¿Nace el partido núcleo?

Se avanzaría la conformación de un frente multi-partidario, impulsado por Llaryora y Schiaretti, con tratativas con Pullaro. Por Lea Ross

Tal como lo adelantó la disputa entre enanos en las elecciones parlamentarias porteñas, para las legislativas nacionales en la provincia de Córdoba se espera la implosión de Juntos por el Cambio. Esto le lleva un mal trago a sus dos principales partidos, UCR y PRO, al no saber hasta qué punto perjudicará sus respectivas atomizaciones, temerosos como viajar en una espesa neblina sobre una ruta en las sierras cordobesas. No tanto para el Frente Cívico de Luis Juez, ya que si bien no tiene claridad sobre cómo pararse este año, sus expectativas están más puestas en generar una alianza táctica con La Libertad Avanza para 2027.

El dilema de la Unión Cívica Radical está sobre si ponerse o no la peluca. Es lo que los mantiene enfrentados al diputado nacional Rodrigo de Loredo y el ex-intendente de la capital Ramón Mestre. Desde la línea “mestrista”, más cercana a la postura de Evolución de Martín Losteau, reconocen que en el partido “algunos se pintan de violeta, están especulando y brillan por su ausencia”.

Algunos sectores le exigen al Comité Central para que acepte la realización de elecciones internas y poder resolver esta situación. Un detalle para nada menor: el presidente de la UCR Córdoba es el intendente de Río Tercero Marcos Ferrer, fichado por el gobernador Martín Llaryora para sumarlo en el plan de Juan Schiaretti en el armado de un “partido núcleo”.

Sin milanesas y muchos bifes

Algunas figuritas del PRO también podrían ser compradas por el frente oficialista provincial. Otras migrarían llevar a La Libertad Avanza, como es el caso de la diputada Laura Rodríguez Machado y la senadora Carmen Álvarez Rivero. El resto, se dejaría torcer por un gruñón Mauricio Macri, como son los intendentes Pablo Cornet (Villa Allende), Adela Arning (Mendiolaza) y Facundo Manzoni (Viamonte). 

En su paso por la Bolsa de Comercio de Córdoba, el ex-presidente, que inició el problema nacional con el FMI en 2018, reveló que desde el verano saliente dejó de comer milanesas con Javier Milei y que el león tiene ciertos custodios que no lo ayudan, como son Karina “El Jefe” y Santiago Caputo. Además, ratificó al igual que el año pasado que su partido padece de “internismos”.

Macri estaría a la espera que se termine de construir una casa de verano en Mendiolaza. Pegado a Villa Allende, son parte de un territorio turístico que integra el área metropolitana cordobesa. Repleta de barrios privados y canchas de golf, sus electores han dado sus apuestas por años a la propuesta amarillenta. Lo curioso es que los capataces no están exento de problemas.

Cornet viene soportando protestas callejeras frente a su municipio, por su afán de instalar verjas en las calles por razones de seguridad. La noticia tuvo alcance nacional en verano, cuando en enero se contó con la participación estelar de Lilia Lemoine, quien consideró que esa medida “cercena la libertad”.

Mientras que Arning, estando chocha con la llegada del nuevo vecino, no lo está tanto con los nacidos y criados, que vienen acelerando la juntada de firmas en su contra para pedir una revocatoria a su gestión. Conocedores del tema, le comentaron a Zoom que lo curioso de este impulso vecinal es que no está siendo acompañado por el resto de los aparatos partidarios opositores, a pesar que las planillas llenas se vienen acumulando.

El único que se salva de esos problemas es el pintoresco Manzoni, conocido como el “intendente gaucho”, al estar a cargo de un pueblo agrícola sureño, con menos de 2.000 habitantes, y a más de 200 kilómetros de distancia de ese problema de la gran urbe. Aunque por desgracia para él, tiene que estar viajando en esos pagos si pretende sostener el partido con la figura del hijo de Franco Macri como faro.

