Pablo Moyano: «Es lamentable el papel que están cumpliendo los dirigentes de la CGT»

El líder de Camioneros critica la pasividad de sus colegas cegetistas, anticipa que habrá paro en "marzo o abril" y confía en el triunfo electoral del peronismo: "Estoy convencido de que Cambiemos no gana si se da la unidad". Por qué rechaza ocupar cargos electorales y el frente judicial.

Pablo Moyano no tiene dudas: si Cambiemos gana en octubre, “va a ser tremendo lo que van a hacer con los gremios”, empezando por la reforma laboral que Mauricio Macri nunca descartó. Por eso, el secretario adjunto de Camioneros celebró la unidad que el peronismo logró en varios distritos, que atribuyó a una nueva actitud del kirchnerismo – “entendieron que solos no les alcanza”– y que espera se replique en la provincia de Buenos Aires.

 

Sobre la CGT, consideró “lamentable el papel que están cumpliendo los dirigentes” y estimó que la pasividad de algunos responde a que “estarán comprometidos” o “asustados”. Además afirmó que “en marzo o abril, más allá de lo que digan Clarín o La Nación, se viene un gran paro nacional”.

 

Moyano diálogo con Zoom días antes de su disertación en el Vaticano, donde fue invitado en su calidad de vicepresidente de la Federación de Trabajadores del Transporte Internacional. Minutos antes de esta entrevista, la Policía Federal allanó la sede sindical de la calle San José 1781. “La justicia está totalmente descreída”, sostuvo el líder camionero, en alusión a los escándalos ventilados en Comodoro Py y las causas que existen contra él y su padre Hugo. Aseguró que “sería un orgullo ir en cana con un gobierno gorila”, y que si llegará a pasar, “después, que se la banquen”.

 

– ¿Qué opina del video que se viralizó días atrás, donde un trabajador le pidió al presidente Macri y a su gobierno que “hagan algo”?

– Ese compañero trabajador, un humilde laburante, expresó lo que sentimos millones de argentinos, esa bronca ante un modelo económico totalmente agotado, con tarifazos, inflación descontrolada, despidos, la guita que no alcanza… Fue decirle al presidente basta de ajuste, basta de inflación, basta de obedecer como un corderito al Fondo Monetario Internacional, y que empiece a gobernar para los argentinos. Eso expresó el compañero.

 

– ¿Cómo proyecta lo que pueda pasar en los próximos meses?

– Creo que se van a acrecentar las protestas, que el modelo económico no va a cambiar, que van a seguir los aumentos. Muchos gremios comenzamos en estos meses a discutir paritarias y el gobierno ya pautó que no iban a ser más allá del 23 o 24%. Economistas privados están diciendo que va a ser hasta un 35%, que las tarifas, la inflación y los ajustes van a seguir. Y lo que también van a aumentar son las protestas. En el Frente Sindical, con los compañeros de las dos CTA y los movimientos sociales, constantemente estamos en la calle y exigiéndole a la CGT, en forma urgente, que convoque al Comité Central Confederado para llevar adelante un plan de lucha verdadero, que no se agote en un solo paro, que sea una continuidad.

 

– Por su rol y las críticas que viene recibiendo, ¿la CGT tocó fondo?

– La CGT estuvo con el Fondo (risas). Por supuesto. Es lamentable el papel que están cumpliendo los dirigentes de la CGT. Es una CGT ausente de los conflictos. Nosotros hemos estado desde el 10 de enero en la calle, con marchas contra los tarifazos. Hubo marchas en ciudades de las más importantes, como Mar del Plata, Mendoza y Rosario, y es impresionante la gente que participa y el descontento que hay. Pero la CGT prioriza el diálogo con el gobierno, algo que no existe, y no se pone al frente del reclamo de los trabajadores.

 

– En el contexto actual, ¿qué lógica tiene mantener esa actitud pasiva?

– Ninguna. Cuando yo estaba en la CGT, en la Secretaría Gremial, participé de dos o tres reuniones con los funcionarios. Era para ir a tomar café o comer un sánguche de miga y hablar de cualquier cosa menos de la realidad de los trabajadores. Por eso me fui de la CGT, porque era una boludez ir a sentarse con los funcionarios. Ellos desprecian a los trabajadores, el presidente desprecia a los trabajadores, por eso no les da respuestas.

