El autor

Néstor Perlongher nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, la noche de Navidad de 1949. En 1982, terminada su licenciatura en sociología, se fue a vivir a San Pablo, donde ingresó en la Maestría de Antropología Social, en la Universidad de Campinas, de la que en 1985 fue nombrado profesor.

Su obra poética publicada comprende seis libros: Austria-Hungría (Buenos Aires, Tierra Baldía, 1980), Alambres (Buenos Aires, Último Reino, 1987; Premio «Boris Vian» de Literatura Argentina), Hule (Buenos Aires, Último Reino, 1989), Parque Lezama (Buenos Aires, Sudamericana, 1990), Aguas aéreas (Buenos Aires, Último Reino, 1990) y El cuento de las iluminaciones (Caracas, Pequeña Venecia, 1992).

Colaboró asiduamente en las revistas El Porteño, Alfonsina, Último Reino y Diario de Poesía. Preparó la antología Caribe transplantino. Poesía neobarroca cubana y rioplatense (San Pablo, Iluminuras, 1991), y publicó numerosos textos en prosa, entre los que se destacan El fantasma del SIDA (Buenos Aires, Puntosur, 1988) y La prostitución masculina (Buenos Aires, La Urraca, 1993).

«Néstor Perlongher fue un escritor insaciable. Creó un estilo propio que apodó neobarroso, en el que reunía contradictoriamente los bucles barrocos y el barro del Plata: es decir, él mismo … la figura de Néstor Perlongher se fue agigantando de un modo tal que a esta altura aparece como una de las voces más necesarias de la última poesía argentina» (Adriana Schettini, La Nación).

Militante del Frente de Liberación Homosexual, Néstor Perlongher murió de SIDA en San Pablo, el 26 de noviembre de 1992.

Fuente: www.elortiba.org

COMPARTÍ ESTE ARTÍCULO

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Recibí nuestras novedades

Puede darse de baja en cualquier momento. Al registrarse, acepta nuestros Términos de servicio y Política de privacidad.

Últimos artículos

“Es curioso ver cómo funciona el deseo: mientras Sócrates lo ignora —porque su atención está en otras cosas—, Alcibíades lo desea cada vez más.” La nueva columna de Martina Evangelista
Pensar el cansancio. Sus turbios propósitos y su potencia debilitante. Pensar el desgaste y a los desgastados. Pensá conmigo, para hacer algo juntos. Por María José Bovi
El régimen de Milei funciona como un experimento hipnótico: sustituye la realidad por simulacros, la fe por la evidencia y los intereses públicos por negocios y negociados. Por Eric Calcagno