Cat Stevens: ¿ peligro para la seguridad de EE.UU.?

Por DW-WORLD/Spanish .-La prensa alemana comenta hoy la expulsión del cantautor británico Cat Stevens de EE.UU., que en 1978 se convirtió al Islam, hoy se llama Yusuf Islam y apoya obras de beneficencia musulmanas.

«Wild World» es el título de una de las canciones más famosas de Cat Stevens, escribe el diario alemán NEUER OSNABRUECKER ZEITUNG, de Osnabrück. Cuán salvaje es el mundo bajo los azotes del terrorismo se refleja -grotescamente-en la prohibición de entrada del ex cantautor a los EE.UU.

Allí, el británico convertido al Islam en 1978, pasó a figurar en la lista de sospechosos de terrorismo por apoyar a organizaciones de beneficencia musulmanas. Ello no se puede descartar de plano. Al fin y al cabo, esas instituciones desempeñan un papel destacado en la financiación del terrorismo islámico. Pero también en este caso hay que guardar las proporciones. Suponer que detrás de todas esas organizaciones se hallan predicadores del terror es maligno y está fuera de la realidad. No olvidemos que los rezos de los asesinos de Al Qaeda en muchos lugares llevaron a sacar conclusiones erróneas. Recordemos también que en Occidente los talibanes fueron considerados al principio creyentes con capacidad combativa que podían terminar con el caos en Afganistán.

Esas diferenciaciones evidentemente son demasiado finas hoy en EE.UU. Se puede comprender después del 11 de septiembre de 2001. Pero también es peligroso. De una acción como ésta, de tratar al bardo hasta hoy popular y con un gran compromiso social como un criminal altamente peligroso, parte la señal: basta con ser un musulmán practicante para transformarse en sospechoso en EE.UU. Pero si la lucha contra el terrorismo se transforma en una lucha contra el Islam, la guerra está perdida de antemano. Porque ello supondría que por miedo al terrorismo islámico, los EE.UU. asumen su falsa consigna de la «guerra de las culturas».

«Los EE.UU. son diferentes«, dice el diario EXPRESS, de Colonia. «Al visitante le son tomadas las huellas dactilares, a muchos condenados espera la pena de muerte, a un músico que desde hace años se manifiesta por la paz y contra el terror se le prohíbe pisar suelo norteamericano. Los EE.UU. son un Estado en la que la policía es muy importante. Los derechos individuales, evidentemente, no tanto.

El caso Cat Stevens: ya sólo el nombre Yusuf Islam desencadena una manía persecutoria. Parece que basta con defender pacíficamente el Islam para transformarse en enemigo del Estado. ¿Es ésa la libertad que el presidente Bush no se cansa de predicar? ¿O es la arbitrariedad, hija de la arrogancia, de no sólo creerse la medida de todas las cosas sino además querer aplicar esa medida a los demás? En todo caso es de esperar que los EE.UU. sean diferentes en realidad. Diferentes a lo que documenta el presente caso.

«¿Es Cat Stevens un potencial terrorista?», pregunta el diario BERLINER ZEITUNG, de Berlín. «Las autoridades norteamericanas creen que sí. Dicen nebulosamente que Cat Stevens donó dineros a grupos que quizás estén en contacto con terroristas». ¿Qué hay de cierto en ello? No se puede negar que Cat Stevens cortó radicalmente en 1978 con su vida anterior.

La estrella de la canción, que vendió 40 millones de discos, se convirtió al Islam, pasó a llamarse Yusuf Islam y condenó su vida de músico por «inmoral». En Londres fundó una escuela islámica y donó mucho dinero a los necesitados.

Para Stevens es esencial la observancia de las leyes religiosas. Se ha manifestado contra el déficit de reglas en Occidente, contra los difusos papeles del hombre y la mujer, contra lesbianas y homosexuales.

En el 2000, Israel le prohibió la entrada acusándolo de haber donado varios miles de dólares a la organización palestina Hamas. Por otra parte, Yusuf Islam condenó la violencia: la del 11 de septiembre de 2001 y la de Beslan. «Yo me sitúo entre los radicales y los moderados», ha afirmado, y «el propio profeta resalta siempre las virtudes del camino intermedio». Con su expulsión, las autoridades de seguridad norteamericanas han demostrado que no están dispuestas a hallar esa senda intermedia.»

El diario alternativo TAZ, también de Berlín, dice: «Con sus éxitos «Moonshadow», «Morning Has Broken» y «Father And Son», Stevens compuso las canciones más tiernas de los años 70.

Es prácticamente inimaginable que ahora pueda poner en peligro la seguridad nacional de los EE.UU., aunque quisiera: «Creo que los EE.UU. son un pueblo ingenuo», dijo en noviembre de 2003 en una entrevista con este diario. Y «¿Hasta dónde puede ir EE.UU? ¿Debe el mundo transformarse en norteamericano? Yo creo que no».

Pero para ese entonces, Cat Stevens hacía tiempo que se había convertido al Islam. Y el nombre que tomó como símbolo de su fe figura en una lista de personas observadas por las autoridades estadounidenses por sospechosas: Yusuf Islam»

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