Argentina frente a la hora cero del canje de una deuda eterna

Por Causa Popular.- Finalmente, el gobierno comenzó el canje de deuda con los tenedores de bonos privados. Se trata de los 81.800 millones de dólares que entraron en cesación de pagos durante la histórica jornada de fines de diciembre de 2001, cuando el entonces presidente interino Adolfo Rodríguez Saa, fue aplaudido y ovacionado en el Congreso luego de anunciar que se suspendían los pagos a los acreedores privados. Con un escenario internacional que acompaña con buenos pronósticos el lanzamiento del canje, Roberto Lavagna y Néstor Kirchner esperan al menos un 50 por ciento de adhesión entre los italianos, alemanes, suizos, norteamericanos, japoneses y argentinos que poseen títulos emitidos por el Estado argentino. Si el canje tiene éxito, Argentina saldrá del default más importante de la historia económica mundial, sin embargo, continuará lejos de saldar la deuda más importante de toda su historia, la que mantiene con su pueblo, cada día más pobre y más lejos de alcanzar una vida digna.

La oferta argentina que comenzó el viernes por la mañana en Miami, difiere bastante de la realizada en Dubai en septiembre de 2003. Allí se había ofrecido reconocer 20.300 millones de dólares, mientras que la oferta actual reconoce entre 38.500 millones y 41.800 millones de dólares en nuevo endeudamiento, de un total de 81.800 millones en cesación de pagos.

Según los especialistas, las posibilidades de éxito en el canje son altas. Hasta la misma consultora del otrora mano derecha de Domingo Cavallo, Daniel Marx, expresó que la adhesión puede superar las expectativas del gobierno y llegar hasta un 75%. Por lo pronto, en el primer día del lanzamiento de la oferta las AFJP ofrecieron, como ya estaba acordado con el gobierno nacional, todos sus títulos en los términos que propuso el Ministerio de Economía; de esta forma, Lavagna y Kirchner se aseguraron ya un 18,25 por ciento de adhesión.

Los bonos en mora desde fines de 2001 están distribuidos entre acreedores privados, institucionales y particulares, de Argentina (38,4% del total de la deuda impaga), Italia (15,6%), Suiza (10,3%), Estados Unidos (9,1%), Alemania (5,1%) y Japón (3,1%), entre los principales.

Un largo e histórico default

Pasaron poco más de tres años de aquella decisión, adoptada en tiempo de convulsiones políticas y sociales, que le costaron el cargo al entonces presidente de la nación, Fernando de la Rúa, y no pocas tensiones, discusiones, enfrentamientos y presiones de todo tipo, tanto en lo interno como a nivel internacional.

En mayo del año 2003 asumió el actual gobierno del presidente Néstor Kirchner y de inmediato expuso que unas de sus prioridades era cumplir los compromisos de la deuda, pero sin comprometer el desarrollo sostenible del país y la calidad de vida de los argentinos. Por eso, en septiembre de ese año, su ministro de Economía, Roberto Lavagna, sacudió a los mercados al anunciar en Dubai, durante una reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se haría una «quita» (rebaja) del 75 por ciento de la deuda. El mundo financiero se escandalizó y, como era natural, se multiplicaron las protestas, los reclamos, las amenazas y también las negociaciones.

Aunque siguió siendo un protagonista de primera línea en este problema e intentó seguir imponiendo sus normas, el FMI quedó en condición de acreedor privilegiado porque Argentina había resuelto seguir pagándole en fecha. El tema se circunscribía a tenedores de bonos. Según el propio Lavagna, el país pagó US$ 9000 millones netos al Fondo desde 2002.

Pasaron dos años de aquel impacto de Dubai, y hoy Argentina anunció una oferta mejorada, en un clima de optimismo y confianza, que le permitiría salir de la cesación de pagos.

Cientos de miles de tenedores de bonos, repartidos en Italia, Alemania, Suiza, Estados Unidos y Japón, principalmente, ya estaban avisados por dónde venía la propuesta y algunos ya habían anticipado su rechazo. Por lo tanto los anuncios del miércoles 12 no sorprendieron demasiado, sino más bien confirmaron el clima de confianza en la reacción del mercado y la posibilidad de que la aceptación de los acreedores sea mayoritaria.

De los 81.800 millones de dólares a que asciende esa deuda con tenedores de bonos, y que estaban distribuidos en 152 tipos de papeles, Argentina ofrece ahora tres nuevos papeles nuevos, llamados Bono Par, Bono Descuento y Bono Cuasi Par. Algunos expertos han recomendado el Bono Par a través de medios locales porque no tendrá ninguna rebaja, aunque el capital se empieza a pagar en diciembre del año 2028 y tiene fecha de vencimiento en diciembre de 2045.

El Bono Descuento tendrá una quita del 66,30 por ciento, el capital se empezará a pagar en el año 2023 y vencerá en el 2033. En cuanto al Bono Cuasi Par se propone una quita del 30,10 por ciento, comienza a pagar intereses semestralmente, a partir de diciembre del año 2013 y vence en diciembre del 2045.

Ya hubo conversaciones con los grandes grupos económicos y financieros, pero el tema no parece sencillo con los medianos y pequeños acreedores, que en Italia, por ejemplo, llegarían a 400 mil. A esos acreedores Lavagna les aseguró que la oferta «no tiene letra chica», por lo tanto los exhortó a leer detalladamente todos los aspectos y tener confianza en que se cumplirá lo prometido. Las asociaciones representantes de estos bonistas ya expresaron su rechazo y apostarán a que el gobierno se vea obligado a presentar un nuevo canje

Según lo aclaró Lavagna la Argentina lanzó hoy «la mejor oferta posible» para su capacidad de pago, y ahora habrá que esperar las próximas seis semanas, hasta el 25 de febrero, cuando se cierre formalmente el canje. El 18 de marzo próximo se anunciarán los resultados de este canje
y los nuevos bonos empezarán a entregarse el 1 de abril de este año, siempre que haya una aceptación mayoritaria, como lo espera el gobierno argentino.

Si la oferta logra una aceptación igual o mayor al 70 por ciento, el total de emisión de nueva Deuda será de 41.800 millones de dólares, mientras que si el nivel de adhesión es menor, la emisión será de 38.500 millones de dólares.

El éxito del canje no parece estar muy lejano, lo que cada día parece más incierto es cuando el gobierno le dedicará tanta energía para salir también con éxito de su deuda interna, esa que hunde al 50% de la población argentina en la pobreza.

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