Aunque le pese al Rey, Venezuela va rumbo al Sí

El impuesto rey por la gracia de Franco, no podía de otro modo asumir una postura menos democrática ante la contundencia de la denuncia del presidente Hugo Chávez contra el fascista ex jefe del gobierno español José María Aznar durante el cierre de la XVII Cumbre Iberoamericana realizada en Santiago de Chile. Con voz áspera y resonante, el monarca español se soltó: «¡pero por qué no te callas!». Juan Carlos de Borbón no resistió a que un mestizo denunciara la hipocresía de las grandes potencias que han saqueado nuestras riquezas hablando de libertad y progreso.

El Presidente venezolano respondió con decoro ante el desubicado «señor»: «con la verdad, ni ofendo ni temo». Y aludiendo a esta cita afirmó: «La verdad en la que yo creo la diré delante de reyes, de imperialistas, de quien sea; allá los que se molestan», además recordó que habla «en nombre de millones de personas que quizás hoy son polvo, son recuerdos, pero recuerdos de dignidad».

Con estas afirmaciones, el líder de la Revolución Bolivariana demuestra al mundo su indiscutible liderazgo que será ratificado por el pueblo venezolano el próximo 2 de diciembre. Allí, millones decidirán con un «sí» popular la ruptura con todas las amarras que tiene Venezuela con el imperialismo, en la Reforma Constitucional: «Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia: No se reconocen títulos nobiliarios ni distinciones hereditarias. ( Reforma Artículo 21, punto 5).

Los planes de la reacción

Venezuela ahora se apunta hacia una transición socialista eminentemente bolivariana. Ni corta ni perezosa, la oposición, viendo amenazada su hegemonía, vuelve a conspirar y lanzar su ofensiva tratando de desestabilizar al gobierno antes y durante el referéndum. En estos días, son innumerables los mensajes golpistas que trascurren por Internet dirigido supuestamente «al pueblo soberano» que dicen representar al movimiento para la «libertad de Venezuela, la espada de Bolívar».

No se ahorran descalificaciones del proceso bolivariano y del gobierno de Hugo Chávez. Con el cinismo que caracteriza a la oligarquía parasitaria, llama a un » cambio que surja desde el pueblo, sin uniformes verdes, ni ideas militaristas, ni armamentistas, somos venezolanos luchadores y trabajadores e invitamos a renacer y se hace un llamado al derrocamiento del gobierno». Entre otras cosas el documento golpista afirma: «Pueblo de Venezuela, esperen nuestro próximo mensaje. Hoy comienza la cuenta regresiva para este gobierno, debemos estar alertas».

A este tipo de pronunciamientos se le suman panfletos como los difundidos y distribuidos en instalaciones militares. También el llamado a realizar complot en centros comerciales y supermercados, desarrollando planes de movilización para producir congestionamientos en los estacionamientos y dentro de las instalaciones, con protestas relacionadas con la escasez de productos.

Todo esto, con el fin de establecer cronogramas para las acciones en diferentes puntos de la ciudad capital.
Asimismo, estos desvanes y provocaciones son seguidos con patéticas y contradictorias acciones de «estudiantes de la oposición», que demuestran que no buscan tal mencionado diálogo -de boca para fuera-, sino que procuran generar caos y desestabilizar el proceso del estudio de la Reforma.

No obstante, durante la semana de protesta se ha resuelto un fiasco mayor al descorazonado arco opositor: No hubo paro de transportes; la marcha estudiantil se redujo a punto tal que ni siquiera requirió de tomas aéreas -aunque oportunamente lo cubrió el canal oficial, evidenciando que sus componentes de menos de dos mil personas-; las actitudes violentas de destacamentos incrustados en la marcha acabaron con el tinte pacifista y democrático que se intentó darle a este movimiento estudiantil antes de que se desinflara en junio pasado.

Una revolución dentro de la Revolución

El carácter antiimperialista de la Revolución Bolivariana transpone el límite que separa la acumulación de cambios de la distribución de la riqueza, profundiza la participación de las mayorías en la vida política y se desarrolla en un camino hacia la ruptura con un modelo capitalista.

Pero esto incluye la transformación de la estructura de propiedad en la producción y la transferencia del poder a manos de las masas populares. Todo esto se enmarca en la «discutida» Reforma (primero, con sus 33 artículos en la propuesta del 15 de agosto; y luego, convertida en 67 artículos por la Asamblea Nacional tras dos meses de difusión y debate en innumerables sesiones de «parlamentarismo de calle»).

