Aniversarios

A un año de la victoria pírrica del Grupo A en los comicios del 28 de junio y a 36 años de la muerte del general Perón, ambos aniversarios tienen una falsa convicción en común: en los dos casos los gorilas pensaron que ese hecho maldito del país burgués llamado peronismo estaba terminado, acabado. Sin embargo, hoy está más vigente que nunca.

En primer lugar, porque la política volvió a recuperar su lugar como rectora y organizadora de la sociedad. Cuando repasamos la agenda del actual gobierno nacional vemos enormes similitudes con los postulados generales de Perón. La unidad latinoamericana fue una idea fuerza que recorrió los tres gobiernos del general plasmada en discursos y en prácticas: la Patria Grande, la ayuda a todos los gobiernos hermanos como el de Getulio Vargas en Brasil o Ibáñez en Chile esbozaron el ABC, el antecedente imprescindible para entender el MERCOSUR. Lo mismo la creación del ATLAS para el movimiento obrero latinoamericano.

Hoy, como en aquellas épocas, el trabajador vuelve a ser el centro y eje vertebrador, y el trabajo la actividad que dignifica a la persona y lo convierte en sujeto de su propia historia. El Estado volviendo a ocupar el lugar que nunca debió abandonar, en busca de una justicia social que está un poco más cerca a través de la asignación universal por hijo o de la casi universalización de los beneficios jubilatorios con los que nuestros abuelos vuelven a tener una dignidad que se había extraviado allá por los ‘80.

El gobierno nacional tomando progresivamente el control de la economía para que no se consolide como el lugar desde donde se extorsiona al pueblo, es otro rasgo común entre los postulados del líder y estos tiempos.

Sin lugar a dudas, los aciertos de este gobierno son y representan el auténtico peronismo. Con debilidades y falencias, pero que solo pueden corregirse empujando juntos para el mismo lado. Lo que se hizo hasta acá casi sin organización política, debemos consolidarlo justamente construyendo esa organización, elemento vital para profundizar el rumbo.

Un grafitti de alguna pared del suburbio de la ciudad dice «No me lloren, crezcan», debajo de la figura del rostro del general Perón. Bien vale la pena preguntarse si los herederos hemos crecido lo suficiente para poner en práctica aquellos objetivos estratégicos singularmente vigentes de Soberanía Política, Independencia Económica, Justicia Social y Unidad Latinoamericana.

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