25 millones de argentinos

A otra cosa mariposa. El Senado aprobó en una votación holgada el adelantamiento de las elecciones y todos votaremos el 28 de junio. Arrancan 90 días bravos que serán para hamacarse de lo lindo. Para muestras, basten estas dos semanas previas, un copy/paste de información, discusiones, lecturas y todo ese bardo proteico que permite la red.

Furioso rewind .

Reunión tormentosa de la Mesa de Enlace con los negociadores oficiales el 17 de marzo (hace 10 días, nomás). La Presidenta presenta la Ley de Servicios Audiovisuales en La Plata el 18, en dúplex con la marcha de los horribles de Bergman, Marcó y Constanza Guglielmi, la ex secretaria de Blumberg. Me llega un mail de María Iribarren, periodista y colaboradora de ZOOM. Entre otras cosas, dice: “Las declaraciones de Susana Giménez clamando por la pena de muerte me hicieron pensar que sólo el vacío que hay entre un ciudadano y un juez de la Corte Suprema (por lo visto, los únicos políticos que miran «el mundo real» sin anteojos ahumados) hace que la voz de ese monstruo blumberiano suene con tanta potencia. Me parece que, por su naturaleza, la letra y el espíritu de la Ley de Radiodifusión ponen en debate también cuestiones vinculadas a la legitimidad, a la representatividad, a la libertad de expresión y de conciencia, a la pluralidad de opinión.”

Leo al poeta Daniel Freidemberg que reflexiona acá sobre el efecto Susana: “¿No se está, de hecho, convocando voluntades masivas para cerrar de una vez por todas –ponerle ‘punto final’– el tema de los derechos humanos, y, en el mismo movimiento, sustituirlo por el tema de ‘la inseguridad’ (lo que a su vez implica un avance en la ‘política de la despolitización de la política’)? ¿Y no se traduce la opción “derechos humanos o seguridad”, al menos en la lectura más inmediata de ‘la gente’, en la opción ‘con los K o contra los K’?” Monseñor Casaretto, vaya a saber uno por qué internilla sacerdotal, afirma disonante que “Tal como se encuentra la sociedad argentina actualmente, el problema de la inseguridad no tiene solución.”

Jueves 19. La oposición pretende imponer agenda parlamentaria siendo minoría: resultado, fracasa la descabellada sesión especial para eliminar las retenciones. De yapa, a la tarde, la Presidenta anuncia la coparticipación del 30% de los derechos de exportación a la soja. En medio de eso, en algún momento, Diputados da media sanción al adelantamiento electoral. Releo a Roberto Feletti en Página 12 en su comparación del crac del ’29 con la actual crisis global: “Lo que realmente se reclama es la preservación de la rentabilidad de los sectores más primarios de la economía afectados por la caída de la demanda externa, en el marco del dislocamiento de los mercados internacionales. Al igual que en los ’30, la oposición política y empresarial ligada al sostenimiento de las exportaciones exige también un reemplazo del actual gobierno cualquiera sea el modo.”

Viernes 20: la Mesa de Enlace anuncia un nuevo lockout. Todo esto sazonado siempre por la discusión sobre la pena de muerte y la inseguridad. Vuelvo a Freidemberg. “Aunque el componente fascista en la subjetividad de cada uno ya estaba hace dos años, y siempre, algo ahora parece legitimarlo y levantarle las barreras de la legítima autorrepresión. La hipótesis sería que se están activando núcleos latentes y se están tornando activos elementos ideológicos de la cultura cotidiana que hasta ahora estaban bastante contenidos, y ojalá no sea más que una hipótesis.” Me acuerdo entonces de los rezongos de un amigo. “El problema del kirchnerismo no es solo apostar a figuras taquilleras prestadas que simbolizan la política farandulera menemista, como Reutemann y Scioli. El quilombo grave que tenemos todos es que estos mascaritas son realmente medidores y aglutinan una intención de voto alarmante.”

Martes 24, 33 años del golpe del ’76. Acto masivo que los grandes medios no logran transmitir seguramente por interferencias satelitales de cuño populista. La Iglesia señala con preocupación que la paz social está en riesgo. El párroco de Quilmes, Eduardo de la Serna, dispara en Crítica lo que muchos piensan: «Salir a hablar un 24 de marzo es de poco tino» y agrega que “la paz social se quebró con Martínez de Hoz”. Las complicidades eclesiales con la dictadura no prescriben.

Miércoles 25. Dos senadores fueguinos entierran las esperanzas opositoras. A preparar el DNI: la sesión del jueves pinta para goleada oficialista. Ayercito, 26 de marzo, la cadena mediática privada tira la toalla: la votación en el Senado está cantada, el lockout agroexportador pierde apoyo y encima Buzzi pide cambio de cancha en Armstrong. La Selección de Diego viene bárbaro y el dengue rinde más esta noche para pegarle al Gobierno. Como siempre, los pobres quedan en el medio del fuego cruzado.

Stop. Play.

“Para evitar la anarquía y combatir la inmoralidad”. Eso decía Clarín en su tapa del 24 de marzo de 1976. Me la manda nuestro fotógrafo en jpg para ilustrar estas líneas desparejas. Me hace acordar del chiste jodido de un compañero de laburo.

—¿Te acordás cómo empezaba la Marcha del Mundial ’78?

—“25 millones de argentinos…”— siempre entona un gil no enterado del remate.

—Eso, ¿ves? Ahí está la solución. Tenemos que volver a ser 25 millones y se arreglan todos los problemas del país.

El que cuenta el chiste nunca está del lado de los 15 millones que sobran. Como Susana. Como Marcó. Como la Mesa de Enlace. Como Martínez de Hoz. Como todos los que piensan en un país viable solo para 25 millones de argentinos.

Lo que se juega el 28 de junio tiene mucho que ver con eso.

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