y anda libre, ¡ese es un delito internacional!, ¡terrorismo internacional!

Pues bien, nosotros lucharemos por Venezuela, por la integración latinoamericana y por el mundo.

Reafirmamos aquí en este salón nuestra infinita fe en el hombre, hoy sediento de paz y de justicia para sobrevivir como especie. Simón Bolívar, padre de nuestra Patria y guía de nuestra Revolución, juró no dar descanso a su brazo, ni reposo a su alma, hasta ver a la América libre. No demos nosotros descanso a nuestros brazos, ni reposo a nuestras almas hasta salvar la humanidad.

Uno de los lugares comunes de Cumbres como la realizada en Nueva York, la semana pasada, son las declaraciones formales, y los análisis superficiales respecto a los problemas centrales que afectan a todos los pueblos del mundo. Con su alocución del día jueves en la Asamblea de la ONU, en el año del 60 aniversario de esta organización, Chávez se consolidó como uno de los líderes mundiales, líder de una revolución popular, en uno de los países petroleros más importantes del mundo, que ha dado sobradas muestras de que su mandato no pasará desapercibido, no sólo ya para su propio país, ni para el propio continente americano, sino para todos los pueblos del mundo.

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