¿Qué pasó con Santiago? Una pregunta sin respuesta

A cuatro años de la desaparición forzada de Santiago Maldonado seguimos sin saber que le sucedió. Mientras tanto, la causa se encuentra paralizada en la Corte Suprema de Justicia.
Sergio Maldonado pidiendo justicia por su hijo

Tenía 28 años, era oriundo de la provincia de Buenos Aires, y estaba desde hacía unos meses asentado en El Bolsón, provincia de Río Negro. Santiago Maldonado no era militante político; sin embargo, el 1 de agosto de 2017 acompañó a algunos miembros de la Pu lof en Resistencia al corte de la Ruta 40 Sur, a la altura del pasaje Leleque en el departamento de Cushamen. Pedían la libertad de uno de sus integrantes, Facundo Jonas Huala.

Ese día gendarmería entró violentamente al territorio, un predio en donde se encuentra la estancia del grupo empresarial Benetton y que la comunidad mapuche reclamaba como propio. Hubo golpes, corridas y balas.

Ocho eran las personas en el corte de ruta y más de ciento treinta los gendarmes que reprimieron violentamente.

Cuando el operativo terminó, los manifestantes notaron que faltaba Santiago, “el brujo”, como le decían. Algunos recordaron verlo colgado de un árbol en las cercanías del río Chubut, otros que alguien gritó la voz de “alto estás detenido” y también que la gendarmería se lo había llevado en una camioneta.

El 3 de agosto, dos días después de la represión Sergio Maldonado, su hermano mayor salió a pedir información a los medios de comunicación. Dijo que Santiago, “era amigo de los chicos” que estaban en la ocupación y había ido a pasar el día con ellos. Que a partir de los hechos de violencia no volvió a saber nada de él. Presentaron un Habeas Corpus, por que suponían que estaba detenido por la gendarmería. Pero nadie sabía nada de su paradero.

Una cronología de los 78 días

Lo primero que hizo el Estado nacional, encabezado por la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich, fue plantear una serie de hipótesis que buscaban instalar que Maldonado no estaba en el lugar, que estaba ausente por propia voluntad o que había fallecido antes de la represión.

A partir de eso empezaron a circular noticias sobre personas que decían haberlo visto en distintas partes del país. Algunas pistas se investigaron y otra se descartaron por ridículas, como la que afirmaba que había un pueblo en las que todos se parecían a Santiago Maldonado.

En segundo lugar, el gobierno ocultó el actuar de la Gendarmería en el operativo, defendiendo las acciones llevadas a cabo. La ministra incluso pidió no incluir la causa como “desaparición de personas”. La frase que expresó ante la Comisión de Seguridad y Narcotráfico del Senado “no voy a tirar un gendarme por la ventana” marcaba la línea con que el presidente Mauricio Macri iba a manejar la causa.

En tercer lugar, no se buscó a Maldonado de manera eficiente. Los problemas entre la comunidad del Pu Lof y el poder judicial interfirieron en la investigación.

***

El primer rastrillaje lo realizó prefectura el 5 de agosto, en la zona del Pu lof y en el Río Chubut. Se encontraron rastros de Santiago que se perdían en el rio. El primer hallazgo fue su gorra. Santiago había estado allí.

El día después, el juez federal de Esquel a cargo de la investigación, Guido Otranto, difundió un comunicado de prensa en el que afirmó que no estaba“corroborado”que Santiago Maldonado “haya sido detenido por la gendarmería nacional en el procedimiento que realizó el 1º de agosto”.

Para ese entonces organismos de derechos humanos nacionales e internacionales comenzaron a exigir una acción urgente del Estado argentino para buscarlo y localizarlo. Mientras que el gobierno nacional expresó preocupación, siguió negando que se tratase de una desaparición forzada.

A mediados de agosto se continuaron los rastrillajes y allanamientos, en los escuadrones de gendarmería de Esquel y de El Bolsón, donde se levantaron pruebas de sangre y cabellos. También estuvieron en el domicilio de Santiago, en el cual se llevaron cabellos para cotejar con lo recogido en el allanamiento anterior.

A medida que la investigación recaía sobre la responsabilidad de la gendarmería, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich,  se empeñaba en defender el accionar de la fuerza.

