¿Quién quiere revivir a ISIS?

En el norte de Siria, miles de integrantes de ISIS se encuentran prisioneros o en campos de refugiados, convirtiendo la seguridad de la región en un polvorín. El Estado turco intenta por todos los medios de liberar a los terroristas para sumarlos a su cruzada contra los kurdos.

Carpas y más carpas blancas, una pegada a la otra sobre una tierra yerma, donde los veranos son implacables y los inviernos de una crudeza difícil de soportar. En esas carpas viven alrededor de sesenta mil personas en el norte de Siria, en el campamento de refugiados de Al Hol. En su mayoría, son familias que pertenecían al Califato del Estado Islámico (ISIS o Daesh), que llegó a controlar un extenso territorio de Irak y Siria hasta principios de 2019, cuando fue derrotado militarmente en el pueblo de Bahouz, en el noreste sirio, luego de duros combates con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por la Coalición Internacional.

Al Hol es una bomba de tiempo que parece que muy pocos quieren desactivar. En un informe de enero de este año, Médicos Sin Fronteras (MSF) reveló que en Al Hol el 64 por ciento de la población tiene menos de 16 años y que una de cada dos personas tiene menos de 12 años. La situación social, alimentaria y sanitaria en el campamento pende de un hilo. Desde la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES) repiten hasta el cansancio que es indispensable y urgente que todos los gobiernos se comprometan con la situación en Al Hol. Además, reclaman que se conforme un tribunal internacional para poder investigar y juzgar a los militantes de ISIS que cometieron crímenes, al mismo tiempo que solicitan que los miembros del Califato llegados de otros países sean repatriados con celeridad.

En Al Hol, bajo control de la AANES y sus fuerzas de autodefensa, ISIS todavía sobrevive. En muchas zonas aplica sus leyes de terror y continúa con la formación ideológica de hombres, mujeres y niños. Para los kurdos del norte de Siria, este último punto es el más peligroso porque, aseguran, las ideas de un Islam ultraconservador y represivo que impulsan desde el Califato siguen vigentes.

Bombas para liberar a ISIS

Cuando el 19 de noviembre pasado el Estado turco lanzó la operación militar Garra y Espada contra el Kurdistán sirio (Rojava, norte de Siria), entre sus objetivos más discretos estaba la liberación de integrantes de ISIS. Para la AANES y los pueblos que habitan la región, esto no es una novedad. Desde antes de la derrota de ISIS en 2019, las autoridades del autogobierno de Rojava denuncian que, en la actualidad, el Ejecutivo turco es el principal sostén de los remanentes del grupo terrorista que operan en Irak y Siria.

En octubre de 2020, el jefe de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra el Terrorismo, Vladimir Voronkov, advirtió que para esa fecha ISIS contaba con al menos diez mil combatientes en ambos países. Una cifra para nada despreciable si se tiene en cuenta la radicalidad del grupo y el poder de fuego que supo tener. Los pueblos del norte de Siria, a través de sus instituciones de autogobierno, repiten como un mantra que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan es el encargado de financiar y sostener a ISIS. Las pruebas sobre cientos de miembros de ISIS que, caído el Califato, fueron acogidos por grupos terroristas vinculados a Turquía inundan los medios de comunicación kurdos. Tanto en el Ejército Nacional Sirio (ENS), como en otras organizaciones armadas que se encuentran en territorio sirio, los militantes del Daesh encontraron un nuevo lugar para impulsar una cruzada donde se mezcla política, mucho dinero, ideología y religión.

El 23 de noviembre, los aviones y drones turcos bombardearon en las cercanías de Al Hol y de la cárcel de Jerkin, en Qamishlo, donde se encuentran decenas de prisioneros de ISIS. Desde las FDS denunciaron que en los ataques ocho de sus miembros fueron asesinados. En un comunicado, las fuerzas de autodefensa explicaron que “el ataque fue astutamente planeado por la ocupación turca, cuyo objetivo es permitir que los terroristas detenidos de ISIS y sus familias escapen del campamento y así dar paso al resurgimiento de la organización terrorista”. Durante los bombardeos, varias familias y miembros de ISIS pudieron escapar, de los cuales seis fueron capturados nuevamente por las FDS.

Ante los masivos ataques turcos contra el norte de Siria, el 26 de noviembre el Centro de Información de Rojava (RIC, por sus siglas en inglés ) reveló que “otro grupo de residentes del campamento de Al Hol intentó escapar”, aunque también fueron capturados por las fuerzas de autodefensa.

