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Poder y resistencia en el fútbol

Cuando la pelota rueda, la geopolítica también entra a la cancha. Por Eduardo Lancellotti

Palestina jugó las eliminatorias europeas 2026; Israel también, pero Rusia no, sigue sancionada. La influyente FIFA, con más países asociados que la ONU, distinguió a Donald Trump con el Premio de la Paz. Diferencia entre los dos organismos.

El Mapa Geopolítico de Sanciones registra los datos sobre las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU) y ofrece un ranking de países sancionados. Hasta enero de 2026, sobre treinta y un países se impusieron 37.738 sanciones. Rusia encabeza la lista con 28.573 del total. Y Estados Unidos lidera la lista como el país más sancionador del mundo, con 35 %, seguido por la Unión Europea, Canadá, Suiza, Francia y el Reino Unido. Este indicador refleja la influencia y el alcance de EE. UU. como actor predominante en la imposición de medidas restrictivas a escala global.

La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), presidida por el suizo Gianni Infantino, reúne las asociaciones de 211 países de seis confederaciones: Asia; África; América del Norte, América Central y Países del Caribe; América del Sur; Oceanía y Europa. Tiene diecisiete estados miembros más que la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Se debe a que la FIFA reconoce a más países que la ONU. Así, Palestina es un “Estado observador permanente”, que solo puede participar en todos los procedimientos de la organización, pero no votar sobre proyectos de resolución y decisiones en sus principales órganos y organismos. En cambio, para la FIFA es un país pleno y con derecho a participar en competencias.

Pero hay otras diferencias entre la FIFA, organizadora de los mundiales, y la ONU. Desde la perspectiva de Kofi Annan, ex secretario general de Naciones Unidas, la Copa del Mundo es la “máxima manifestación del único juego auténticamente mundial, practicado en todos los países, por todas las razas y religiones y uno de los pocos fenómenos tan universales como las Naciones Unidas”. Y sostiene que “en el fútbol todos sus integrantes juegan dentro de un mismo campo bajo unas reglas de juego, mientras que en la ONU cada Estado es solo un voto”.

Y enumera otras cualidades: “Representar a una nación en la Copa del Mundo genera un orgullo nacional; cada persona sabe dónde está su selección y el camino que ha logrado para estar en ese torneo, que se disputa en un terreno de juego en igualdad de condiciones y que el juego cuenta con la presencia de otros organismos que se encargan de la gestión y dirección del campeonato”.

Pero Annan también aclara que “es un negocio no tan limpio como aparenta ser. Hay poderosos y débiles en un escenario en el que algunos participantes se imponen sobre otros. La FIFA organiza los mundiales desde la desigualdad, porque no solamente se designan cabezas de serie, sino también pueden aparecer hechos corruptos que siempre deciden en favor de los influyentes”.

Paralelas que se tocan

“Estamos aquí para organizar el mayor espectáculo del planeta. Y lo haremos juntos, señor presidente”, dijo Infantino durante el sorteo del Mundial 2026 en Washington, el 5 de diciembre de 2025, cuando le otorgó el primer Premio de la Paz FIFA a Donald Trump, “por unir a la gente en un espíritu de paz”.

Infantino es la misma persona que en el discurso inaugural de la Copa del Mundo 2022 en Catar se declaró árabe, africano, homosexual, con discapacidad y trabajador migrante en respuesta a las numerosas críticas dirigidas al país anfitrión por su falta de tolerancia y las condiciones laborales de los obreros en las obras de los estadios. Y Trump es el mismo individuo que desprecia a los migrantes, a los africanos y se burla de las personas con discapacidad, y que está involucrado en la red de tratas de personas, abusos de niñas y movimientos financieros en el caso Jeffrey Epstein. “Todo pasa”, como decía el influyente dirigente Julio Grondona, difunto presidente de la Asociación del Fútbol Argentino.

Sin embargo, esta misma FIFA (también la UEFA, la Euroliga y el Comité Olímpico Internacional, otros poderosos “influyentes”, como dice Annan), el 28 de febrero de 2022, apenas cuatro días después de iniciada la incursión de Rusia en Ucrania, suspendieron a sus clubes y selecciones de todas sus competencias. La selección de fútbol fue apartada de las eliminatorias rumbo al Mundial de Catar y ahora del mundial de Estados Unidos–México–Canadá. El argumento fue defender los “valores del deporte” y la “solidaridad con Ucrania”.