Fotos | Goergina García

 

– ¿Y por qué cree que, a pesar de esto, la CGT sigue sin reaccionar?

– Hasta el día de hoy, no lo entiendo. Algunos muchachos están grandes, otros estarán comprometidos, otros estarán asustados y a otros no les interesa defender a los trabajadores. Fijate que los que mejores sueldos tenemos, que somos los camioneros, los bancarios y otros gremios, lo conseguimos en calle. Nadie nos regaló nada. Algunos muchachos estarán cómodos en la CGT. Son dirigentes que están hace 30 años. Tendrían que dar una paso al costado, dejar a muchos dirigentes jóvenes que piden una CGT activa y creo que vamos camino a eso. Uno, como dirigente gremial, ya no sabe si sentir bronca, tristeza, ver que la CGT no ocupa el espacio que históricamente ocupó. Hoy están los movimientos sociales, los partidos de izquierda y los gremios que nos fuimos de la CGT para encabezar esta pelea y esta resistencia contra la reforma laboral, los tarifazos y todas estas políticas que están destruyendo el poder adquisitivo de los trabajadores.

 

– ¿Sigue vigente la idea de convocar a medidas de fuerzas con el respaldo de la Federación Internacional del Transporte (ITF)?

– La ITF tiene el paraguas legal para llevar adelante medidas y no ser multado o que te quiten la personería gremial. No va a pasar más de marzo o principios de abril cuando se convoque a un gran paro nacional, con la CGT o sin la CGT, pero con los gremios que estamos dispuestos a seguir resistiendo contra este modelo económico.

 

– ¿Cómo juegan los paros en un año electoral? ¿Suman o restan?

– Seguramente, los funcionarios y los medios de comunicación, Clarín y La Nación, van a decir, como siempre, que es un paro político. Pero como dirigente uno tiene la responsabilidad de conducir a un gremio, y tenés que bancar a los muchachos en la puerta, con despidos, tarifazos, inflación, paritarias… El dirigente tiene que contener y llevar adelante las medidas cuando son necesarias. Estamos convencidos de que en marzo o abril, más allá de lo que digan Clarín o La Nación, se viene un gran paro nacional.

 

– ¿Alguna vez imaginó que iba a escuchar que Coca Cola está en crisis?

– Si el símbolo, la síntesis del fracaso de este modelo económico, es precisamente Coca Cola, ¿qué nos queda, no? ¿Qué le queda a un empresario que tiene 10 camiones o a un correo que tiene 20 compañeros? ¿Qué les queda a ellos si quiebra Coca Cola? Pero creo que esto es toda una maniobra de los empresarios con el gobierno nacional para llevar a estas empresas a un procedimiento de crisis y después enchufarte la reforma laboral. Es clarito: te dicen “te echo a 600 muchachos o la reforma”. Lo rechazamos. No hemos tenido despidos en Coca Cola y tampoco vamos a acordar una reforma del convenio colectivo de trabajo. Un año atrás, Carrefour echó a 100 trabajadores, lo acordó (Jorge) Triaca con (Armando) Cavallieri. Ahora es Coca. Seguramente, con esta excusa, por ejemplo, Quilmes va a decir “me bajó la venta de cerveza”, o también Danone. Son argumentos que utilizan para despedirte gente o clavarte la reforma laboral.

 

– ¿En lugar de una ley, buscan avanzar en cada convenio colectivo?

– Por supuesto. Cuando lo quisieron intentar, lo había acordado Triaca con el triunvirato. De 32 del Consejo Directivo, tres dijimos no: yo fui uno, otro fue (Omar) Plaini y el otro, el compañero (Sergio) Sánchez, del Peaje. Ahí nos retiramos. Fue cuando dijimos que ojalá no se produzca otra Banelco, los senadores peronistas se cagaron y no la votaron. Hicimos una gran movilización al Congreso y se postergó, pero el objetivo del gobierno siempre está.

 

– ¿Cree que Cambiemos lo va a volver a intentar este año?

