El pacto con el diablo

Las recientes amenazas de la congresista estadounidense María Salazar ponen en evidencia la delicada situación geopolítica en que se encuentra nuestro país. Si repasamos la historia del programa para modernizar la flota de cazabombarderos de la Fuerza Aérea Argentina nos damos cuenta de que la “opción china” no fue buscada por el país sino impuesta desde afuera. Si Estados Unidos no ayuda a Argentina a modificar esas condiciones a corto plazo se encontrará con un problema mayor a largo plazo.

La semana pasada la congresista estadounidense María Elvira Salazar, que preside el Subcomité del Hemisferio Occidental, amenazó al gobierno Argentino en una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. El motivo de la intimidación fue la posible compra por parte de la administración Fernández del cazabombardero chino-pakistaní PAC/Chengdu FC-1C “Xialong”, también llamado JF 17 “Thunder” III1. Según Salazar los funcionarios argentinos “están haciendo un pacto con el diablo que puede tener consecuencias de proporciones bíblicas. EE.UU. no se va a quedar con los brazos cruzados, porque no se puede tener un aliado que fabrique y exporte aviones militares chinos y que los venda a los vecinos”. Más allá de lo indignante que puede resultar el acto de injerencia sin tapujos, o el absurdo de que Argentina tiene la capacidad industrial y tecnológica para fabricar y exportar un avión con las características del FC-1C, el exabrupto de Salazar vuelve a poner en evidencia la delicada situación geopolítica en que se encuentra nuestro país. 

El pasado año abordamos esta cuestión echando mano del concepto de “trampa de Tucídides”, con el fin de advertir sobre la necesidad de una política exterior neutral que mantenga a la Nación fuera de los conflictos por la hegemonía global2. Sin embargo, la coyuntura actual exige volver sobre la cuestión porque el tema de la selección del próximo cazabombardero de la Fuerza Aérea Argentina ha modificado por completo el posicionamiento internacional de Argentina. En la lectura que hace la Casa Blanca del escenario la elección final que tome la Casa Rosada será equivalente a una toma de posición en esta especie de nueva guerra fría lanzada contra Beijing. La actitud de Washington es sumamente injusta porque, en primer lugar, otros aliados suyos han optado por incorporar material militar ruso o chino, significativamente Turquía, sin que eso implique un posicionamiento pro ruso o pro chino, y, en segundo lugar, no se llegó a esta situación por responsabilidad única de Argentina, a Estados Unidos también le cabe una cuota de culpa.

Si repasamos la historia del programa para modernizar la flota de cazabombarderos de la Fuerza Aérea Argentina nos damos cuenta de que la “opción china” no fue buscada por el país sino impuesta desde afuera. Es decir, hubo condiciones externas, ayudadas por la ineptitud política doméstica, que llevaron al país a contemplar la posible adquisición de material bélico chino. Si Estados Unidos no ayuda a Argentina a modificar esas condiciones a corto plazo se encontrará con un problema mayor a largo plazo. 

Todos los caminos conducen a Londres

En el año 2015 la Fuerza Aérea Argentina (FAA) dio de baja los veteranos cazabombarderos franceses Mirage III/V dejando el espacio aéreo argentino virtualmente desprotegido. Unos años antes los jerarcas de la fuerza comenzaron a sondear la posibilidad de adquirir un reemplazo para el SDA Mirage3. Entre las opciones evaluadas estaba el IAI Kfir C10 de Israel y el propio Thunder en su versión block II, pero la aeronave que más seducía era el sueco Saab J 39 Gripen NG que por entonces había sido seleccionado para ser el nuevo cazabombardero de la Fuerza Aérea de Brasil (FAB). La posibilidad de contar con una fabrica para ensamblarlos en Brasil, la interoperabilidad con la FAB y el bajo coste de la hora de vuelo, bastaba para que el consenso en torno al Gripen NG fuera mayoritario. El Thunder fue desechado, según la versión oficial, por carecer de sistemas de abastecimiento en vuelo, aunque no faltaron rumores sobre la aversión de los militares argentinos hacía el material chino. 

Las negociaciones con Saab culminaron cuando la empresa sueca fue informada por Londres que el gobierno británico haría uso del veto, que pesa sobre Argentina desde la Guerra de Malvinas, y que lo inhibe de comprar material de guerra fabricado en Gran Bretaña. Como el Gripen NG cuenta con un veinte por ciento aproximadamente de componentes fabricados en el Reino Unido la compra se tornó imposible. Dicho sea de paso, por entonces se firmó un contrato entre la Fabrica Argentina de Aviones (FAdeA) y la brasileña Embraer para que la empresa argentina proveyera de componentes para el avión de transporte militar KC 390, dicho contrato formaba parte de unos acuerdos firmados entre los gobiernos de Brasilia y Buenos Aires que incluían la compra de parte de Argentina de un lote de KC 390. Diez años más tarde ni Argentina ha hecho uso de la opción de compra ni Brasil la ha exigido, la razón una vez más es el veto británico, pues la empresa británica BAE Systems participa del programa KC 390. 

