Antecedentes de una central obrera diferente

Nacida en los albores del menemismo como una salida de un sindicalismo copado por la burocracia y la entrega de las conquistas sociales de los trabajadores, la CTA estableció reglas diferentes para una central obrera. Como lo dice su manifiesto: “La CTA es una nueva central de trabajadores, ocupados y desocupados, fundada sobre tres conceptos esenciales: la afiliación directa, una democracia plena y la autonomía política. El 14 de noviembre de 1992, frente a la entrega y la traición del sindicalismo empresario argentino, los integrantes de diversos sindicatos y nuevas organizaciones territoriales y gremiales formaron esta central con la idea de instrumentar un nuevo modelo sindical basado en éstos tres preceptos, fundamentales para la construcción cotidiana de la fuerza de los trabajadores”.

“Desde hace una década la CTA trabaja para cambiar la sociedad y hacer realidad esa Argentina con trabajo, salud, educación y justicia para todos.

– afiliación directa: por primera vez en nuestro país, la afiliación de cada trabajador es directa. Todos los trabajadores, ocupados o no, pueden afiliarse a la Central.

– elecciones directas: cada afiliado tiene voz y elige en forma directa a su conducción en los diferentes niveles (local, provincial y nacional). Se legitima la representatividad, se fortalece la democracia y se reivindica al trabajador en la nueva fábrica que es el barrio.
– autonomía: el único interés al que obedece la CTA es al de la clase trabajadora. La central es autónoma de los grupos económicos, los Gobiernos y los partidos políticos”.
Esta concepción pluralista y democrática hace que en esta central obrera queda más al descubierto sus divisiones internas y esto conspira cuando tiene que tomar una posición única frente a un conflicto que se puede presentar.

Esto esta lejos del sindicalismo tradicional que golpea primero para luego llegar en mejor posición a una negociación. Un método que es posible al ser un modelo donde el disenso no tiene cabida y el verticalismo hacia sus jefes es una cuestión sagrada.

El reconocimiento de la personería jurídica es un reclamo que la CTA mantiene desde su fundación y es el origen de sus encontronazos con la CGT. En el seno de la organización conducida por el camionero Hugo Moyano explican que para cumplir los requisitos para la personería habría que reformar la ley 23.551 de Asociaciones Sindicales (sancionada en 1988), una cuestión que según CTA no sería necesario. Por eso la central alternativa busca presionar al Gobierno para que tome una decisión política al respecto.

Su actitud frente al Gobierno oscila entre el apoyo crítico y la oposición. Con un millón doscientos mil afiliados, la Central de Trabajadores Argentinos, se considera como la alternativa de nuevo modelo sindical frente a los gremios tradicionales nucleados mayoritariamente en la CGT. A raíz del aval logrado en la asamblea anual de la Organización Internacional del Trabajo, la CTA profundizó su ofensiva por obtener la personería gremial.

Liderada por el docente de CTERA, Hugo Yasky, luego de los varios años de la gestión fundacional de Víctor De Gennaro, de ATE -representantes de los dos gremios más fuertes de la CTA-, en la central alternativa se quejan porque son presentados ante la sociedad como una central cercana a los derechos humanos, a la iglesia progresista, o de opciones electorales de izquierda o centroizquierda y no como una alternativa de organización sindical democrática.
Con la evidencia de muchos países del mundo donde coexisten distintas centrales sindicales, este es el principal argumento en el pedido de la CTA por la personería, aunque desde los gremios tradicionales la respuesta es que en la Argentina hay una CGT única y debe mantenerse.

La CTA no está habilitada para realizar descuentos por recibos de haberes a sus afiliados directos. Sólo reciben un aporte voluntario simbólico de un peso por mes, o un peso por año, en el caso de los desocupados. La ley de asociaciones sindicales choca con el modo de organización de la CTA, y con la posibilidad de que hayan dos o más centrales obreras.

De la masa total de trabajadores actuales, apenas un 30% puede elegir un representante gremial. Remiseros, cartoneros, pequeños cuentapropistas y motoqueros están fuera de los modos organización gremiales tradicionales, pero ¿no son trabajadores? En el país existen unas 2.000 organizaciones gremiales simplemente inscriptas sin personería. Y no todas tributan a la CTA.

En Argentina si un repositor externo de un supermercado que se empieza a organizar gremialmente, inmediatamente lo echan. Ellos no tienen fuero sindical, entonces no se afilian porque sino estos trabajadores terminan en la calle.
Ante las nuevas formas de trabajo surgidas en el tiempo y principalmente luego de la crisis del 2001, es urgente una modificación de la ley de asociaciones sindicales para amparar a los trabajadores que hoy no tienen derechos laborales y donde los desocupados tampoco son tenidos en cuenta.

Más allá de las coyunturas políticas, si se busca ser un país libre y democrático todas las expresiones, tanto políticas o sindicales, deben tener su espacio y reconocimiento legal de parte del estado.

COMPARTÍ ESTE ARTÍCULO

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Recibí nuestras novedades

Puede darse de baja en cualquier momento. Al registrarse, acepta nuestros Términos de servicio y Política de privacidad.

Últimos artículos

A 98 años de la masacre de Napalpí, conversamos con Federico Carniel, fiscal a cargo de impulsar la investigación sobre los funestos hechos que acontecieron en aquella localidad.
La práctica de la lectura nos abre nuevos caminos y viejas preguntas qué vuelven a ser reformuladas para siempre encontrar nuevas conclusiones.
En tiempos de crecimiento chino y de incertidumbre por el futuro, aquí va un intento por psicoanalizar al país más poderoso del siglo XX, el cual hoy se aferra a la preservación de un pasado tan idealizado como irrecuperable.