Veinticinco días después de la desaparición de Santiago, la Fiscal Federal Silvina Ávila, cambió la carátula a “desaparición forzada de persona” en el marco de la acción de los gendarmes.

A fin de agosto, fue el entonces jefe de Gabinete Marcos Peña quien afirmó ante la Cámara de Diputados que “no hay elementos firmes en la causa que puedan confirmar que se trate de una desaparición forzada”, y aseveró: “todas las hipótesis están abiertas”.

El 1° de septiembre de 2017 una multitud de personas coparon las plazas de todo el país exigiendo la aparición con vida de Santiago y exigiendo la renuncia de la ministra Bullrich.

El 5 de septiembre, el entonces presidente Mauricio Macri habló por primera vez de la desaparición de Santiago y ratificó que el gobierno nacional estaba “actuando como corresponde”.

Un mes y medio después de la desaparición, los familiares de Santiago solicitaron que se aparte al Juez Otranto y a la Fiscal Ávila, ya que la causa no avanzaba. A pesar que el pedido fue rechazado el 22 de septiembre, se nombró como nuevo juez a Gustavo Lleral, titular del Juzgado Federal N° 2 de Rawson.

Para ese entonces, se habían realizado megaoperativos que nunca arrojaban resultados positivos. No se encontraban pistas para avanzar en la verdad.

El 16 de octubre, Sergio Maldonado fue informado que un nuevo rastrillaje se realizaría al día siguiente.

El 17 de octubre, efectivos de Prefectura, encontraron un cuerpo en el río Chubut en el marco de un operativo ordenado por el juez Lleral. Estaba ubicado a trescientos metros río arriba del lugar del conflicto, sumergido en el agua y enganchado a ramas de árboles.

Sergio Maldonado, permaneció toda la tarde al lado del cuerpo hasta que el cadáver fue llevado a la morgue de Esquel y luego a Buenos Aires.

El 20 de septiembre Sergio confirmó que era el de Santiago. «Las circunstancias del hallazgo del cuerpo nos generan muchas dudas. Creemos que es el momento de avanzar con firmeza en la investigación y dejar trabajar sin presiones al juez Lleral», publicó en un comunicado la familia del joven.

¿De qué murió Santiago y dónde estuvo el cuerpo? La autopsia reveló que su fallecimiento se debió a asfixia por sumersión e hipotermia. Su cuerpo no presentaba lesiones.

La familia y las organizaciones de derechos humanos nunca descartaron la hipótesis que referían a que Maldonado fue asesinado por gendarmes en un uso excesivo de la fuerza, luego escondido y al final plantado para ser encontrado ese martes, a trescientos metros del lugar de la protesta, en un lugar que había sido rastrillado anteriormente.

Expertos forenses explicaron que el cuerpo pudo haberse hundido durante esos setenta y ocho días, por las bajas temperaturas y emerger en octubre.

En ámbitos ligados al gobierno de Macri se manejaba la hipótesis sobre que el cuerpo fue escondido por mapuches, sea para desprestigiar al gobierno en plena campaña o como parte de una lucha interna entre dos facciones de la comunidad.

La causa solo tuvo un imputado, el alférez Emannuel Echazú, quien tuvo a cargo el acta de procedimiento de la gendarmería el 1° de agosto de 2017.

El 29 de noviembre de 2018 el Juez Gustavo Lleral cerró el caso. En un fallo de doscientos setenta y dos páginas, el magistrado dio por concluidas las actuaciones sobre la causa caratulada como «Desaparición Forzada» y también en relación al hábeas corpus presentado originalmente para exigir la búsqueda del joven. Además, ordenó el sobreseimiento definitivo de Emmanuel Echazú.

En el documento, Lleral aseveró que no hay dudas acerca de cuáles fueron las verdaderas circunstancias en que falleció. En su fallo, subraya que Maldonado murió por ahogamiento y que estaba solo cuando se sumergió en las aguas del Río Chubut.

Además descartó que hayan participado otras personas en su fallecimiento, excluyendo la participación en la gendarmería.