En cambio, Israel compitió con total normalidad en las eliminatorias europeas, incluso para el mundial 2026, pese a llevar adelante una campaña militar sistemática contra la población palestina con bombardeos a hospitales, bloqueo de la ayuda humanitaria y ataque a campos de refugiados. No bastaron las más de 65.000 muertes para que se considerara siquiera suspender al Estado sionista de sus competiciones.

Esta disparidad no es casual ni producto de omisiones. La OTAN ejerce una influencia decisiva en el orden global, que se filtra en todas las estructuras internacionales, incluido el deporte. Rusia, enemiga declarada del bloque atlántico, fue castigada con sanciones totales, incluso deportivas. En cambio, Israel, aliado estratégico de Estados Unidos y Europa, recibió el respaldo diplomático y fue receptor de financiamiento militar. No fue castigada en lo deportivo por la FIFA.

Entonces, Israel disputó las eliminatorias de 2026, pero no clasificó, tras finalizar en el tercer lugar en su grupo de la UEFA, detrás de Noruega, que en su partido contra Israel, en octubre de 2025, la Federación de Fútbol noruega decidió donar la recaudación total de entradas a Médicos Sin Fronteras, que se encuentra en territorios de la Franja de Gaza.

Fútbol de la resistencia

La Federación Palestina de Fútbol (FPF) se fundó en 1952, pero recién en 1998 fue reconocida por la FIFA gracias al empuje del argentino Ricardo Carugati, quien armó y entrenó a la primera selección palestina de fútbol. Un año después, logró la medalla de bronce en los Juegos Panarábicos.

Carugati había pasado por el fútbol argentino como arquero en la reserva de Argentinos Juniors, All Boys y Guaraní de Río Negro. Llegó a Palestina en 1997 como miembro de los Cascos Blancos de la Organización de las Naciones Unidas para fomentar la práctica deportiva en la Franja de Gaza. Carugati falleció el 7 de febrero de 2001 en Zúrich durante un seminario en la FIFA.

A pesar de su eliminación, la campaña de la selección de Palestina fue descrita como un hito de “fútbol como resistencia”. La FPF pidió a la FIFA sancionar a Israel. Lo hizo formalmente en la 74.ª Asamblea General anual que se desarrolló en Tailandia en mayo de 2024.

Según los planteos de Palestina, los ataques sistemáticos han causado la muerte de más de 582 atletas, incluidos 270 futbolistas. Además, más de 286 instalaciones deportivas en la Franja de Gaza y Cisjordania han sido destruidas. FIFA no respondió.

El pasado 15 de mayo se celebró en Paraguay el 75.º Congreso anual; se repitió la demanda de sanción y FIFA no respondió. Tampoco sirvió el pedido de respuesta de la Confederación Asiática de Fútbol un mes antes. Esta vez FIFA dijo que esperará el informe que solicitó, sin plazos.

El 9 de septiembre, a poco más de diez kilómetros del Estadio Lusail (el mismo en el que Lionel Messi levantó la Copa del Mundo 2022), diez proyectiles lanzados por aviones de combate israelíes impactaron en la zona residencial de West Bay Lagoon, al norte de Doha, Catar. El objetivo del ataque era matar a líderes del movimiento islamista palestino Hamas.

Un día antes, el lunes 8 de septiembre de 2025, Italia derrotaba 5 a 4 a Israel por las eliminatorias europeas para el Mundial 2026, mientras que la selección de Palestina jugaba un amistoso con Malasia. Los jugadores palestinos exhibieron un cartel con la imagen de Suleiman Al Obeid, el delantero que fue asesinado a principios de agosto por las fuerzas israelíes cuando esperaba ayuda humanitaria. “Adiós a Suleiman al-Obeid, el ‘Pelé palestino’”, dijo la UEFA en su cuenta de la red social X a poco de conocerse su muerte. El delantero del Liverpool, Mohamed Salah, respondió: “Pueden decirnos, ¿dónde, cómo y por qué murió?”. En pocas horas, el posteo del futbolista egipcio había superado los noventa millones de visualizaciones, convirtiéndose en uno de los tuits más divulgados del año.

Palestina, ya sin mundial, seguirá disputando amistosos y entrenando fuera de su país. Ante esta situación, su director técnico, Ehab Abu Jazar, explicó que “dirigir y entrenar a la selección de Palestina es una forma de resistencia. Se trata de contarle al mundo nuestro calvario y transformar el dolor en fuerza. Llevas el peso de la esperanza y la resiliencia”.

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