Descartado el Gripen el gobierno de Cristina Kirchner aprobó la compra del IAI Kfir C 10, un cazabombardero que no terminaba de convencer a la FAA por su antigüedad y limitaciones. El cambio de gobierno acaecido en 2015, no obstante, echó por tierra la adquisición del “cachorro de león” israelí. El macrismo concibe el rol de las fuerzas armadas como el de una fuerza policial destinada a combatir el crimen organizado, narcotráfico, contrabando y pesca ilegal, por tanto, una vez en el poder priorizó las adquisiciones que facilitaban el cumplimiento de este rol. La evaluación entonces se centró en dos aviones con capacidades de ataque a tierra más que de intercepción, que era lo buscado por la FAA, el KAI FA 50 de Corea del Sur y el Leonardo M-346 italiano. Por características, en 2019, se escogió finalmente al FA 50. Ese año el peronismo volvió a ganar las elecciones lo que, al parecer, puso en alerta a Londres, que considera al PJ como un partido hostil a los intereses británicos. En consecuencia, resultó ser que el FA 50 tenía seis componentes británicos cuyo reemplazo Corea no podía solucionar. No se puede omitir el hecho de que los sucesivos gobiernos argentinos, a pesar de estar al tanto del bloqueo británico, insistieron en evaluar y contemplar la compra de aviones que contenían partes inglesas, toda una irresponsabilidad. 

Así se llegó al año 2021 sin tener resuelta la defensa aérea del país. En ese contexto, el consorcio chino CATIC acercó una oferta por doce cazabombarderos FC 1C Thunder en su versión block III que tiene resuelto el problema del abastecimiento en vuelo. Esta vez, la FAA decidió prestar atención a la oferta porque el bloqueo británico acabó con todas las expectativas de adquirir material occidental. En otras palabras, fue la política británica hacía Argentina lo que obligó a contemplar positivamente la opción china. 

La alianza más estéril de la historia

Pocos ciudadanos de a pie saben que en 1998 Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en obtener de parte del Congreso de los Estados Unidos el estatus de aliado extra OTAN, una posición que entonces compartíamos con países relevantes como Israel, Australia o Japón. Esa alianza, propiciada por la administración Menem, no aportó nada relevante a la defensa nacional, por el contrario, pocas veces en la historia un país ha obtenido tan poco rédito del hecho de ser aliado de una gran potencia. El caso del reemplazo de los Mirage III/V lo dejó en evidencia. 

La búsqueda de un nuevo cazabombardero comenzó en 2013, para entonces llevaba ocho años y en todo ese tiempo Estados Unidos no se preocupó en ningún momento por las dificultades que estaba teniendo su “aliado extra OTAN” para modernizar su flota de caza. La indiferencia tenía su razón de ser en el compromiso de Washington con la política del Reino Unido en el Atlántico Sur. Todo cambió cuando China comenzó a jugar fuerte ofreciendo el “trueno oriental” a nuestro país. De súbito, la Casa Blanca recordó que Argentina era su aliado.

A mediados de 2021 la dirección de Comando Sur de Estados Unidos fue a parar a manos de la General Laura J. Richardson, nominada por el propio presidente Biden. En su discurso ante el Congreso, en defensa de su nominación, Richardson se comprometió a evitar que Argentina adquiera cazabombarderos chinos o rusos. Por eso, una vez al mando, habilitó la venta de 44 cazabombarderos Lockheed Martin F: 16 “Fighting Falcon”, de diferentes modelos y estado de conservación, que se encontraban juntando polvo en el desierto de Arizona. Como no se trató de una oferta formal la FAA no le dio importancia. Sin embargo, meses más tarde llegó sí la oferta oficial, se trataba de 12 (luego elevado a 18) F: 16 MLU que la Real Fuerza Aérea de Dinamarca (DRAF) acababa de dar de baja. Estos aviones fueron fabricados en la década del 80’ y corresponden a las primeras generaciones de F. 16 conocidas como A/B, en sus bloques 5, 10 y 15. Dado que recibieron diversas actualizaciones y modernizaciones a lo largo de 40 años de servicio se los denomina como MLU. En la región, son operados ya por la Fuerza Aérea de Chile que también los compró de segunda mano a Países Bajos. 

A lo largo del año 2022 la Casa Blanca desplegó un lobby en Buenos Aires, con el Embajador Marc Stanley a la cabeza, que incluyó una visita de la jefa del Comando Sur en el mes de abril. En esa ocasión, Richardson se reunió con el ministro de Defensa, Taiana, y con la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner (que incluso lo divulgó en sus redes sociales). Según trascendió los funcionarios argentinos solicitaron a Washington ayuda para sortear el bloqueo inglés. Lo cual Estados Unidos hizo convenciendo a su aliado que de no ser un avión occidental Argentina iría por uno chino o ruso.  