– Sí. A nosotros los empresarios nos trajeron una lista de 17 puntos, una barbaridad: sacar las vacaciones, los viáticos a los compañeros que están en la ruta… Una locura. El objetivo está. Fijate la incapacidad que tienen desde el presidente hasta el último ministro que, constantemente, están con el costo laboral, que un camionero cobra mucho y que por eso la logística o el flete perjudican al que contrata. Cuando nos trajeron los empresarios los 17 puntos para bajar el convenio, le dijimos no, vayan al gobierno y pídanle que les baje el combustible, los peajes, los insumos, las gomas, que les bajen eso, no que vengan a decir que lo más fácil es bajar los sueldos. Ojalá que en octubre la gente reaccione a través del voto, sino, lamentablemente, si asume Macri, a la media hora, a la “miércoles” el convenio. Va a ser tremendo lo que van a hacer con los gremios.

 

– ¿El peronismo está fuerte o sigue desconcertado?

– Soy vicepresidente primero del PJ, el 21 de febrero participé del congreso en La Matanza y creo que hay una efervescencia en los militantes, en los dirigentes de base, de querer salir a la calle ya, con el candidato, y empezar a militar para que en octubre el peronismo vuelva a ser gobierno. En varias provincias han acordado lista única, algo histórico. ¿Quién podía creer que en Santa Fe el kirchnerismo, el PJ y el massismo vayan en una misma lista? ¿O en Neuquén, donde, si dios quiere, podemos dar un batacazo? El candidato del peronismo se unió con el kirchnerismo y algunas encuestas le dan oportunidades de ganar. En Entre Ríos, San Juan y Chubut hay lista de unidad o se la está buscando. Es una necesidad para derrotar al gobierno.

 

– ¿Hubo un cambio en la actitud del kirchnerismo con respecto a elecciones anteriores, cuando el sindicalismo se sintió relegado…?

– …ninguneado, no escuchado. En ese momento, cuando Hugo era secretario General de la CGT, discutía asignaciones familiares, el mínimo vital y móvil, con Cristina. Ahí empieza uno de los puntos que se quiebran. La presidenta empezó a sacarlo por decreto, quiere decir que no escuchaba a los dirigentes. Pero eso quedó en una anécdota. Como decía, participé del congreso en La Matanza y estuvimos a los abrazos con Máximo Kirchner, el Cuervo (Larroque), Wado (De Pedro). Creo que ellos también entendieron que solos no les alcanza, que hay que dejar de lado las diferencias. Podemos tener distintas visiones pero hoy el país necesita la unidad urgente del peronismo para sacar a la derecha y que no vuelva nunca más.

 

– ¿El dato novedoso es que, en ciertos distritos, el kirchnerismo no impone a sus candidatos sino que busca una lista consensuada?

– Es una muestra no sé si de humildad, pero es darse cuenta que con la soberbia que llevaron durante años no se puede seguir. Es importante. Seguramente, los tres sectores de la provincia de Buenos Aires vamos a hacer lo mismo: más allá de lo que pase en algún distrito, PJ, sindicalismo y la parte del kirchnerismo vamos a acordar una lista de unidad.

Fotos | Georgina García

 

– ¿El candidato a presidente es Cristina?

– Creo que tiene que haber una gran PASO nacional y que el candidato surja de lo que votemos los afiliados. Como candidatos están (Felipe) Solá, Agustín Rossi, Cristina, ojalá que (Sergio) Massa participe, pero no creo. Y de ahí, que los afiliados elijamos a él o la candidata.

 

– ¿Qué opina de los escándalos judiciales de estos días? En su caso, usted y su padre también son investigados en varias causas.

– Te hablo de lo que nos pasa a nosotros, tanto a Hugo como a quien te habla, con las causas armadas en Independiente, con la presión constante de (Julio) Conte Grand (procurado general bonaerense), del fiscal (Sebastián) Scalera, hacia los detenidos para que nos involucren. Imaginate lo que debe ser arriba. La justicia está totalmente descreída. Si presionan a un preso para que atestigüe contra mí o contra Hugo, lo que debe ser en ese nivel de poder. Siempre estuvo prejuzgado el sindicalismo; la política, ni hablar; y ahora le llegó a la justicia. Salió a la luz el tema de los cuadernos, pero sabés las causas inventadas que debe haber ahí. Ya nada es creíble en nuestro país. Y todo va con el modelo económico: tenés jueces a disposición para encanar a un compañero o inventar causas.

 

– En la región, Brasil se volvió un laboratorio de reformas laborales. ¿Los sindicatos argentinos tienen vínculos con los brasileños?