Al llamado que hiciera el ex ministro de Defensa, Isaías Baduel, para apoyar el No en el referendo constitucional, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, subrayó que es un acto de traición «sobre todo a él mismo», al tiempo de asegurar que «el llamado a la Fuerza Armada es una puñalada a su juramento. Cuando el dice que es un golpe de Estado (la Reforma) se está prestando al juego del imperialismo».

Militares de alto rango como el general Jorge Luis García Carneiro y el almirante Orlando Maniglia coincidieron en que las recientes declaraciones del ex ministro Raúl Isaías Baduel no recogen el sentimiento de la Fuerza Armada Nacional (FAN). García Carneiro expresó: «Repudio las declaraciones de Baduel», al tiempo que saludó al «nuevo actor político».

Por su parte, el pasado 2 de noviembre, la Asamblea Nacional presentó los 67 artículos de la Reforma, para que el pueblo venezolano certifique con su voto el carácter de las relaciones internacionales de la República: Se sustentan en el pleno ejercicio de la soberanía del Estado venezolano y se rigen por los principios de: independencia política, igualdad de los Estados, libre determinación y no intervención en los asuntos internos, solución pacifica de los conflictos internacionales, defensa y respeto a los derechos humanos y solidaridad entre los pueblos en la lucha por su emancipación y el bienestar de la humanidad.

La República desarrollará la más firme y decidida defensa de estos principios en los organismos e instituciones internacionales, propiciando su permanente democratización para la construcción de un orden justo y equilibrado. La política exterior de la República deberá orientarse de forma activa hacia la configuración de un mundo pluripolar, libre de la hegemonía de cualquier centro de poder imperialista, colonialista o neocolonialista (reforma del artículo 152).

Las disposiciones sustentan que a partir de la entrada en vigencia de esta Reforma Constitucional, se legislará sobre todas las materias que se derivaran de la misma, dándole prioridad a: la Ley Orgánica del Poder Popular, la Ley para la Promoción de la Economía Socialista, la Ley Orgánica para la Organización Político-Territorial de la República, la Ley de Reforma de la Ley del Banco Central de Venezuela, la Ley Especial del Fondo Nacional del Poder Popular, la Ley de Reforma de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, la Ley de Reforma de la Ley del Servicio Exterior, la Ley de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la Ley de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos, la sanción al delito de tortura -ya sea mediante ley especial o reforma del Código Penal-, la Ley de Reforma de la Ley Orgánica del Trabajo (estableciendo un nuevo régimen para el derecho a prestaciones sociales consagrado en el artículo 92 de esta Constitución, cuyo pago será proporcional al tiempo de servicio, calculado con base al último salario devengado, y con un lapso de prescripción de diez años, que se aplicará de manera inmediata con la entrada en vigencia de esta Reforma Constitucional; la Ley establecerá un sistema de aplicación progresiva que regule la nueva jornada laboral prevista en el artículo 90 de esta Constitución) , la Ley del Sistema de Justicia, la Ley de Reforma de la Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social, la Ley Especial para la Creación del Fondo de Estabilidad Social para Trabajadores y Trabajadoras por Cuenta Propia y la Ley Orgánica de Educación .

Un referéndum para callar al rey

A pesar de toda las maraña de calumnias y desinformaciones, una reciente encuesta realizada a nivel nacional y difundida por la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) demuestra que más del 70% de los venezolanos aprueba la gestión y el desempeño del presidente Chávez Frías, según se desprende del estudio realizado por el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (Ivad), efectuado entre el 15 y 28 de octubre pasados.

Con respecto a la reforma constitucional, la encuesta Ivad sostiene que 62,3% de los venezolanos consultados da como un hecho que el proyecto presidencial será aprobado en el referendo. El 46,6% de los entrevistados considera necesaria la reforma a la Carta Magna, 17,4% de los electores no está de acuerdo con su aprobación y el 20,3% no sabía o no respondió. Destaca, igualmente, que el 42,8% de los encuestados opinó que la modificación del texto constitucional beneficiará al país.

Seguramente, la propuesta de reforma a la carta magna sólo sería parte de una transformación que seguirá profundizándose, como bien afirma el Chávez, quien anunció que para el año próximo aprontaría otra «revolución dentro de la revolución».

De manera que quienes vayan a votar por «Sí» o por «No» en el referéndum por la reforma constitucional el próximo 2 de diciembre, lo harán con plena conciencia del significado de su voto, la de convertir a Venezuela en un país más justo y ejemplo para América Latina muy a pesar de que a Juan Carlos de Borbón no le guste que se critique a los fascistas de su país. El pueblo dirá: «¡pero por qué no te callas!, señor Rey».

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