Basado solo en lo que trascendió, el único avión que cumple todos los requisitos exigidos por las FAA es el ofrecido por china. El “halcón peleador” no es compatible con los tanqueros que operan en la FAA para abastecimiento en vuelo, lleva componentes británicos, y su remanente de horas de vuelo es escaso según lo que informó la propia DRAF4. La oferta inicial tampoco contemplaba la participación de la industria local, un caballito de batalla de las gestiones peronistas. De hecho, en agosto de 2022 el Congreso Nacional solicitaba al poder ejecutivo información sobre el “Thunder” que a esas alturas era “vox populi” el elegido por la FAA. Entonces, el poder político intervino. El lobby norteamericano había tenido suficiente éxito como para retrasar la decisión y exigir una evaluación de los F: 16 daneses “in situ”. El contexto, condicionado por la deuda al Fondo Monetario Internacional y la necesidad de apoyo estadounidense dentro del organismo, obligaba a priorizar las urgencias macroeconómicas por sobre las técnico-militares.

Una comisión de la FAA visitó Dinamarca en noviembre pasado y rápidamente comenzó a surgir el rumor de que la oferta estadounidense era ahora “superadora” en términos cualitativos y cuantitativos. Como no hay información oficial cualquier intento de describir en qué consiste ese carácter superador sería especular. Lo que está claro es que la FAA está adaptando sus necesidades a la agenda que marca la política, lo cual es coherente, no puede decirse lo mismo de la tendencia del poder político a sacrificar la Defensa Nacional en aras de la estabilidad macroeconómica. 

En síntesis, la Casa Blanca esperaba que a estas alturas la decisión a favor del F: 16 ya estuviera tomada, como no es así algunos empiezan a desesperar. La paciencia, después de todo es una virtud de los chinos, no de Estados Unidos.

¿Cómo desatar el nudo gordiano? 

Argentina tiene un verdadero problema cuya solución no parece posible en el corto plazo. Estados Unidos no puede, o no quiere, admitir que la influencia china crece a causa de la absurda política británica en el Atlántico Sur. Un cambio en el comportamiento de Londres, el levantamiento del bloqueo sobre todo, facilitaría para Washington la situación. A juzgar por la infantil reacción del gobierno británico al retiro unilateral de Buenos Aires del tratado Foradori-Duncan, informado por la cancillería la semana pasada, podemos esperar sentados dicho cambio que no vendrá.

En su lugar la Casa Blanca propone, si se me permite la jerga futbolera, patear la pelota para adelante. La compra de los F: 16 no resuelve el problema del bloqueo británico, ofrece un parche temporal, que no es lo mismo. Las futuras adquisiciones de las Fuerzas Armadas seguirán condicionadas por el bloqueo. Por eso no se entiende el argumento de quienes representan el lobby estadounidense en el ámbito local que insisten en la idea de que Argentina tiene “afinidad ideológica” con occidente. Ninguna política exterior coherente se ha sustentado jamás en las “afinidades ideológicas”, siquiera en la guerra fría, al contrario, toda política exterior exitosa se fundamenta en los intereses nacionales como prioridad. 

La alternativa, a mi juicio, es convencer a Estados Unidos, a sus líderes primeramente pero también a la opinión pública, de que el comportamiento de Gran Bretaña en el Atlántico Sur afecta sus intereses en la región tanto como afecta los de Argentina. Para alcanzar ese objetivo es preciso desplegar una diplomacia en la que oficialismo y oposición coincidan, y realizar un profundo trabajo de divulgación en medios periodísticos estadounidenses. De hecho, algunas voces se han alzado en esa dirección entre analistas y periodistas estadounidenses, pero todavía son marginales. En otras palabras, la tesis de la “afinidad ideológica” debe dar lugar a otra que enfatice en la “afinidad de intereses” entre Washington y Buenos Aires, pero en los términos planteados por nuestro país y no por Estados Unidos. Pues todos conocemos la capacidad que tiene la Casa Blanca para hacer pasar sus intereses particulares como intereses comunes. 

1- FC-1C “Xiaolong” es el nombre asignado al avión en China, mientras que JF 17 “Thunder” III es la denominación que le dan los pakistaníes. Como la negociación es con China y no con Pakistán entendemos que Argentina adquiriría la versión FC-1C que tiene diferencias con respecto de la versión pakistaní. No obstante, por proximidad lingüística optamos por el occidental “Thunder” en lugar del chino “Xiaolong”.       

2-   https://revistazoom.com.ar/argentina-en-la-trampa-de-tucidides/

3- SDA= Sistema de Armas. También hubo una oferta de España y Francia para adquirir los Mirage F: 1 dados de baja por España pero la propuesta no llegó a buen puerto. 

4- https://www.fullaviacion.com.ar/2022/02/20/los-f-16-a-b-mlu-daneses-ofrecidos-a-la-faa-1-parte/   

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