El mismo día, en declaraciones difundidas por el RIC, Jihan Hanan, administradora de Al Hol, informó que las 33 Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que trabajaban dentro del campamento suspendieron sus labores debido a la situación de seguridad crítica. A su vez, Sheikhmus Ahmed, copresidente de la Oficina de Asuntos de Refugiados y Desplazados Internos de la AANES, aseguró que Turquía intenta crear desorden dentro de Al Hol, “donde las condiciones de vida ya son terribles, para obligar a las FDS a desviar recursos al campamento en este período crítico”.

El globo de ensayo

El 20 de enero, ISIS lanzó una operación militar de gran magnitud contra la prisión de Sina’ a, ubicada, en la ciudad de Hesekê, donde se encuentran detenidos al menos 5.000 yihadistas. El ataque de ISIS tuvo dos objetivos: liberar a la mayor cantidad posible de terroristas y generar el desplazamiento forzado de pobladores locales. En apenas unos días, se calcula que 45.000 personas huyeron de Hesekê y sus alrededores ante el temor por el regreso de ISIS. El operativo de los seguidores del Califato fue acompañado por bombardeos del ejército turco en las ciudades de Ain Issa, Manbij y Al Bab (esta última ocupada por los mercenarios sostenidos por Ankara), como también en Kobane, donde las Unidades de Protección del Pueblo y de las Mujeres (YPG/YPJ, que integran las FDS) le dieron el primer golpe mortal al Estado Islámico en 2015. Durante los enfrentamientos en los alrededores de la prisión de Sina’a, 121 personas, entre integrantes de las FDS y trabajadores penitenciarios, murieron. Además, 374 yihadistas fueron ultimados.

En abril, medios de comunicación kurdos publicaron las declaraciones de Muhammed Abd Avad –conocido por el sobrenombre Rashid-, un alto cargo de ISIS que comandó el intento de asalto a la prisión de Sina’a. Rashid se unió al grupo terrorista en 2013 y participó en numerosos atentados, entre ellos la detonación de un auto-bomba el 27 de julio de 2016 en Qamishlo, en el que murieron 62 personas.

Luego del ataque, Rashid fue capturado por las FDS y sus declaraciones se hicieron públicas. El miembro de ISIS expresó que personas con estrechos vínculos con los servicios de seguridad turcos (MIT) financian a células de ISIS en el norte y el este de Siria. “Tanto el atentado como las actividades generales de ISIS en la región están financiados por funcionarios de seguridad (turcos) de alto rango”, afirmó Rashid.

Los interrogantes

Los ataques de Turquía contra Rojava, que se recrudecieron en los últimos días, tienen como gran excusa el atentado perpetrado el pasado 13 de noviembre en Estambul, donde seis personas murieron y 81 resultaron heridos. El gobierno de Erdogan no dudó ni un instante en culpar por el hecho al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y a las fuerzas de autodefensa kurdas de Rojava. Ambas organizaciones negaron su responsabilidad en el ataque y apuntaron que lo ocurrido forma parte de un plan más amplio del gobierno turco que tiene como fin justificar una invasión militar masiva contra el norte de Siria y exacerbar los sentimientos nacionalistas en Turquía de cara a las elecciones presidenciales de 2023.

La semana pasada, el portal Turkish Minute informó que el partido gobernante en Turquía (AKP) y su aliado, el MHP, rechazaron una moción parlamentaria para investigar el atentado. La iniciativa fue presentada por el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que reúne al movimiento kurdo y a expresiones de la izquierda turca. Desde el HDP plantearon que hay muchos interrogantes sin responder alrededor del ataque y alertaron que el gobierno utiliza el atentado para atacar a los kurdos y aumentar el sentimiento nacionalista en el país antes de las elecciones de 2023. El diputado del HDP Garo Paylan afirmó que el AKP y el MHP no quieren revelar los vínculos de la supuesta acusada por el hecho con ISIS y el ELS.

Unos días antes, el comandante de las FDS, Mazloun Abdi, brindó una entrevista con Al Monitor , donde reveló que tres hermanos de Ahlam al Bashir (la principal acusada por el atentado) murieron mientras integraban ISIS. Otro de los hermanos de la acusada, según el líder militar kurdo, forma parte del ELS en el cantón de Afrin, en Rojava, ocupado ilegalmente por Turquía desde 2018. Abdi indicó que según las investigaciones de las FDS, al Bashir estuvo casada con tres combatientes diferentes del Estado Islámico y su familia es de Alepo.

En diciembre de 2021, Hesen Koçer, co-presidente adjunto del Consejo Ejecutivo de la AANES, sintetizó de forma precisa por qué ISIS todavía cuenta con una muy buena salud: “Erdogan es el líder de ISIS, e ISIS no será derrotado mientras él reine. Erdogan sirve como su líder espiritual. Erdogan, ISIS y los Hermanos Musulmanes comparten ideologías y mentalidades similares. No están conectados políticamente, sino intelectualmente”.

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