Hay un kirchnerismo que vive

El triunfo de Agustín Rossi en Santa Fe le dio una revancha local al peronismo. Sus chances inmediatas, los dilemas del cambiemismo radical y el retroceso del socialismo.

Con puntillosa sincronización, mientras Mauricio Macri protagonizaba su discurso triunfal sobre el escenario tuneado al estilo boliche top porteño, José Corral, el intendente de Santa Fe, les levantaba los brazos a Albord Cantard y a Carlos Pereira en una escenografía oportunamente imitada.

 

Enseguida, el diario El Litoral –vespertino local en el que la clase política cree que debe salir para sentir que existe– se hizo eco de las declaraciones de Corral y tituló: “Cambiemos estará alrededor del 40% en toda la provincia”.

 

Corral, presidente de la UCR Nacional y principal aliado del presidente amarillo, parecía haber pasado airoso la primera prueba tras el divorcio con el socialismo gobernante. Cantard, poco conocido más allá de las veredas de la Universidad del Litoral, se había hecho fuerte con la marca Cambiemos y se probaba el saco de diputado nacional.

 

Sin embargo, una cosa es el triunfo mediático, producto de una estrategia comunicacional pergeñada por los alumnos locales de Durán Barba, y otra muy diferente el resultado final.

 

En la medida en que Esteban Bullrich se convertía en una versión tercer milenio de Pinky en La Matanza, lo propio le sucedía al candidato de Corral. Entrada la madrugada, cuando se dignaron a cargar los datos de Rosario, donde el peronismo hizo una elección histórica, Albord Cantar quedó relegado a un segundo puesto.

“Una Santa Fe partida electoralmente en tercios ilusiona al peronismo que hizo dos buenas elecciones a concejales en las principales ciudades y ganó por unos céntimos la elección de diputados”

Agustín Rossi, el que recibió huevazos por su apoyo al modelo kirchnerista, que recorrió la provincia manejando su propio auto pueblo por pueblo, ganó la interna y posicionó al peronismo en su conjunto otra vez con serias aspiraciones de mirar el 2019 con otros ojos. O con otras ambiciones.

 

Lo avalan sus propios números pero también los de sus adversarios. El socialismo pagó caro el divorcio vincular con la UCR universitaria. El gobernador Lifschitz fue el gran perdedor de la jornada. Con Binner haciendo puntualmente sus aportes jubilatorios, fue él quien eligió al candidato que encabezó la lista de diputados y los primeros lugares de las listas de concejales de Santa Fe y Rosario. La primera distinción recayó en su ministro de la Producción, Luis Contigiani, acaso su funcionario más crítico con el macrismo. Pero no logró seducir al electorado con su discurso ni con su parafernalia publicitaria, llegando así hasta el sótano de los 9 puntos de votos.

 

Los otros dos fueron Pablo Javkin, el “lilito” devenido en socialista, y Emilio Jatón, un periodista de televisión que dejó la comodidad de la senaduría para intentar bajar al Concejo Deliberante. Javkin fue víctima de una paliza electoral a manos de Cambiemos. Jatón fue el candidato más votado en Santa Fe capital pero sacó una diferencia menor –ostensiblemente menor– que la que soñaban las encuestas del partido de la rosa.

 

Ante esta situación, el socialismo afronta su hora más difícil y Cambiemos no deberá dejar de considerar que el corralismo sacó menos votos que cuando Del Sel fue en representación del PRO y los radicales universitarios todavía se llamaban a sí mismos progresistas.

“El socialismo pagó caro el divorcio vincular con la UCR universitaria”

Ahora se abre un nuevo escenario. Una Santa Fe partida electoralmente en tercios ilusiona al peronismo que hizo dos buenas elecciones a concejales en las principales ciudades y ganó por unos céntimos la elección de diputados. Ese triunfo empezó a gestarse cuando los principales dirigentes depusieron rencillas menores y decidieron jugar por adentro del partido. Ese fue el gran acierto electoral.

 

En los días por venir deberán sentarse en una mesa –quizás en una mesa más grande– donde se tracen los recorridos a seguir de aquí a octubre. Alejandra Rodenas, la ex jueza rosarina que confrontó con Rossi, irá segunda en la lista. El sistema de reparto de cargos obliga al que pierde a cumplir con la máxima de acompañar. Otros actores que miraron de costado en los comicios, como Omar Perotti o Silvina Frana, también pueden sumar si piensan en el gran objetivo del 2019.

 

Será cuestión de que quienes alzan las banderas de Unidad Ciudadana entiendan que hay sectores del peronismo que no necesariamente se sienten kirchneristas pero que también están dispuestos a aportar soldados a la batalla, del mismo modo que esos sectores deberán comprender que una frase que Rossi repite con asiduidad fue corroborada por las urnas: “hay más kirchnerismo en la gente que en los dirigentes”.

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