El Frente Vaticano

¿Es Francisco un Papa “populista”?
Papa Francisco
Reuters
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En abril de este año la revista Criterio publicó una nota del historiador Loris Zanatta titulada “Un Papa populista”. En esa nota, Zanatta caracteriza el discurso del Papa como un discurso dirigido y referido al “pueblo” como una unidad homogénea despojada de recursos materiales pero rica en fe y en identidad. Por ello, caracteriza al papa como un papa “populista”. Para demostrar esta idea, el autor toma como referencia la cantidad de veces que el papa pronunció la palabra “pueblo” y la compara con la cantidad de veces que aparecen en su discurso palabras como “república”, “individuo” y “libertad”. Sorpresa: el papa dijo más veces la palabra “pueblo”. Este hallazgo es explicado por Zanatta a partir de la continuidad que existe entre el catolicismo integral y el populismo, entendiendo por el catolicismo integral una matriz que aspira a disputar la esfera pública y social contra el liberalismo, y al populismo como una matriz que aspira a simplificar la realidad a través de un esquema pueblo vs. anti-pueblo y a la vez como un régimen de gobierno montado sobre esta matriz.

 

Un par de meses después, el historiador Luis Alberto Romero buscó poner estas ideas a trabajar en la política argentina, con una hipótesis central: el papa Francisco es el “armador social” del Frente Ciudadano enunciado por Cristina Kirchner en el discurso que dio ante la multitud que se acercó a apoyarla en los tribunales de Comodoro Py a mediados de mayo, cuando el juez Bonadio la llamó a declarar en la causa por dólar futuro. Romero fundamenta esta definición caracterizando al papa como un heredero de ese catolicismo integral que se niega a recluirse en las sacristías y busca vencer en todos los frentes al liberalismo. “En la Argentina esta propuesta, que arrinconó al liberalismo, encarnó en el peronismo, y se expresó en el ideal de la Comunidad Organizada”, señala Romero. Basado en esta caracterización de la Iglesia, del catolicismo argentino y de Bergoglio como producto de ambos, Romero vaticina una disputa política entre el papa y el presidente Mauricio Macri que puede o bien desembocar en avances laicistas por parte del gobierno o bien culminar en una reconciliación entre el Vaticano y el gobierno.

Hay un supuesto que puede resultar problemático para comprender la actualidad de la relación entre el gobierno y el papa: la idea de que el populismo es un concepto aplicable al campo religioso y constituye un rasgo particular de este papa.

Los dos argumentos aciertan en caracterizar al papa como un producto del catolicismo integral. Sin embargo comparten un supuesto que puede resultar problemático para comprender la actualidad de la relación entre el gobierno y el papa y definir la situación de una manera ajustada. Este supuesto es que el populismo es un concepto aplicable al campo religioso y constituye un rasgo particular de este papa.

 

AP Photo/Gregorio Borgia
AP Photo/Gregorio Borgia

Un millón de hectáreas de la Amazonia se han talado para producir todo el papel en el que se imprimieron libros, tesis, tesinas, artículos, apuntes y más sobre populismo. Una mirada muy a vuelo de pájaro permite distinguir dos tipos de definiciones: a) el populismo como un régimen de gobierno que se apoya en los pobres, a quienes manipula con prebendas, y que se encuentra reñido con algunas instituciones a las que acusa de “liberales” como la división de poderes y la libertad de prensa. Es decir, el populismo definido a partir de un contenido; b) el populismo como una lógica de articulación de las demandas a través de una formación discursiva antagónica, es decir, el populismo definido a partir de una forma. Como el término está aplicado al papa y no a un jefe de Estado o partidario, se podría inferir que Zanatta parte del segundo tipo de definición, es decir, el populismo como una forma. Sin embargo, al destacar de su discurso “populista” una serie de contenidos (como el antiliberalismo y las concepciones románticas y comunitaristas de la pobreza), la definición parecería acercarse más al primer tipo. En suma, es difícil comprender cuál es la idea de populismo que evoca el autor para referirse al papa.

Aún si Zanatta brindara una definición más ajustada de lo que entiende por populismo papal, esta definición estaría omitiendo los debates y clivajes realmente existentes en el catolicismo posconciliar.

En cualquier caso, aún si Zanatta brindara una definición más ajustada de lo que entiende por populismo papal, esta definición estaría omitiendo los debates y clivajes realmente existentes en el catolicismo posconciliar. Existe un gran consenso en la sociología de la religión y en los estudios sobre el catolicismo en nuestro país respecto a que a partir del posconcilio (de mediados de los 60 en adelante), surgieron dentro de un mismo marco institucional dos identidades en competencia, sobre todo en Latinoamérica, que señalan distintos hitos de memoria y a partir de esos hitos construyen distintos linajes. Por un lado, la Renovación Carismática Católica (rcc), que encuentra su referencia en la Encíclica Lumen Gentius; por otro lado, la Teología Popular y la Teología de la Liberación, que ponen su énfasis en la Encíclica Gaudium et Spes. La primera subraya la noción de la Iglesia en tanto comunidad de carismas. La segunda, en cambio, subraya la idea de la Iglesia como “pueblo de Dios”. Mientras que la primera pone el acento en la espiritualidad y piensa el mundo de los pobres a partir del vector espiritual, la segunda recoge la tradición del compromiso social. A la vez que toman como referencia distintos documentos, estas dos tradiciones apelan, además, a distintas reuniones del Episcopado Latinoamericano. La primera se remonta a Santo Domingo (1992) mientras que la segunda toma como hito de memoria a Medellín (1968). Estas divisiones que marcan hasta la actualidad distintas cosmovisiones y disputas no son visibles para todos. Sugieren caracterizaciones, dinámicas, estrategias y formas de interpelación que también son propias.

 

“Comenzamos este camino: Obispo y pueblo”, fueron las palabras que eligió Bergoglio en su primer saludo. Sin lugar a dudas, sus apelaciones al pueblo son numerosas. También lo fueron las de Juan Pablo II. Bergoglio llama la atención sobre la pobreza extrema, tal como lo hacía Juan Pablo II. En el discurso de Bergoglio el tema sometimiento de unos países por otros a través del capital financiero está presente. Estaba presente en el discurso de Juan Pablo II sobre las crisis de deuda. Tal como lo destaca Zanatta, Bergoglio visitó Cuba, al igual que Juan Pablo II. En ese viaje no se reunió con los opositores a Raúl Castro, así como Juan Pablo II no recibió a los opositores de su hermano, Fidel. ¿Cuántas veces dijo Juan Pablo II la palabra “república”? Pocas. Los papas usan poco la palabra república porque gobiernan un Estado teocrático. Interpelar “al pueblo” o “al laicado” no es una cuestión de asumir posiciones populistas o no populistas. Son definiciones que responden a clivajes e identidades propias del mundo católico.

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