En un fragmento del fallo dice:

«En ese lugar, murió ahogado, sin que nadie pudiera advertirlo, sin que nadie pudiera socorrerlo. Ni los gendarmes que los perseguían en medio del operativo, ni los miembros de la comunidad a la que Santiago fue a apoyar en sus reclamos” (…) La desesperación, la adrenalina y la excitación naturalmente provocadas por la huida; la profundidad del pozo, el espeso ramaje y raíces cruzadas en el fondo; el agua fría, helada, humedeció su ropa y su calzado hasta llegar a su cuerpo. Esa sumatoria de incidencias contribuyó a que se hundiera y a que le fuera imposible flotar, a que ni siquiera pudiera emerger para tomar alguna bocanada de oxígeno».

Sergio Maldonado apeló la decisión del juez ante la Cámara de Comodoro y luego ante la Cámara de Casación Penal y Corte Suprema. Junto a la abogada de la familia, Verónica Heredia, hicieron una nueva petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (dependiente de la OEA), al considerar que habiendo sido agotadas las instancias judiciales nacional en pos de obtener verdad y justicia, le cabe expedirse sobre el tema al sistema interamericano, cuyo cuerpo jurídico contempla este tipo de presentaciones ante las arbitrariedades y las impunidades de los Estados.

En 2020 el organismo ofreció coordinar una instancia de solución amistosa entre el Estado y la familia como peticionarios; un ámbito de diálogo para ver si era posible avanzar en algunos acuerdos. Según expresó la abogada Heredia en declaraciones radiales: 

“Nosotros proponemos algo tan simple como empezar ya mismo, estar en territorio levantando muestras, observando el lugar para preservarlo cuando haya una investigación y tampoco hemos obtenido esa respuesta”.

El juez federal Gustavo Lleral tuvo que activar nuevamente la causa y lo hizo al sumar otra investigación abierta sobre las irregularidades que cometió la Gendarmería durante el operativo represivo del 1° de agosto. Aun espera que se expida la Corte Suprema para poder avanzar.

***

A cuatro años de la aparición del cuerpo de Santiago la causa se encuentra paralizada en la Corte Suprema de Justicia. La Corte tiene en sus manos la causa y el poder de hacer que se realice una investigación independiente, pero a pesar de la recusación de la familia, la última acción fue ratificar al juez Lleral nuevamente en la investigación.

Sergio se mostró muy molesto en las redes sociales, en su cuenta de Twitter manifestó en varias oportunidades el desamparo en que se encuentran.

 “50 meses sin Santiago 19 meses que la causa por desaparición forzada y apartamiento del juez Lleral duerme en la corte suprema. 43 meses: causa de espionaje dormida.  31 meses: escuchas ilegales a mi celular duermen en la corte suprema”.

“Espero que @FernandezAnibal aparte a lxs gendarmes que participaron en la Desaparición Forzada de Santiago, adulteraron libros de vehículos y municiones, desactivaron gps, borraron videos de celulares/cpu, rompieron precintos, lavaron camionetas, etc”.

El ministro de Seguridad Aníbal Fernández, al inicio de su gestión declaró:  «No puede pasar nunca más lo de Santiago Maldonado ni lo de Rafael Nahuel».

La Paciencia

Cuando el amor se convierte en una cárcel, los carceleros están en todas partes, los sentimientos están confundidos, la esquizofrenia genera desquicio; en el oficio, en el ocio y en el negocio.

Los vicios se inyectan en el odio que nos dio Dios en este mundo perverso de lo micro a lo macro hasta el universo; el odio que tengo lo expulso de mi cerebro, cuando el amor solo te engaña, cuando te daña y te enreda en su telaraña.

El mañana no se sabe si va a salir el sol, va a estar nublado o con chaparrón, tornados, vientos huracanados; hasta se puede morir, calcinado por amor…

En este mal de amor, no sé qué camino optar; si odiar también me encarcela, como quien cela. Y si no preguntale a Marcela, que se olvidó en un cajón de roble de madera… ¡Quién era! En esta era cualquiera, mera coincidencia, la paciencia.

Poema Inédito de Santiago Maldonado leído por Sergio el 28/8/2017 

La paciencia ya se está acabando, la familia espera respuestas y la sociedad necesita saber. Memoria, Verdad y Justicia, no pueden ser un slogan, ya forman parte del ADN de los argentinos que hoy siguen gritando: ¿Qué pasó con Santiago Maldonado?

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