Bolivia entre Washington y Caracas: momentos decisivos para el país más pobre (y más rico) de América del Sur

Por Causa Popular.- Al finalizar la IV Cumbre de las Americas, el presidente de México Vicente Fox, intentó desestimar la oposición al ALCA de los países del Mercosur más Venezuela, con el argumento de que eran sólo 5 países contra 29 los que estaban a favor del Area de Libre Comercio de Alaska a Tierra del Fuego. Lo que no dijo el “cachorro del Imperio” -cómo lo llamó Chávez- es que estos cinco países representan el 75 por ciento del PBI sudamericano. Este es el marco en el que se realizarán luego de varias idas y vueltas las elecciones en Bolivia el próximo 18 de diciembre. El posible triunfo del candidato del MAS, Evo Morales, quien lidera las encuestas, fortalecería a los países del sur sumando al segundo productor de gas del continente. De todas formas, más allá del resultado de las elecciones, los indígenas del país más pobres de América del Sur son los que tienen la última palabra.

Luego de que la Corte Nacional Electoral suspendiera las elecciones previstas para el 4 de diciembre, el presidente Eduardo Rodríguez, mediante Decreto Supremo, convocó a comicios generales y elección de prefectos para el 18 de diciembre. Para que ello fuera posible signó tres escaños a Santa Cruz y uno a Cochabamba como producto de la resta de dos diputaciones a La Paz, uno a Oruro y otro a Potosí, tal como lo había reclamado el Tribunal Constitucional, pero que el Congreso no había podido efectivizar.

“Hay un proceso electoral en marcha y es el que se va a producir el 18 de diciembre. La Corte Nacional Electoral va a procesar los resultados y el día 22 de enero vamos a entregar el mando (del país), de manera que no hay porque alarmar”, reflexionó la semana pasada el presidente interino en una conferencia de prensa realizada luego de participar del Te Deum y de la Sesión de Honor del Concejo Municipal en homenaje al aniversario cívico de Potosí.

Ya con la convocatoria a elecciones firme, luego de alcanzar el consenso de todas las fuerzas políticas del país, el escenario electoral volvió a los causes previos a la suspensión. Así fue que en la última semana la importancia regional que adquiere el futuro político del país del altiplano tuvo un nuevo capitulo.

El pasado miércoles el embajador venezolano en Bolivia, Azael Valero Angulo, acusó a Jorge Quiroga Ramírez de ser el candidato de Estados Unidos y de responder a los intereses del imperialismo. Las declaraciones fueron vertidas luego de que el candidato a la presidencia por el partido “Podemos” (segundo en las encuestas) enviara una carta al presidente venezolano Hugo Chávez en la que le pide que no se inmiscuya en asuntos internos del país y no le mienta a los bolivianos.

“Esa carta no es mas que una cizaña del imperialismo que anda rondando por estos pueblos para confundir a la comunidad, para dividir a la comunidad y para no permitir la integración”, afirmó el diplomático. Según Valero Angulo la posición es clara “o se esta con Chávez o con Bush” y el apoyo de Estados Unidos en la campaña electoral de Tuto es evidente.

Las repercusiones no se dejaron esperar, a los pocos minutos de la difusión de estas declaraciones el periodista Cayetano Llovet, en declaraciones a Unitel, calificó al diplomático de “malcriadito”. “Emplazo, respetuosamente, a la Cancillería de la Republica para que llame a este malcriadito, a este caballerito que ha aparecido esta mañana y que le diga que esto no es patio de Venezuela y que no puede escupir a quien quiera y como quiera”, afirmó Llovet.

Según las últimas encuestas Evo Morales recibiría el 18 de diciembre el 33% de los votos, y Jorge Quiroga sólo el 27.

Si bien en los últimos días el propio Morales intentó mantener distancia de las declaraciones del embajador venezolano, el Movimiento al Socialismo (MAS) vinculó en varias oportunidades a “Tuto” Quiroga con los intereses norteamericanos en Bolivia.

Según el MAS existe un plan elaborado por el Departamento de Estado para impulsar la victoria de Quiroga. Éste, además de alentar el trasvase del gas natural al norte de Chile, tiene el compromiso con el embajador de Estados Unidos, Greenlee, de desactivar el juicio de responsabilidades contra Sánchez de Lozada en los genocidios de 2003, razón por la cual “Tuto” cuenta también con el respaldo del MNR, ADN-Podemos, MIR y NFR: la coalición que gobernó hasta 2003.

Pero a pesar de la preocupación yanky, la política boliviana de los últimos años ha demostrado que el poder que permite las elecciones pasa a segundo plano cuando una sociedad se organiza en defensa de sus intereses.

Según el escritor y periodista boliviano Ramón Rocha Monroy: “Uno podría creer que el match de fondo – en referencia a las próximas elecciones que pese a las ventajas de Evo Morales no podría ganarlas en la primera vuelta- se producirá luego, cuando haya que elegir Presidente sumando votos en el Congreso, pues una mayoría absoluta es impensable. Pero en realidad ese partido tan esperado, por el cual han caído ya dos Presidentes, se producirá cuando comience la tarea de gobierno y se encaren problemas claves como la Asamblea Constituyente, las autonomías, tierra y territorio, nacionalización del petróleo y el ALCA.”

Para Monroy “todos esos temas son políticos aunque tengan un trasfondo económico. La Asamblea Constituyente es una demanda que ha surgido de muy adentro, de la Bolivia originaria, de los campesinos e indígenas que han conseguido fundar su instrumento político y consolidar un líder.

Este protagonismo de las masas indígenas alrededor de su propio instrumento y su líder es un hecho sin parangón en nuestra historia, a tal punto que, sean o no gobierno, el apoyo indígena será el desideratum en los principales temas mencionados. La Constituyente deberá recoger las demandas de este sector si no quiere desembocar en el fracaso y el caos; las autonomías tendrán relevancia si gozan del apoyo indígena. Pero la tierra y el territorio será la bandera más importante y profunda del movimiento indígena, pues es el problema fundamental que destacan los líderes del sector”

“Otro hecho sin parangón – continua este periodista y escritor boliviano- es la claridad con que los líderes indígenas incorporan una bandera que excede sus reivindicaciones sectoriales: la defensa de los recursos naturales.

Ellos conceptúan los recursos naturales como parte del tema tierra y territorio. El agua, el aire, la tierra, el suelo y el subsuelo: esos son los escenarios estructurales del tema de los recursos naturales. Por eso la negociación sobre el gas será dura y crítica, porque ha de ser difícil que los indígenas transijan en el tema, aunque podría haber acuerdo cercano a la propuesta de los tres principales candidatos: la recuperación del dominio nacional sobre el 50% que nos dejó de remanente la Capitalización, y la defensa de la soberanía nacional en política energética.”

El cuarto tema clave para Ramón Rocha Monroy es el ALCA, el que a pesar del fuerte golpe recibido en Mar del Plata “resta la posibilidad de un acuerdo bilateral de libre comercio, una bandera que se proyecta a los ojos de los productores bolivianos que sueñan con exportar textiles al mercado americano”.

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