¿El amanecer del partido núcleo?

La semana pasada, se realizó la reunión institucional número 18 de la Región Centro, conformada por las provincias de Córdoba, Santa y Entre Ríos. Estuvieron Martín Llaryora (peronista), Maximiliano Pullaro (radical) y Rogelio Frigerio (del PRO). La noticia más institucional es que la presidencia pro tempore lo ejercerá el cordobés. Pero lo más importante en lo político fue lo que dijo el santafecino, con ausencia del entrerriano: “El partido Hacemos, que se identifica al gobernador Llaroyra y al ex-gobernador Schiaretti, ha ingresado al frente político Unidos, que es el partido número 11. Con lo cual, para nosotros es una esperanza muy grande que los partidos que hoy nos tocan gobernar las provincias de la región centro podamos tener un programa de gobierno común”.

Esto ocurre en el contexto previo a las elecciones a convencionales constituyentes del 13 de abril, donde se espera la habilitación re-eleccionaria del gobernador. Pero también, abre las elucubraciones para la conformación de un partido de centro, no tanto para las elecciones de 2025, sino para el 2027. “Empezamos a ser un núcleo de poder en la Argentina”, dijo Llaryora a su turno.

Llaryora y Pullaro tienen puntos en común: tienen edades parecidas (52 y 51 años, respectivamente), buscan ser re-electos para el 2027, están predispuestos a pisar firme en el escenario electoral nacional y acuerdan que el mapeo actual de alianzas políticas se está deteriorando. Eso implicaría ejercer una tabula raza con los distintos frentes electorales que los votantes tienen en la cabeza.

Y el martes pasado, Schiaretti mantuvo un diálogo cerrado con Pullaro, luego de realizar un conversatorio en la filial de Rosario de la Cámara de la Construcción. Según números que maneja esa gremial empresarial, afectada por la motosierra de Milei y analizadas por Zoom, Córdoba y Santa Fe son las dos provincias pampeanas que han logrado pavimentar el 30% de sus caminos de jurisdicción provincial, ligeramente superior a Buenos Aires y La Pampa, con 28%. Entre Ríos tiene una situación mucho más inferior: casi 15%.

El núcleo del centro

Llaryora insiste en parafrasear al presidente de Estados Unidos John Kennedy afirmando que aquel país no esperó ser potencia para invertir en infraestructura, sino que es al revés: se potencia a partir de esa apuesta. Se refería a la habilitación de caminos asfaltados para el paso de camiones que carguen materia prima exportable.

Las tres provincias tienen tierras que garantizan los mayores rindes de cultivos agrícolas del país. Según el INDEC, de los casi U$S 80 mil millones de exportaciones de bienes que realizó el país en el año 2024, más de U$S 26 mil millones provinieron de esa triada que participan de la pampa húmeda, sobretodo en su zona núcleo, palabra sinonímica a centro. Córdoba y Entre Ríos exporta principalmente cereales, con el maíz y el trigo a la cabeza, respectivamente. No es el caso de Santa Fe, que se enfoca en residuos que se obtienen por procesar soja.

En su libro El nudo, Carlos Pagni asevera que una política nacional centralizada en la gran urbe de la provincia de Buenos Aires logra “el rescate de un tipo de economía mercado-internista, estadocéntrica” y que “constituye el límite de cualquier receta que se abrace sin flexibilidad a reformas ortodoxas. O dicho al revés: cualquier programa de reformas ortodoxas debe contemplar, como condición de su viabilidad, cómo superar la resistencia del conurbano bonaerense”. Los tres gobernadores se predisponen a conformar ese contrapoder, portando su orgullo exportador como síntoma a su apego al desarrollismo. Pero su lado liberal, que arenga por una seguridad jurídica para esas inversiones, explica sus incómodas ayudas a la gestión de Milei, como fueron la Ley Bases, su negación a que se lo investigue por el escándalo $Libra y avalar un nuevo acuerdo con tono fantasma con el FMI.

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