A pesar de los deseos en contra de Mauricio Macri, la Ciudad de Buenos Aires tendrá comunas

Desde que ganaron las elecciones porteñas, los hombres de la derecha que han hecho posible que el empresario Mauricio Macri esté a pasos de apoderarse de la capital argentina, multiplicaron sus esfuerzos para echar atrás reformas fundamentales, como la creación de comunas para descentralizar el poder central y garantizar la participación ciudadana. Pero fallaron y el 16 de agosto, la Legislatura porteña, por 30 votos contra 15 abstenciones del PRO, sancionó la ley que fija el próximo 10 de agosto de 2008, para realizar la primera elección de autoridades de las 15 comunas en que se descentralizará la administración política de la ciudad de Buenos Aires.

Tras un extenso debate, el cuerpo, que para la aprobación del texto en general había reunido 33 sobre 36 votos, finalmente a la hora de la votación «en particular» mermó ese respaldo a causa de la abstención de los bloques del macrismo: Compromiso para el Cambio, Recrear y Juntos por Buenos Aires.

La sesión se desarrolló con la presencia de vecinos de diversas entidades barriales que venían promoviendo desde hace más de cuatro años la consagración legal de las Comunas, ya que la Ley correspondiente había sido aprobada el 1 de septiembre de 2005.

El ministro de Descentralización porteño, el socialista Roy Cortina, concurrió a la Legislatura al finalizar la votación, y calificó de «histórico» el resultado de la votación de hoy. «Por primera vez en la historia, los vecinos tendrán la posibilidad de intervenir directamente en la gestión y la resolución de sus problemas», destacó Cortina.

El diputado kichnerista Fernando Melillo pidió al macrismo que «sea coherente con lo que ha prometido durante la campaña electoral». Irónicamente, subrayó: «Va estar bueno Buenos Aires con Comunas y va a estar bueno Buenos Aires si los macristas cumplen con lo que prometieron».

La interna del macrismo: anticipos de lo que vendrá

Hasta ahora, con los arrogantes comportamientos del macrismo, que simula prepararse para poner al Estado porteño al servicio de sus vecinos, todo parecía indicar que la larga pelea por descentralizar la Ciudad habían llegado a su fin.

Pero en medio de la repartija de poderes y las internas que están enfrentando los alfiles del empresario, los bloques opositores lograron la aprobación de esta ley y con ella evitaron que las remotas posibilidades de participación popular en lo que fue uno de los distritos más progresistas de la Argentina, queden en la nada. Es que el macrismo está empeñado en readministrar la Ciudad y decir que los años en que el Estado porteño fue gobernado por la centroizquierda, no fueron más que una larga pesadilla. Eso se puede verificar en el discurso del empresario que ha repetido hasta el cansancio que “ellos ya tuvieron su oportunidad, estuvieron por 10 años y no lograron nada”.

Claro que puede ser muy fácil decirlo, pero cada vez falta menos para confirmar si es cierto, o si un gobierno manejado por el imputado por corrupción Horacio Rodríguez Larreta, no será aun peor. El calvo que funge como mano derecha de Macri, será el Jefe de Gabinete de la Ciudad, está armando sus equipos, se prepara para echar a buena parte de los empleados porteños y mantiene una guerra abierta con Gabriela Michetti, la acompañante de la fórmula que catapultó al empresario a quedarse con la Ciudad.

Mientras estos referentes se pelean entre ellos, los hombres fuertes del Grupo Macri se aprestan para desembarcar en el tercer presupuesto nacional. Se trata de Carlos Tramutola y Néstor Grindetti, dos alfiles de la corporación que se especializó en hacer negocios con el Estado y que posiblemente sean los que deban poner en marcha los planes inconfesables del macrismo. Por encima de ellos estará Rodríguez Larreta, el soberbio e hiperactivo funcionario cuyo entusiasmo por la gestión es directamente proporcional a sus deseos de limpiar al Gobierno Porteño de empleados que no le resulten funcionales.

En el medio de semejante plan, que las comunas tengan existencia durante el gobierno de Macri, es una excelente oportunidad para articular experiencias alternativas de poder para garantizar una participación que a la derecha poco le interesa. Menos aún que ahora tiene una luna de miel con la prensa, con su electorado y con el siniestra conducción sindical de Amadeo Genta, que nada tiene que ver con lo que piensan muchos cuadros de su sindicato, el Sindicato Único de Trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo jefe considera al empresario inescrupuloso como un verdadero aliado. Menos mal que muchos se dan cuenta, ya que es demasiado sospechoso que un dirigente sindical hable tan bien de su futuro patrón.

Los nuevos partidos vecinales de la Ciudad

En medio de esta génesis, que preanuncia cómo serán los primeros meses de gobierno de Macri, los legisladores porteños buscarán avanzar en la sanción de una Ley de Partidos Políticos de la ciudad de Buenos Aires que facilitará la presentación de fuerzas vecinales por comuna en la ciudad de Buenos Aires.

Con la fecha de elección comunal definida para el 10 de agosto de 2008, la legisladora socialista porteña Verónica Gómez presentó un proyecto de Ley Orgánica de Partidos Políticos para dotar de una normativa propia en la materia a la ciudad y fomentar la formación de fuerzas locales.

«El proyecto da la posibilidad de reconocer la existencia y creación de partidos comunales, que se pueden organizar con un criterio territorial, de trabajo y de gobierno para cada comuna», explicó Gómez. Uno de los puntos centrales de la iniciativa para favorecer la asociación política es la reducción de los requisitos de cantidad de adhesiones para fijarlo en 1,5 por mil del padrón de la comuna en la cual se presentará la fuerza.

«Esta iniciativa significa que puede formarse un partido con una propuesta específica para la comuna 6 para presentarse sólo en la elección para integrar esa junta», explicó la diputada socialista.

La necesidad de avanzar en una ley de partidos políticos de la ciudad -el distrito se rige actualmente por la normativa nacional- fue planteada también por los legisladores porteños del kirchnerismo Sebastián Gramajo y de Buenos para Todos Martín Hourest.

Gramajo dijo que, con la sanción de la fecha de elecciones, la legislatura «debe seguir trabajando en la autonomía con la ley de Partidos Políticos, que contemple los partidos vecinales». En la legislatura, además de la iniciativa presentada por Gómez, ya existen otros proyectos, que deben ser analizados en comisión, por lo que es poco probable que pueda aplicarse en las elecciones comunales de 2008.

Del otro lado del escenario, el diputado macrista Rodrigo Herrera Bravo, uno de los autores de la Ley de Comunas, dijo: «Fijar una fecha electoral, incumpliendo la ley y sin saber siquiera si se ajustan los tiempos para contar con los padrones para llevar adelante la elección es como mínimo desprolijo».

Lógico, si la ley que había pensado, la había craneado solamente para no aplicarla, o para ponerla aprueba cuando Mauricio ejerciera el dedazo sobre la caterva de dependientes que tiene para administrar cada Comuna, en caso de que el plan A no le funcionara.

El plan A era derogar toda posibilidad de participación comunal y ahora se las verá con 15 delegados que, con mandatos establecidos por vecinos, le reclamarán al intendente neoconservador varios temas que los chicos del Grupo Macri, no tienen ganas de escuchar.

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