– Lamentablemente, no hay un sindicalismo organizado y fuerte en Brasil. Te hablo de la parte de transporte. El modelo sindical argentino, por más críticas y cagadas que se han mandado los dirigentes, hoy es fuerte, por eso no pueden avanzar con la reforma laboral y en las paritarias siempre se rompe el techo. Pero en Brasil no están organizados. Hay como 10 sindicatos de camioneros, divididos por zonas y con sus diferencias ideológicas, por eso el gobierno de Temer avanzó con la reforma laboral y ni qué hablar de lo que va a hacer Bolsonaro. Los camioneros brasileños, con los que muchas veces hemos estado en conflicto, entran a nuestro territorio, te afanan el laburo, vienen con doble mochila de combustible, no consumen acá, rompen las rutas… Quiere decir que el avance de esa precarización laboral también perjudica al trabajo argentino.

 

– ¿Algunas vez pensaron un cambio de estrategia para hacer frente a la imagen pública que hay del gremio de Camioneros y los Moyano?

– La razón de ser de nuestra organización es la lucha, la pelea, y eso no lo vamos a cambiar. “Moyano corta rutas”, “Moyano bloquea una empresa”, eso ya está, lo tenemos asumido. Pero, por otro lado, tenemos una de las mejores obras sociales, 50 campings de primer nivel, hoteles en todo el país; un club de fútbol, Club Camioneros, con 3 mil chicos en distintas disciplinas. Tenemos delegados que viven en barrios humildes donde bancan comedores, centros de jubilados, parroquias. ¿Y dónde sale eso? Tenemos un programa de una hora en Crónica TV, los domingos. Y después está la artillería, todo el día machacándole a la sociedad con “la mafia de los Moyano”, “cortan rutas”, “se llevan por delante lo que quieren”. Ese concepto no lo vamos a poder romper, pero cuando yo salgo a la calle, me felicita todo el mundo, por Independiente y por el gremio. Y te hablo de los sectores más humildes hasta Palermo, Recoleta…, bueno, ahí mucho no (risas), pero nadie te dice nada. Voy por todos lados solo y en ningún momento la gente te dice algo, al contrario.

 

– ¿Le interesa competir por un cargo político?

– No, porque el político, tres meses antes de las elecciones, pone cuadros de Perón y Evita, canta la marcha peronista, besa a los bebés, a los viejitos, y después hace todo lo contario. Llegan y te mandan a todos los diputados a votar leyes contra los laburantes. En cambio, los dirigentes gremiales todos los días tenemos que darle la cara a los compañeros. A mí me gusta estar con los trabajadores, ir a una empresa, si hay que pararla, pararla, reclamar y logar cosas para la gente. Un bono, paritarias, inaugurar un camping o un hotel. Eso me gusta. Yo lo cargo a Facundo, le digo en broma: ¡Se tomaron vacaciones en noviembre! ¡Cuatro meses! ¡Ahí sí me gustaría ser diputado! El político es muy distinto a un dirigente gremial.

 

– En este clima de judicialización de la política, ¿evalúa como una posibilidad real…?

– ¿Ir en cana? Primero, tendría que haber motivos, pero te inventan causas para pegarle a los que representan algo, y yo creo que represento a un sector de los trabajadores. Rechazamos la reforma laboral y si llegan a ganar, seguramente van a intentar insistir con la posibilidad de ir en cana. Lo dije hace un tiempo: sería un orgullo ir en cana con un gobierno gorila. Pero estamos convencidos de que este gobierno no puede ganar, y después, si tienen que tomar la decisión de meterme en cana, que se la banquen, porque tanto Hugo como el gremio no se van a quedar quietos ante una injusticia tan grande.

 

– ¿Por qué está convencidos de que Macri no puede volver a ganar?

– Por la sensación que hay en la gente. Uno la ve tranquila, a veces te da un poco de decir que está como dormida, no sale, no reacciona y somos siempre los mismos los que estamos en la calle. Ojalá que en octubre, el que está indeciso piense en los millones de jubilados que están hechos mierda, la gente que está sin trabajo, todos los negocios cerrados. Esa bronca acumulada tiene que ser a través del voto. Estoy convencido de que no pueden ganar y más si se está dando la unidad en el peronismo en distintas provincias.

 

 

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